Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.

Siguiente

Antología poética

Gloria Mendoza Borda

Los grillos tomaron tu cimbre (1971)

Imagen de un pastor

Primer acto

Yo la tímida pastora de tus ovejas

bendito amo

lavé tus ovejas en todos los crepúsculos

de la virtud de los campos

hasta que se muestren desnudos a los ojos

de aquellas inolvidables tardes teñidas de ceniza y té

tengo la cabellera rizada semejante a una cabra salvaje

amo

yo rumiante de los tiempos de violencia

corriente agitada

pastoreo mis palabras

terminada mi tarea

estrangulo en el bosque el estúpido polvo de las arañas

que van carcomiendo la red de la choza / tus ojos de leche

amo

bastante he pastado

me he cansado con tu ganado

dame otro trabajo

juguetes de la corteza de árboles

quiero ser una pájara bravía / picuda

en los arrabales de mi corazón

quiero ser una chita

meeeé en las nubes de los cielos

de los sapos

después del aguacero

la de oídos finos

para escuchar la música

del viento

masticando el pasto de los poemas

pretendo brotar de los ríos que me acechan

dame tu sombra quiero jugar a la guerrilla

amo estoy deslucida

me duele ser una callada pastorcilla

para caminar tanto con los pies desnudos.

Segundo acto

Amo mal amo

estoy harta de pastar tus ovejas

coger el látigo

escuchar solamente aullidos

de la yerba de los prados

¿por qué habré nacido para ser tu pastora

la pastora de tus sueños la pastora de tus rebaños

pastora de tu rostro en el conjuro de la danza?

Tercer acto

Amo mal amo

quédate con tus ovejas

con tus carneros de fiesta

cintos de colores en tus venas

que no ven

tengo el olfato de los abuelos

sé correr en manada

es tu hora me voy

debes pastar al compás del látigo

es tu turno

escucha esta carcajada de la cosecha

de mi olfato a poesía

te toca pastar mis ovejas maleducadas y tristes

te toca pastar mis lamentos de agua

se acerca la primera muerte

pastor pastor de montañas inexistentes

pastor ¿escuchas?

no te pierdas

no desmayes

pastor

es el fin.


Juventud incomprendida

no es un comienzo cercano certero el nuestro

comenzamos a comprender las costumbres

del humo

humo

humo nuestros nombres / humo esas vidas

humo herido

humo escapante / astuto/ humo antifuego

los fumados días.

Huelgo huero


Huelgo huero

Podréis tener los ojos envejecidos las pestañas tísicas

pero no la voz envejecida pero no las manos tísicas

rebelémonos

desde esta tierra que dista nuestras manos de las otras

desde esta tierra que dista de los ojos de los otros

de las manos que no llegarán

de los ojos que no llegarán

de la lumbrera que nunca llegará

la que perdimos

no sabemos de mañanas ni marionetas

y damos vueltas silbando sobre todas las

                        mañanas

                                     y

                        marionetas

a veces nos sentimos niños

a veces nos sentimos niñas

¡cómo no volver a la infancia!

sentir inocentemente es volver a la infancia

amar es volver a sentirnos más niños de lo que nos sentimos

mirar en silencio aquel costal de basura en la puerta del adiós

pero ello es solo viento

a veces nuestras manos y corazón son viento

pasan como aves por cielos tenebrosos

el viento se lleva nuestra cabellera - vida

qué será después?

(soy iguana viento iguana viento

pósome en todos techos de la nada)

el mundo es un animal gigante y ciego

de remate el mundo es un animal sin ojos

mil cosas pueden pasar

mil sombras - rosas

y callamos callamos callamos

en este mundo tuerto viajamos viajamos viajamos

vivimos con nuestra pena de iguana y nadie reprocha

inclinados sobre el ojo ciego: esperamos en la antesala

(esta es una larga espera en la que nunca amanecí)

leñadores incendiemos labradores incendiemos

demos vida demos savia y sentido a la tierra

debe haber un muro que separe nuestra rutilante vida

¿dónde estará hoy el Perú, su libro y su habitante?

¿dónde estará hoy el Perú, su himno y su fuerza de látigo?

quedamos en espera de otro albergue terribles ciudades

donde nunca habitamos

donde allí renazca tu nombre yerba rural hombre rural

esperamos -con las manos en la cintura y las trenzas desgreñadas-

que sigan pasando los días

que sigan formando su último rosario de lo que fue

… ah de los ayeres sin retorno

de los hombres sin fronteras

de las patrias sin fronteras.


Lugares que tus ojos ignoran (1985)

Tu color

verde melancólico

viene de un recuerdo empecinado

de una ausencia perenne

desde que

una lengua de fuego instaurara

el frío

en las tierras

surcadas de inocencia.


Con su larga pollera prolongada

por el abatimiento

inmenso atado parece

conducirla

con sus ojos de albura profunda

sus hijos

pájaros silvestres

llega a la alameda

la lavandera

de todos los aires

contundente el sol

en medio riachuelo

las mismas manos

dando fragancia a las piedras

desarmando

nuestro aciago

bostezo

sobre taqsana reluciente

una hilera de trapos viejos

sobre pisonay alfombrante

una hilera de emblemas y cantos.


Ave pasada

en qué floridos follajes

te escondes

qué nosocomios

hoy esconden

esos rastros tuyos

sólo tus verdes lobos

de los que huimos.


Si volviera

Carlos Marx

inmenso sería

su asombro

encontrar quebrada la rosa

grande e íntegro

se iría.


