Poco se sabe de los cuadros que pintó Valeriano en estos meses. Según Gustavo Adolfo: La vendimia, y dos de tema fantástico: El barco del diablo y La pecadora, desaparecidos.
La movilidad de Gustavo Adolfo tampoco facilita determinar sus colaboraciones en El Contemporáneo. Gamallo Fierros detectó «su manera» en artículos como «Revista de salones» (2-II); «Bailes y bailes» (9-II); «Historia de un zapato» (18-II); «Haciendo tiempo» (28-II); «A la claridad de la luna» (10-IV); menos dudas ofrece «La rosa de Pasión (leyenda religiosa)» (24-III).
Según Rafael Montesinos, desde finales de marzo a finales de abril, Gustavo Adolfo se encontraría en Madrid en uno de sus viajes por asuntos profesionales. A su vuelta escribirá las cartas Desde mi celda, con sus impresiones de viaje, publicadas en la sección de «Variedades» de El Contemporáneo, el 3 y el 12 de mayo; tras una pausa por enfermedad del escritor se reanuda la correspondencia los días 5, 12 y 26 de junio, y 3, 10 y 17 de julio. Todavía se añadió una novena carta, el 6 de octubre, cuando ya estaban todos de vuelta en Madrid, sobre «La Virgen de Veruela».
A mediados de julio, Valeriano y Gustavo Adolfo viajaron a Bilbao y Algorta.
A finales de julio, Gustavo Adolfo viajó a Madrid, publicando sus impresiones de las diversiones de la ciudad en El Contemporáneo: «Los Campos Elíseos» (7-VIII), «El calor» (16-VIII).
El 16 de agosto viajó «diecisiete horas» en la inauguración de la línea de ferrocarril que unió Madrid y San Sebastián en calidad de reportero para su periódico; su reportaje se publicó con el título «Caso de ablativo (en, con, por, sin, de, sobre la inauguración de la línea completa del ferrocarril del Norte de España)», El Contemporáneo (21-VIII).
En septiembre, Luis González Bravo fue nombrado ministro de Gobernación en el gobierno del general Narváez. Gustavo Adolfo se benefició unos meses más tarde -desde el 19 de diciembre- de este cambio d e gobierno con su nombramiento como censor de novelas, lo que conllevaba un buen sueldo. Desde el 9 de noviembre de este año dirigía, además, El Contemporáneo, puesto en el que cesó a mediados de febrero de 1865.
Sustituía a José Luis Albareda, que había sido nombrado representante diplomático en La Haya. No es fácil localizar sus escritos en las páginas del periódico durante estos meses. Gamallo Fierros advirtió «su manera» en ocho sutiles crónicas sobre las noches de ópera en el Real. En diez variedades sobre revistas teatrales en los domingos de la misma época; en los relatos, «Tres besos» y «El muerto al hoyo».
El año comienza bien para los dos hermanos Bécquer, ya que a la buena situación de Gustavo Adolfo sigue una mejora en la de Valeriano, a quien el ministro de Fomento, Alcalá Galiano, pensiona con dos mil quinientas pesetas anuales para que estudie y pinte las costumbres españolas. Valeriano entregará dos cuadros cada año al estado como compensación. Alcalá Galiano envió el siguiente oficio al Director general de Instrucción Pública, el 6 de febrero de 1865:
Gustavo Adolfo da a conocer versiones de dos de sus rimas en El Eco del País: «Yo soy ardiente, yo soy morena» (26-II), futura rima XI; «Por una mirada, un mundo» (27-III), rima XXIII.
A finales de marzo, Los Tiempos inicia su andadura y Gustavo Adolfo defiende desde sus páginas la política de González Bravo. Los crueles sucesos represivos de la Noche de San Daniel (10 de abril) generan una gran tensión y Gustavo Adolfo se enfrenta a sus antiguos compañeros en artículos como «El partido angélico» (17 de mayo). Lamentablemente no se ha podido localizar ninguna colección completa de este periódico.
