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Amigos del libro

Año XIII, núm. 27, enero-marzo 1995

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ArribaAbajoViaje a la Literatura Infantil Universal


ArribaAbajo Una pequeña flor en un gran jardín La literatura infantil en lengua frisona

Jant van der Weg1



Introducción

En las orillas del mar del Norte vive una pequeña comunidad de alrededor de seiscientas mil personas. Se llaman frisones y la mayoría de ellos vive en el norte del reino de Holanda, cuya población es de unos 15 millones de habitantes. Consecuentemente, el frisón, la lengua de los frisones, ha de ser llamada lengua minoritaria, aunque esté reconocida oficialmente como la segunda lengua en aquel país. El frisón es una lengua antigua y difiere considerablemente de la primera lengua oficial de Holanda, el holandés, aunque ambas lenguas también tengan cosas en común. El frisón, como el inglés y el alemán, pertenece al grupo de lenguas germánicas del oeste. Una gran parte de los habitantes de Frisia es bilingüe. El frisón se imparte como materia en las escuelas y existe una literatura viva, tanto para adultos como para el público infantil. La literatura infantil en Frisia ha mejorado a medida que ha pasado el tiempo. Este artículo tratará sobre la situación de la literatura infantil y juvenil en Frisia.




Una pequeña literatura

La ideología del lenguaje es, junto a la pedagógica y la literaria, un aspecto que el escritor de literatura infantil en una lengua minoritaria, como el frisón, ha de tener en cuenta. Durante los últimos años, el aspecto literario en lo que concierne a la escritura y el asesoramiento en la literatura infantil, ha empezado a tener relevancia. La creciente atención hacia la literatura infantil desde los años setenta se puede atestiguar por el número de reseñas que aparecen   —20→   en los periódicos y en las revistas literarias y por los números especiales que han dedicado algunas de estas revistas a la materia.

El mero hecho de que uno escriba en una lengua minoritaria ya indica que el lenguaje utilizado tiene un trasfondo ideológico. Por esta razón, resulta mucho más ventajoso escribir en la lengua predominante, es decir, el holandés. Afortunadamente, todavía hay autores que quieren escribir para los niños frisones en su propia lengua. Esta pequeña literatura del norte ha sido también descubierta por el resto de los holandeses. Durante los últimos diez años dos libros para niños/jóvenes, Swart op wyt (Negro sobre blanco), de Akky van der Veer y Tin iis (Hielo peligroso), de Tiny Mulder, y un libro para los más pequeños, Bartele Bûse (El bolsillo de Paul), de Berber van der Geest, fueron traducidos al holandés. Comparativamente con las lenguas más utilizadas, este hecho no es significativo: sin embargo, según los estándares frisones resulta más que suficiente.

Otro importante tema es la posibilidad de leer los clásicos de la literatura universal en la propia lengua. En 1964, Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, fue traducida al frisón. La traducción frisona fue reeditada el año pasado. Hace unos años Winnie-the-Pooh, de Milne (10992), también apareció en frisón. Además, en los últimos años se publicaron las traducciones frisonas de los clásicos modernos como los libros de la escritora sueca Astrid Lindgren, entre otros, De bruorren Liuwehert (Los hermanos de Corazón de León, 1986) y Ronja de Roverdochter (La hija de Ronja, el bandolero, 1987).

Junto a las traducciones, los nuevos trabajos originales, obviamente, resultan de gran importancia. Desde 1986, el llamado libro interactivo se utiliza con ocasión de la celebración de la semana anual del libro infantil. Cada año se le pide a un autor diferente que escriba un libro interactivo. El número de ejemplares que se edita del libro es tres o cuatro veces mayor que el de los libros normales. La mayor parte de los ejemplares se venden en los tres primeros meses de su publicación.

Para poder encontrar un libro en la jungla de títulos, cada año se edita un catálogo especial, el Berneboekewizer (Guía de libros infantiles). La primavera pasada vio la luz su octava edición: este fue menos voluminoso que el primero de 1979. Desde entonces han aparecido numerosas novedades en los libros para niños. El hecho de que el frisón empezara a ser una materia escolar   —21→   (opcional desde 1955, obligatoria desde 1980), y que se multiplicaran las actividades en las bibliotecas y en la radio dentro de la escuela frisona han sido las causas de la creciente publicación de libros infantiles, así como el rigor de las reseñas periodísticas y la introducción de premios literarios. La literatura infantil frisona empieza a ser, nacional e internacionalmente, tomada en serio, en modesta escala, por supuesto. En el congreso del IBBY en Sevilla, por segunda vez un autor frisón ha sido presentado para una diploma de la Lista de Honor; su nombre es Midert Wynstra y su libro, It hûs fol ferhalen (La casa llena de historias). Hace dos años, en Berlín, Van der Geest fue el primer autor frisón que recibió aquel premio, por El bolsillo de Paul, obra ya mencionada.