Elogio de un viejo ferroviario

Entre la lluvia y la vigilia

difícil fue tu existencia

porque en tus manos blancas y gastadas

surcaban los ferrocarriles

desde Cusco

centro de tu mundo

tus grandes ojos fatigados

por las distancias

nos sonríen

nos cobijan

nos ofrecen

la frescura

de tus viejas palmeras

porque somos

los pasajeros constantes

del sur

hermosa tu estirpe

viejo ferroviario

crecida

entre partidas

y retornos

ha pasado el tiempo

te descubrimos ausente

te has ido

viajero apacible

pero tu recuerdo

sigue creciendo entre los nuestros.


El legendario Lobo (1995)

El legendario Lobo

I

Solía

estar siempre solo

inclinado

en la puerta de la morgue

al verlo

los transeúntes

abrían un puente

con los ojos

y cruzaban la calle.

II

Llegada la noche

desgranadas las estrellas

el humo

inundaba jirón Cangallo

robusta su figura

ojos generosos

desgarrando la orfandad

de la gran ciudad

el pelo ensortijado

manos gastadas

por el designio

de los muertos

se confundían

en la oscuridad

viejo árbol negro

cigarro encendiendo el silencio.

III

Parece que nunca estuvo

cerca al agua

secos

los linderos

no tenía familia

'conde lobo negro'

nosotros

llenábamos

su espacio

reservado

para la biografía

de los marginales.

IV

Su otro nombre

perdido entre hojas

Pedro Pablo Ramos Burgos

pero para todos

será siempre

el legendario lobo

el árbol negro

lobo de mar.

V

Envejecido

en los jardines

de la Facultad

tu silencio

pájaro enjaulado

en el abismo

hoy se abre

en nuevos girasoles.

VI

Piel negra

inundando

todas las esquinas

blancas palomas

escoltan

tu nombre lobo

vuelan con tu nombre

señor de las sombras

por cielos despejados

y altas montañas.

VII

Sin buscarlo

se hizo

parte de la historia

de San Fernando

cuidaba el local

legendario lobo

testimonio

de días agitados

lluvia de piedras

y balas

cuando irrumpían

la Facultad

de hierro tu cuerpo

como tu nombre mismo lobo

fuerza hercúlea

al pie

de la muerte.

VIII

Médicos

estudiantes de medicina

trabajadores

te saludaba Lobo

porque sabían

que eras nuestro

frondoso árbol tierno

déjanos hablarte

en tu lenguaje

más allá del mar

más allá de las abejas

más allá de la basura

más allá del tiempo.

IX

Cuando te supimos muerto

se paralizó el tiempo

luciérnaga andante

nuestro

en el nuevo día

su corazón

se ha tendido de bruces

colas de perros vagabundos

danzan en la tarde limeña.

X

Los recuerdos

son deslizados

por viento marino

tu nombre

aún acecha

en el viejo portón

en tu nombre

se cuentan anécdotas

brujo

humanitario

feroz

negro

profanador

fiera

solitario

aventurero

fumador

guerrero

pescador

incendiario

vives en nosotros

legendario Lobo.


La danza de las balsas (1998)

El viento

el viento me recuerda

los cánticos del cerro de la pajcha

(por ti oh gran padre

los árboles silban)

hay balsas agigantadas con la luz

de la luna en mi pecho

el viento

el viento solía conducirme al muelle

hace mucho que sueño con el lago

hace mucho que las zampoñas me consternan

hace mucho que mis ojos están llenos de ceniza.


José Santos Mamani

Mi padre

acaricia rojas orquídeas

para evocar a José Santos Mamani

medía como dos metros e iba

seguido por el bullicio de los niños

espantaba cóndores incrédulos

en Bolivia

su tamaño encrespaba crepúsculos

a su paso cuchicheaba el silencio

los yanquis

como preciado venado

se lo llevaron

sin importarles su lejanía

ni su corazón aimara

exhibido en circos

y

vitrinas

reproducido en telares

los gringos sin apiadarse

sonreían

no les importaba

su coca madre

su llipta dulce

su poncho abuelo

cuentan que José Santos Mamani murió

de tristeza

en los Estados Unidos.


Este nombre no es mi nombre

Juro en nombre de la rosa

la fe

la verdad

mi viejo sombrero

por el pequeño Laiko

mi negra trenza

mi nombre es Isadora Tipula Quispe

me hicieron profesora de literatura

entre danza de máscaras

porque me perdía entre los ríos

James Ensor guiñaba

el ojo izquierdo

observando sus máscaras macabras

tristes - malolientes - amenazantes

buscaba

mi historia

en el aguacero

besaba piedras

preguntaba por mi nombre

a los tejados

en nombre de la rosa

oh cantuta

imposible dejar de nombrarte

rosa silvestre

rosa de las acequias

en vano preguntas

por la señora de la cabellera larga

ella está envuelta

en una aguda trenza

en cada nudo

los ojos de los abuelos

encienden la noche

desde la magia - mito - ensueño

de Huancané

allí

donde todo es juego de infancia

padre

maíz - cimiento

erguido eucalipto

ruta que va y viene

blancas palomas se instalan

en mi silencio

en busca de trigo

fin de la época

aroma de rosa

quedo en la quebrada

campesinos aguardan

en su morada

hasta que las estrellas se multipliquen

desde Juliaca

conducen tu vida

por tierra de nadie y de todos

en la piel de la rosa

rosa silvestre

tengo el presagio

de la guerra de hormigas

brasero

los muertos no están tan muertos

andinas buganvillas

cielos abiertos

trazaron mis andanzas

pastora de ovejas

hasta que el sol se pierda

entre montañas

me hicieron poeta en las abras

este nombre no es mi nombre

juro que soy

Isadora Tipula Quispe

y no Gloria Mendoza.