Cumpliendo el compromiso adquirido con el gobierno, Valeriano viaja por Castilla -salió para León ya el día 15 de febrero- y por Aragón, pintando tipos, trajes, usos y costumbres populares según testimonian sus álbumes de dibujo.
Valeriano y Gustavo Adolfo colaboran en El Museo Universal con dibujos, que Valeriano extraía de sus carteras de viaje y sobre los que trabajaban grabadores como Rico o Severini. Gustavo Adolfo los comentaba: «La sardinera» (9-VI); «El hogar, costumbres de Aragón» (11-VI); «Las jugadoras, escena de costumbres de Aragón (23-VII); «La misa del alba. Tipos del alto Aragón. Dibujo de don Valeriano Bécquer» (2-VII); «El pescador. Tipo vascongado de la costa» (3-IX); «El tiro de barra. Costumbres d e Aragón» (8-X); «La salida de la escuela» (15-X); «La pastora. Tipo aragonés» (29-X); «El pregonero. Costumbres de Aragón» (12-XI); «La noche de difuntos» (29-X); «La Caridad» (19-XI); «Memorias de un pavo» (24-XII); y «Un tesoro» en el Almanaque de El Museo Universal para 1866.
Otras veces presta su pluma para comentar grabados de otros artistas amigos: «El Retiro» (27-VIII), de Federico Ruiz. O traza semblanzas de personajes: «El duque de Rivas» (2-VII).
El 21 de junio cesa Gustavo Adolfo como censor al ser sustituido el gabinete Narváez por otro presidido por el general O’Donnell. En opinión de Rafael Montesinos los dos hermanos se trasladaron entonces unas semanas al monasterio de Veruela.
El 15 de septiembre nace, en Madrid, Jorge Bécquer Esteban, segundo hijo de Gustavo Adolfo y Casta. Para estas fechas toda la familia -incluidos Valeriano y sus hijos- debían estar en Madrid.
El otoño es sumamente complejo políticamente y se asocia el nombre de Gustavo Adolfo a algunas publicaciones de la nueva oposición, sobre todo al único número de una controvertida publicación Doña Manuela (26-IX). En una carta dirigida a Las Noticias, cuyo director era Ramón Rodríguez Correa, negará Gustavo Adolfo su participación. Después no ha habido acuerdo en la crítica sobre su participación o no.
A finales de octubre -el día 28- se inicia su colaboración y la de Valeriano en la revista satírica demócrata Gil Blas, con el seudónimo de Sem o S., y también en su almanaque para 1866. Este controvertido seudónimo parece ocultar además a otros escritores y artistas, pero es asunto complejo y necesitado de investigación minuciosa. Bajo su amparo irán apareciendo distintas contribuciones gráficas con acerados comentarios satíricos en los meses siguientes: «Revista cómica» (2-XII); «Revista cómica» (30-XII).Ya en 1866, «Itinerario del próximo carnaval» (26-I); «El discurso de la corona» (24-II).
A comienzos de año, Gustavo Adolfo es nombrado director literario de El Museo Universal, con la responsabilidad de los trabajos no firmados.
Sin firmar publica la sección «Revista de la semana», números 1 (7-1) al 32 (12-VIII) de El Museo Universal. 32 entregas sobre los asuntos del día más variados.
De este año se le atribuyen a Gustavo Adolfo otra serie de textos de la revista: «Don Pedro José Pidal» (7-I); «Bellas Artes, fotografía coloreada» (14-I); «Las gallinejas» (14-I); «Estella de Navarra» (25-II); los comentarios de grabados realizados sobre dibujos de su hermano Valeriano: «La vuelta del campo» (4-III); «Monasterio de Santa María de Veruela (Aragón)» (18-III); «Costumbres españolas. El mercado de Bilbao» (8-IV); «El alcalde» (12-VIII); «Santa María de Veruela, vista general del monasterio» (2-IX); «La fiesta de los ciegos en las provincias vascongadas» (23-IX); «Monasterio de Veruela. Enterramientos del fundador y sus hijos» (9-XII). O de otros dibujantes: «La sopa de los conventos» (22-IV), con dibujo de Ortego, grabado por Marcelo París; «La procesión del Viernes Santo en León» (1-IV), con dibujo de Federico Ruiz, grabado por Rico.
