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Ejemplo recogido por Herrero García, loc. cit., pág. 158.

 

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Comp.: «Burlas en cosas de veras, / no las sufre un portugués; / y más, si la ocasión es / por amorosas quimeras». (Beatriz de Silva, pág. 501 b.) - «Ya, amor, pues ella se ausenta, / no os llaméis más portugués». (Ibídem, 495 a.)

 

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Américo Castro, en su edición del Vergonzoso, recoge, entre otros, los siguientes bien significativos: «Vamos a Aragón... no elijas a Portugal, / que es monarquía de sebo, / y te harán vela de a cuarto». (Lope, Rey Don Pedro, III, 9). - «Un cabo de vela portuguesa». (Espinel, Marcos de Obregón, Rivadeneyra, XVIII, 395 a). «Portugués de más valor, / derretido de su amor, / lágrimas de sebo arroja». (Rojas, También la afrenta es veneno, Rivadeneyra, LIV, 599 b). - «Que sólo a los portugueses, / para derretirse, amor / les da término tan breve» (Lope, Marqués de las Navas, Rivadeneyra, LII, 501 a).

 

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«¿De una mano te enamoras, / por el sebo portuguesa?» (La celosa de sí misma, Rivadeneyra, V, 130 a). - «Luz te traeré portuguesa. / ¿De qué forma? - Vendrá en sebo». (Cautela contra cautela, ibídem, 510 a). - «Pues Isabel y Fernando / reinarán en Toro hoy: / que a pesar de desleales / y sebosos, sobro yo». (Antona García, NBAE, IV, 624 b). (Ejemplos de Herrero García.) - En La gallega Mari-Hernández son numerosas y significativas las apariciones del sebo:

OTERO.-
Nueso amo llama, María.
MARÍA.-
Mal llamado le dé Dios.
UNA VOZ.-
María.
MARÍA.-
      Sebosa, para ésta.

(Rivadeneyra, V, 119 a.)                


BEATRIZ.-
      ¿Cómo?
MARI-HERNÁNDEZ.-
Comiendo.
BEATRIZ.-
      Y matándoos yo.
MARI-HERNÁNDEZ.-
¡Matar! Verá la sebosa.

(Ibídem, 119 a.)                


BEATRIZ.-
¿Mía, Villano? Eso no.
MARI-HERNÁNDEZ.-
¿No, sebosa? Aunque os repese.

(Ibídem, 119 b.)                


SOLDADO.-
¿Hay valor más prodigioso?
MARÍA.-
No me ha de quedar seboso
a vida.

(Ibídem, 120 c.)                


REY.-
¿Con portugueses, serrana,
tal furia?
MARÍA.-
      De un tiempo acá,
si va a decir la verdá,
los mato de buena gana.
REY.-
¿Por qué?
MARÍA.-
      Un portugués mancebo
se hizo en mi casa mandón,
y, en gozando la ocasión,
se deshizo como sebo.

(Ibídem, 121 a.)                


 

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Es curiosa la derivación del amor que se percibe en El Burlador. Llega a extenderse el calificativo de lo portugués a la mancebía: «D. JUAN: ¿Dónde iremos? MOTA: A Lisboa / D. JUAN: ¿Cómo, si en Sevilla estáis? / MOTA: Pues, ¿aqueso os maravilla? / ¿No vive con gusto igual, / lo peor de Portugal / en lo mejor de Castilla? / D. JUAN: ¿Dónde viven? MOTA: En la calle / de la Sierpe, donde ves / a Adán vuelto en portugués; / que en aqueste amargo valle / con bocados solicitan / mil Evas que, aunque dorados, / en efecto, son bocados / con que el dinero nos quitan». (Burlador, II, 460-473).

Herrero García ha señalado (loc. cit., pág. 154) la mezcla del sentimiento amoroso de los portugueses con sus facultades musicales: «BRITO: ¿Mi rey dijo? hétele el mi; / soberano Alá te he oído, / hétele también el la: / sol la llamaste después: / hétele a amor portugués / con su re, mi, fa, sol, la». (Quinas, 581 a).

 

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Véanse estos dos ejemplos, ya citados por Herrero García: «Sólo digo que hubo esfuerzo / el ánimo desatina - / de portugués que, faltando / la munición, se derriba / los dientes con el cañón / -es loca la valentía- / matando a turco por diente». (Escarmientos para el cuerdo, NBAE, IX, pág. 58 b). TELLO: «Sólo un broquel / y esta hoja, que con ella, he muerto diez castellanos; / y esto a vista del de Acuña, / y otros tantos por la uña / se escaparon de mis manos. / REY: ¿Diez castellanos? Mirad / lo que decís. TELLO: ¿Esto admira? / REY: Pocos son para mentira / y muchos para verdad». (Siempre ayuda la verdad, pág. 214 a).

