| En otro tiempo Atenas la primera, | |||
| Ciudad famosa, descubrió los frutos | |||
| A los mortales desafortunados, | |||
| Y les dio nueva vida, y les dio leyes, | |||
| Y la primera dio dulces consuelos | 5 | ||
| Contra las desventuras de la vida; | |||
| Cuando produjo al mundo el varón sabio | |||
| De cuya boca la verdad salía, | |||
| Y de cuyas divinas invenciones | |||
| Se asombra, el universo, y cuya gloria, | 10 | ||
| Triunfando de la muerte, se levanta | |||
| A lo más encumbrado de los cielos. | |||
| Porque viendo este hombre que ya habían | |||
| Todo lo más preciso los mortales | |||
| Para vivir y conservar la vida; | 15 | ||
| Que tenían riquezas abundantes, | |||
| Y honor, y gloria, y bien nacidos hijos; | |||
| Pero que no dejaban de angustiarse | |||
| Y gemir como esclavos en prisiones, | |||
| Llegó a entender que todo el mal venía | 20 | ||
| Del mismo vaso, que teniendo vicio | |||
| Malea lo que se echa más precioso: | |||
| Ya porque permeable y sin asiento | |||
| No se llena por mucho que se le eche, | |||
| Ya porque el interior todo emporcado, | 25 | ||
| Con su negro veneno inficionaba | |||
| Cualquier cosa en el vaso contenida. | |||
| Limpió, pues, los humanos corazones | |||
| Con la verdad; les limitó el deseo, | |||
| Les curó sus cuidados y temores, | 30 | ||
| Y declaroles la naturaleza | |||
| Del sumo bien, a que aspiramos todos, | |||
| Y el camino más fácil y más corto | |||
| Para llegar a él derechamente; | |||
| Y demostroles cuáles son los males | 35 | ||
| A que sujeta a los mortales todos, | |||
| El poderío de Naturaleza, | |||
| Y que asaltan al hombre acometiéndole, | |||
| O por acaso o necesariamente, | |||
| Según Naturaleza dispusiera: | 40 | ||
| Les dijo por qué lado debe el alma | |||
| A sus asaltos resistir invicta, | |||
| Y probó cuán en vano ella fomenta | |||
| De ordinario en el fondo de sí misma | |||
| Las zozobras de tristes aflicciones: | 45 | ||
| Así como los niños temerosos | |||
| Se recelan de todo por la noche, | |||
| Así nosotros, tímidos, de día | |||
| Nos asustamos de lo mismo a veces | |||
| Que despavorir suele a los muchachos. | 50 | ||
| Preciso es que nosotros desterremos | |||
| Estas tinieblas y estos sobresaltos, | |||
| No con los rayos de la luz del día, | |||
| Sino pensando en la Naturaleza: | |||
| Mi voz la cantará con nuevo aliento. | 55 | ||
| Y como te enseñé que el edificio | |||
| Del Mundo era finible, y que tenía | |||
| Principio el cielo, y que los seres todos | |||
| Que nacen y nacieron es preciso | |||
| Que necesariamente se disuelvan, | 60 | ||
| Oye lo que me falta descubrirte, | |||
| Puesto que la esperanza de mi triunfo | |||
| Me animó a que subiese sobre el carro | |||
| Brillante de la gloria, y nuevo aliento | |||
| Me han dado los obstáculos que había. | 65 | ||
| Y los demás fenómenos que observan | |||
| En el Cielo y la Tierra los mortales | |||
| Tienen suspensas con pavor sus almas, | |||
| Las humillan con miedo de los dioses, | |||
| Y las tienen cosidas con la tierra, | 70 | ||
| Puesto qué la ignorancia de las causas | |||
| Los fuerza a sujetar Naturaleza | |||
| Al imperio de dioses y a ponerles | |||
| En sus manos el cetro, y se imaginan | |||
| Que algún poder divino hace las obras | 75 | ||
| Cuyo primer resorte ellos ignoran: | |||
| Porque los que estuvieren persuadidos | |||
| De que los dioses viven descuidados, | |||
| Si no obstante se admiran de las causas, | |||
| En especial de aquellas apariencias | 80 | ||
| Que encima de nosotros se descubren | |||
| En la región etérea, nuevamente | |||
| Caen en su inveterado fanatismo, | |||
| Y nos ponen tiranos inflexibles, | |||
| A quienes para colmo de miseria | 85 | ||
| Les conceden poder ilimitado; | |||
| Ignorando qué cosa existir puede, | |||
| Cuál no puede, y los límites precisos | |||
| Que la Naturaleza ha señalado, | |||
| En fin, a la energía de los cuerpos, | 90 | ||
| Por lo que más y más se descaminan. | |||
| Si no desechas semejantes yerros | |||
| Teniendo por indignos de los dioses | |||
| Y ajenos de su calma estos cuidados, | |||
| Vendrán a tu presencia de continuo | 95 | ||
| Estas santas deidades resentidas; | |||
| No porque capaz sea de enojarse | |||
| La majestad suprema de los dioses, | |||
| Y deseen coléricos vengarse | |||
| Con ejemplar castigo de los hombres; | 100 | ||
| Sino porque estarás muy persuadido | |||
| Que en el seno de un plácido reposo | |||
| Revuelven las venganzas en su pecho; | |||
| No entrarás en los templos de los dioses | |||
| Con pacífico pecho, ni es posible | 105 | ||
| Que aquellos simulacros emanados | |||
| De sus augustos cuerpos te presenten | |||
| Sus divinas imágenes con calma; | |||
| ¡Ya ves cuán triste vida te amenaza! | |||
| Aunque sabiduría por mis labios | 110 | ||
| Te ha explicado verdades infinitas | |||
| Para alejar de ti tan dura suerte; | |||
| Otras muchas me faltan todavía, | |||
| Y tengo yo además que engalanarlas | |||
| Con lindos versos; tengo que explicarte | 115 | ||
| Los diversos fenómenos del cielo: | |||
| Cantaremos también las tempestades, | |||
| Y las causas y efecto de los rayos, | |||
| Porque, supersticioso, neciamente | |||
| En regiones diversas no repartas | 120 | ||
| El cielo para ver, todo temblando, | |||
| De qué parte salió el alado fuego, | |||
| O hacia dónde tiró precipitado, | |||
| Y cómo por las tapias se introduce, | |||
| Y cómo sale de ellas victorioso: | 125 | ||
| Pues todos son efectos naturales, | |||
| Que atribuyen los hombres a los dioses | |||
| Porque no pueden penetrar las causas. | |||
| Calíope, diestra musa, que a los hombres | |||
| Alivias, y recreas a los dioses, | 130 | ||
| Ven a instruirme tú de mi corrida | |||