Valeriano, por su parte, pide un aplazamiento de la entrega de sus primeros cuadros al Museo Nacional en febrero. Viaja a Veruela para continuar sus trabajos y unas semanas después, a comienzos de abril, entregará el cuadro El presente, de tema aragonés, como parte de sus obligaciones. Unos meses después entregó un segundo cuadro de tema aragonés: El chocolate.
Viaja por Soria tomando apuntes para sus cuadros El baile, El leñador o La hilandera. Pinta por estas fechas también retratos de familiares sorianos de su esposa.
Firmados aparecen varios artículos de Gustavo Adolfo y distintas entregas de su poesía: «Roncesvalles» (28-I); «El Carnaval» (11-II), con dibujos de Daniel Perea y Rojas; Valeriano incluye en este número cuatro dibujos humorísticos sobre «Peripecias del carnaval». «El castillo real de Olite. Notas de un viaje por Navarra» (11-III). Dibujo de Federico Ruiz grabado por Rico.
Poemas: «Espíritu sin nombre» (28-1), futura rima V, que sufrirá modificaciones hasta su inclusión en Obras (1871) y que se cuenta entre sus más sutiles rimas metapoéticas, concluyendo:
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Otras en que la reflexión sobre la poesía y la mujer se entremezclan: «Yo soy ardiente, yo soy morena» (2-II), futura rima XI; «Tú y yo» (4-III), futura rima XV, que ya se había publicado en 1860 y 1864; «Dos y uno» -«Dos rojas lenguas de fuego» (18-III)-, primera publicación conocida de la rima XXIV; «Saeta que voladora» (8-IV), futura rima II; «Serenata»: «Si al mecer las azules campanillas» (13-V), futura rima XVI y que ya había sido copiada en el álbum de Julia Espín y en algún otro. Con el título de «¡No sé!» (23-IX), la rima XXIII. Contrastan con otra más patética, encabezada con «¡La vida es sueño!» (Calderón) (9-IX), futura rima LXIX:
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La prueba de la creciente aceptación y prestigio como escritor de Gustavo Adolfo es que varias leyendas se vuelven a publicar anónimas en El Español: «La ajorca de oro» (29-III); «El monte de las ánimas» (31-III); «Los ojos verdes» (1-IV); «Maese Pérez el organista», (3 y 4-IV); «El Cristo de la calavera» (5 y 6-IV); «El miserere» (20-IV); «El rayo de luna» (5 y 1 0-V).
Otro tanto sucede en Diario de Alcoy, dirigido por su amigo Augusto Ferrán, que incluye: «Los ojos verdes» (5-IV), «La ajorca de oro» (14-IV), «El monte de las ánimas» (4-V). Otros periódicos provinciales incluyeron también leyendas de Bécquer.
Menos consenso de atribución logran otros textos de El Museo Universal en estos meses: «Teatro de prestidigitación de Madamoielle [sic] Anguinet»; «Ceremonia para la colocación de la primera piedra»; «El castillo del Morro en La Habana»; «La fuente de la India en el paseo de Isabel II en La Habana»... escritos en todo caso circunstanciales, glosas para presentar distintos grabados.
El 22 de junio se produce la sublevación de los sargentos del cuartel madrileño de San Gil. Fuerte oposición, regresando Narváez al poder en julio y Gustavo Adolfo vuelve a ser nombrado censor, motivo probablemente por el que deja poco después la dirección de El Museo Universal (12 de agosto).
Entre septiembre y octubre viaja a Bilbao «para atender al restablecimiento de su salud» tras haber solicitado un permiso.
En diciembre, Gustavo Adolfo es nombrado miembro del jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes, elegido por los artistas jóvenes.
El 23 de febrero, Valeriano entregó al Museo Nacional tres cuadros de tema soriano, entre los que destaca El baile, también conocido como La carreta de pinares. Los otros dos fueron: El leñador y La hilandera.