 

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Compárese con los ejemplos siguientes: «En estado / y edad está, gran Prior / Ramiro de ser honrado. / Tenerle en mi casa quiero, / en traje de caballero / sin declaralle quién es. / ALFONSO: Todo el valor portugués / hallarás en él». (Arerígüelo Vargas, pág. 159). - TELLO: «Cuerpo de tal, / es tan hombre el general / que sólo basta su nombre. / Yo le vi partir un moro / por la mitad de un revés. / REY: Buen revés. TELLO: De portugués». (Siempre ayuda la verdad, pág. 214 b). - «Vive Dios que hay portugués / que pondrá el sol a sus pies / si se le igualase al sol. / Reyes tendrán por esclavos / porque cuando no lo fueran / del Rey Don Pedro aprendieran, / que les enseña a ser bravos». (Ibídem, 213 b). - «Juntemos la industria, pues, / al valor para librarla: / hoy tengo de restaurarla, / o no seré portugués». (Quinas, 578 b). - «No cubra el orín arneses / que la ociosidad infama / cuando el asombro nos llama / invencibles portugueses». (Ibídem, 572 b). - BRITO: «Nunca en el quinto pequé / ni he aprendido a matar galgos / porque no son de comer. / EGAS: ¡Ah, cobarde! / BRITO: ¿Qué quería? EGAS: ¿Eso dice un portugués?». (Ibídem, 573 a). «Valor tengo portugués, / yo seguiré tu fortuna». (Ibídem, 573 a). «Que aunque venga a mi presencia, / vencerá la resistencia / hoy del valor portugués». (Vergonzoso, pág. 60).

 

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Comp.: SERAFINA: «Muy colérico sois. ANTONIO: Es / condición de portugués, / y no es mucho si en media hora / me mandáis dejar Avero, / que hiciese extremos de loco». (Vergonzoso, pág. 132). - D. DUARTE: «Divino pecho / de portugués, que estima en más su fama / que hacer dudoso su real derecho / en este reino que le estima y ama. / D. DIONIS: Veníale al Infante muy estrecho, / aunque es grande, este reino; que le llama / la pretensión del África, y desea / que toda aquélla su corona sea». (Averígüelo Vargas, pág. 185). - «La experiencia portuguesa / que en África se ejercita / triunfará de esa nación». (Beatriz de Silva, pág. 511 a). - «No es aquésta ingratitud, / sino presunción de bravo, / que quien entra en Portugal / se honra con imitaros». (Siempre ayuda la verdad, pág. 215 b). - «Al que en Portugal se humilla / por forastero le amparan / fidalgos y caballeros; / porque siempre llevó mal / presunciones Portugal / de arrogantes forasteros. / Mas vos, señor Don Rodrigo / que sois tan cuerdo y cortés, / en cualquiera portugués / tendréis hermano y amigo». (Amor médico, pág. 59). - «Ea, héroes de Portugal, / cierra España, Santiago, / que en su fiesta peleáis». (Quinas, 588 b.) - MELGAR: «Don Juan ha dado en capacho / y muda de traje y vida. / De San Jerónimo es / ermitaño por lo menos. / BEATRIZ: Intentos, Melgar, tan buenos, / dignos son de portugueses». (Beatriz de Silva, pág. 511 b). - Para la cortesía de los portugueses son muy significativos estos dos ejemplos de Por el sótano y el torno: «Mas me puedo prometer / que hasta la envidia confiesa / en términos de hidalguía / que, a tener la cortesía / patria, fuera portuguesa». (Rivadeneyra, V, 245 c). - «Aún no acabo de admirarme / de la noble cortesía / del ilustre portugués». (Ibídem, 246 c).

 

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En Antona García, también ocupa la forneira su lugar: «¿De Toro? No sé qué Antona / de allá nos venden guerrera / tanto y más que la fornera / portuguesa». (NBAE, IV, 635 b).

 

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Com.: ALFONSO: «Extraña cuesta. / BRITO: Llámase Espantarruines. / ALFONSO: No sé yo que haya en España / más escabrosa montaña». (Pág. 561 a).