Dulce naranja dulce luna (2001)

La palabra en el equilibrio de la vida

La tomo

la pinto

la esculpo

la persigo entre la fruta

escabulle

en el canasto de naranjas

escurridiza

la diviso en el congelador

en el espacio de las verduras

la sorprendo en las cebollas

y no la lloro

la degusto

alucinada

hasta la sinrazón

me pierdo

en caminos poblados de hormigas

la greda asume la miel de la palabra

la busco

en el cuchicheo de la lluvia

sin lagartija en la memoria

la sueño

atrapada en una roca

la imagino

armando imágenes

en el agua

junto a las algas

la palabra

reaparece

en una metáfora

enredada

en la negra cabellera de mis hijas

a veces

la recojo de la basura

la limpio de las moscas

la pongo en un madero

lejos de los hongos

la traslado

a mi máquina de escribir.


Canto a mis cabellos

Soñé

enroscada

en mi cabellera

siento pena

por mis cabellos

que caen

y se van

a veces

relucientes

suelen danzar

con la lluvia

tibiamente

ondulante

mi gesta

en la espuma

mi torpeza

en la peineta

ellos

se esparcen

en los pueblos

que recorro

vuelan

con los vientos

kandisnkyanamente

oh música de colores

suelen

lamer

los desperdicios

pobrecillos

mis cabellos

brillan

en las escobas

se prenden

de las esquinas

guiñan

los ojos negros

desde los tachos

de residuos

tengo nostalgia

por su ocaso

huyen de mi nombre

desbordan

mis tempestades

encuentran

nuevos cauces

se prenden del pico

de un avestruz

mi cabeza

bosque de totora

es un trazo

de un cuadro

mis cabellos

huyen de su origen

se entierran

en los surcos

se trenzan

en el fondo

de nuevas islas

para nueva historia.


El arte de escalar

Arañita

moderna

trepadora

cazadora

siniestra

perfeccionada

en el arte

de tejer

el punto más difícil

subir la cima

desmantelar

todo

cuanto amigo a su costado

suele escalar

hasta quedar sola arañita

arriba

entre tela-arañas

se aleja

agita

sus ágiles patitas

la miramos

escabulle

quiere la luna

vivaces sus ojos

lanzan fuego

sonríe tenaz

en su búsqueda

sin dejarnos

una gota de sangre

o rocío en el rostro.


La agonía de la madreselva

Madre y señora

centenaria

lloro

mi verde agonía

ebria mi flor

entumece

la mañana

grito

imploro

no me escuchan

yo canto

en la lengua del verde

seca

y débil

mi piel

en otro tiempo

mi fruto era miel

cuando niño

el escultor Jorge Mendoza

tomaba

una de mis ramas

presto

corría con mi aroma

en busca de su madre

nací

antes que vosotros

'la casa del arte'

llegó después

en mis raíces

está la historia

de los hombres

que pasaron

y se fueron

todavía existo

un cable

cubre mis dedos

cruza mis pies

que los cuervos

no se coman mis hojas

en cada contorneo

de mi sendero

está el cable

en cada nudo

me quiebro y retuerzo

miro el cielo azul

el canto de pajarillos

acompañan

mi verde sinfonía

danza salvaje

mi corazón

la herida

no me deja caminar

una sombra pavorosa

tapa mis ojos

del sol

una paloma blanca

bebe agua

en la pileta

el pozo

espejo

de mi imagen

el agua

no llega

a mis entrañas

estoy colgada

de la garganta

aprisionada

olvidada

mutilada

anochecida

ahorcada

escuálida

estirada

marchita

desorientada

espantada

amenazada

mordida

sin tregua

oh primor

lloro mi verde

de tanto girar

la muerte acecha

pero no me encuentra

aquí estoy amigos

enraizada

antigua

solitaria

muda testigo

idilio de jóvenes

huelgas estudiantiles

de pugnas y éxitos

de creación permanente

de alegría

sola

lloro

mi verde agonía

hambrienta

aprisionada

centenaria.


Q'antati deshojando margaritas (2006)

Muchos años después Accomarca

(14 de agosto de 1985

69 campesinos muertos entre ellos 23 niños)



I

Desde el río

un rumor de sombras y batracios

sigilosamente

desembocan

entre secretos caminos

puentecillos de piedra

papales a flor de vida

estalla

el silencio desgarrador

perplejas las montañas

contemplan

con sus ojos de ave solemne

que todo lo ve que todo lo sabe

pero debe callar

ni los acertijos de la coca

avizoran

la hecatombe

puntapiés en las puertas

acompasados por carajos

«¡asamblea!»

asombrados campesinos

son reunidos

en una choza

dos granadas

adentro

la choza es una antorcha

los batracios

se pierden

en la estela

de la tarde

nadie vino

vomitan su veneno

nadie los vio

jamás estuvieron en Accomarca

llora

el vientre

de la madre tierra.

II

En las inmensas fosas de Accomarca

ellos

anónimos acribillados

eternos

expectantes

hambrientos

todavía se confunden

con el fogón

con la luna

con la brisa de las alturas

y la lluvia

y aún sus nombres

se encienden

en cada retama

de solitarios caseríos

Santusa / Añuco / Marcelino

«naranjitay pinta pintita»

en Accomarca

muchos años después

un enjambre de huesos perforados

bocas abiertas en forma de grito

lamento de niños

desde abajo de la tierra

secas hojas

arrastradas por el viento

nos recuerdan

que Ayacucho

es una herida abierta.


Matilde entre la alienación y la fantasía

«Soy Matilde Patiño para servirle

alcohólica

y chavetera».



Se siente

los azotes

del licor

aunque

todavía su rostro

tiene color paja

entre mariposas alborotadas

incansable el ladrido de Laiko

en su afán de mordisquear geranios

dispersos los recuerdos

se fusionan en la tarde

fue en un parque

donde Matilde Patiño

solía contar sus hazañas

moradora

de sueños imposibles

de fantasiosos linajes

hablando

en aimara españolizado

de sus cuitas

y amores perdidos

sus trenzas brillaban

sus dedos hacían ademán

de tocar charango

y cantaba valses

con la voz de montaña

verdes los labios

«pijchadora» insaciable

se registra

hija de terrateniente

flor de cactus

eterna primavera

impulsiva

polvorienta

desolada

alejada

hinchada

tantea la llanura

se marcha haciendo zetas

una navaja

señala la muralla

en la que vive.