Gustavo Adolfo estuvo dedicado a actividades ajenas al mundo de la literatura, escribiendo muy poco. Se le atribuyen los comentarios a grabados realizados sobre dibujos de su hermano Valeriano en El Museo Universal: «Costumbres castellanas. Tipos de Soria. Pastor y pastora de Villaciervos» (17-III); «El cuento del abuelo. Estudio de tipos sorianos» (24-III); «Las segadoras. Estudio de costumbres sorianas» (2-VI); «Soria. Aldeano de Fuentetoba» (16-VI); «Tipo soriano. Campesino del Burgo de Osma» (30-VI); «Tipos de Soria. Panadera de Almazán» (7-VII); «La ermita de San Saturio, patrón de Ávila» (31-VII), con evidente error. «El santero. Tipos sorianos» (28-IX); «Escenas populares. Los quintos de Ávila» (16-XI).
Durante el mes de agosto, Gustavo Adolfo solicita una nueva licencia para mejorar su salud (según Rafael Montesinos).
El 25 de diciembre muere Luis García Luna; dará lugar a un intento de creación de una Sociedad de Autores en la que participó Gustavo Adolfo.
La primera publicación de la rima IX se produjo en el Almanaque de El Museo Universal para 1868:
Valeriano entregó el 1 de febrero al Museo Nacional el cuadro La fuente de la ermita de tema abulense. En Ávila realizó, además, retratos y apuntes de otras costumbres populares. Y envió después los cuadros La vendedora de huevos y El escuadro, con tipos del valle de Amblés (Ávila).
Tampoco este año fue muy fructífero literariamente para Gustavo Adolfo; primero por sus ocupaciones burocráticas, después por la agitación revolucionaria. Firmado G. A. B. se encuentra el artículo necrológico, «Bellas Artes. Nueva iglesia del Buen Suceso; vista interior. Último dibujo de Federico Ruiz» (había muerto el 4 de febrero), en El Museo Universal (15-II).
El dibujo de Valeriano Bécquer, grabado de Arturo Carretero, «La corrida de toros en Aragón» (14-III), lleva un comentario anónimo que suele atribuirse al poeta. Y «Visita de los monumentos de la Semana Santa en Ávila. Pórtico de la basílica de San Vicente» (4-IV), es un dibujo de Valeriano Bécquer, que lleva un breve comentario firmado «S».
El 17 de junio, Gustavo Adolfo inicia el Libro de los gorriones, «colección de proyectos, argumentos, ideas y planes de cosas diferentes, que se concluirán o no, según sople el viento de Gustavo Adolfo Claudio D. Bécquer». Copiará en él la «Introducción Sinfónica» y «La mujer de piedra», además de las Rimas, lo que lo convierte en el más importante manuscrito becqueriano. Permitió a sus amigos preparar la primera edición de su poesía, pero después quedó olvidado hasta 1914, en que lo estudió Franz Schneider (Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito 13216).
Durante el verano se produce la separación de Gustavo Adolfo y Casta mientras se encuentran en Noviercas, debido a la infidelidad de ésta. Acompañado de Valeriano y de sus respectivos hijos se marchan a Soria, a casa de su tío Francisco Domínguez Bécquer.
El 18 de septiembre se inicia un movimiento revolucionario que destronará a Isabel II, provocando la caída de González Bravo, perdiéndose el manuscrito que Bécquer había preparado de su poesía para publicarla prologada por el político.