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Il. de Laura Bava, para Dekilekanen, de Berber van der Geest, (Leeuwarden Ljouwert: Friese Pers Boekerij, 1994).




Los álbumes de imágenes

En los siguientes apartados se expondrán los diferentes géneros que presenta hoy la literatura infantil frisona. En primer lugar, los libros de imágenes, que, a menudo, son los primeros libros con los que se encuentran los niños. El coste que supone la producción de este tipo de libros constituye un gran problema, especialmente cuando las ilustraciones están impresas en color. Esta es la razón por la que la mayoría de los libros se traducen y son producidos   —22→   en colaboración con editores extranjeros. Los populares protagonistas internacionales como Spot (de E. Hill) y Max (de Barbro Lindgren) han llegado así a Frisia, donde empezaron a ser tan populares como en otros países. Lo mismo ocurre con Emil, uno de los protagonistas de las historias de Astrid Lindgren.

Entre los álbumes de imágenes frisones encontramos muchos informativos/instructivos tales como los libros que describen ciertos biotopos de la naturaleza durante el año, o aquellos otros con fotografías sobre cachorros de animales. El hecho de que algunos libros de información se limiten, fundamentalmente, a la ecología no ocurre sólo en Frisia. Es una queja que ya se ha formulado en otras ocasiones. Por eso, es un buen síntoma que haya surgido una serie como la dedicada a temas específicos de Frisia, donde se trata sobre temas como el molino, los libros, y, cómo no, de la naturaleza una vez más, de caballos y vacas.

Los abecedarios y los libros para aprender los números están representados por It abee fan Boukje (El alfabeto de Boukje, 1980), de Diet Huber, basado en la percepción de una niña pequeña respecto a su propio ambiente, y por la traducción de Telwjirm (1981).

A los niños frisones les gustan los osos como a todos los niños del mundo. Así los maravillosos libros de Martin Waddell sobre Lytse Bear (El pequeño oso) fueron publicados en frisón: Kinst net sliepe, Lytse Bear? (¿No puedes dormir, Pequeño Oso?) (1991) y Wy gean nei hûs, Lytse Bear (Vamos a casa, Pequeño Oso) (1992). El primer libro tuvo una segunda edición. Los niños mayores pueden leer el álbum de imágenes de la pareja suiza Müller Steiner en frisón: De bear dy’t bear bliuwe woe (El Oso que quería ser un Oso, 1981)




Poesía

Habitualmente, la poesía aparece, como género, en los orígenes de la literatura infantil, lo que ha sucedido también en la literatura infantil frisona. Sin embargo, tardó bastante en aparecer en este ámbito lingüístico, ya que hasta los años cincuenta no se realizó ninguna tentativa al respecto. Fue entonces, por vía de la poetisa holandesa A. M. G. Schmidt, cuando la edad dorada inglesa de Carroll, Lear y Milne llegó a las rimas del nonsense de Diet Huber y Tiny Mulder. Diet Huber se define a sí misma como una poetisa bilingüe. Junto a su   —23→   obra holandesa, llevó a cabo un camino innovador en la Frisia de los años cincuenta. Su colección de poemas Tutte mei de Linten (Tutte con los lazos, 1955), seguido de De Mâlbroekmich (La mosca Mâlbroek, 1957), llegó a ser un clásico y en 1993 alcanzó su décima edición, ¡hecho insólito para una lengua minoritaria! En la obra de Tiny Mulder del mismo período, Juffer Kuorkebier (La señorita Kuorkebier, 1957), domina más lo narrativo o prosaico.

Posteriormente, se publicaron algunas colecciones con trabajos más tradicionales y apareció la colección de Visser-Bakker de rimas populares clásicas. Durante los setenta llegaron algunos nuevos autores. Baukje Wytsma, una poetisa que fundamentalmente escribía para adultos, comenzó a escribir también rimas para niños y empezó a ser famosa por sus contribuciones poéticas en los proyectos teatrales en la semana del libro para niños. Su colega Akky van der Veer escribió historias sobre Frou Hilarides, que, junto a las canciones de Wytsma, fueron publicados como un libro interactivo. Más tarde, Wytsma publicó dos libros más: Flintertdtsjes (Besos de mariposa, 1982) y Omke Siger is in liger (El tío Siger es un mentiroso, 1990). La poesía de Van der Veer, que acompañaba a los textos de canciones ha quedado registrada en discos. Eppie Dam ha escrito poemas humorísticos en la colección Babbeleauchies (1989), en los que juega con el idioma frisón.




