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El origen del mundo
Introducción
Sumergidos en la vorágine
de la experiencia cotidiana, el mundo nos aparece plagado de hechos difíciles
de ordenar y menos aún, de explicar, como si se tratara de un caleidoscopio
en que las imágenes, aunque articuladas, son difíciles de relacionar
e interpretar.
Descubrir regularidades y explicaciones causales
permite responder a preguntas que de otro modo nos mantendrían en perpetua
ansiedad y desasosiego frente a lo que se nos muestra opaco e incomprensible.
En la antigüedad, los mitos ofrecían
un tipo de respuestas similar al que hoy en día nos proporcionan las
teorías científicas, ya que mientras éstas explican los
hechos mediante la relación entre conceptos científicos, las culturas
arcaicas los explicaban mediante relatos de las relaciones de los dioses entre
sí, relatos que conocemos con el nombre de mitos.
Al ofrecer una visión integradora del mundo,
al facilitar el tránsito del estupor a la comprensión, los mitos
-y los ritos que solían acompañarlos- permitían la seguridad
psicológica de los partícipes en la creencia colectiva, y a la
vez la elaboración de las señas de identidad necesarias para la
vida en comunidad.
Si bien muchos de los mitos, y de los dioses participantes,
tratan de justificar las relaciones de poder entre los grupos sociales, otros
tratan de explicar el origen de las cosas o, lo que es lo mismo, la victoria
del orden -los objetos, las regularidades, los límites- sobre el caos.
En estos mitos, los dioses suelen representar
las fuerzas elementales de la naturaleza, al menos aquellas más fácilmente
identificables y de cuya relación derivan la multitud de fenómenos
naturales que condicionan nuestras vidas.
En esta sección comentaremos algunos de
los mitos elaborados por las culturas más representativas de la antigüedad
y que se refieren al origen del Universo y al inicio de los tiempos.
A continuación, listamos las culturas que serán objeto de estudio
en esta sección:
La palabra «mito» procede del
término griego «mythos»,que en un principio significó discurso
o parlamento, pero posteriormente acabó significando leyenda, fábula.
Nosotros utilizamos la palabra «mito» como historia con un origen vago o perdido,
de naturaleza religiosa o sobrenatural y mágica, que pretende explicar
algunos aspectos de nuestro mundo. La palabra «mitología» quedaría
definida como una colección o conjunto de mitos que unidos configuran
un sistema mitológico; así, para referirnos al conjunto de mitos
de Egipto, hablamos de «mitología egipcia». Pero además, sucede
que las mitologías también pueden ser agrupadas desde el punto
de vista geográfico y podemos hablar de «mitología oriental» o
de «mitología africana». En nuestro Cuaderno didáctico acudiremos
a ambos tipos de agrupaciones, ya que en ocasiones, como en África, es
difícil realizar una completa distinción de pueblos y culturas.
Algunas personas consideran mitos a todos aquellos sistemas de creencias que
no son el suyo.
No debemos olvidar que, de algún modo, los mitos son tenidos como auténticos por la gente
que los elaboró. También debemos tener presente que hasta nosotros han llegado unos relatos
modificados durante siglos, no el mito tal cual fue elaborado. El mito puede abarcar desde los
relatos basados en hechos históricos, hasta la más pura fantasía y su contenido y forma pueden
variar según quien lo cuente, según las necesidades de la audiencia y en función del propósito
por el cual se relata.
Los mitos han sido capaces de ofrecer a la humanidad una base para entender la naturaleza
del hombre, su relación con el mundo, y además aseguraron la estabilidad de instituciones y
normas. Por ello los mitos tienen un gran valor, que tal vez nuestra mente moderna no puede
apreciar en su totalidad. La mayoría de los sistemas de mitos cuentan con una explicación sobre
el origen del Universo y todos sus elementos, desde los dioses hasta los hombres. La teoría que
pretende explicar el origen del Universo se denomina Cosmogonía. Estas Cosmogonías son los
primeros intentos del ser humano por explicar el mundo que le rodea, cuestión que todavía hoy
investigamos. Podemos afirmar que los sistemas de mitos tienen una función semejante a la
desempeñada por la ciencia o la religión en nuestra sociedad moderna.