Gustavo Adolfo dejó su puesto de censor en octubre y a Valeriano le retiraron la pensión, con lo que se redujeron mucho sus ingresos, apenas a los de las colaboraciones en El Museo Universal o Gil Blas y los cuadros que pudiera vender Valeriano, a quien afectó mucho la situación. Lo recordó Gustavo Adolfo al morir éste:
Al llegar la revolución suprimieron en Fomento su pensión. Era tan poca cosa, y la devolvía en tres o cuatro cuadros con tanta usura, que yo creo que hicieron mal, pues la colección hubiera sido tanto más interesante cuanto más completa. La pensión no era una canonjía ni mucho menos; sin embargo, él sintió mucho perderla, porque perdió la base para seguir sus instintos, corriendo de pueblo en pueblo, pintando y dibujando al aire libre. |
Se trasladaron a Toledo, donde residieron en los meses siguientes (calle de San Ildefonso), aunque previsiblemente realizaban viajes frecuentes a Madrid donde continuaron apareciendo algunas colaboraciones de Valeriano en El Museo Universal, que aportó dibujos realizados en años anteriores y guardados en sus carteras: «La romería de San Soles, en Ávila» (25-X); «El día de difuntos (capilla de la catedral de León)» (1-XI).
Entretanto, Gustavo Adolfo se aplicaba en la copia de sus poemas en el Libro de los gorriones. Su anodino poema, «A todos los Santos», se incluye en el librito Cantos del Cristianismo. Devocionario de la infancia y álbum religioso.
El 15 de diciembre nace, en Noviercas, Emilio Eusebio, tercer hijo de Casta Esteban.

Gustavo Adolfo Bécquer, «Patio de la casa de Bécquer en la calle de San Ildefonso» (Toledo, 1869)
Libro de los gorriones. Biblioteca Nacional, Madrid.

Valeriano Bécquer, «Gustavo contemplando Toledo desde las ruinas del circo romano» (1869)
Colección de D.ª Julia Senabre Bécquer.
Para los hermanos Bécquer fue un año muy difícil. Gustavo Adolfo volvió a las tareas literarias comentando los dibujos de su hermano y de otros dibujantes en El Museo Universal; trabajos motivados por las festividades del año o de otras circunstancias aleatorias: «Los dos compadres. Estudio de costumbres populares de España » (17-I); «La Semana Santa en Toledo» (28-III), acompañando el grabado «Semana Santa en Toledo. Guerreros guardianes del Santo Sepulcro en la cofradía del Viernes Santo»; «La feria de Sevilla» (25-IV); «Procesión del Corpus en Sevilla» (30-V). El comentario no lleva firma, pero se ha atribuido a Gustavo Adolfo. No se debe olvidar que el director literario era el sevillano Nicolás Díaz Benjumea, buen conocedor de las celebraciones reseñadas. O «Vista interior del Monasterio de Veruela en Aragón» (4-VII), grabado de Enrique Laporta sobre dibujo de Valeriano. Comentario anónimo.
Una carta a Francisco de Laiglesia en verano —18-VII-1869— pidiendo ayuda da cuenta de la extrema necesidad en que vivían:
Mi querido amigo: Me volvía de ésa con el cuidado de los chicos y en efecto parecía anunciármelo, apenas llegué cayó en cama el más pequeño. Esto se prolonga más de lo que pensamos y he escrito a Gaspar y Valera que sólo pagó la mitad del importe del cuadro. Gaspar he sabido que salió ayer para Aguas Buenas y tardará en recibir mi carta; Valera espero enviará ese pico, pero suele gastar una calma desesperante; en este apuro recurro una vez más a usted y aun que me duele abusar tanto de su amistad, le ruego que si es posible me envíe tres o cuatro duros para esperar el envío de dinero que aguardamos, el cual es seguro, pero no sabemos qué día vendrá y tenemos al médico en casa y atenciones que no esperan un momento. Adiós. Estoy aburrido de ver que esto nunca cesa. Adiós, mande usted a su amigo que le quiere, GUSTAVO BÉCQUER |

«Gustavo Adolfo Bécquer» (h. 1869)
Fotografía de M. Hebert. Colección de D. Antonio Rodríguez Moñino.
Y aún así sorprende otra carta dirigida a Casta en octubre o noviembre, indicándole que le envía 140 reales, ya que no puede más. Para esas fechas debía estar bastante avanzada la organización de la nueva revista, en que se empleó al año siguiente.

«Quinta de Espíritu Santo» , el hotelito donde vivieron los hermanos Bécquer.
Colección de Rafael Montesinos.