Cuentos tradicionales

Cuando el Dr. Y. Poortinga de la Fryske Akademy (La Academia Frisona) empezó a recoger historias populares en los años cincuenta y sesenta, apareció una gran cantidad de material folclórico. Así que publicó siete grandes volúmenes de cuentos populares para adultos y dos volúmenes con versiones de cuentos populares para niños: Twa dagen dokter (Dos días de un doctor, 1982) y De skat ûnder de parrebeam (El tesoro   —24→   bajo el peral, 1986). Aparecieron dos colecciones cuidadosamente editadas en frisón de los cuentos populares que hicieron internacionalmente famosos a los hermanos Grimm. Después, se realizó en co-producción una colección de álbumes de imágenes (traducidos) con un cuento tradicional cada uno. Se publicaron varias traducciones frisonas de cuentos tradicionales, entre otros, de los famosos cuentos de Hans Christian Andersen. Así apareció, en co-producción, una colección con traducciones de D. A. Tamminga, maravillosamente ilustrada por Dane Svend Otto S.: Folkdferhalen en Mearkes (Cuentos populares y tradicionales, 1984). Aproximadamente sesenta años antes, autores como Simke Kloosterman y Janneke Ratsma ya habían escrito cuentos tradicionales frisones.

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Il. de Eppie Dam, para Mei bleate fuottem... (Koperative Utjowerij, 1990).




Libros de religión

También se han editado varios libros en frisón para la educación religiosa. J. W. Zantema publicó una versión de la Biblia con el título de Bliid Boadskip (Mensaje de alegría) y, a principios de los noventa, De Wei (El Camino) vio la luz, en dieciocho fascículos, en una edición bilingüe de frisón y holandés. El proyecto se realizó gracias a los esfuerzos de teólogos, educadores y escritores de libros infantiles. Así también, aparecieron varias traducciones, como la famosa Printebibel (La Biblia ilustrada, 1993), traducida del holandés y con ilustraciones del internacionalmente reconocido Kees de Kort, y un libro de parábolas del autor holandés Karel Eykman: No moast ris hearre (Ahora deberías oír, 1991). Además del alemán Trije bern en ien stjer (Tres niños y una estrella, 1990) de L. Rinser y It Hoedersliet (La canción del Pastor, 1980) de M. Bolliger, existen traducciones de libros ingleses como Harkje ris (Escucha, 1993) y Jona, de Peter Spier (1989).




Canciones

Los cancioneros también son importantes. Una comisión preparó dos bonitas y originales colecciones de canciones religiosas modernas de poetas y compositores contemporáneos, que llevan el título de Wat in gelok (¡Qué felicidad!, 1983, 1990).

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Existe también una rica variedad de material secular. Hace unos años, se realizó una compilación de canciones de viejos cancioneros, publicados bajo el título Sjong mar ta (Canta una canción, 1987). Una colección de más canciones tradicionales populares, que incluye además algunas canciones infantiles, Fryslân sjongt (Canciones de Frisia, 1986), registra una edición tras otra, en cada caso revisada y con nuevo aspecto.

Nuevos materiales de canciones originales han aparecido en un gran número de libros cuidadosamente editados. El último en curso, Retteketet tsjyng boem (1992), es una combinación de canciones de colecciones antiguas y de trabajos originales. Algunas de las colecciones mencionadas fueron publicadas, junto a un disco, disco compacto o una casete. ¡Ideal para padres y maestros con mal oído!

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Il. de Diet Huber, en De mâlbroekmich. (Leeuwarden/Ljouwert: Friese Pers Boekerij, 1982).



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Prosa

Tanto las colecciones de cuentos como las de historias y poesía surgieron con propósitos educativos. Algunas de ellas estaban pensadas para los niños de la escuela primaria, como Patat spesjaal (Patatas fritas especiales, 1985); otros para los de secundaria, como Hjirre (Aquí, 1984); Op’e smaak (Pruébalo, 1990); Skroei (1987) y Broei (1991). Hasta ahora se han publicado dos libros para los alumnos de la escuela primaria, como las antologías Nachboek (El libro de la noche, 1991); Frij as in fugel (Libre como un pájaro, 1993). It Boek foar de Fryske bern (El libro para los niños frisones, 1991) tuvo bastante éxito. Este libro, que combina textos de creación y de información, fue publicado en una edición bilingüe, frisón y holandés, y en un corto período de tiempo ¡se agotaron todos los ejemplares!