Los guardianes eternos

(Los años 80 en Huancané)

Los de filudos dientes

los que babean al sol

los que inquietan nuestros patios

los que husmean todo

ellos

los guardianes del hombre

se hicieron humo

las casas fueron silenciadas

de ladridos

los hermosos guardianes

en fila

al compás de las botas

son reclutados en la noche

amanece y los dueños

                                        de los bellos

                                        de los gentiles

                                        de los que conquistan

                                        la sonrisa de los niños

                                        se dirigen a las calles

no los encuentran

sus cabezas ensangrentadas

penden

de las manos

de un grupo de hombres

vociferan

                     «-no se escucha

                     o se escucha

                     pero se calla-»

alguien cuenta que fueron muertos

en extrañas prácticas

en tiempo de terrorismo

ellos

suelen lanzar ladridos de dolor

suelen teñir nuestros afanes de tristeza

suelen sumergirnos

                      en el abismo

                      de sus filudos dientes

fue un día cualquiera

donde el pueblo se quedó sin ellos.


No digas que no sé atrapar el viento (2011)

Desolación de embudo (1)

«No digas que no sé atrapar el viento».

Cristina Larco Briceño (Chile)



Cuando los girasoles

se ponen en su espacio aromado girando al compás del sol

réplicas de discretos celos desordenan pétalos de margaritas

nuevamente nos sentimos embudos de la noche

sopla el viento que sopla sopla sopla y la pena entrampa

esta vida no debió fluir así con una catarata en la despedida

las venas están hinchadas en las ramas de discretos árboles

allí permanecen estampados nuestros nombres para siempre

en una vorágine de temor

no quieren voltear la cara en desgracias imprevistas

ay ave límpida no podías irte de mis bosque

que tus yerbas están enraizadas

en esta naturaleza de nostalgia eterna

un colibrí silba ya es tarde para cualquier retorno.


Querencia de pocos metros (2)

Cierro la puerta y veo todo negro no descubro ni mi sombra

si quiero claridad en este cuarto prendo luz artificial

en la mañana acampa el frío miro las cuatro paredes / libros / cuadros

quiero meterme en las chozas de las espigadoras de Millet

aquí no circula el aire

sin embargo

mi cuarto tiene su fuerza y también su fragilidad

desde este punto de oro indago por tu parcela de silencio

este es el lugar adecuado para terminar mis días?

de reojo miras mis manos y las desconoces

mientras tanto descubro que soy significativa para ti

grito mi fervor a Frida Kahlo a Gabriela Mistral

a Roberto Juarroz a mi padre a mi abuela Gumercinda.


Sábados (3)

Los sábados llegan los pequeños con sus caritas de sabidos

me llevan al parque gustan recoger flores y adornan la cabellera

el cuarto se llena de calor y color

mi barca está de fiesta los sábados

a veces llegan sobrinos

junto a las olas de un lago tempestuoso

no en la retina de los ojos de mis libros

no he perdido la manera de no recordarte en tu escritorio

mientras tanto escucho Paja brava y el cántico andino.


Peregrinación (4)

Alguien gime en mi memoria expectante inclemencias de otros tiempos

llamándome con nombres que no eran míos

nombres de obreras o mujeres sin brújula

no pude entrar en esa morada trivial porque no era mía

peregriné años con esta historia porque no era mía

ahora el mantel blanco está tendido y vacío

solamente nos habita tu silencio

los años ya no son los mismos

silenciosamente ansío el brillo de la almendra en mejores estaciones

antes que la noche oculte nuestros nombres

en la vigilia de lastimosos pájaros evocando idos cantos

Compuerta de Pecosani tú nomás sabes cómo lloré...


Me ungí en mosca

para revolotear en tus zapatos gastados

qué caminos dirigieron tus afanes sin que yo pueda estar al lago

me ungí en grillo

para no salirme jamás del hálito de su voz

tu voz en mis tímpanos entumecidos y aflorados con retorno incierto

¿eres tú? me dices

sí la misma grulla que atravesó mares hasta encontrarte y perderte grullo.


Desde la montaña grito tu nombre (2013)

Mamalluca y mamá Herminia (1)

En el observatorio de Mamalluca llovían astros

las estrellas se volvían palabras / las palabras se volvían pájaros

todos los expectantes se volvían rapsodas

la fuerza mágica de Mamalluca se parece a Gabriela

danza de manos sostienen suaves piedrecillas

bucea con luciérnagas en la lengua poeta del mar

desanda y vuelve a la montaña éxtasis en remolino eterno

entonces Huancané a lo lejos agitaba banderolas

tejía el viento aullando detrás del remolino del sur

incorporando esperanzas / sirenas seductoras

sobrevives madre Herminia aún a lo lejos

esta es la otra tierra que crece en mis bosques

pintada por mapuches / abre los brazos madre Herminia

nada más hermoso que la lluvia en las alturas

tenías que esperarme lejos con la piel convertida en rosa

me esperaste y la muerte te tomó en sus brazos para siempre

una caravana de wifalas del sur muchos relámpagos

patria nuestra Latinoamérica nuestra yerba buena nunca muere

paja brava trigo multiplicado wifa wifa wifalá incrústate en el trigo

ensueña en los altos muros de Mamalluca enséñanos la ruta poeta

en el espectáculo paradisíaco de los viñedos

cuando los árboles frutales de Vicuña son las guitarras de la tarde.


