Bárbara [Fragmento]
Fernando Santiván
No se llamaba, en verdad, Manzanita.
-¡Salomé me llamo! -protestaba cada vez que alguien le designaba con ese apodo de intimidad y cariño.
Salomé Urra Barrales, hija de Bárbara Barrales y de Facundo Urra. No conoció a su padre, pero a su madre ¡vaya que la conocía! Para Manzanita no existía mujer más grande que Bárbara, ni más cariñosa, ni tampoco más terrible cuando el enojo agitaba su alma.
Manzanita nació en Temuco, el 22 de octubre de 1890. Por eso se la llamó Salomé; por la santa del calendario que marca ese día, viuda y mártir, y no por la otra, que tuvo la audacia de enamorarse del Bautista y trató de arrastrarlo al pecado. Si Bárbara se hubiese dado cuenta de la coincidencia, habría puesto en claro las cosas o impedido que su hija llevara el nombre de Salomé.
El día en que Manzanita vino al mundo, o la noche, porque el acontecimiento ocurrió de noche, sintieron que la faja con que envolvían el martirizado vientre de la madre quedábase prendida en alguna parte del lecho.