En el campo de la prosa, nos encontramos con un tipo de libros que ocupan un importante sector de la literatura para niños. De antaño, los libros protagonizados por animales constituyen una gran parte de la producción. Los frisones tienen sus propios clásicos de libros de animales, como el famoso gato Moarke. La primera edición apareció en 1943; hasta el momento se ha realizado un gran número de reediciones y a gran cantidad de gatos de Frisia se les ha bautizado como a este famoso gato. La mariposa Wytwiukie (1942, reeditado en 1981) es menos moralista y tiene un tono más poético que el anterior. Como ocurre con la traducción del libro de animales De sniegoes (El ganso de nieve, 1984), del autor inglés Gallico, la mayoría de los libros de animales, generalmente traducciones, pueden englobarse en la categoría de libros de imágenes.

Entre los libros para los lectores más pequeños, no solamente aparecen animales, sino que también los propios niños son protagonistas. Así ocurre en la obra de Eppie Dam y del anteriormente mencionado Van der Geest. Durante los últimos años, ha habido una creciente producción de libros para los niños de estas edades, incluso de los escritores principiantes. Para lectores más expertos, Dam escribió, entre otros, Wouter en de 24-trui (Wouter y los 24-Pullover, 1993), con elementos de fantasía. Otros temas de interés para este tipo de lectores son las historias de detectives, los cuentos fantásticos y los temas históricos. Estos tres géneros no tienen demasiados representantes. Un factor que complica la aparición de los libros históricos es que se requiere un   —27→   estudio previo antes de empezar a escribir. Ya que muchos de los autores frisones escriben en su tiempo libre, les resulta difícil dedicarse a este tipo de libros. Por otra parte, la historia frisona está llena de pequeñas historias. Por este motivo, un grupo de escritores realizó una pequeña serie de cuatro historias originales que recoge varios episodios históricos, e incluye además tres cuentos históricos de Tsjalling fan Wolsum.

Entre las novelas policiacas, hay un grupo similar de autores, de los cuales Anny de Jong y Jan Scholanus son los inspiradores, que han creado una serie en la cual una mujer detective, Mentha Minnema, es la protagonista principal. Tanto De Jong como Scholanus (1987) han escrito libros de fantasía. Eagenblikie (1987), de De Jong, y Arjam fan e edrei(1987) de Scholanus son novelas de ciencia ficción con viajes a través del espacio y del tiempo.

No se han publicado muchos más libros originales para los niños mayores. Autores como R. van der Lees, Willem Tjerkstra y Van der Veer han escrito uno o dos libros para esta franja de edad. Los lectores de esta edad tienen que leer traducciones del alemán o del sueco. Así que, la falta de originales en otros géneros se compensa con las traducciones de los trabajos de escritores famosos como Roald Dahl, Gudrun Mebs, Ursula Wölfel y otros.

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Il. de Baukje Wytsma, para Flintertútsjes (Leeuwarden/Ljouwert: Friese Pers Boekerij, 1982).




Premios

El único premio de literatura infantil frisón es Simke Kloostermanpriis que se concede cada tres años, desde 1983; entonces se otorgó a la novela juvenil Cap Sud, de R. van der Leest. Le siguieron los libros mencionados Swart Op Wyt, de Van der Veer, y Bardal bûse, de Van der Geest, mientras que el ganador   —28→   de 1992 fue It hûs fol ferhalen, de Wijnstra. Los premios literarios de carácter provincial también pueden premiar la literatura infantil aunque, a pesar de ello, hasta ahora nunca ha ocurrido.

Varias organizaciones se ocupan de la literatura infantil frisona, entre los que se encuentran editores, centros de educación, el Servicio Central de Bibliotecas y otros. Juntos o por separado, organizan actos, convocan concursos infantiles y realizan todo tipo de actividades de promoción. También proporcionan materiales para la semana del libro infantil. Desde el inicio de 1993, la «Stinchting It Fryske Berneboek» (Fundación del Libro Infantil Frisón) funciona como institución coordinadora y sus objetivos son el estudio y la promoción de la literatura infantil y juvenil frisona. El trabajo de este tipo de organización resulta primordial para la literatura en una lengua minoritaria.

Los niños frisones pueden disfrutar así de la literatura de su propio país o de otros países en su propia lengua. Esta literatura es una pequeña flor que se suma a la belleza del gran jardín que es la literatura infantil.

(Traducción de Mercè Figuerola)




BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Bernebochewizer, núm. 8. Ljomvert: It Fryske Boek, 1994.

Sjölin, B., Pinführunq in das Friesische. Stuttgart, 1969.

Encyclopedie van Friesland. Amsterdam: Elsevier, 1958.







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