En el curso de la vida (2)

Bullicio de salvajes pájaros entre solemnes eucaliptos

y riachuelos

la poeta recorrió todos los caminos de la patria

aimaras / quechuas / campas

y mil estrellas encendidas en las chozas

graznan salvajes patos cuando la ausencia es evidente

graznan salvajes patos porque la tarde se ha hechizado

con el informe de nuevas muertes

de jóvenes que no creen en la derrota

sino en música de grillos

cuando las hormigas abren los ojos más de la cuenta y se apoderan

de todos los caminos de todos mis caminos

brutal impunidad brutal presagio de búhos

con la lluvia el poeta escapó hacia las cuevas

para escupir miel a los lagartos

dioses tutelares muerden frutales / la esperanza nunca muere

oh montaña de Mamalluca oh cielo andino abrumada entre las aguas

no la tomen prisionera no detengan sus pies es la viajera de monte arriba.


Entre las altas montañas (3)

Oh reverente montaña venero los bosques

el ensueño de los dueños del cielo azul

invoco tu vida oculta aunque no fluyas

en la catarata que cae a mi música interior

en el huerto agitados árboles de naranjas

se niegan aceptar la muerte en las fosas sin nombre

en la cocina la tarde es aromada por el cacao

que aún revienta por la rendija

de la ventana de la poesía

jóvenes reconstruyen la guerra

los cuerpos derramados son los cirios de la noche

desempolvando la miel de los balcones

asumo la dimensión de fuego

heredad de historia en lengua de las montañas

en lengua de río en lengua de poeta.


Mamá Herminia se hizo agua (4)

Los ríos se convirtieron en la entraña de mamá Herminia

brazos de olas traslúcidas alzaron poemas extraviados

en la corriente

en espuma afín memoria mamá Herminia se hizo catarata

entre mensajes sigilosos y aves negras oh muerte

río Sollata nos golpea nos recuerda nos envuelve

del agua salimos / el agua nos sigue golpeando entre las rocas.


Boca arriba la balsa (5)

Están las imillas conduciendo las balsas

en la travesía el silencio es una golondrina extraviada

están los campesinos emparentándose

con los cielos y la muerte entre los vivos

nevado horizonte furia desesperanza

agonía de los desheredados

a pesar de todo

sois los dueños absolutos de las montañas

dueños del espacio sideral dueños de los árboles y los pájaros

dueños de la leche recién ordeñada / dueños del trigo

y la pureza de las flores.


Amtasiña (2013)

Invocación del agua

Guarecida en Hotel Milano

el Caribe inunda

mi vieja geografía

la fuente en la azotea

hielo en los vasos

la noche enciende la voz

de las señoras de la literatura

la exguerrillera sandinista

Gioconda Belli declara

«mujeres honorarias»

a los hombres

lluvia de humor

peregrinas en la isla

me incorporé hasta

la orilla de mis sueños

abrí los brazos

alguien nos llama desde el Yunque.


La vida está cubierta por un espejo de agua

Miré arriba y apareció

la luna llena

la del espanto

estaba poblada de montañas

allí danzaban

entre denotadas olas

las diosas de la isla

un gato brillante

aullaba en la invocación

del fuego

de la muerte

abajo

la vida está cubierta

por un espejo de agua.


El mar

es la frontera

de todos los espacios

del hombre

en el Caribe

el mar

es una flor encendida.


No a la tristeza

Crecen pájaros en agujeros insospechados

como crecen pájaros en cuerpos agrietados

por el peso de los años

giran los girasoles

como gira el lenguaje del agua

en una playa desolada

donde la tristeza

debe ser un barco

que se va para siempre.


Isla del encanto

Esta es la isla

la de la primavera eterna

donde las hojas muestran

su interioridad florecida

esta es la isla

donde desconocidos

son amigos

donde la piragua

es el sueño de los niños

el chillo es el pescado solemne

un estilo y una especialidad

plátanos crocantes desabrochan la tarde

muelle nuestro

con los pescadores

las nuevas embarcaciones detenidas

en el tiempo que no volverá.


Mariposa blanca / Mariposa negra (2017)

(a Yemy Alemán)

Sabor a ternura

en la fluidez

de pinceles

los azules / verdes

gritan

esa migración

de algas

colores de maga

percibo

eco suave de la niña

dragón alado

trazo magistral

azul

música

estos espejos

devuelven arroyos

donde nos miramos

el rostro

desde la memoria

de otros pueblos

siempre la luna

ese sideral espacio

parece que me nombra

vuelo de golondrinas bajo la luna.


(a Diana Bedoya)

Imágenes de ensueño

transpiran

por los limbos

de cada uno de tus seres

deambulo

entre niñas traviesas

sin saber con qué sobrenombre

se llamarán

en nombre tuyo

este mundo está poblado

de voces mitológicas

que vienen del fondo

de un nuevo siglo

florecido en lejanos mares

tu magia

atrapa

mis pies mis manos mis ojos

me siento seducida

camino

me colo

entre sincretismos

en una de esas esculturales formas

para lograr el furor de ángeles

derramando guirnaldas

desde el ruego desterrado de los nuestros.


Amor incondicional

(a Rogelia Pinto Cuadros)

Suave claridad alada

me reclino

en la oscuridad

mujer de sombra

con su ángel de la guarda

ley de la contradicción

blanco / negro

lámpara encendida

ventana al mundo

libertad de expresión

tus seres tienen voz

no callan

levantan el brazo

en nombre

de los nombres

que solo enmudecen

la pena se antepone

a la muerte

se levanta como si nada pasara

llegó el grito desde las sombras

nunca más los girasoles se abren nunca más.


