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Juan José Vélez Otero

Semblanza crítica

Juan José Vélez Otero nació en mayo de 1957 en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), donde transcurrieron su infancia y adolescencia. Cursó el bachillerato en su ciudad natal, y posteriormente realizó estudios universitarios en Sevilla y Cádiz. Licenciado en Filología Inglesa, actualmente es profesor de Inglés en un Instituto de Educación Secundaria.

Poeta al margen de modas y grupos, Vélez Otero ha publicado en pocos años los siguientes libros de poesía: Panorama desde el ático, Ese tren que nos lleva, Juegos de misantropía, El álbum de la memoria, La soledad del nómada y El sonido de la rueca. Con ellos ha obtenido premios en certámenes de muy distinta índole, entre los que se cuentan el Florentino Pérez Embid (1997), otorgado por la Real Academia Sevillana de Buenas Letras a Panorama desde el ático; el Feria del Libro de Madrid (1998), a Ese tren que nos lleva; o el Cáceres Patrimonio de la Humanidad (2004), a La soledad del nómada.

La obra poética publicada por Juan José Vélez no adolece de altibajos estéticos, pues se trata de una escritura madura, cuyo autor no ha dado ningún libro a la consideración pública antes de elaborarlo concienzudamente. Los temas eternos de la poesía se dan cita en cada uno de sus libros, recorridos por un existencialismo en ocasiones amargo, en otras melancólico, y las más desengañado e irónico.

La belleza de las formas y el rigor ético coronan el ejercicio poético de Juan José Vélez Otero, pendiente siempre de la riqueza estilística que sus recurrentes metáforas de la existencia humana y su virtuosa capacidad evocativa le permiten.

Desde Panorama desde el ático, las constantes de la poética de Vélez se manifiestan en cada nuevo poemario, si bien es cierto que el desarrollo de éstas va perfilando cada vez con mayor claridad los valores en los que se asienta su escritura, su sinuosa crítica del pensamiento débil, el dolor de la derrota que supone el desengaño, su ilustrada «abulia existencial» producto tanto del desencanto ético como de una profunda exigencia moral, la indolencia, la nostalgia y su afilada ironía, que se evidencia muy especialmente en La soledad del nómada, o su lejanía de camarillas y modas literarias, de la que dan buena fe libros como El sonido de la rueca (Premio Rosalía de Castro 2005), una sorprendente y rigurosa colección de sonetos, o El álbum de la memoria, en que el autor rinde homenaje a su infancia (otro de los territorios dilectos del poeta).

Vélez Otero asienta su poética en valores eternos y universales de la lírica contemporánea. Su poesía, que a algunos entusiasma por las fragancias que es capaz de compilar en sus estrofas y a otros por el valor ético y filosófico de su palabra, concilia gozosamente medida, cadencia, reflexión y mensaje, lo que convierte a su autor en un privilegiado testigo de lo universal y lo cotidiano, de lo trascendente y lo nimio, sabedor de dónde están los límites y cuáles merece la pena transgredir.

Juan Antonio Gallardo