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ArribaAbajoObras doctrinales




ArribaAbajoCoplas por la muerte de su padre



I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
   cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.


II
   Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
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   No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.


III
   Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
   allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


IV

Invocación

   Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
—117→
que traen yerbas secretas
sus sabores;
   aquel sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.


V
   Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
   Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.


VI
   Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como debemos,
porque, según nuestra fe,
—118→
es para ganar aquel
que atendemos.
   Aun aquel Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos,
y a morir en este suelo
do murió.


VII
   Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor
aun primero que miramos
las perdemos:
   de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.


VIII
   Decidme: La hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
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cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
   Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.


IX
   Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y inodos
se pierde su gran alteza
en esta vida!
   Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen!;
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.


X
   Los estados y riqueza,
que nos dejen a deshora
¿quién lo duda?
—120→
no les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda.
   Que bienes son de Fortuna
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.


XI
   Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño;
   y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.


XII
   Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
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no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
   No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.


XIII
   Si fuese en nuestro poder
hacer la cara hermosa
corporal,
como podemos hacer
el alma tan gloriosa,
angelical,
   ¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cautiva,
dejándonos la señora
descompuesta!


XIV
   Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
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con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
   así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.


XV
   Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos,
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias;
   no curemos de saber
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.


XVI
   ¿Qué se hizo el Rey Don Juan?
Los Infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
—123→
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invención
que trajeron?
   ¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras?11


XVII
   ¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
   ¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?
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XVIII
   Pues el otro, su heredero,
Don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!
   Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duro con él
lo que le dio!


XIX
   Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan fabridas,
los enriques y reales
del tesoro;
   los jaeces, los caballos
de sus gentes y atavíos
tan sobrados,
¿dónde iremos a buscallos?
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?
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XX
   Pues su hermano el inocente,
que en su vida sucesor
le hicieron,12
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
le siguieron!
   Mas, como fuese mortal,
metiole la Muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juicio divinal,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua!


XXI
   Pues aquel gran Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se habla,
mas sólo cómo lo vimos
degollado.
   Sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?
¿Qué fueron sino pesares
al dejar?
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XXII
   Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
   aquella prosperidad
que en tan alto fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue matada?


XXIII
   Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y varones
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿do los escondes
y traspones?
   Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las aterras
y deshaces.
—127→


XXIV
   Las huestes innumerables,
los pendones, estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
   la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?
Cuando tú vienes airada,
todo lo pasas de claro
con tu flecha.


XXV
   Aquel de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre Don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente;
   sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.
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XXVI
   Amigos de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
   ¡Que seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león!


XXVII
   En ventura Octaviano;
Julio César en vencer
y batallar;
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
y trabajar;
   en la bondad, un Trajano;
Tito en liberalidad
con alegría,
en su brazo, Aureliano;
Marco Atilio en la verdad
que prometía.
—129→


XXVIII
   Antonio Pío en clemencia;
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adriano en elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante;
   Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor
de su tierra.


XXIX
   No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;
   y en las lides que venció,
cuántos moros y caballos
se perdieron;
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.
—130→


XXX
   Pues por su honra y estado,
en otros tiempos pasados,
¿cómo se hubo?
Quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
   Después que hechos famosos
hizo en esta misma guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.


XXXI
   Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud,
con otras nuevas victorias
ahora las renovó
en senectud.
   Por su grande habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcanzó la dignidad
—131→
de la gran Caballería
de la Espada.


XXXII
   Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló;
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.
   Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portugal
y en Castilla quien siguió
su partido.


XXXIII
   Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
   después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
—132→
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta


XXXIV
   diciendo: -«Buen caballero
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
   y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.


XXXV
   «No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dejáis,
   (aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
—133→
ni verdadera);
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.


XXXVI
   «El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
   mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.


XXXVII
   «Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos;
   y con esta confianza,
—134→
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis.»


XXXVIII

[responde el Maestre]

   -«No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
   y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.


XXXIX

[Oración]

   Tú, que, por nuestra maldad,
tomaste forma servil
—135→
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
   tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.»


XL

Fin

   Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
   dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo13
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dejonos harto consuelo
su memoria.

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ArribaAbajo¡Oh, mundo! Pues que nos matas...



I

   ¡Oh, mundo! Pues que nos matas,
fuera la vida que diste
toda vida;
mas según acá nos tratas,
lo mejor y menos triste
es la partida
    de tu vida, tan cubierta
de tristezas, y dolores
muy poblada;
de los bienes tan desierta,
de placeres y dulzores
despojada.