Los mitos de creación nos explican cómo se formó el mundo tal y como lo conocemos, pero
hay también mitos que pretenden dar una explicación a los fenómenos cotidianos de la
naturaleza. Otros son empleados para justificar prácticas humanas y los mitos teogónicos
establecen las relaciones entre los dioses, su nacimiento, etc... Las cosmogonías responden a
distintas funciones e intereses y por lo tanto pueden ser utilizadas como complemento de un
ritual, para casos de rupturas violentas, para poder justificar un determinado proceso, para usos
políticos o como un mero recurso literario o cómico. Ninguna de estas funciones son excluyentes
entre ellas, sino que un mismo mito puede explicar un fenómeno de la naturaleza o de la
creación, y al mismo ser una teogonía; de manera que cualquier mito de creación podrá incluir
varias temáticas.
Hay una serie de elementos recurrentes que podemos resumir para poder comprender mejor
estas cosmogonías. Es común hablar del tiempo primitivo de los orígenes; ese tiempo es
designado «tep zepi» por los egipcios. Y esta época se designa en tribus de Oceanía (australianas
y papúas) y en tribus indias americanas, con un vocablo que significa tanto «tiempo mítico»
como «sueño». Ese periodo, que en los mitos es situado frecuentemente fuera del nuestro tiempo,
es el periodo de la creación, del origen. También es común en muchos mitos la idea del caos
primitivo, de un Universo sin forma y sin definición. Los griegos denominaron a este estado
primitivo «Chaos» y este es el origen de la palabra misma. Una variante de ese caos primitivo es
la que muestran los mitos de creación babilonios, donde el universo original es como un gran
cuerpo amorfo de agua. En otros casos el océano es el precusor de la Tierra, no de todo el Universo.
En ocasiones, los mitos describen la creación del Universo a partir de la nada o «ex nihilo»,
como sucede en el mito egipcio. Suele ser un dios preexistente el que en ese vacío realiza una
acción que tiene como consecuencia, el origen del mundo. En el mito de creación samoano,
Tangaroa, divinidad suprema, creó el mundo pensando en él.
Otro elemento muy común en las cosmogonías es que esa creación sea obra de un ser superior
o de un dios. Muchas veces, ese dios original, inicia el proceso de creación del Universo y son
sus descendientes, su prole quien continúa esa obra y termina la definición de ese informe
Universo primitivo. A menudo surgen conflictos entre las generaciones de dioses por el control
del nuevo Universo creado. Por ejemplo, en el mito babilonio, Marduk asesinó a Tiamat y en el
mito griego Urano luchó contra su prole. De este modo en algunos mitos se da un desarrollo de
la creación en varias etapas o fases. Es en una de esas fases donde el ser humano comienza a
existir. De esta manera, se crea un vínculo entre el mundo cotidiano del ser humano y el mundo
sobrenatural y superior de los dioses. El ser humano se sitúa entre los dioses, que son superiores
al hombre, y los animales, que son inferiores. Un buen ejemplo de mito desarrollado en fases es
el mito chino de Pan-gu; este dios vivía en un huevo cósmico que contenía todos los elementos
entremezclados y progresivamente fue separando los elementos hasta que tras 18.000 años el
huevo eclosionó. También el mito clásico griego es otro ejemplo de mito desarrollado en varias
fases.
La idea de la formación de la tierra y el cielo a partir de la separación de la materia original
es otro de los puntos recurrentes en los mitos de creación. Es frecuente, además, que el cielo se
identifique con una divinidad masculina y que la tierra se vincule a una divinidad femenina. El
mito egipcio de Nut y Geb nos sirve de ejemplo.
Otra cuestión interesante que se repite en varios mitos de creación, es la idea de que el mundo
o incluso todo el Universo, está formado por restos corporales de una deidad o entidad superior
original. El mito babilonio nos explica como Marduk se enfrentó con Tiamat y lo asesinó;
Marduk partió su cuerpo en dos: una mitad se convirtió en la tierra y la otra en el mar. También
es preciso resumir aquí el mito nórdico de la creación, ya que es el mejor exponente de esta idea.
Según este mito, Ymir es asesinado por Odín, Vili y Ve; la tierra se formó a partir de su carne,
su sangre se transformó en el mar, las montañas se crearon a partir de sus huesos y su pelo se
convirtió en los árboles.
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