(a Erika Sotomayor)

Como agua de la fuente

me cautivas

suave

entre madrigales

huella alada

en la ilusión

de tomar el color de una flor

cantar a la vida

tu fortuna

de vivir en selvas inexploradas

alguien nos demanda

seguiremos buscando

los caminos de coloración

azucenas

guiño los ojos

canto en medio

de gladiolos.


Precioso embrujo

(a Elsa Mejía)

Surgen los rojos / lilas

rastreando

el silencio pensativo

con picaflores

que siguen fragancia

de las manos

suaves mariposas

de mujer a madre

siempre inaugurando

el silencio

aspiro la fuerza del árbol

paisaje rojo en la retina de los ojos

sobre ese árbol soy un pájaro rojo

que canturrea sus sueños a los bosques.


Mi abuela, mi patria (2018)

I

   Nan utajanxa janiu wali sutikpachati

   Ma k'ita qantu

   Ma lak'ata puquna

   Ma suti jani uñt'ata

   Ma suti jani marani

   Ma suti jani chintiri

   Ma chiqata laranja

   Ma isi jani kunani

   Sapjani jani hurqitan urupakiti

   Awichajaxa suyanaja trin tuquntaniri

   Patu k'auna alasiñataki

   Gumircinda awichitaja

   Jani amtupktati, jani

   Jumanakaja uñt'awapktati


I

En mi familia debe ser un nombre irreverente

una kantu silvestre

una pukuna de tierra

un nombre anónimo

un nombre a destiempo

un nombre que ya no suena

una media naranja

una chomba vacía

dirán que no es tiempo de horquetas

mi abuela esperaba el retumbo del tren

para comprar huevos de pato

en la estación

la abuela Gumercinda

si no la recuerdan es porque no la conocieron.


II

   Jach'a taicajaniwa jupaxa

   Nan lart'iri, nan tuqt'iri, nan sankt'iri, wititjama

   Janipiniwa armt'askati

   Muñikanaka luriri nayataki,

   Ch'iara nayrani, lakapas lart'iri,

   Ajanupas chupika

   Pullirapas alluja,

   Qamaqinpi anatiñataki qullunakana,

   Muspt'añanawa kunjamasa

   Abujapampi, didalupampi,

   Qant'ayanaja aka wasaranakja,

   Tupu phayaña

   Nina q'uchuna utt'atanawa tallirapaja.


II

Ella fue mi madre grande. Mi primera artista en vivo

jamás la olvidaré

creando muñecas de trapo para mí

esbozando los ojos negros, la boca socarrona

las chapas rojas

haciéndole vestidos para que juegue

con imaginarios zorros de los cerros

gustaba esbozar paisajes andinos

con aguja y dedal

su taller junto al fogón.


III

   Awichitajana ñik'utapaja

   K'iju k'iju arumjamanawa

   Thutumpjama cinktuyunawa

   Gumircinda awichitajana

   Ñik'utapaja sumanawa

   Lunqullijich'iara q'iwinkinkuni,

   Ma muñitlurt'asiri

   Sumapiniwa uñkat'asinja

   Ñiñi, wali mama, markatayka.


III

Mi abuela Gumercinda

tenía la cabellera larga cimbreante

se hacía un moño

lucía hermosas horquetas

tenía un estilo

un señorío de señora de pueblo.


IV

   Awichitajaru thutuyapjanaja

   Amparajata kat'auvirutuja, ukatja,

   Sarapjiritxa, jallus piskpansa, chaqtañakama

   Phaphilanku thaqaskirjama.

   Qhatunja, thuqt'an thuqt'an,

   Jani jamp'aturuja takjatanlaiku.

   Quillayawa p'iqipanja llijtirija,

   Ch'iarakinawa ñik'utapaja.

   Iglisias sumanajawa, qalat lurt'ata

   Markanja firucarrilanaka suit'asipkiritja

   Walipini alantawirija muñikitanakataqija

   Ukuruja janiu phayañakiti

   Wali sayt'ata thuqt'apjiritja

   Allchhipa munata wawapiritua.


IV

Cuando mi abuela se molestaba

me cogía de la mano

me llevaba a pasear en plena lluvia

nos perdíamos

como buscando mariposas

saltando para no pisar sapos

por el mercado

cortezas de quillay la iluminaban

nunca vi canas en su cabellera

la hermosa iglesia

enchapada en piedra

nos aguardaba

en la ciudad de los ferrocarriles

compraba más atuendos para mis muñecas

ese día no cocinaba

era su rebelión

esa era nuestra fiesta

estoy segura que fui su nieta preferida.


V

   Sapa imilla, taykaja

   Ukatja awichitaja, jiwasan taykaja

   Gumircinda t'ijnakanaja qulljama

   Chupikq'illun jaipt'irini

   Phaytiri taikanja yuqapanataki

   Nayaja phisqiritua, sullka kullakita

   Kunawarasati alluj jilatanakaja puriniujija

   Ukaurasakiwa tumpt'apjituja,

   Chhacatatja.


V

Mi madre, hija única

entonces la abuela Gumercinda era nuestra madre

la que corría como una perdiz

bajo el crepúsculo

cocinaba para los hijos mayores de mi madre

yo, la quinta

cuando llegaron más hermanos

nos había dejado una ausencia infinita.