II

   Es tu comienzo lloroso,
tu salida siempre amarga
y nunca buena,
lo de en medio trabajoso,
y a quien das vida más larga
le das pena.
—137→
   Así los bienes -muriendo
y con sudor- se procuran
y los das;
los males vienen corriendo;
después de venidos, duran
mucho más.




 
 
FIN DE LA OBRA COMPLETA
 
 


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ArribaVocabulario

abajarse: tr. bajarse. De basseu.

acordado: participio adjetivo, recordado. Del b. lat. accordre.

acorrer: tr. socorrer, auxiliar. Del lat. accurrre.

achacoso: adj. rigoroso, excesivo en la acusación. De achaque.

aforrado: participio adjetivo, forrado. De aforrar, poner forro.

afrenta: f., apuro, aprieto, peligro que puede atraer deshonra. Del lat. frontem.

ahumada: participio adjetivo, señal hecha con humo. Usase frecuentemente con el verbo hacer. De ahumar.

al: sustantivo neutro, otra cosa. Del lat. aliud.

albarrana (cebolla): adj., planta medicinal cuyo bulbo, muy amargo, es semejante al de la cebolla común. Voz árabe que significa silvestre, montés.

albollón: m., albañal. Del lat. alvelum.

alcatifa: f., alfombra. Voz árabe.

alcrebite: m., azufre. Del ár. alquibrit.

aleve: f., alevosía. Del gót. levjan, traicionar.

amatado: participio en función verbal, apagado, extinguido. De amatar.

apriesa: adv., aprisa. De a + priesa.

arcaduz: m., cangilón de noria. Del ár., caduç, y este del gr. vaso.

arreo: m., atavío, adorno. De arrear, adornar y también equipar, proveer.

arte: amb., habilidad, maña // artería, fraude. Del lat. artem.

artero: adj., mañoso, astuto (sin el matiz peyorativo de hoy). De arte.

asentar: intr., sentarse. De a + sentar.

atacar: tr., atar, abrochar; atacarse; ser atadas. Úsase hoy en Andalucía con la significación de atarse o abrocharse los calzones. Del lat. attacare.

atender: tr., esperar. Del lat. attendre.

aterrar: tr., echar por tierra, derribar, postrar. De a + tierra.

alandrán: m., vestidura talar con mangas. Del b. lat. balandrna.

ando: m., bandería, partido. Del lat. bandum.

arrera: f., parapeto. De barra.

ienquerencia: f., buena voluntad, cariño. De bienquerer.

rial: m., especie de túnica usada por hombres y mujeres. Del ant. fr. y prov. blialt.

cabo: m., lado, parte extrema // fin // en cabo de: al extremo de. Del lat. caput.

calzas: f. Las calzas eran una prenda de vestir que cubría la   —139→   pierna y el muslo; las calzas atacadas (como las que nombra Manrique) se unían a la cintura por medio de agujetas; las medias calzas, (llamadas después medias) ceñían solamente la pierna. Del lat. calcum.

candela: f., vela // lumbre. Estar con la candela en la mano: hallarse próximo a morir el enfermo. Del latín candlam.

casquete: m., pieza de la armadura que defendía el casco de la cabeza. De casco.

catar: tr., procurar. Del lat. captre.

caudal: adj., caudaloso, principal. Díjose también cabdalero. Del lat. capitlem.

cava: f., foso. Del lat. cavam.

cierto: adv., ciertamente. Del lat. certum.

claro (de): m. adv., de parte a parte.

cobrar: tr., adquirir, ganar // recuperar, volver a poseer // tratándose de afectos, empezar a sentirlos. Del lat. cuperre.

cobro: m., remedio. De cobrar.

cometer: intr., empezar. Del lat. committre.

comportar: tr., soportar, tolerar. Del lat. comportre.

cumplido: participio adjetivo, cabal, perfecto. De cumplir.

condestable (aquel gran): Don Álvaro de Luna, célebre favorito de don Juan II, decapitado en Valladolid en 1453.

consintiente: p. a., quien consiente. De consentir.

coro (estar de): m. adv., ser muy sabido. Del lat. cr, ánimo.

corredor: m., batidor, explorador, centinela avanzado. De correr.

cuento: m., cómputo, cuenta, cálculo; alto sin cuento incalculablemente alto. De contar.

cuero: m., piel. Del lat. corium.

cumplir: intr., convenir, corresponder. Del lat. complre.

curar: intr., cuidar, preocuparse. Del lat. curre, cuidar.

cuyo so: aquel a quien pertenezco.

chapado: participio adjetivo, adornado, guarnecido // recubierto, defendido. De chapar.

de: véase tener de.

defensar: tr., defender. Del lat. defensre.

deliberar: tr., resolver, determinar. Del lat. deliberre.