| Hacia la ruta de carrera ilustre, | |||
| Para ceñir, guiándome tú ahora, | |||
| De corona inmortal mi sien gloriosa. | |||
| Tan sólo se estremecen con el trueno | 135 | ||
| Las azuladas bóvedas celestes, | |||
| Cuando agitadas por contrarios vientos | |||
| Se chocan mutuamente etéreas nubes | |||
| Por las altas regiones remontadas; | |||
| Pues no viene el tronido de aquel lado | 140 | ||
| Que hay sereno en el cielo: pero cuando | |||
| Las nubes condensadas se amontonan | |||
| En una parte, allí con mayor fuerza | |||
| Suele sentirse el tormentoso ruido. | |||
| Además, que no pueden ser las nubes | 145 | ||
| De una masa tan densa como piedras | |||
| Y vigas; ni tampoco tan sutiles | |||
| Como la niebla y humo, pues debieran | |||
| Caer en fuerza de su mucho peso | |||
| En el caso primero como piedras; | 150 | ||
| Si tuvieran la misma consistencia | |||
| Que tiene el humo, no pudieran ellas | |||
| Contener los granizos y las nieves. | |||
| En la inmensa llanura de los aires | |||
| Hacen también un ruido semejante | 155 | ||
| Al de los grandes lienzos que se agitan | |||
| Por entre las columnas y las vigas | |||
| De nuestros coliseos; otras veces, | |||
| Rasgadas por la furia de los vientos, | |||
| Imitan el sonido delicado | 160 | ||
| Que hace roto el papel entre los dedos, | |||
| Como en el trueno puedes observarlo; | |||
| O el ruido de un vestido que hay colgado, | |||
| O de una hoja volante que los vientos | |||
| En fuerza de sus golpes repetidos | 165 | ||
| Agitan y remueven por los aires. | |||
| También sucede a veces que las nubes | |||
| En lugar de chocarse por delante | |||
| Se comprimen de lado, y van raspando | |||
| Por medio de encontrados movimientos | 170 | ||
| Lo largo de su cuerpo, de do nace | |||
| Aquel sonido seco que magulla | |||
| Los oídos, y dura mucho tiempo, | |||
| Hasta que se ven libres de aquel lazo. | |||
| Otra causa hay también por la que el trueno | 175 | ||
| Nuestro mundo conmueve en ocasiones | |||
| Con estremecimientos tan horribles | |||
| Que parecen las bóvedas del Mundo | |||
| Por todas partes reventar deshechas | |||
| Con repentino golpe; cuando entrado | 180 | ||
| De pronto el huracán impetuoso | |||
| En medio de las nubes allí brega: | |||
| Rápido torbellino que condensa | |||
| La nube con esfuerzos redoblados, | |||
| La estrecha por los lados, y la ahueca; | 185 | ||
| Pero cuando por fin abrieron paso | |||
| Su impetuosidad y su violencia, | |||
| Con horrible estampido sale el viento: | |||
| No es maravilla, cuando el mismo ruido | |||
| De un estallido igual da muchas veces | 190 | ||
| Una simple vejiga llena de aire. | |||
| También puede explicarse de otro modo | |||
| Aquel ruido que excitan en las nubes | |||
| Los vientos; porque vemos de ordinario | |||
| Que las nubes presentan superficies | 195 | ||
| De ramificación larga e incierta: | |||
| Luego deben hacer el mismo ruido | |||
| Que las hojas y ramas de una selva | |||
| Cuando son de los cierzos agitadas. | |||
| Puede también la furia de los vientos | 200 | ||
| Reventar una nube si la embisten | |||
| Directamente con furioso aliento: | |||
| La experiencia nos dice cuánta fuerza | |||
| Debe tener su soplo por arriba, | |||
| Cuando aquí bajo, siendo más suave, | 205 | ||
| Echan a tierra el árbol más erguido | |||
| Y arráncanle de cuajo fácilmente. | |||
| Hay también en las nubes como olas | |||
| Que deben, estrellándose con furia, | |||
| Producir un murmullo tan profundo | 210 | ||
| Como el que hace un gran río y océano | |||
| Cuando es por las tormentas agitado. | |||
| También del rayo los ardientes fuegos, | |||
| Cuando de nube en nube van cayendo, | |||
| Quizá vienen a dar en nube acuosa, | 215 | ||
| Donde mueren con ruido semejante | |||
| Al chirrío del hierro caldeado, | |||
| Cuando rápidamente le metemos | |||
| Desde la misma fragua en agua fría: | |||
| Pero si árida nube coge al rayo, | 220 | ||
| Se inflama de repente con gran ruido: | |||
| De esta manera el fuego provocado | |||
| Con torbellino de furiosos vientos | |||
| Se extiende por los montes coronados | |||
| De laureles al punto consumidos: | 225 | ||
| No hay cuerpo combustible que devore | |||
| El fuego con un ruido más terrible | |||
| Que el árbol consagrado al dios de Delfos. | |||
| Por fin, el hielo haciéndose pedazos, | |||
| Y el granizo cayendo hacen retumben | 230 | ||
| Las nubes a lo lejos, cuando el viento | |||
| Las junta y amontona semejantes | |||
| A las montañas, y por fin quebradas | |||
| Caen en tierra revueltas con granizo. | |||
| También relampaguea si las nubes | 235 | ||
| Arrojan mucha ignífera semilla | |||
| En fuerza de su choque, a la manera | |||
| Que sacudiendo un pedernal con otro, | |||
| O dando con un hierro, se ve entonces | |||
| Brillar la luz y chispear de lejos: | 240 | ||
| Y el relámpago ya vieron los ojos | |||
| Cuando llegan los truenos al oído; | |||
| Porque hieren mas pronto los objetos | |||
| La vista que el oído, como puedes | |||
| Observando tú mismo, si te pones | 245 | ||
| A ver cortar al leñador las ramas | |||
| Superfluas de algún árbol con el hacha; | |||
| Pues le verás primero dar el golpe | |||
| Que llegue a tus orejas el sonido: | |||
| El relámpago vemos asimismo | 250 | ||
| Antes que percibamos el sonido, | |||
| Siendo uno y otro a un tiempo y siendo hijos | |||
| Del mismo choque y de la misma causa. | |||
| También explicaré de otra manera | |||
| Por qué de rauda luz bañan la tierra | 255 | ||
| Las nubes y sus fuegos tembladores | |||
| Hacen brillar durante la borrasca. | |||
| Luego que el viento acometió a la nube, | |||
| Y agitándola siempre, como dije, | |||
| Logró ahuecarla, y recogerla al centro, | 260 | ||
| Con movimiento rápido se inflama, | |||
