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Gabriel Janer Manila

Imagen de Gabrile Janer Manila

Recuerdo que decidí empezar a escribir un día que un amigo -entonces éramos estudiantes- me sugirió escribir una novela. Me dijo que le gustaba el ritmo que imprimía a mis relatos cuando contaba una historia sentados en la terraza de una cafetería una tarde de domingo.

Soy, después de tanto tiempo, un aprendiz. No he dejado de ser un aprendiz. Cada día aprendo a experimentar la materia que tengo entre las manos, a forzar hasta el límite la expresividad del idioma y a profundizar en el conocimiento de la vida.

Mi epopeya particular no es diferente de la de otros escritores: la obsesión de dar vueltas a los mismos temas, el combate de ganar la parcela cotidiana de la libertad, la pasión por la palabra, los significados múltiples, el convencimiento de que la vida puede ser, a veces, momentáneamente bella.

Gabriel Janer Manila