Un otoño azul (2018)

La danza del wititi en el dolor de los padres de los padres

(Luego del fatídico sismo, 2016)

Ellos solían correr con el furor de la juventud

ellos los que abrieron el horizonte al compás del wititi

los abuelos se niegan a salir de sus caídas casas

ellos soñaron con el fatídico movimiento

son sabios saben leer el cielo y la tierra

el abismo habita es su interior y sólo callan

se les apagó la voz

estos abuelitos solían enamorarse

sus amadas acostumbraban recoger flores

danzaban el wititi empujados por el viento

en las fiestas tradicionales

gorriones los acompañaban en su silbido

cuyes chillaban detrás de las abuelitas

-bellos sombreros bordados las distinguen

en medio de las chacras y el cielo azul

ellos como vizcachas cruzaban el monte

ellos los padres de los padres

cubiertos con ropas color tierra

bostezo de tierra

la vida de tierra

la comida color tierra

los mapas de sus rostros de tierra

dibujos de tierra sobre sus manos río lugareño

árboles caídos, cataratas azules desbordaron en su memoria

ellos me duelen, algún día no podré hablar como ellos

origen de nuestra historia el barro avanza taciturno

y no podemos enfrentarnos a la furia de la naturaleza

tiempo pavoroso donde el grito de los hombres no basta.


Vuelve a nosotros Néstor Cañihua

Néstor Cañihua en el suspenso de los días

entre el desconcierto del inhóspito paisaje

Néstor Cañihua en el clamor de Cayma

los perros aúllan entristecidos en el monte azul

Néstor Cañihua tejedor en los mares de cielos lejanos

vuelve a danzar entre las garzas

tus ojos grandes están prendidos

de los ojos de los cuervos

sal de la noche intensa

escucha que las campanas anuncian tu llegada

vuelve con la luz del nuevo día

aquí yace la palabra vida

aquí están las huellas de tus sueños de artista

en esta vigilia tu nombre nos golpea el silencio

en cada cirio te vemos fosforescente como un trueno

con la cabellera suelta y el rictus de mariposa fucsia

vuelve a nosotros

no nos dejes esperando en medio de la campiña

observando las montañas inexploradas

unas vacas mugen nuestro asombro

blancas ovejas se pierden entre copos de nubes

abre los ojos de búho

bello nuestro bella nuestra.


Rigoberta Menchú

Los grillos

saben mi tamaño

mis colores

mi magnitud de tierra

los grillos

me persiguen

me miran de reojo

me acusan

cortan mi margarita

y no contentos

no creen que soy

el campesino

mil veces asesinado

la joven violada

la tierra despojada

el temor de los q'alas

los grillos

están en mi entorno

en mi equilibrio

bellos

señoriales

altos

bajos

solemnes

me empapelan

los grillos me acosan

no se llevará

usted

mi voz

porque está esparcida

en el aire mismo

que usted respira señor grillo.


Biografía de los marginales (2020)

Ovación a la líder aimara Rita Puma muerta a los 30 años

Rita Puma no aparece en muchos
documentos como la máxima figura
femenina de la Sublevación de 1923,
todo por falta de investigación.
Los cargos contra ella son muy
claros, fue acusada de ser agitadora,
propagandista, organizadora de los
campesinos de Moho, sobre todo por
ser una revolucionaria y haberse
enfrentado valientemente...

(Julio Mendoza Díaz)



I

Mi kullaka Rita Puma soñaba con el albedrío

de ovejas, vacas, perros, y muchos lobos

Rita Puma pastora de zorros y cuervos

en la retina de ojitos de agua

olfateando los sembríos

bajo la cabellera azul del Titicaca

arengaba a las estrellas ribereñas

para que los zorros no se coman

a los muertos

para que los muertos no mueran

de tanta muerte

mi kullaka Rita Puma danza la historia oculta

de los sin tierra subsistiendo su tierra

Rita Puma traduce

la rebelión de los aimaras

agitadas batientes de kantutas

oh marismas de la memoria

en el lenguaje de nuestras kullakas

chozas y fogones

Rita Puma no puede hablar

con la boca cerrada

se zambulle entre azules aves

aparecidas en su vuelo

danza de murciélagos desde las sombras.

II

Guerrera

infatigable

no escapa

convoca a los ayllus

de pie en la compuerta de Mukuraya

se aferra a las balsas de totora

húmeda su arenga

dulce su prédica

chilliwa brava sus cabellos

agita su manto látigo

despliega fuego

arremete contra terratenientes

si todos tuviéramos

este atrevimiento

somos torcazas

danzando tu fama

te esperamos en Moho

Rita Puma detona

en el vientre de Jachajá

en Moho donde los bosques

llegan al Olimpo

para encender

tu derruida choza.

III

Sueña

con la boca abierta

inmóvil en la pradera

cae aguacero

retumban los sicuris

imploran las bandas

desde cordilleras

se ponen bravas las pampas

sabor a muña

brutalmente estrangulada

colgada de la copa de un árbol

se hundió el sol en el lago

Rita Puma flor silvestre

de la historia

tu boca abierta

es el grito de las colinas

es el grito de Merkemarca

nos dejaste

pintándote azul Rita Puma azul

bajo el aterrizaje de las mariposas a la vida

ha vuelto Rita Puma

para decirnos que nos ama

para advertirnos

su fe por los aimaras de estos tiempos.


Un yatiri en la ciudad

Esta casa no es su casa

su otra casa

está en la ribera de un río lejano

allí aguarda

su taika

y la luna

Ruperto Chupas

ha llegado a sembrar la lumbre

en el sueño de los hombres

preconizante

yatiri aimara

confundido en el movimiento de la ciudad

dónde queda el puerto?

dónde quedó el navegante?

verás historia en naipes?

detrás de la marea

desde la orilla

auscultamos tu vida

poeta

solecismando

desde los acantilados

del gran lago

esta casa no es su casa

este saco

no es su poncho

buscaremos la lumbre

que golpea con el viento

el fondo de la tierra florecida

Ruperto Chupas

anticipándose a las estrellas

y las olas

convocando a la lluvia

predice la historia de los pueblos

Ruperto Chupas

yatiri aimara

seguirá el curso de las aguas

el silencio alborotado

desde las voces desorbitadas

de las balsas

casas de barro de los achachilas

Ruperto Chupas avizora nuestra vida en coca

este no es tu espacio

ni tu otra casa

ni tu otra lengua

Ruperto Chupas

en vano busca

la imagen dormida de sus ovejas

en copos de nubes

una invasión poderosa

cubre nuestros ojos de las fieras.