| Porque vemos nosotros abrasarse | |||
| Todo cuerpo movido con presteza, | |||
| Y aun la bala de plomo derretirse, | |||
| En un gran trecho, cuando el remolino | 265 | ||
| Inflamado rasgó la obscura nube, | |||
| Desparrama sus fuegos de repente | |||
| Lanzados de la nube con esfuerzo, | |||
| Obligando a cerrar los ojos: luego | |||
| Óyese él estampido, que la oreja | 270 | ||
| Hiere más tarde que la luz los ojos: | |||
| Todos estos efectos ciertamente | |||
| Suponen nubes densas, que arrojadas | |||
| Sean también con ímpetu admirable. | |||
| No dejes engañarte de tus ojos, | 275 | ||
| Que no te enseñan más desde aquí bajo | |||
| Que la extensión y anchura de las nubes | |||
| Más bien que el grueso de ellas y su altura. | |||
| Para desengañarte, considera | |||
| Las nubes parecidas a unos montes | 280 | ||
| Que los vientos trasponen por los aires | |||
| En dirección contraria: o si los vientos | |||
| Yacen en sus entrañas sepultados, | |||
| Verás amontonadas estas nubes | |||
| Unas sobre otras por los altos montes, | 285 | ||
| Apretarse entre sí por las alturas. | |||
| Entonces podrás tú formar idea | |||
| De sus masas enormes; ver en ellas | |||
| Especies de cavernas fabricadas | |||
| En rocas suspendidas, y los vientos, | 290 | ||
| Cuando llenan su centro dando muestras | |||
| De tempestad, se indignan en las nubes | |||
| Al verse dentro de ellas encerrados, | |||
| Como lo hacen las fieras en sus jaulas: | |||
| Resuenan a lo lejos sus bramidos, | 295 | ||
| Por todas partes quieren escaparse, | |||
| Desprenden de la nube unas semillas | |||
| De fuego, que amontonan y revuelven | |||
| En lo interior de sus ardientes hornos, | |||
| Hasta que ya por fin rasgan la nube | 300 | ||
| Y en torrentes de luz huyen los vientos. | |||
| Los rápidos relámpagos que vuelan | |||
| Hacia la tierra, fuegos transparentes | |||
| Más brillantes que el oro, tal vez deben | |||
| Su nacimiento a la substancia misma | 305 | ||
| De las nubes, que dentro de sí encierran | |||
| Precisamente una abundante copia | |||
| De moléculas ígneas; en efecto, | |||
| Cuando ningún humor tienen las nubes, | |||
| Por lo común es su color brillante | 310 | ||
| Así como la llama; porque debe | |||
| También la luz del sol precisamente | |||
| Comunicarlas infinitas partes | |||
| Para estar encendidas de este modo | |||
| Y hacerlas brotar fuego: cuando el viento | 315 | ||
| Amontonó estas partes en un sitio, | |||
| Y comprime la nube fuertemente | |||
| Por donde ellas están amontonadas, | |||
| Exprime de la nube estas semillas | |||
| De fuego, las esparce, y las obliga | 320 | ||
| A arder con los colores de la llama. | |||
| También relampaguea si las nubes | |||
| Están enrarecidas; cuando el aire | |||
| Agitando la nube dulcemente | |||
| Sus partes va ensanchando y disolviendo, | 325 | ||
| Es preciso que caigan por sí mismas | |||
| Las semillas de fuego causadoras | |||
| Del relámpago entonces sin estruendo, | |||
| Sin destrucción y sin cansar terrores. | |||
| Además, los efectos de los rayos | 330 | ||
| Dicen cuál sea su naturaleza: | |||
| Las señales que dejan en los cuerpos | |||
| Que consumieron, los vapores densos | |||
| Del azufre que exhalan nos demuestran | |||
| Que son de fuego, no de aire o de agua: | 335 | ||
| Abrasan además las fuertes torres, | |||
| Y con rápida llama hacen cenizas | |||
| Los edificios: la Naturaleza | |||
| Este fuego voraz formó de intento | |||
| De sus fuegos más vivos y sutiles: | 340 | ||
| Ninguna cosa puede resistirle; | |||
| Por medio de las casas pasa el rayo | |||
| Con tanta valentía y ligereza | |||
| Como el grito y la voz; él atraviesa | |||
| Las peñas y metáles; cobre y oro | 345 | ||
| Derrite en un momento, y de repente | |||
| Disipa el vino sin lesión del vaso, | |||
| Porque tal vez llegando a introducirse | |||
| Su calor fácilmente en las paredes | |||
| Del vaso, las afloja y enrarece | 350 | ||
| Y echa por todas partes los principios | |||
| Del vino adelgazándolos primero, | |||
| El mismo Sol hacerlo no podría | |||
| En todo un siglo; tanta es la ventaja | |||
| Del poderío activo de los rayos. | 355 | ||
| Ahora te explicaré sin digresiones | |||
| Cómo se forma el rayo, y cómo adquiere | |||
| Una fuerza capaz de hender las torres, | |||
| Derribar casas, arrancar las vigas, | |||
| Demoler las memorias de los hombres | 360 | ||
| Y dejar a los mismos hombres muertos, | |||
| Sin vida echar por tierra los ganados, | |||
| Y muchas destrucciones semejantes. | |||
| De las nubes espesas y apiñadas | |||
| Por las altas regiones nace el rayo: | 365 | ||
| Ninguno viene de sereno cielo, | |||
| Ni las nubes ligeras los despiden; | |||
| Como nos lo declara la experiencia | |||
| Cuando vemos cubrirse la atmósfera | |||
| De espesas nubes en aquel momento | 370 | ||
| En que la tempestad prepara el rayo: | |||
| Parece que han salido las tinieblas | |||
| Del Aquerón, a un tiempo, obscureciendo | |||
| La cavidad inmensa de los cielos; | |||
| Nos cubre horrible noche con su manto; | 375 | ||
| Pende el terror encima de nosotros. | |||
| También alguna vez la negra noche, | |||
| Como río de pez que descendiese | |||
| Del cielo por el mar, sobre sus ondas | |||
| Cae tan precipitada, y a lo lejos | 380 | ||
| Derrama las tinieblas; tras sí arrastra | |||
| La tempestad, preñada de huracanes, | |||
| De rayos y de fuegos y de vientos | |||
| Tan furibundos, que en la tierra tiemblan | |||
| Los hombres y se meten en sus casas. | 385 | ||
| Es creíble que tengan mucho cuerpo | |||
| Las nubes borrascosas que se forman | |||
| Sobre nuestras cabezas; pues la Tierra | |||
| En noche obscura no se sepultara | |||
| Si multitud de nubes por encima | 390 | ||
