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El calendario
musulmán y el Ramadán1 
por Daniel Climent
El calendario
musulmán tiene como base tiempo que hay una luna nueva a la
siguiente, es decir, los 29 días y medio que tarda la Luna en circundar
la Tierra y que llamamos mes lunar o sinódico.
Como el año lunar
musulmán2 consta de 12 meses, cinco de los cuales son
de 29 días y el resto de 30, el resultado es un año de 354 días
subdividido en los meses siguientes:
Los nombres de los
meses, algunos de los cuales se refieren a las estaciones, tienen
el origen en el calendario árabe pre-islámico, que originalmente
añadía un mes cada tres años, con la finalidad de mantener el calendario
lunar en armonía con las estaciones.
Pese a su origen, el calendario
musulmán islámico obvia aquella corrección, por lo cual acumula
una diferencia de 10 o 11 días por año respecto del calendario solar.
El resultado es que
los meses musulmanes se desplazan gradualmente por las estaciones
de tal manera que, años después, el mismo mes cae en estaciones
diferentes.
Además de la división
del año en meses, los musulmanes, como los fieles de otras creencias,
celebran determinadas efemérides que sirven de marca en el transcurrir
del tiempo y de guía en las devociones.
Así, el primer día
del año, el 1 de Muhárram, se celebra refiriendo los pormenores
del Hégira o migración, el inicio de la era islámica3
, cuando, el 16 de julio del año 622 d.C. (según nuestro cómputo
de tiempo) Mahoma y un grupo de seguidores huyeron de la Meca para
fundar una nueva comunidad de creyentes en Medina.
El día 10 del mismo
mes de Muhárram se celebra el Ashura, en recuerdo
de Nuh [Noé] y de Musa [Moisés], dos de los profetas bíblicos que
reconocen como propios los musulmanes:
Enviamos a Nuh a su pueblo y les
dijo: "Oh, pueblo mío! Servid a Alá, adoradlo! No tengáis otro Dios
excepto Él" (7:59, que quiere decir versículo o aleya 59 de
la sura 7).
De Nuh se recuerda fundamentalmente
el diluvio (Génesis 6) y la bajada del arca, 40 días después
que encallara en el monte Ararat (Génesi 8:6):
Cuando llegó el gran diluvio,
aquel tan violento, universal, os llevamos en una embarcación, para
que este milagro fuera para vosotros un recuerdo perpetuo y vuestra
oreja lo escuchara siempre, perpetuamente (69:12).
Además del fin del
diluvio universal, la fiesta de Ashura recuerda la liberación
de los israelitas de la opresión del Faraón.
Después de Nuh,
Nós enviamos otros profetas y mensajeros a sus pueblos, para que
les llevaran las pruebas claras. [...] Enviamos, después
de ellos, a Musa y a Harum [Aarón, su hermano], a Firaun
[el soberano o rey de Egipto] y sus magnates, con Nuestres milagros.
(10:74)
Dimos a Musa las escrituras,
el libro santo (2:87).
Para los shiítas,
una de las sectas islámicas más extendidas, el Ashura es
la festividad más importante del año, ya que recuerdan el martirio
de Husayn [Husein], nieto de Mohamed [Mahoma] a manos de Abu Bakr,
suegro de Mahoma y primer califa, enfrentado a Alí, yerno de Mahoma
y padre de Husayn.
Un par de
meses después, el 12 de Rabí al-Awwal, se celebra Mawlid
Al-Nabí o nacimiento de Mahoma, día en qué los musulmanes escuchan
panegíricos del Profeta y las gestas de su vida. Para el sufismo,
el movimiento ascético musulmán que preconiza la unión mística con
Alá a través del conocimiento y de la bondad, ese día es el más
solemne de las fiestas que se inician el 1 de Rabí al-Awwal,
ya que simboliza y expresa la reverencia del Islam hacia a Mahoma,
considerado como el "varón perfecto". La fiesta adquirió relevancia
sobre todo cuando los musulmanes entraron en contacto con los cristianos,
que conmemoraban el nacimiento de Jesús.
Shab y-Barat,
que los musulmanes de la India y Pakistán celebran en la luna llena
del octavo mes, es decir, el 15 de Sha'ban, es importante
porque, según creen, ese día Alá [Dios] registra todas las acciones
de la humanidad.
