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Julián Marías

Presentación

Julián Marías ha sido en la cultura española del siglo XX alguien singular. Convencido de que «no se lleva uno la patria en la suela de los zapatos», quiso permanecer en la España de Franco, sin ningún contacto con nada oficial; pero no propiamente como un «exiliado interior» porque, como escritor, su relación con el país fue intensa y fecunda. Sin dejar de vivir nunca en España, irremediablemente arraigado en ella, su palabra, escrita y hablada, se difundió por Europa y América con abundancia y prestigio poco frecuentes. Inspirador de la transición política española, se mantuvo bravíamente independiente de derechas e izquierdas, y aun de la misma política. Filósofo hasta la médula, vivió vuelto a la realidad concreta, con sus problemas, sin importarle gran cosa lo que pensaran sus colegas los filósofos académicos, que lo rodearon de un muro de desprecio y silencio. Fiel discípulo de Ortega hasta el final, estuvo a mil leguas de todo escolasticismo, encontrando por añadidura la originalidad que desdeñaba.

Figura ciertamente singular: cristiano sin alardes ni ocultamientos; enamorado de su mujer e ilusionado con la realidad; firme y a la vez liberal; empeñado en dar continuidad a la cultura pero sin sombra de beatería; magistral escritor y conferenciante; con una cultura tan sorprendente por su amplitud como por su acierto; teórico y a la vez narrador y lírico; entusiasta incansable y optimista contra todo pronóstico.

Este portal quiere ser un servicio a su memoria: un ámbito que albergue ante todo sus obras, ofreciendo a sus textos y a su palabra viva una nueva plataforma de difusión, pero también un espacio en el que tengan cabida documentos e información rigurosa, que contribuyan a su conocimiento.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se honra en iniciar esta página cuando se cumple el centenario de su nacimiento. Y lo hace en la convicción de que quien tantos lectores tuvo en su siglo seguirá teniéndolos en el nuestro, no menos necesitado que el suyo de veracidad e ilusión.

Juan Padilla