| Toda la luz del Sol no la robaran; | |||
| Las lluvias abundantes no podrían | |||
| Hinchar los ríos o inundar los campos, | |||
| Si no estuviera la región etérea | |||
| Llena toda de nubes elevadas. | 395 | ||
| Fuegos y vientos hay por todas partes, | |||
| De cualquier lado truena por lo mismo, | |||
| Y salen los relámpagos: ya he dicho | |||
| Que tienen mucha ignífera semilla | |||
| Todas las nubes en su centro hueco: | 400 | ||
| Que los rayos del Sol y sus ardores | |||
| Las aumentan también precisamente. | |||
| Cuando el viento amontona en su paraje | |||
| Todas aquellas nubes, saca de ellas | |||
| Infinitas moléculas de fuego, | 405 | ||
| Con las cuales él mismo se revuelve: | |||
| El remolino entonces prisionero | |||
| En la nube se agita, y allí aguza | |||
| El rayo en medio de esta fragua ardiente. | |||
| El viento, pues, se enciende de dos modos: | 410 | ||
| Por actividad propia, o por contacto | |||
| De fuego: y cuando ya de esta manera | |||
| Se encendió él a sí mismo, o recibiera | |||
| La impresión de la llama, presto el rayo | |||
| Rompe la nube; entonces de improviso | 415 | ||
| Luces resplandecientes va esparciendo | |||
| Por todas partes, y hórrido estallido | |||
| Se deja oír, como si caminaran | |||
| Sobre nosotros rotas de repente | |||
| Las bóvedas del cielo: todo el Globo | 420 | ||
| Retiembla entonces, y de polo a polo | |||
| Por todo el firmamento corre el trueno: | |||
| Porque a la vez se agitan y retumban | |||
| Todos juntos entonces los nublados, | |||
| Y de este general sacudimiento | 425 | ||
| Nace una lluvia tan copiosa y fuerte, | |||
| Que parece que quiere convertirse | |||
| En agua todo el cielo, y que de nuevo | |||
| Se va a anegar la Tierra con diluvio: | |||
| Tanto asusta el sonido de las nubes | 430 | ||
| Que se rompen a un tiempo, y de los vientos | |||
| Que braman agitados, y del rayo | |||
| Que reluce volando por los aires. | |||
| También un viento externo e impetuoso | |||
| Viene a caer sobre una nube espesa | 435 | ||
| Do está el rayo formado, la que abierta, | |||
| Deja caer de pronto el torbellino | |||
| De aquel fuego que rayo le llamamos: | |||
| Esto también sucede a otros nublados | |||
| Según las direcciones de los vientos. | 440 | ||
| Puede también acontecer a veces | |||
| Que, sin estar el viento aún encendido, | |||
| Sin embargo se inflame en largo trecho; | |||
| Que en su misma carrera se despoje | |||
| De aquellos elementos más groseros | 445 | ||
| Que no pueden pasar por la atmósfera, | |||
| Y que del aire mismo tome al paso | |||
| Las más finas moléculas, que le hagan | |||
| Inflamarse volando envuelto en ellas: | |||
| Como bala de plomo se escandece | 450 | ||
| En su carrera cuando va dejando | |||
| Los principios más fríos en el aire, | |||
| Y semillas de fuego en él recoge. | |||
| La inflamación, en fin, puede que nazca | |||
| Del mismo choque; cuando el viento frío | 455 | ||
| Sin fuego azota, entonces por ventura | |||
| Saca la violencia de su golpe | |||
| Moléculas de fuego de sí mismo | |||
| Y del cuerpo chocado, como cuando | |||
| Un pedernal herimos con el hierro | 460 | ||
| Salen las chispas, y aunque el hierro es frío, | |||
| Sabe la colisión sacar semillas | |||
| Refulgentes de llama; pues lo mismo | |||
| Debe encender el soplo de los vientos | |||
| Los cuerpos que sacude, si inflamable | 465 | ||
| Es la naturaleza de estos cuerpos: | |||
| Sin ser un temerario no se puede | |||
| Enteramente asegurar que el viento | |||
| Tan rápido bajando desde arriba | |||
| Sea del todo frío; y si en su curso | 470 | ||
| No se inflamó, debe llegar al menos | |||
| Entibiado y revuelto en algún fuego. | |||
| La rapidez del rayo y golpe fuerte | |||
| Y su caída violenta nacen | |||
| De su natural ímpetu: encerrado | 475 | ||
| En las nubes, y allí, cobrando fuerzas, | |||
| Con nuevo brío intenta salir de ellas; | |||
| Cuando el nublo no puede resistirse | |||
| A este aumento de ímpetu, se escapa | |||
| Con una prodigiosa ligereza | 480 | ||
| El fuego destructor, como las piedras | |||
| Lanzadas por las máquinas terribles. | |||
| Junta también a esto ser el rayo | |||
| De finos y sutiles elementos; | |||
| Y con esta figura no es tan fácil | 485 | ||
| Hacerle resistencia, pues se cuela | |||
| Y sé insinúa, por lo más estrecho: | |||
| No puede cuerpo alguno con su choque | |||
| Detener su raudísima carrera. | |||
| Además de que todo cuerpo grave | 490 | ||
| Por natural impulso tiende abajo; | |||
| Pero si la impulsión se junta al peso, | |||
| Su rapidez se dobla, y se acrecienta | |||
| Aquel ímpetu suyo de contado. | |||
| El rayo así con estas fuerzas dobles | 495 | ||
| Debe quitar del medio en un instante | |||
| Cualquier estorbo que se encuentre al paso, | |||
| Y proseguir su marcha sin pararse. | |||
| En fin, la longitud de su caída | |||
| Más y más acelera el movimiento, | 500 | ||
| Que siempre va creciendo; y aumentando | |||
| Su ímpetu, vigora los ataques, | |||
| Sus divergentes átomos juntando | |||
| Y dirigiendo todos sus esfuerzos | |||
| Hacia el punto común a donde corre. | 505 | ||
| También quizá viniendo hacia nosotros | |||
| Quita de paso el rayo al aire mismo | |||
| Corpúsculos que puedan darle fuerza | |||
| Y acelerar su golpe impetuoso. | |||
| Hay muchos cuerpos que penetra el rayo | 510 | ||
| Sin daño alguno de ellos, porque encuentra | |||
| Conductos que atraviesa velozmente: | |||
| Hay otros que destruye y descompone, | |||
| Por que viene a atacar directamente | |||
| Las moléculas que unen su tejido: | 515 | ||
| Él con facilidad derrite el cobre | |||
| Y hace que hierva el oro en un instante, | |||
| Porque de átomos lisos y sutiles | |||
| Se forma el rayo, los que fácilmente | |||