El 27 de Rajab
celebran Lailat al-Miraj o "Noche de la Ascensión". Ese día,
en que se cuentan anécdotas de la vida del profeta conmemora la
visita de Mahoma a Alá [Dios], con quien va conversar y de quien
trajo a la Tierra instrucciones precisas, que incluían, entre otras,
la obligación de los cinco rezos diarios. Se considera que en ese
viaje iniciático, a lomos de Buraq, un ser alado mitad hombre
y mitad caballo4, fue guiado por el arcángel Gibril [Gabriel],
y que esa ascensión se inició en Jerusalén, a la meseta de al-Aqsa,
donde hoy en día hi ha una mezquita, una de las más importantes
para los musulmanes.
No todas las fiestas
islámicas tienen como base el calendario lunar. También celebren
algunas en relación con alguna efeméride solar y con la luz, seguramente
como herencia de celebraciones orientales muy antiguas.
Un ejemplo de esas
fiestas es el Ansara, que celebran el 24 de junio (en homenaje
al solsticio de verano: el equivalente a nuestro San Juan), y de
la cual existen referencias en las "jarchas"5 hispano-árabes.
Una prolongación
de esa fiesta se registra, por ejemplo, en Malta (país que tiene
una lengua mixta entre una base árabe y gran parte de léxico italiano):
los días 28 y 29 de junio (el equivalente a nuestro San Pedro),
celebran la fiesta del Imnarya, peculiar arabización del
siciliano luminária.
De todas las fiestas
(Id, en árabe), dos fueron expresamente indicadas por el
Profeta para ser celebradas,: la más importante, Id al-Fitr
o "fiesta del final del Ramadán" y, en el último mes, la
Id al-Adha o "fiesta del sacrificio".
Si toda fiesta supone
una ruptura de la normalidad y una cierta inversión de las formas
habituales de conducta, eso se escenifica de manera especial en
el noveno mes del calendario musulmán, el mes de ayuno o Ramadán,
obligatorio para todo musulmán i en el que se conmemora la primera
revelación
de Alá a Mahoma, posteriormente transcrita
al Corán.
El inicio del Ramadán
los deciden unos observadores designados por los organismos religiosos
de cada país, y que, situados en un lugar elevado, han de escrutar
visualmente el horizonte, sin ninguna ayuda mecánica, óptica o cálculo
matemático, hasta vislumbrar el primer hilo de luz de la luna creciente,
que indicará que el siguiente día empieza la fiesta religiosa.
Aunque, en teoría,
el inicio del Ramadán se decide al mismo tiempo para toda la comunidad
musulmana (este año, el 17 de noviembre del 2001), la extensión
geográfica de las comunidades islámicas hace imposible unificar
las observaciones, de tal manera que el Ramadán se inicia de manera
escalonada, por regiones geográficas.
De toda manera, en
el caso de que las condiciones meteorológicas impidan ver el horizonte
y el nacimiento de la Luna con la suficiente claridad, el Ramadán
se iniciará dos días más tarde del que estaba previsto.
Durante ese mes,
todos los que han llegado a la pubertad han de abstenerse de comer,
beber, fumar, usar perfumes y tener relaciones sexuales durante
las horas diurnas, es decir, desde que sale el Sol hasta que se
pone y empieza un nuevo día, ya que para los musulmanes los días
empiezan a contarse después de la puesta del Sol, "cuando ya no
es posible distinguir un hilo blanco de un hilo negro", y no a media
noche, como hacemos quienes seguimos el calendario cristiano occidental.
Como el Ramadán sigue
el
calendario lunar, año tras año se desplaza por las diferentes
estaciones, por lo cual el observación del ritual puede resultar
penosa durante el verano, por lo cual los devotos musulmanes valoran
en gran medida el entrenamiento que proporciona como disciplina
espiritual y como muestra del triunfo de la mente sobre la materia.
Posiblemente de aquí
deriva su fuerza y mantenimiento, pese a las duras condiciones que
dominan las
horas diurnas, ya que éstas quedan compensadas por las expectativas
y realidades de las noches, en que las ciudades y pueblos islámicos
engalanan las calles, la gente se visita y se hace regalos, los
niños cantan de puerta en puerta, se preparen comidas y bebidas
extraordinarias, ... y quien puede hace el amor, al menos en la
célebre Lailat Al-Qadr o "Noche del destino", el 27 de Ramadán6
, que también se dedica a leer el Corán y a rezar, de tal manera
que, según nos dice la sura 97:
La noche del destino es mucho mejor
que miles de meses! En esta noche bajan los ángeles del cielo, y
el espíritu [el arcángel Gibril/Gabriel], con el permiso
del Señor, con los decretos de Alá para cada cosa. Noche de paz,
que dura hasta el rayar del alba. (97:3-5)
La tradición
sostiene que esa noche es cuando se fija el curso de los acontecimientos
del año que empieza a partir de entonces y hasta el próximo Ramadán7.
