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Claves líricas1

Ramón del Valle-Inclán



[05]

OPERA OMNIA



CLAVES

LÍRICAS

MADRID

MCMXXX



VOL. IX.



[07]

CLAVES LIRICAS

VERSOS DE DON

RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN



OPERA OMNIA



VOL. IX

[09]




SONETO ICONOGRAFICO PARA EL SEÑOR MARQUES DE BRADOMIN, DE RUBEN DARIO, SU AMIGO


ESTE gran Don Ramón de las barbas de chivo,
Cuya sonrisa es la flor de su figura,
Parece un viejo dios, altanero y esquivo,
Que se animase en la frialdad de su escultura:

El cobre de sus ojos por instantes fulgura
Y da una llama roja tras un ramo de olivo.
Tengo la sensación de que siento y que vivo
A su lado, una vida más intensa y más dura.
[10]

Este gran Don Ramón del Valle-Inclán, me inquieta,
Y á través del zodiaco de mis versos actuales
Se me esfuma en radiosas visiones de poeta,

O se me rompe en un fracaso de cristales.
¡Yo le he visto arrancarse del pecho, la saeta
Que le lanzan los siete pecados capitales!

[11]






AROMAS DE LEYENDA

[13]




CLAV. I


AVE


OH, lejanas memorias de la tierra lejana,
Olorosas a yerbas frescas por la mañana!
¡Tierra de maizales húmedos y sonoros
Donde cantan del viento los invisibles coros,
Cuando deshoja el sol la rosa de sus oros,
En la cima del monte que estremecen los toros!

   ¡Oh los hondos caminos con cruces y consejas,
Por donde atardecido van trenqueando las viejas,
Cargadas con la leña robada en los pinares,
La leña que de noche ha de ahumar en los llares,
Mientras cuenta una voz los cuentos seculares
Y á lo lejos los perros ladran en los pajares!
[14]

   ¡Oh tierra de la fabla antigua, hija de Roma,
Que tiene campesinos arrullos de paloma!
El lago de mi alma, yo lo siento ondular
Como la seda verde de un naciente linar,
Cuando tú pasas, vieja alma de mi lugar,
En la música de algún viejo cantar.

   ¡Oh, tierra, pobre abuela olvidada y mendiga,
Bésame con tu alma ingenua de cantiga!
Y que aromen mis versos como aquellas manzanas
Que otra abuela solía poner en las ventanas,
Donde el sol del invierno daba por las mañanas.
¡Oh las viejas abuelas, las memorias lejanas!

[15]




CLAV. II


MILAGRO DE LA MAÑANA


TAÑÍA una campana
   En el azul cristal
De la paz aldeana.

Oración campesina
   Que temblaba en la azul
Santidad matutina.

Y en el viejo camino
   Cantaba un ruiseñor,
Y era de luz su trino.
[16]

La campana de aldea
   Le dice con su voz,
Al pájaro, que crea.

La campana aldeana
   En la gloria del sol
Era alma cristiana.

Al tocar esparcía
   Aromas del rosal
De la Virgen María.

¡TES NO TEU PITEIRO,
   PAXARIÑO NOVO,
GRACIA DE GAITEIRO!

[17]




CLAV. III


LOS POBRES DE DIOS


POR los caminos florecidos
Va la caravana de los desvalidos,
Ciegos, leprosos y tullidos.

   No tienen albergue en la noche fría,
No tienen yantar en la luz del día,
Por eso son hijos de Santa María.

   El polvo quema sus llagas rojas,
Sus oraciones son congojas:
Van entre el polvo como las hojas.
[18]

   Van por caminos de sementeras,
Caminos verdes entre eras,
En donde cantan las vaqueras.

      COMO CHOVE MIUDIÑO,
   COMO MIUDIÑO CHOVE,
   POL'A BANDA DE LAIÑO,
   POL'A BANDA DE LESTROVE.

[19]




CLAV. IV


GEÓRGICA


HÚMEDA de rocío despierta la campana
En los azules cristalinos de la mañana,
Y por las viejas sendas van a las sementeras
Los tardos labradores, camino de las eras,
En tanto que su vuelo alza la cotovía
A la luna, espectral en el alba del día.