| Dentro de estos metales se introducen, | 520 | ||
| Y desatan sus nudos al momento | |||
| Y todas sus lazadas desaprietan. | |||
| En el Otoño y en la Primavera, | |||
| Cuando se abren las flores por los campos, | |||
| El palacio encumbrado de los cielos | 525 | ||
| De fulgentes estrellas se estremece | |||
| Por todas partes más a la continua: | |||
| Se estremece también toda la tierra, | |||
| Porque en Invierno faltan muchos fuegos, | |||
| Y los vientos se calman en Estío, | 530 | ||
| Y las nubes no tienen tanto cuerpo. | |||
| En estaciones medias, pues, concurren | |||
| Todas las varias causas de los rayos: | |||
| Vienen a ser los límites comunes | |||
| Do el frío y el calor se están tocando | 535 | ||
| Agentes necesarios de los rayos, | |||
| Que entrambos introducen la discordia | |||
| En la naturaleza, y con gran ruido | |||
| El fuego encienden de las tempestades | |||
| Y enfurecen el aire con los vientos: | 540 | ||
| Porque el fin del Invierno y el principio | |||
| De Estío son los que hacen el Verano: | |||
| Por lo cual deben el calor y el frío, | |||
| Principios entre sí tan encontrados, | |||
| Luchar y revolver todas las cosas: | 545 | ||
| El Otoño, que forma la salida | |||
| Del Estío y la entrada del Invierno, | |||
| Debe observar las riñas y pendencias | |||
| Del frío y del calor; guerras del año | |||
| Pueden llamarse entrambas estaciones: | 550 | ||
| No es extraño que se hagan muchos rayos | |||
| Entonces, y que el cielo se alborote | |||
| Con tempestades, porque la discordia | |||
| Está continuamente fomentada | |||
| Con llamas y con vientos y con nublos. | 555 | ||
| Así se indaga la naturaleza | |||
| Del ignífero rayo y sus efectos; | |||
| No consultando vanas predicciones | |||
| De los toscanos para hallar indicios | |||
| Del secreto consejo de los dioses: | 560 | ||
| O de dónde salió el alado fuego, | |||
| O hacia donde tiró precipitado, | |||
| De qué modo se entró por las paredes | |||
| Y cómo sale de ellas victorioso, | |||
| O qué daño presagia su caída. | 565 | ||
| ¿Por qué, si Jove y las demás deidades | |||
| Estremecen las bóvedas celestes | |||
| Con sonido terrífico, y arrojan | |||
| Los rayos por do quiera que les place; | |||
| Por qué de parte a parte no dividen | 570 | ||
| El pecho del malvado que se entrega | |||
| A odioso crimen descaradamente, | |||
| Y las llamas del rayo vaheando | |||
| Dan a los hombres documento horrible? | |||
| ¿Por qué más bien revuelven en sus llamas | 575 | ||
| Al inocente a quien maldad no arguye, | |||
| Y a quien súbitamente le circunda | |||
| El fuego celestial en remolino? | |||
| ¿Por qué, además, emplean su trabajo | |||
| Contra las soledades vanamente? | 580 | ||
| ¿Es por ejercitar mejor sus brazos, | |||
| O por asegurar mejor sus golpes? | |||
| ¿Por qué sufren se emboten en la tierra | |||
| Los que despide el padre de los dioses? | |||
| ¿Por qué de ellos él mismo se despoja, | 585 | ||
| Y para sus contrarios no los guarda? | |||
| En fin: ¿por qué no lanza Jove el rayo | |||
| Y nunca mueve tempestad de truenos | |||
| Cuando hay serenidad por todo el cielo? | |||
| ¿Cuando acaban las nubes de formarse, | 590 | ||
| Monta entonces en ellas por ventura, | |||
| Por dirigir sus tiros más de cerca? | |||
| ¿Por qué razón contra la mar asesta? | |||
| ¿Por qué hiere las ondas, estas masas | |||
| Líquidas, estos cuerpos fluctuantes? | 595 | ||
| Si quiere nos guardemos de los rayos, | |||
| ¿Por qué no deja verlos desde lejos, | |||
| Y si quiere cogernos descuidados | |||
| ¿Por qué truena de modo que podamos | |||
| Evitarlos? ¿A qué son los retumbos, | 600 | ||
| Tinieblas y murmullos que preceden? | |||
| ¿Puedes tú concebir que los dispare | |||
| Al mismo tiempo por distintas partes? | |||
| No puedes refutarlo, sin que niegues | |||
| Una experiencia tan frecuente y cierta. | 605 | ||
| Es preciso que pueda caer el rayo | |||
| Al mismo tiempo por distintos lados, | |||
| Como vemos que llueve y caen las lluvias. | |||
| ¿El rayo asolador por qué derriba, | |||
| En fin, los templos santos de los dioses, | 610 | ||
| Estas habitaciones suntuosas, | |||
| Y rompe sus estatuas bien labradas, | |||
| Y roba a sus imágenes el culto | |||
| Con golpe violento? ¿Por qué ataca | |||
| De ordinario los sitios elevados, | 615 | ||
| Y vemos en las cumbres de los montes | |||
| Más bien que en otra parte sus vestigios? | |||
| Por lo que te he explicado de los rayos | |||
| Es fácil conocer de qué manera | |||
| Sobre la mar se arrojan desde arriba | 620 | ||
| Los tifones, que présteres clamaron | |||
| Los griegos atendiendo a sus efectos. | |||
| Por qué bajan a veces desde el cielo | |||
| Sobre la mar como en columna larga, | |||
| Y todo alrededor bullen las ondas | 625 | ||
| Agitadas con soplo impetuoso; | |||
| Y las naves entonces sorprendidas | |||
| Por el vertiginoso meteoro | |||
| Están expuestas al mayor peligro: | |||
| Y la causa es que el viento algunas veces | 630 | ||
| No teniendo potencia suficiente | |||
| Para romper la nube que ha embestido, | |||
| La baja poco a poco hacia las aguas | |||
| Como columna echada desde el cielo, | |||
| O más bien como masa disparada | 635 | ||
| De arriba abajo por robusto brazo, | |||
| La cual sobre las ondas se extendiese: | |||
| Cuando rasga la nube, el viento se entra | |||
| Con ímpetu en la mar, y en ella excita | |||
| Un hervor increíble; porque entonces, | 640 | ||
| Sin cesar agitándose la manga, | |||
| Baja a la par la nube, que se presta | |||
| A cualquier movimiento de la bomba: | |||
| Y así que la extendió sobre las aguas | |||
| El vértice de pronto se zabulle. | 645 | ||
| Hace toda la mar un hervidero, | |||
| Mueven sus olas espantoso ruido. | |||
