La obra de Juan José Vélez Otero, agraciada por la música del verso aunque grávida de pensamiento, es un bastión del desengaño (desengaño: adquisición de una verdad, a menudo desoladora). En ella se concilian medida, cadencia, reflexión y mensaje. Sobre el vuelo de los sentidos, esta poesía se construye como un sistema de integraciones donde tienen cabida lo universal y lo cotidiano, lo coral y lo íntimo, lo nimio y lo trascendente.