   Molinos picarescos, telares campesinos,
Cantan el viejo salmo del pan y de los linos,
Y el agua que en la presa platea sus cristales
Murmura una oración entre los maizales,
Y las ruedas temblonas, como abuelas cansadas,
Loan del tiempo antiguo virtudes olvidadas.
[20]

   Dice la lanzadera el olor del ropero,
Donde se guarda el lino, el buen lino casero:
Y el molino complica con la vid su entrada,
Campesinos enigmas de la Historia Sagrada:
Bajo la parra canta el esponsal divino
De la sangre y la carne, de la Borona y el Vino.

   El aire se embalsama con aromas de heno,
Y los surcos abiertos esperan el centeno,
Y en el húmedo fondo de los verdes herbales,
Pacen vacas bermejas, entre niños zagales,
Cuando en la santidad azul de la mañana,
Canta húmeda de aurora la campana aldeana.

      ESTABA UNHA POMBA BLANCA
   SOBRE UN ROSAL FLORECIDO,
   PRA UN ERMITAÑO DO MONTE
   Ó PAN LEVABA NO VICO *BICO*.

[21]




CLAV. V


NO DIGAS DE DOLOR


HAY una casa hidalga
A un lado del camino,
Y en el balcón de piedra
Que decora la hiedra,
Ladra un perro cansino.
¡Ladra a la caravana
Que va por el camino!

   Duerme la casa hidalga
De un jardín en la sombra.
En aquel jardín viejo
El silencio es consejo,
Y la voz nada nombra.
¡El misterio vigila,
Sepultado en la sombra!
[22]

   En el fondo de mirtos
Del jardín señorial,
Glosa oculta una fuente
El enigma riente
De su alma de cristal.
¡La fuente arrulla el sueño
Del jardín señorial!

   Y en el balcón de piedra,
Una niña sonríe
Detrás de los cristales,
Entre los matinales
Oros, que el sol deslíe.
¡Detrás de la vidriera,
La niña se sonríe!...

   Los desvalidos hacen
Un alto en la mañana.
El dolor pordiosero
Gime desde el sendero
La triste caravana.
¡El dolor de nacer
Y el de vivir mañana!
[23]

   ¡El dolor de la vida,
Que es temor y dolor!...
¡Hermano peregrino
Que vas por mi camino,
A los labios en flor,
Detrás de unos cristales,
No digas de dolor!

      FUXE MEU MENIÑO
   QUE VOU A CHORAR.
   SÉNTATE N'A PORTA,
   A VER CHOVISCAR.

[25]




CLAV. VI


FLOR DE LA TARDE


POR la senda roja, entre maizales,
Guían sus ovejas los niños zagales,
Volteando las ondas con guerrero ardor,
Y al flanco caminan, como paladines
Del manso rebaño, los fuertes mastines,
Albos los colmillos, el ojo avizor.

   Tañen las esquilas lentas, soñolientas.
Las ovejas madres acezan sedientas
Por la fuente clara de claro cristal.
Y ante el sol que muere, con piafante brío
Se yergue en dos patas el macho cabrío,
Y un epitalamio dice el maizal.
[26]

   En el oloroso atrio de la ermita,
Donde penitente vivió un cenobita,
La fontana late como un corazón.
Y pone en el agua yerbas olorosas,
Una curandera, murmurando prosas
Que rezo y conjuro juntamente son.

   Como en la leyenda de aquel penitente,
Un pájaro canta al pie de la fuente,
De la fuente clara de claro cristal.
¡Cristal de la fuente, trino cristalino,
Armoniosamente se unen en un trino,
Que aroman las rosas del Santo Grial!

      SOBRE O SOL E LUA,
   VOA UN PAXARIÑO
   QUE LEVA UNHA ROSA
   A JESÚS MENIÑO.

[27]




CLAV. VII


PROSAS DE DOS ERMITAÑOS


EN la austera quietud del monte
Y en la sombra de un peñascal,
Nido de buitres y de cuervos
Que el cielo cubren al volar,
Razonaban dos ermitaños:
San Serenín y San Gundián.

   -SAN SERENÍN, padre maestro,
Tu grande saber doctoral
Que aconseja á Papas y Reyes,
Puede mi alma aconsejar
Y un cirio de cándida cera
Encender en su oscuridad?
[28]

   -SAN GUNDIÁN, padre maestro
Y definidor teologal,
Confesor de Papas y Reyes
En toda la Cristiandad,
El cirio que encienda mi mano
Ninguna luz darte podrá.