Inti, mar y tempestad

A Inti, hijo de una buena amiga, Olinda Escalante

Todo gira

y de pronto

un golpe de agua viva

cubrió los ojos de Inti

brisa marina

devora nuestra esperanza

en edad flor

la corriente sorprendió

cambió el rumbo de su camino

viento marino

lo tomó en sus brazos

lo levantó

se hizo un nudo en la garganta

de la playa limeña

aguas grises

peces sorprendidos

cielo y tempestad

juntaron la inmensidad

en la pena

de mamá María Olinda

bucea Inti bucea

ola a ola

te buscaron

perdido entre las aguas vivas

papá Arturo palpa la arena

imaginando

salir tu imagen

junto a las algas

todas las pistas

eran inciertas

todos los caminos

sembrados de musgo

y a lo lejos

sólo la inmensidad del mar

   nunca estuviste

   tan cerca

   de los dioses del mar

   como ahora

   danza de olas

   no lo dejaron bucear

   salid habitantes

   de las aguas

   Inti se perdió en el mar

   Inti alumbró el mar

   Inti se hizo inti en el mar.


Amusa: guardando el silencio (2021)

Me convertí en reverenda

Me convertí en reverenda

no sé hacer enmienda

en un cielo embelesado

perdonadme pájaros

por no abrir mi ventana

gaviotas / albatros

cuervos / alcatraz

mariposas / grullos

picaflores / búhos

no entiendo

el discurso del mar

sus abruptas ondas

parecen tener boca

gritan / corren

están de fiesta

no entiendo

el discurso

de la tierra

penetro a sus ritos

busco ser yatiri

tomo sus yerbas

su milenaria muña

sé que nos siente

sé que nos exige

sé que tiene razón

no entiendo

el lenguaje del viento

silba / siento su retumbo

de violín que celebra

concierto / un coro

de mariposas

desde el Faro / escoltado

por el susurro de palmeras

no entiendo

el lenguaje del fuego

sus llamas rojas

expresión utópica

enlazada

a los dedos de los sueños

queman mis palabras

nace una nueva estrella de luz?

me convertí en reverenda

detrás de la llovizna limeña

con las manos ajadas

sagradas sean las verduras

las frutas / el pan de cada día / Padre.


Escúcheme usted que se cubre

con un periódico

si ella muere nosotros morimos

ella es muchas / nosotros morimos

dentro de un depósito aparente

no debía ser asesino / drácula

facebook / chat / cuchillo

inventando nombres

desde distintas aristas

usted es el nuevo malhechor

se pone máscara

le conviene la pandemia

no da la cara

usted es una gallina

sabemos qué plumas

lo resguardan

lo detectaron

maniatando

cabalgando en el vacío

buscando niñas inocentes

con la magia de malandrines

lanzando mugre a los vientos

saliva de anaconda

animal salvaje

brujo de la cibernética

insolente jefe

gusano subterráneo

arrobado / atormentado

no sabe cómo calzar

no sabe cómo vestirse

con su toque

de ácido reventado

en la conciencia

usted da lástima

enseñando sus colmillos

con un caramelo

a las pequeñas

además

no sólo es usted

es la voz grávida

de otros descarados sin nombre

otros mal nacidos

otros antihéroes

en una asechanza de nubes negras

toca usted las campanas

de nuestra furia

se esfuma

¿usted nació de un peñasco?

diestro en inventar historias

de llorar pureza

san Judas

si supiera usted

cómo duelen sus planes

alguien llora bajo la madrugada

unos cuervos anuncian

en su vuelo solo muerte

bajo nubes negras

la nuestra no es una guerra

es la pulsación de valles furibundos

en busca de nuevas campiñas

si una muere nosotros morimos

por otras Camilas inocentes

hasta que se desvanezcan

nombres de miles como usted

mientras tanto

este buitre

aprovecha la pandemia

el sol va derramando su violencia

sobre un camino de silencio

en los desiertos sin respuesta

el dolor de las familias

los buenos padres

las madres

lloran

con los brazos extendidos

¿no tiene usted corazón?

en nombre

de las Camilas inmoladas

nuestro alarido - ni una más

drácula / asesino / víbora.


Metáfora azul

Rilke tenías razón

se escribe por necesidad

un día

por hambre

un gato saltó de un árbol

brincó hecho poema

sin metáfora

su vida misma

es una gran metáfora

negro intenso

(como los cuervos)

para darnos una lección

humanidad

desde su caverna

comparte la mandarina

fresa / melón / manzana

con un pájaro negro / otro / otro

ellos son una variante para la política

para lo «zanahorio» avivado

este gato no tiene nombre

es un ser dotado / extraviado

escogido / olvidado / erguido

en el Malecón Miraflores

sus fiestas

entre yerba salvaje

flores / árboles / tiniebla / sol

este gato de Poe es una floresta

un poeta / sin palabras

tiene el lenguaje

del «Elogio a los gatos»

caló del mar

inteligencia límpida

junto al vocablo de las olas

somos parecidos

en lo migrante

sin retorno

entrañable gato negro

miraflorinos y turistas

se detienen a mirarlo

candidato a competir

en un concurso

desde la inmensidad de las aguas

que lo cautivan

el mar / las chalanas / los techos

asume la lluvia

como suya

por ello no se va

escurridizo

entre las sombras

sus ojos se volvieron azules

sin perder su identidad

de negro galán

mariposas

suelen danzarle

tenías razón Rilke

porque este gato nos mira

con recelo

por necesidad

con el apetito de un pescado

eres un perfecto poema semejante Misora.