demandar: tr., pedir, rogar. Del lat. demandre.

deporte: m., solaz, recreación, esparcimiento. De deportar.

desgrado: m., desagrado, disgusto. De desgradar, desagradar.

desigual: adj., excesivo, extremado. De des (negación) + igual.

desque: adv., desde que // cuando. Contrac. de la prep. desde y la conj. que.

dudanza: f., duda. Del lat. dubitanta.

dueña: f., mujer. Del lat. dominam.

el: art. fem., la. En la Edad Meda el artículo femenino era ela. Si el sustantivo siguiente comenzaba por vocal, dicho artículo   —140→   perdía la a: el(a) alcándara, el(la) espada; así se ve aún en Garcilaso (el altura, Egl. I, v. 44); si empezaba por consonante, perdía la e: (a) la villa. Hoy pierde la a sólo ante nombres que empiezan por vocal tónica, los cuales conservan su género femenino: el(a) alma.

embebecido: participio adjetivo, enajenado, embelesado. De embebecer.

empecer: tr., impedir, dificultar, obstar. De empedecer y este del b. lat. impedescre.

enamorada: participio sustantivo, amor, enamoramiento. De enamorar.

engorrarse: intr., detenerse, retardarse. De en + gorra.

Enrique (don): Enrique IV de Castilla (1454-1474), hijo de Juan II.

enrique: m., moneda de oro acuñado por Enrique IV.

ensomo: adv., encima. De en + somo. Véase somo.

entender: tr., tener intención de hacer algo // advertir, darse cuenta // pensar, figurarse. Del lat. intendre.

escala vista (a): m. adv., hacer el escalamiento de día y o la vista de los enemigos.

escote: m., cantidad que le corresponde pagar proporcionalmente a cada uno. De esotar.

esmerado: participio adjetivo, puro, limpio. De esmerar.

espingarda: f., cierta escopeta muy larga. Del árabe springan.

estado: m., clase o jerarquía social. En la Edad Media la sociedad se jerarquizaba en estados, como puede verse por la significación colectiva de los personajes que actúan en la Danza de la Muerte, y aun en obras posteriores como Lazarillo de Tormes.

estrena: f., obsequio, recompensa. Del lat. strenam.

excusación: f., excusa, disculpa. Del lat. excusatinem.

fabrido: adj., bruñido, resplandeciente. Del lat. fabritus.

fallescer: intr., faltar, acabarse. Del lat. fallescre.

fuerte (lo más): adj., lo más resguardado del castillo. Del lat. fortem.

galardón: m., premio, recompensa. Del germ. wilarlón.

grado: m., gusto, agrado // voluntad. Del lat. gratum.

grado: m., lugar, estado. Del lat. gradum.

graveza: f., pesadez que obsta. De grave.

guardar: tr., custodiar. Del sustantivo guarda y este del germ. warda.

guarecer: intr., sanar. De quarir y este del germ. warjan.

guarido: participio adjetivo, sano, restablecido. De guarir.

guarir: intr., salvarse // tr., proteger, del germ. warjan.

guisa: f., modo, manera. Del germ. wisa.

haber: tr., tener // intr., hallarse, encontrarse. Del latín habre.

  —141→  

hadado: participio adjetivo, hadado, predestinado. De hadar.

halaquero: adj., halagüeño, halagador. De halago.

hermandad: f., La Santa Hermandad, tribunal con jurisdicción propia, entendía en los delitos que se cometían fuera de poblado.

hermano el inocente (su): Don Alfonso, hermano de Enrique IV, que fue proclamado rey por los enemigos del monarca; pero murió poco después a los catorce años de edad, en 1468. Los Manriques se contaban entre sus prosélitos.

hermanos (los otros dos): El maestre de Santiago, don Juan de Pacheco, y su hermano el maestre de Calatrava, don Pedro Girón (tan prosperadas como reyes). Dice los otros dos porque antes ha recordado a los tres infantes de Aragón (estrofa XVIII) y a su hermano el príncipe Alfonso (XX).

hermanos (sus): Hermanos de don Rodrigo eran el poeta Gómez Manrique (le sobrevivió catorce años), Diego Manrique, Pedro Manrique y Garcí Fernández Manrique. El Maestre hizo testamento en su palacio maestral el 21 de octubre de 1476, ante su secretario Gómez de Merodio, y estuvieron presentes su hermano Garci Fernández Manrique, su sobrino Luis Manrique, el doctor Francisco Núñez, el bachiller Pedro de Toledo, el mayordomo Garnica y otros familiares. El 4 de noviembre agregó un codicilo a la vista de su hermano Garci, de su camarero Francisco Sandoval, del contador Pedro de Mórida y del ya antes mencionado Garnica.

hijos (sus): Hijos de don Rodrigo Manrique eran: don Rodrigo (muerto en 1477), don Pedro, segundo conde de Paredes (poeta) y don Jorge (autor de las célebre Coplas).

igualdad: f., justicia, equidad. Del lat. aequalittem. Véase voluntad.

imos: intr., vamos. Del lat. imus.

impugnable: adj., inexpugnable, invencible. De impugnar y este del lat. impugnre.

inicio: m., principio, comienzo. Del lat. initium...