   -SAN SERENÍN, padre maestro,
Mis ojos quieren penetrar
En el abismo de la muerte,
El abismo del bien o el mal
Adonde vuelan nuestras ánimas,
Cuando el cuerpo al polvo se da.

   -SAN GUNDIÁN, padre maestro,
Quién el trigo contó al granar,
Y del ave que va volando
Dice en dónde se posará,
Y de la piedra de la onda
Y de la flecha, adónde van?
[29]

   -SAN SERENÍN, padre maestro,
Como los ríos a la mar,
Todas las cosas en el mundo
Hacen camino sin final,
Y el ave y la flecha y la piedra
Son en el aire Eternidad.

   -SAN GUNDIÁN, padre maestro,
Todo el saber en eso da:
Cuando es misterio, en el misterio
Ha de ser por siempre jamás,
Hasta que el cirio de la muerte
Nos alumbre en la Eternidad.

   -SAN SERENÍN, padre maestro,
Esa luz que no apagarán
Todas las borrascas del mundo,
Mi aliento quisiera apagar.
¡El dolor de sentir la vida
En otra vida seguirá!
[30]

   -SAN GUNDIÁN, padre maestro,
Mientras seas cuerpo mortal
Y al cielo mires, en el día
La luz del sol te cegará,
Y en la noche las negras alas
Del murciélago Satanás.

   Callaron los dos ermitaños
Y se pusieron a rezar.
San Serenín, como más viejo,
Tenía abierto su misal,
Y en el misal la calavera
Abría su hueco mirar.

[31]




CLAV. VIII


AVE SERAFÍN


BAJO la bendición de aquel santo ermitaño,
El lobo pace humilde en medio del rebaño,
Y la ubre de la loba da su leche al cordero,
Y el gusano de luz alumbra el hormiguero,
Y hay virtud en la baba que deja el caracol
Cuando va entre la yerba con sus cuernos al sol.

   La alondra y el milano tienen la misma rama
Para dormir. El buho siente que ama la llama
Del sol. El alacrán tiene el candor que aroma,
El símbolo de amor que porta la paloma.
La salamandra cobra virtudes misteriosas
En el fuego, que hace puras todas las cosas:
Es amor la ponzoña que lleva por estigma.
Toda vida es amor. El mal es el Enigma.
[32]

   Arde la zarza adusta en hoguera de amor,
Y entre la zarza eleva su canto el ruiseñor,
Voz de cristal, que asciende en la paz del sendero
Como el airón de plata de un arcángel guerrero,
Dulce canto de encanto en jardín abrileño,
Que hace entreabrirse la flor azul del ensueño,
La flor azul y mística del alma visionaria
Que del ave celeste, la celeste plegaria
Oyó trescientos años al borde de la fuente,
Donde daba el bautismo a un fauno adolescente,
Que ríe todavía, con su reír pagano,
Bajo el agua que vierte el Santo con la mano.

   El alma de la tarde se deshoja en el viento,
Que murmura el milagro con murmullo de cuento.
El ingenuo milagro al pie de la cisterna
Donde el pájaro, el alma de la tarde hace eterna...
En la noche estrellada cantó trescientos años
Con su hermana la fuente, y hubo otros ermitaños
En la ermita, y el santo moraba en aquel bien,
Que es la gracia de Cristo Nuestro Señor. Amén.
[33]

   En la luz de su canto alzó el pájaro el vuelo
Y voló hacia su nido: Una estrella del cielo.
En los ojos del Santo resplandecía la estrella,
Se apagó al apagarse la celestial querella.
Lloró al sentir la vida: Era un viejo muy viejo:
No se reconoció al verse en el espejo
De la fuente: Su Barba, igual que una oración,
Al pecho dábale albura de comunión.
En la noche nubaba el Divino Camino,
El camino que enseña su ruta al peregrino.
Volaba hacia el Oriente la barca de cristal
De la luna, alma en pena pálida de ideal,
Y para el Santo aún era la luna de aquel día
Remoto, cuando al fauno el bautismo ofrecía.

   Fueran como un instante, al pasar, las centurias.
El pecado es el tiempo: Las furias y lujurias
Son las horas del tiempo que teje nuestra vida
Hasta morir. La muerte ya no tiene medida:
Es noche, toda noche, o amanecer divino
Con aromas de nardo y músicas de trino:
Un perfume de gracia y luz ardiente y mística,
Eternidad sin horas y ventura eucarística.
[34]

   Una llama en el pecho del monje visionario
Ardía, y aromaba como en un incensario:
Un fulgor que el recuerdo de la celeste ofrenda
Estelaba, con una estela de leyenda.
Y el milagro decía otro fulgor extraño
Sobre la ermita donde morara el ermitaño...

