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36-18. Sobre este santuario, véase la nota 49-13 de nuestra edición de Persiles y Sigismunda, II, pág. 297. (N. del E.)
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36-19. Es de sumo interés la mención de este santuario, no frecuentado por peregrinos sino después de 1601 (lo cual hace suponer que Cervantes escribiese su comedia después de dicha fecha). Pascual Madoz (Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España, etc., IX; Madrid, 1847; pág. 421) dice:
Lope la menciona muchas veces después de 1603 (véase La dama boba, I, 1); y el doctor Jerónimo de Alcalá Yáñez, en El donado hablador (1624-1626), pone en boca de Alonso, «mozo de muchos amos» (I, cap. 5), las siguientes palabras:
(N. del E.)
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36-21. La imagen de Nuestra Señora de Atocha, de muchísima fama, sobre todo en los siglos XVI y XVII, fue cantada por poetas, y sus milagros constituyeron el asunto de comedias, como la de Francisco de Rojas titulada Nuestra Señora de Atocha. De la historia del santuario y de su convento trata Mesonero Romanos en su libro El antiguo Madrid; Madrid, 1861; págs. 218 y siguientes. (N. del E.)
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36-24. Esta antigua iglesia inspiraba también una veneración muy grande a los peregrinos. Los disciplinantes -que se azotaban en los días de Semana Santa- la frecuentaban en la época de Cervantes. Éste conoció aún el antiguo templo, que desapareció a mediados del siglo XVII. Véase el mencionado libro de Mesonero Romanos, págs. 109 y siguientes. (N. del E.)
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39-28. Sobra una sílaba en el verso. (N. del E.)
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40-16. Así el texto; pero quizá deba leerse «desatada» (por la que habla demasiado), sentido en el cual se usa varias veces el vocablo en las obras de Cervantes. Véase el Quixote, II, 30, fol. 115 vuelto: «Mi escudero, que Dios maldiga, mejor desata la lengua para dezir malicias, que ata y cincha vna silla para que estê firme.» Menos probable es que deba leerse desazida, porque la consonancia pide una palabra en -ada. (N. del E.)
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42-23. El texto: «señores». (N. del E.)
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44-4. En El licenciado Vidriera, escribió Cervantes:
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«De las damas que llaman cortesanas, decía que todas, o las más, tenían más de corteses que de sanas.» |
(N. del E.)
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44-8. El texto: «DON». (N. del E.)
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46-12. Varios sentidos puede tener la pregunta; entre ellos, el de «¿Cáese?» (en la acepción de cometer deslices) y el de «¿Échase?» (en la acepción de ser perezoso). Pero, al parecer, Torrente emplea aquí un término marítimo; después de calificar al nombre Cristina «de rumbo», añade: «¿Túmbase?» (tumbarse = inclinarse un buque sobre uno de sus costados), en el sentido doble y picaresco de cometer deslices; y luego Cristina le contesta: «tiene barreno» (también con el doble sentido de «tener barreno», agujero, como los navíos que se echan a pique, y de tener vanidad, presunción). Compárese el verbo barrenar en el Quixote, II, 8, fol. 28 vuelto: «¿Quien barrenò los nauios, y dexô en seco y aislados los valerosos Españoles guiados por el cortesissimo Cortes en el nueuo mundo?» (N. del E.)