Infantes de Aragón (los): don Enrique, don Juan y don Pedro, hijos de don Fernando I el de Antequera, castellano que fue rey de Aragón entre 1412 y 1416.

jaez: m., cualquier adorno que se pone a las caballerías // jaez o medio jaez: el atavío de cintas con que se trenza la crin o la mitad de la crin. Del ár. chachez, aparato.

Juan (el rey don): don Juan I de Castilla (1406-1454).

jura: f., promesa solemne. De jurar.

juzgador: m., juez. De juzgar.

lanzado: participio adjetivo, lanceado, alanceado. De lanzar.

librado (ser): tr., recibir libranza u orden de pago. De librar.

lucio: adj., luciente, brillante. Dícese de los animales gordos y   —142→   de buen pelo. Del lat., lucidum.

lorar de los ojos: frase pleonástica usada ya en la epopeya francesa y en la española.

maestre: m., jefe de una orden de caballería (Santiago, Alcántara, Calatrava, Montesa, Malta). Del latín magistrum.

mandado: m., mandado, orden. De mandar.

maña: f. habilidad, destreza. Del lat. manum, mano.

Martín (San): Este, como los otros beatos y santos que aparecen en las Coplas a una beoda... San Martín de Valdeiglesias (Madrid), Madrigal de las Altas Torres (Ávila), Villarreal (Castellón), Yepes (Toledo), Coca (Segovia), Luque (Córdoba), Baeza y Úbeda (Jaén), son lugares célebres por sus buenos vinos.

mas: conj. advers., pero, sino. De maes y este del lat. magis.

matar (la luz o el fuego): tr., apagar. Del lat. mactre.

membrar: tr., recordar. Del lat. memorre.

mesura: f., discreción, cortesía. Del lat. mensram.

mote: m., lema caballeresco. Del fr. mot.

mover: intr., ponerse en marcha, irse // tr., proponer.

mudarse: ref., cambiar. Del lat. mutre.

mujer (su): Doña Elvira de Castañeda, que acompaña a don Rodrigo en el momento de su muerte, era su tercera mujer y había casado con el Maestre en 1469. A. de Palencia, en la Crónica de Enrique IV (II, 215): dice que ya anciano, pero con vigor y robustez juveniles, casó. Insiste fuego en la avanzada edad de don Rodrigo (III, 272): ya viejo, volvió a casar. La segunda esposa del Conde de Paredes, doña Beatriz de Guzmán, casó con él antes de 1446 y se tienen noticias de ella hasta 1452. La primera, doña Mencía de Figueroa, madre de don Jorge, había muerto antes de 1465.

oramala: adv. de m., enhoramala. Aféresis y contracción de en hora mala.

ocasión: f., daño grave. Del lat. ocassinem.

olvidanza: f., olvido. De olvidar.

ar Dios: loc. interj., por Dios. De par, apócope de para y Dios. Por eufemismo dícese pardiez. Del lat. per Deum.

aramento: m., adorno con que se recubre algo. Del lat. paramntum.

ararse: intr., ponerse, volverse, quedarse, convertirse. ¿Cuál se para? ¿Cómo queda? ¿En qué se convierte? Del lat. parre.

parescer: intr., aparecer, mostrarse. Del lat. parescre.

artido: m., trato, convenio, concierto. De partir.

assión: f., padecimiento // ardor, vehemencia // amor. Del lat. passinem.

echar: tr., pagar pecho o tributo. Del lat. pactre.

enado: participio adjetivo, penoso, lleno de penas. De penar.

eña: f., piel. Del lat. penna, pluma, y pinna, almena. Manrique:   —143→   conceptista, juega con las dos acepciones del vocablo. // peña, f., cerro, monte. Del lat. pinna, almena. Consúltese visión.

errochano: parroquiano. Del lat. parochiam.

ostura: f., pacto, convenio, compromiso. Del lat. positram.

oyo: m., banco de piedra, ladrillo u otra sustancia semejante, generalmente intransportable y construido junto a un muro. Del lat. podium.