   El céfiro, que vuela como un ángel nocturno,
Da el amor de sus alas al monte taciturno,
Y blanca como un sueño, en la cumbre del monte,
El ave de la luz entreabre el horizonte.

   Toca al alba en la ermita un fauno, la campana.
Una pastora canta en medio del rebaño,
Y siente en el jardín del alma, el ermitaño,
Abrirse la primera rosa de la mañana.

      PAXARIÑO LOURO
   GAITEIRIÑO LINDO,
   CÁNTAME NO PEITO
   C'O TEÑO FERIDO.

[35]




CLAV. IX


ESTELA DEL PRODIGIO


AROMABAN las yerbas todas,
Con aroma de santidad,
Y el sendero se estremecía
Bajo el orballo matinal,
Cuando a su retiro del monte
Se tornaba, San Gundián.

   Tañía en la gloria del alba
Una campana celestial,
Y el alma de las yerbas, iba
Trémula de amor y humildad,
A juntarse con la campana
En el aire lleno de paz.
[36]

   Estábase una molinera
de su molino en el umbral:
En la cinta tiene la rueca
Y en los labios tiene un cantar.
Aquel molino el ermitaño
No lo había visto jamás.

   -Molinera que estás hilando
A la vera de tu heredad,
Quieres decirme, si lo sabes,
Adónde este camino va,
Que me basta a desconocerlo
De una noche la brevedad.

   -A la cueva de un penitente,
En la hondura de un peñascal.
-Nunca falte lino a tu rueca
Ni verdores a tu linar,
Ni a las piedras de tu molino
El agua, que impulso les da.
[37]

   La bendijo el santo ermitaño
Y se alejó con lento andar.
Cuando llegaba a su retiro,
Halló que un viejo con sayal,
Leyendo estaba en un infolio
Sobre una piedra del lindar.

   -Ermitaño que penitencia
Haces en esta soledad:
¿Cómo llegaste a mi cabaña
Donde nadie llegó jamás?
¿Cómo el roble que ayer nacía
Parece cien años contar?

   El penitente alzó los ojos
Inclinados sobre el misal
Y saludó haciendo tres cruces
Con reverente cortedad.
En sueños le fuera anunciado
El retorno de San Gundián.
[38]

   -Padre de la barba florida
Por tres siglos de santidad,
Desde que oiste al ruiseñor
Primaveral y celestial,
Cinco ermitaños hemos sido
De este monte en la austeridad.

   El santo sintió del milagro
El hálito ardiente en su faz,
Y bajo el roble, que de rosas
Se cubría como un rosal,
Vió que dos ángeles estaban
Una sepultura á cavar!...

[39]




CLAV. X


PÁGINA DE MISAL


RUISEÑOR! ¡Alondra!.. Pájaro riente
Que dices tu canto al pie de la fuente,
De la fuente clara, de claro cristal...
Pájaro que dices tu canto, escondido
En el viejo roble de rosas florido,
Sobre la vitela del viejo misal.

   El misal en donde rezaba aquel santo,
Que oía en su rezo el canto de encanto,
Del ave celeste, del celeste Abril:
Del ave que sabe la áurea letanía,
De Nuestra Señora la Virgen María
¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!
[40]

   Del ave que sabe la ardiente plegaria,
Que al santo eremita de alma visionaria
Abre la dorada puerta celestial.
Aurea cotovia, que Nuestra Señora
La Virgen, al Niño le da, cuando llora
Desnudo en la cuna de paja trigal.

   Y el roble derrama sus ramas añosas,
En donde el milagro florece las rosas,
En la azul penumbra de ideal jardin,
Y en la inicial roja, gótica y florida,
El ave modula su canto prendida.
¡Aurea cotovia! ¡Ave Serafín!

      ¡CÁNTAME N'O PEITO,
   PAXARIÑO LINDO,
   QUE CON JESÚS FALAS
   N'O TEU ASOVIÓ *ASOBÍO*!

[41]




CLAV. XI


LIRIO FRANCISCANO


EL camino aldeano
Ondula entre dos lomas
Mellizas y fragantes,
Como dos arrogantes
Senos, que fuesen pomas.
Las ovejas pacían
En lo alto de las lomas!