| El mismo torbellino que en el aire | |||
| Juntó los elementos de la nube, | |||
| Se envuelve algunas veces dentro de ella, | 650 | ||
| Imitando las mangas por la tierra; | |||
| Y cuando al suelo se bajó la nube, | |||
| Rasgándose, vomita de su cuerpo | |||
| Un remolino, un huracán furioso. | |||
| Mas siendo estos fenómenos muy raros | 655 | ||
| A causa del obstáculo que oponen | |||
| En la tierra a los vientos las montañas, | |||
| Deben ser más frecuentes en los mares, | |||
| Que son tan extendidos y patentes. | |||
| Los nublados se forman cuando muchos | 660 | ||
| Angulosos corpúsculos, volando | |||
| Sin cesar en la atmósfera, se juntan | |||
| Entre sí de repente, y se condensan | |||
| A pesar de sus débiles uniones: | |||
| Sólo son al principio nubecillas; | 665 | ||
| Empero todas juntas apiñadas, | |||
| Y entre sí reunidas, van creciendo, | |||
| Y los vientos las llevan de manera | |||
| Que nace de ellas tempestad furiosa. | |||
| Y cuanto más vecinas a los cielos | 670 | ||
| Tienen también sus cumbres las montañas, | |||
| Tanto más una niebla amarillenta | |||
| Y una especie de humo siempre espeso | |||
| Las obscurece; porque cuando empiezan | |||
| A tomar consistencia los nublados, | 675 | ||
| Sin que puedan aún verlos los ojos, | |||
| Los vientos los conducen y aglomeran | |||
| Sobre la cima de elevado monte: | |||
| Cuando, por fin, después se reunieron | |||
| En mucho mayor número apiñados, | 680 | ||
| Condensados los vemos elevarse | |||
| Desde la húmeda cumbre por los aires: | |||
| Puesto que la razón y la experiencia | |||
| Dicen ser el teatro de los vientos | |||
| Aquellos sitios que hay más elevados. | 685 | ||
| Además quita la Naturaleza | |||
| También muchos corpúsculos de encima | |||
| De todo el mar, como nos lo declaran | |||
| Las ropas que tendemos en la playa | |||
| Poniéndose mojadas: luego es claro | 690 | ||
| Que contribuyen las emanaciones | |||
| De este salado fluido agitado | |||
| Al acrecentamiento de las nubes. | |||
| Vemos también que de los ríos todos | |||
| Y de la misma tierra se levantan | 695 | ||
| Unas nieblas y cálidos vapores | |||
| Cuyas exhalaciones se remontan | |||
| Por el aire, y los cielos obscurecen, | |||
| Y con sus reuniones insensibles | |||
| Forman espesas nubes; pues las olas | 700 | ||
| De la substancia etérea las empujan | |||
| Por la parte de arriba, y condensadas | |||
| Cubren casi las bóvedas azules.. | |||
| Puede también que vengan de otros mundos | |||
| A reunirse en éste aquellos cuerpos | 705 | ||
| Que forma los nublados y tormentas: | |||
| Porque te he dicho que es innumerable | |||
| El número de átomos, y el todo | |||
| Ser también profundísimo: no ignoras | |||
| De cuánta ligereza están dotados | 710 | ||
| Los átomos, y cuán rápidamente | |||
| Suelen correr espacio inmensurable; | |||
| Por lo que no es extraño, que al momento | |||
| Cubran la tempestad y las tinieblas | |||
| Colgadas en el aire mar y tierra, | 715 | ||
| Y las montañas; pues los elementos | |||
| Encuentran siempre entradas y salidas | |||
| Por donde quiera en todos los conductos | |||
| Del éter, y por todas las lumbreras | |||
| Del mundo, por decirlo de este modo. | 720 | ||
| Ahora te explicaré cómo se aumentan | |||
| Las aguas de la lluvia en nubes gruesas, | |||
| Y cómo desde allí caen en la tierra. | |||
| Y es preciso ante todo persuadirte | |||
| Que se levantan con las mismas nubes | 725 | ||
| Infinitas moléculas de agua | |||
| De todo cuerpo, y a la par se aumenta | |||
| Con la misma substancia de la nube, | |||
| Del mismo modo que el sudor, la sangre, | |||
| Y cualquiera otro líquido del cuerpo | 730 | ||
| Crece a la par que todos nuestros miembros. | |||
| Los nublados a veces también cargan | |||
| De las aguas marinas, semejantes | |||
| A vellones de lana suspendidos | |||
| Cuando son conducidos por los vientos | 735 | ||
| Sobre la superficie de los mares; | |||
| También de todo río se levanta | |||
| El agua hacia las nubes; pero cuando | |||
| Estas semillas de agua, acrecentadas | |||
| De todas partes con emanaciones | 740 | ||
| Tan grandes y diversas, se juntaron | |||
| Y las condensa el soplo de los vientos, | |||
| Entonces determina su caída | |||
| Doblada fuerza; la presión de vientos | |||
| Y la copia de nubes apiñadas, | 745 | ||
| Las cuales gravitando unas sobre otras | |||
| Hacen caer las lluvias dilatadas. | |||
| Cuando además los vientos enrarecen | |||
| Los nublados, o cuando son disueltos | |||
| Por el calor del Sol, que hiere encima, | 750 | ||
| Humor pluvioso entonces van soltando, | |||
| Y corren gota a gota como cera | |||
| Que se va derritiendo puesta al fuego. | |||
| Es copiosa la lluvia si las nubes | |||
| Experimentan esta doble fuerza, | 755 | ||
| La presión de su peso y de los vientos; | |||
| Y suele durar mucho, y encerradas | |||
| Suele tener las gentes en su casa, | |||
| Cuando están muy espesos los nublados, | |||
| Y cuando unos sobre otros se amontonan, | 760 | ||
| Y se derraman hacia todas partes, | |||
| Cuando toda la tierra restituye, | |||
| El mismo humor con sus exhalaciones. | |||
| Cuando entre obscura tempestad embiste | |||
| Con sus rayos el Sol lluviosa nube | 765 | ||
| Que en frente de sí tiene, se descubren | |||
| En medio de las nubes tenebrosas | |||
| Los colores del Iris variados. | |||
| De otros meteoros que se forman | |||
| Y crecen combinados en las nubes, | 770 | ||
| Como la nieve, vientos y granizo, | |||
| Las escarchas y el hielo que endurece | |||
| Las aguas, y refrena la corriente | |||
| De los ríos, es fácil que comprendas | |||
| Sus efectos y causas si entendieres | 775 | ||
| Las propiedades de los elementos. | |||
| Pon atención en conocer la causa | |||