render: tr., tomar, recibir. Del lat. prehendre.

risiones: f., cadenas, grillos. Del lat. prehensinem.

rivado: m., quien priva o disfruta de privanza (primer lugar cerca de alguien). Del lat. privtum.

rosperado: particip., adj., rico, poderoso. De prosperar.

unto: m., instante. Del lat. punctum.

queda: adj., quieta. Del lat. quitam.

razón: f., palabra con que se expresa el pensamiento. Del lat. ratinem.

remontado: participio adjetivo, alto, sublime. De remontar.

repollo: m., brazado de ramas. De repollar y este de repullulre, echar hojas, pimpollos, ramas.

resolver: intr., tornar, retornar // cambiar, mudar. Del lat. resolvere.

revuelto: adj., mezclado // intrincado. Del lat. revoltum.

rey (natural, verdadero): don Rodrigo sirvió como reyes naturales y verdaderos al infante Alfonso y a los Reyes Católicos.

rocegante: adj., rozagante, que roza, que arrastra. De rocegar.

ecreto: adj., reservado. Del lat. secrtum.

eñoríos: La Crónica General, conocida de Manrique según puede verse en el canon de emperadores a que se ajustan las estancias XXVII y XXVIII de las Coplas, estudia los seis diferentes señoríos que tuvo España.

ervil: adj., humilde, bajo. Sinónimo de incivil en su acepción de grosero, vil. Del lat. servilem.

eso: m., sentido // discreción. Del lat. sensum.

obrado: participio adjetivo, rico, excelente. Del latín superre.

obrar: tr., exceder, sobrepujar. Del lat. superare.

obre: prep., en prenda de // después de. De sobrar.

obredorado: m., ficción o paliativo con que se disimulan o se pretende disimular malos dichos o malas acciones. De sobredorar.

omo: m., encima. Del lat. summum.

on: m., manera, modo; en tal son: adv., de tal manera. Del lat. sonum.

tablero (poner la vida al): frase proverbial, jugarla, arriesgarla.

tajada: participio adjetivo: «Dícese de la costa, roca o peña   —144→   cortada verticalmente y que forma como una pared» (Academia). De tajar, dividir con instrumento cortante.

tan: adv. c., tanto. Apócope de tanto y este del latín tamtum.

temeroso: adj., que causa temor, temible. De temer.

tener (tiempo): tr., emplearlo, gastarlo.

tener de (seguido de infinitivo): haber de, con sentido de resolución o necesidad irrecusables. Tener que significa obligación.

tocar: tr., probar, experimentar. Acaso de la raíz onomatopéyica toch. Véase toque.

tondido: participio adjetivo, golpeado, aporreado, azotado // tundido, pelado, trasquilado. De tondir y este del lat. tundre, trasquilar.

toque: m., prueba, experiencia. Postverbal de tocar. Véase tocar.

tornada: participio adjetivo, vuelta, regreso. De tornar.

torrontés: m., vino hecho con uva torrontés. Refrán: La uva torrontés / ni la comas ni la des: / para vino buena es.

trago: infortunio, adversidad. De tragar.

trasponer: tr., esconder, ocultar. Del lat. transponre.

tristura: f., tristeza. De triste.

trovar: tr., componer trovas o versos. En otras lenguas romances (provenzal y catalán): trobar; en francés: trouver.

usado: participio adjetivo, acostumbrado, habituado. De usar.

valer: tr., amparar, proteger. Del lat. valre.

vedija: f., vellón de lana o pelo. Del lat. viticlam.

vela: m., centinela nocturno. De velar y este del latín vigilre.

vencida: participio sustantivo, vencimiento, derrota. De vencer. Usase hoy en la expresión a la tercera va la vencida.

vida tercera: Manrique considera tres vidas: 1ª, la temporal y perecedera; 2ª, la de la fama (mejor que la otra, aunque tampoco es eternal ni verdadera); 3ª, la perdurable, eterna, de la fama, concepción grecolatina, recrudeció en el Renacimiento. Recuérdense los Trionfi de Petrarca.

visión: f., imagen visual // objeto cuya vista causa espanto. Del lat. visinem. Manrique, conceptista, juega con las dos aceptaciones del vocablo. Véase peña.

vista (una): f., una simple mirada. De visto.

voluntad: f., una simple mirada. De visto.

voluntad: f., arbitrariedad, capricho. Manrique contrapone voluntad e igualdad. Véase igualdad.

volverse: r., cambiar, trocarse. Del lat. volvre.

vuelo (a chico): fr. adv., prontamente.

vuelto: participio adjetivo, revuelto, mezclado. De volver.

yerbas secretas: veneno oculto.