   Y la tarde en Oriente
Deshojaba una flor,
E iba la caravana
Por la senda aldeana
Tan llena de verdor,
¡Y las llagas en sangre
Eran como otra flor!
[42]

   Racimo de gusanos,
Flor del jardín de Asís,
Que el aire campesino
Deshoja en un camino.
¡Divina flor de Lis,
Que con su boca ungía
San Francisco de Asís!

   Doliente caravana,
Una tarde en la senda
Vieja y primaveral,
Oirás la celestial
Ave de la leyenda.
Y el Señor Jesucristo
Te besará en la senda.

   En un campo de rosas
Tendrás tu cena mística
Al final del camino:
Pan sin acedo y vino
De la viña eucarística.
¡Y en las palmas llagadas
Habrá una rosa mística!
[43]

   Los pobres tendrán túnicas
De inmaculados linos,
Linos de luz de aurora
Que hila nuestra Señora
Al pie de los caminos...
¡Y el ruiseñor celeste
Cantará entre los linos!

      PEL'A MAÑÁN CEDO,
   LINDO RUISEÑOL,
   HAY *HAI* N'A TUA CANTIGA
   ORBALLO DE FROL.

[45]




CLAV. XII


SOL DE LA TARDE


SOL de la tarde, hermoso patriarca del cielo,
Que la cima del monte besas como un abuelo
Que va a morir: La tarde, Bella Samaritana,
Te unge de aromas para resucitar mañana.
Y a la sonrisa de la brisa, un laurel rosa
Da como una oración su rosa más hermosa.

   Sol de la tarde, Augusto Sembrador que el tesoro
De la luz, nos envías como un trigo de oro
A la tierra, que tiembla bajo el sagrado vuelo
De la vital simiente que aventas desde el cielo,
Con tu brazo solemne que el infinito abarca.
¡Augusto Sembrador! ¡Hermoso Patriarca!
[46]

   Sol de la tarde, buen amigo de los viejos
Aldeanos, que dan a los mozos consejos
Y dirimen contiendas de riegos y forales,
Sentados en los poyos que hay bajo los parrales,
Como jueces del tiempo en que jueces no había,
Y era la tradición toda sabiduría.

   Sol de la tarde, que ponías el reflejo
De tu lumbre lejana, como un reir de viejo,
En la torre de aquella casa, nido de hidalgos,
Con aroma de mosto en el zaguán y galgos
Atados en la puerta: La casa que fué mía,
De donde peregrino y pobre, salí un día.

      CANDO O SOL ESMORECÍA
   VIN O MOUCHO NUN PENEDO...
   ¡NON CHE TEÑO MEDO MOUCHO,
   MOUCHO NON CHE TEÑO MEDO!

[47]




CLAV. XIII


SON DE MUIÑEIRA


CANTAN las mozas que espadan el lino,
Cantan los mozos que van al molino,
Y los pardales en el camino.

   ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!... Bate la espadela.
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!... Da vueltas la muela.
Y corre el jarro de la Arnela...

   El vino alegre huele a manzana,
Y tiene aquella color galana
Que tiene la boca de una aldeana.
[48]

   El molinero cuenta un cuento,
En la espadela cuentan ciento,
Y atrujan los mozos haciendo el comento.

      ¡FUN UNHA NOITE A O MUIÑO
   CUN FATO DE NENAS NOVAS
   TODAS ELAS EN CAMISA,
   EU N'O MEDIO SIN CIROLAS!

[49]




CLAV. XIV


EN EL CAMINO


MADRE, Santa María
      En dónde canta el ave
De la esperanza mía?..

Y vi que un peregrino,
      Bello como Santiago,
Iba por mi camino.

Me detuve en la senda,
      Y respire el ingenuo
Aire de la leyenda.
[50]

Y dije mi plegaria,
      Y mi alma tembló toda
Oscura y milenaria.

Seguí adelante... Luego
      Se hizo luz en la senda,
Y volví a quedar ciego.

¡Ciego de luz de aurora
      Que en su rueca de plata
Hila Nuestra Señora!

      ¡ORBALLIÑO FRESCO,
   NAS PALLAS D'O DÍA!
   ¡ORBALLIÑO, GRACIA
   D´A VIRGE *VIRXE* MARÍA!

[51]



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