| Ahora de los temblores de la tierra; | |||
| Y debes persuadirte, sobre todo, | |||
| Que el globo interiormente como fuera | 780 | ||
| Está lleno de vientos, de cavernas, | |||
| De lagos, precipicios y peñascos, | |||
| De rocas y de ríos escondidos, | |||
| Cuya corriente impetuosa arrastra | |||
| Las peñas sumergidas en su madre: | 785 | ||
| La razón, pues, exige que la tierra | |||
| Se asemeje a sí misma en todas partes. | |||
| Supuestas de antemano estas nociones, | |||
| Tiembla la tierra por su superficie | |||
| Con motivo de haberse desplomado | 790 | ||
| En su interior grandísimas cavernas, | |||
| Que viene a demoler por fin el tiempo; | |||
| Como que enteros montes se arruinan, | |||
| Cuyo sacudimiento pronto y fuerte | |||
| Extiende los temblores a lo lejos: | 795 | ||
| Cuando un carro que no es de mucho peso | |||
| Hace temblar todos los edificios | |||
| Que están al paso, no retiemblan menos | |||
| Todos los sitios del contorno cuando | |||
| Arrastran los corceles arrogantes | 800 | ||
| Las llantas de las ruedas bien herradas. | |||
| También puede caer al cabo de años | |||
| Una masa disforme de la tierra | |||
| En un lago vastísimo, y el orbe | |||
| Vacilar tal vez puede con motivo | 805 | ||
| Del movimiento que excitó en las aguas, | |||
| Así como en el suelo no está inmóvil | |||
| El vaso lleno de una agua agitada | |||
| Hasta ponerse toda en equilibrio. | |||
| Cuando, además, el viento recogido | 810 | ||
| Entre las cavidades interiores | |||
| De la tierra se arrojó violento | |||
| Sobre una parte, y con sus fuerzas todas | |||
| Hace presión en las cavernas | |||
| Inclínase la tierra hacia la parte | 815 | ||
| Donde el viento dirige sus esfuerzos, | |||
| Y las casas entonces que hay encima | |||
| Inclínanse también cuanto más altas, | |||
| Cuanto más se avecinan a los cielos, | |||
| Y perdiendo el nivel salen las vigas, | 820 | ||
| Y amenaza venirse todo al suelo. | |||
| Y temen presumirse si ha prescrito | |||
| Naturaleza un paso a la ruina | |||
| Y destrucción total del mundo entero, | |||
| Cuando ven su gran mole pronta a hundirse. | 825 | ||
| Si los vientos aliento no tomasen | |||
| Nada capaz sería de enfrenarlos, | |||
| Ni detener su furia destructora; | |||
| Mas como se sosiegan alternando, | |||
| Y vuelven al ataque nuevamente, | 830 | ||
| Y se ven rechazados con ventaja, | |||
| Amenaza la tierra desplomarse; | |||
| Ella se inclina y otra vez se alza; | |||
| Y pierde el equilibrio, y con su peso | |||
| Otra vez le recobra: por lo mismo | 835 | ||
| Toda cosa vacila más o menos | |||
| Según su elevación, pues las más bajas | |||
| Casi no sienten el temblor de tierra. | |||
| También pueden causar estos temblores | |||
| Un viento impetuoso, un grande soplo | 840 | ||
| De fuerza introducido de repente, | |||
| O nacido del seno de la tierra, | |||
| Que después que se entró en las cavidades | |||
| Del globo, con tumulto anticipado | |||
| Entre inmensas cavernas va bramando | 845 | ||
| Y se revuelve mucho y no se escapa | |||
| Por fuera de la tierra hasta que la abre | |||
| Y con su gran violencia la divide, | |||
| Y forma en ella abismos anchurosos; | |||
| De esta manera fue Sidón tragada, | 850 | ||
| Obra de tirios, y en Peloponeso | |||
| También Egina. ¡Ay, cuántas ciudades | |||
| Esta erupción furiosa de los vientos | |||
| Y el temblor de la tierra han destruido! | |||
| ¡A cuántas los horribles terremotos | 855 | ||
| Han hundido debajo de la tierra, | |||
| Y con sus ciudadanos juntamente, | |||
| Cuántas otras los mares sepultaron! | |||
| Pues si el viento no llega a romper fuera, | |||
| Su soplo impetuoso se divide | 860 | ||
| Por todos los conductos de la tierra | |||
| Y en sus entrañas férvidas excita | |||
| Un temblor general, del mismo modo | |||
| Que cuando se introduce por los miembros | |||
| Interiormente el frío, y los sacude, | 865 | ||
| Nos hace tiritar a pesar nuestro: | |||
| Con un doble terror vagan las gentes | |||
| Por la ciudad entonces asustadas, | |||
| Pues sobre su cabeza ven la muerte, | |||
| Debajo de los pies también la temen: | 870 | ||
| Temen que caiga derrumbado el techo, | |||
| Temen disuelva la Naturaleza | |||
| Las bóvedas del globo de repente, | |||
| De par en par abriendo estos abismos | |||
| Anchurosos, queriendo trastornada | 875 | ||
| Con sus mismas ruinas rellenarlos. | |||
| Por lo cual, aunque vivan persuadidos | |||
| De ser incorruptibles cielo y tierra, | |||
| Y destinados a existencia eterna, | |||
| La vista de un peligro tan urgente | 880 | ||
| Introduce pavor y desconfianza | |||
| En sus almas a veces, y les hace | |||
| Temer no huya la tierra en un instante | |||
| Con dirección al báratro profundo, | |||
| Y que el gran todo caiga detrás de ella, | 885 | ||
| Y que no reste más de todo el mundo | |||
| Que un cúmulo confuso de ruinas. | |||
| Ahora debo explicar precisamente | |||
| Cómo la mar no sabe qué es aumento. | |||
| Admíranse de que la mar no aumenta | 890 | ||
| Su volumen jamás con tantas aguas | |||
| Como corren a ella y tantos ríos | |||
| Como por todas partes desembocan: | |||
| Junta las tempestades y las lluvias | |||
| Que sobre mar y tierra caen a un tiempo | 895 | ||
| Además de sus propios manantiales; | |||
| ¿Dejarán, sin embargo, de admirarse | |||
| Si consideran que estas aguas juntas, | |||
| Con el mar extendido comparadas, | |||
| Viene a ser apenas una gota? | 900 | ||
| Roba el calor del sol una gran parte, | |||
| Pues vemos secan sus ardientes rayos | |||
| En un instante la mojada ropa: | |||
| Será su acción más fuerte y más activa | |||
| Sobre la faz inmensa de los mares | 905 | ||
| Aunque el sol tome una porción muy corta | |||