Esa noche
se reveló todo el Corán a Mahoma, aunque inmediatamente le fue quitado
para dárselo poco a poco posteriormente, a medida que lo exigían
las circunstancias.
Otra festividad importante
es el último viernes del Ramadán, en qué hacen una visita especial
a la mezquita para decir adiós al mes de ayuno.
Cuando acaba el Ramadán
empieza el mes de Sh'awwal, con la fiesta más grande, la
Id al-Fitr, o "fiesta de la ruptura del ayuno". Es tan grande
el placer que los musulmanes sienten por finalizar aquella penitencia
que la celebran con más alegría que cualquier otra. Se reparten
bendiciones y se desean felicidad, personalmente o enviándose tarjetas,
dando gracias a Alá por haberlos ayudado a superar las dificultades
del Ramadán. Empiezan el día bañándose y vistiéndose con la mejor
ropa. Después acuden a la mezquita para las oraciones y el gentío
suele desbordar el recinto sagrado y se extiende por el exterior.
Después de las oraciones, la gente se intercambia regalos y visita
a los parientes y amigos. También están obligados a dar limosna
a los pobres. A lo largo del día los musulmanes han de reflexionar
sobre el significado del Islam e intentar limar las diferencias
con la familia y los amigos, para poder empezar una nueva vida bajo
el signo de la paz y la reconciliación.
Más adelante, el
10 del último mes, Zul-Hijja, se celebra Id Al-Adha,
que suele durar tres días. Los orígenes de esta fiesta se remontan
al profeta bíblico Ibrahim [Abraham], que evidenció su buena disposición
a acatar en todo a Dios que incluso estuvo dispuesto a sacrificar
a su hijo más querido, Ishaq [Isaac].
Ese día, tanto los
musulmanes que están en la Meca como en el resto del mundo, inicien
la fiesta con una oración en común y sacrifiquen una oveja, una
vaca o un camello, de los cuales se quedan con la tercera parte
y el resto lo reparten entre los pobres. Con ese ritual se acaba
la peregrinación a la Meca de quienes han ido allí.
El año acaba con
la fiesta de fin de año o Hijarah, la víspera del primer
día de Muharam.
1.
Agradecimientos a Lina Gracia Vicente, profesora del Instituto"Badia
del Baver" de Alicante.
2.
Para clarificar el significado de términos como musulmán, árabe,
islámico, moro, etc., se pueden consultar las siguientes páginas:
www.geocities.com/Athens/Olympus/3197/ter4.htm , ahlulqiblah.8k.com/indexcat.html
y ahlulqiblah.8k.com/somcatalans.html
3.
La adopción de la Hégira como inicio de la era musulmana tuvo lugar
durante el califato de Umar Ibn al-Kahttab, el segundo califa (el
primero había sido Abu Bakr, el suegro del Profeta, uno de los que
huyó con él hacia Medina). Por analogía con la forma cristiana de
denominar los años, añadiéndoles d. C., se escribe d.H. para indicar
los años del era islámica. Así, por ejemplo, el miércoles 14 de
noviembre del 2001 d.C. equivale al yawm al-'arb' 27 de Sha'ban
de 1422 d. H.
4.
A destacar la semblanza con los ritos iniciáticos, con el centauro
Quirón como guía, de numerosos héroes y semidioses griegos, desde
Heracles hasta Aquiles, Asclepio, Jasón o Néstor.
5.
Las muwaxxaha/s, canciones estròficas en árabe clássico o
en hebreo, tenían la estrofa final o estribillo, la khardja
(jarcha) o markaz, escrita en dialecto mozárabe (o en árabe
vulgar, o en bereber, o en persa). Casi todas son eróticas, puestas
en labios de las esclavas del harén, las cuales en al-Andalus se
expresaban normalmente en aljamía o romance mozarábico.
6.
Es decir, y según nuestra manera de empezar los días, la noche del
26 al 27.
7.
La misma creencia existe entre los judíos para la noche de
Ros-ha-sand, el 1 del mes de Tisri.
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