| De cada sitio de por sí, no obstante, | |||
| Debe robar en extensión tan grande | |||
| Cúmulo inmenso de marinas aguas. | |||
| Cuando con furia el mar barren los vientos, | 910 | ||
| Se llevan tras de sí gran parte de agua; | |||
| Porque es frecuente a veces en la noche | |||
| Ver que se ponen secos los caminos | |||
| Y endurecido el lodo con su soplo. | |||
| Además, te enseñé que los nublados | 915 | ||
| Atraen a sí las aguas de los mares, | |||
| Y por la haz de la tierra las esparcen | |||
| Cuando llueve sobre ella, y cuando llevan | |||
| Los vientos por la atmósfera las nubes. | |||
| Por fin, supuesto que es la tierra un cuerpo | 920 | ||
| Poroso, que la mar contigua ciñe | |||
| Por todas partes, recibir no puede | |||
| El mar en sí las aguas de la tierra | |||
| Sin que reciba aquésta al mismo tiempo | |||
| Las saladas del mar, que ciertamente | 925 | ||
| Se filtran por el seno de la tierra, | |||
| Y se recogen y se juntan todas | |||
| Donde tienen los ríos nacimiento, | |||
| Y fluyen dulcemente por la tierra, | |||
| Por donde, una vez rota, facilita | 930 | ||
| Que con líquido pie corran las aguas. | |||
| Explicaré al presente por qué causa | |||
| Vomita a veces Etna por sus bocas | |||
| Las llamas en espeso torbellino: | |||
| La tempestad de fuego, dominando | 935 | ||
| Con estrago en los campos sicilianos, | |||
| No hizo mirar a los vecinos pueblos; | |||
| No volviendo la vista a los torrentes | |||
| De chispas y de humo, que cubrían | |||
| La atmósfera: a la vez, les daba pena, | 940 | ||
| De pávido cuidado hinchiendo el pecho, | |||
| Esperando los nuevos infortunios | |||
| Que la Naturaleza preparaba. | |||
| Si de tales fenómenos deseas | |||
| Tener conocimiento, es necesario | 945 | ||
| Que des una ojeada vasta y grande | |||
| Sobre Naturaleza, y que sus partes | |||
| A la vez consideres todas juntas, | |||
| Acordándote siempre que el gran todo, | |||
| Es infinito, y que supone poco | 950 | ||
| El cielo comparado al universo; | |||
| Y que es el hombre imperceptible cosa | |||
| Si se compara con el orbe entero. | |||
| Si tú penetras bien este principio, | |||
| Si te convence una verdad tan clara, | 955 | ||
| Ya no te admirarás de muchas cosas. | |||
| ¿Se admira acaso alguno de nosotros | |||
| Si le abrasa a cualquiera ardiente fiebre, | |||
| U otra cualquier enfermedad aguda | |||
| Se extiende por sus miembros doloridos? | 960 | ||
| Porque se hinchan los pies en un instante, | |||
| El más vivo dolor coge los dientes, | |||
| Y ataca alguna vez los mismos ojos: | |||
| De San Antón el fuego va creciendo, | |||
| Y extendiéndose abrasa todo el cuerpo, | 965 | ||
| Sin admirarse, porque se conocen | |||
| De muchos cuerpos las emanaciones: | |||
| Y las exhalaciones de la tierra | |||
| Y el aire infecto son muy suficientes | |||
| Para dar ser y rápidos progresos | 970 | ||
| A las enfermedades más terribles. | |||
| Así se ha de creer que este gran todo, | |||
| Como infinito, suministra al cielo | |||
| Y a la tierra los átomos capaces | |||
| De estremecer el globo de repente, | 975 | ||
| De recorrer en raudo torbellino | |||
| El mar y tierra, y de lanzar por Etna | |||
| Copiosos fuegos, de inflamar el cielo: | |||
| El mismo cielo si puede inflamarse | |||
| Tan fácilmente como caen las lluvias | 980 | ||
| A mares en la tierra cuando llegan | |||
| A juntarse en la atmósfera las aguas. | |||
| Pero me dirás tú que estos incendios | |||
| Son muy considerables: lo confieso; | |||
| Así como parece grande un río | 985 | ||
| A quien no vio jamás otro más grande: | |||
| Y así un árbol, un hombre y todo cuerpo | |||
| De la especie que quieras son disformes | |||
| Para aquél que no ha visto otros mayores: | |||
| Cuando nada suponen estos cuerpos, | 990 | ||
| Aunque juntes el cielo, mar y tierra, | |||
| Si con el Universo se comparan. | |||
| Pero expliquemos ora de qué modo | |||
| La llama enfurecida en un instante | |||
| De las vastas hornazas de Etna sale. | 995 | ||
| Lo primero, está hueco todo el monte | |||
| Por su parte interior; sobre cavernas | |||
| De pedernales casi está fundado: | |||
| Así que, las cavernas todas tienen | |||
| Vientos y aire, no siendo otra cosa | 1000 | ||
| El viento más que el aire conmovido: | |||
| Y cuando este elemento furibundo | |||
| Llegó a inflamarse, y ha comunicado | |||
| Su ardor a los peñascos y a la tierra, | |||
| En torno de la cual sin cesar gira | 1005 | ||
| Y saca de ellos con veloces llamas | |||
| Fuego devorador, él se levanta | |||
| Y se arroja derecho por las bocas | |||
| De la montaña, y a lo lejos echa | |||
| La llama y la ceniza, y sale envuelto | 1010 | ||
| Entre humo espeso y negro, y juntamente | |||
| Lanza piedras de peso extraordinario: | |||
| Sin que te quede duda ser efectos | |||
| Del ímpetu furioso de los vientos. | |||
| En gran parte la mar, además, baña | 1015 | ||
| Las faldas de este monte, y las azota | |||
| Con sus olas, y luego se retira: | |||
| Por debajo de tierra las cavernas | |||
| Desde la misma mar se comunican | |||
| Con las altas gargantas de este monte: | 1020 | ||
| No podemos dudar que entran los vientos | |||
| Por estas bocas, y que se dirigen | |||
| Soplando interiormente hacia la cumbre: | |||
| Y por esto se ven volar las llamas, | |||
| Y van a dar muy lejos los peñascos | 1025 | ||
| Y las nubes de arena se derraman: | |||
| Hay en la cima unos embudos anchos | |||
| Por do escapan los vientos, que los griegos | |||
| Cráteres llaman, a los que nosotros | |||
| Llamamos las gargantas o las bocas. l | 1030 | ||
| Para algunos fenómenos no basta | |||
| Dar una explicación; antes precisas | |||
| Son otras muchas, para hallar alguna | |||
| Entre ellas verdadera; por lo tanto, | |||
| Si ves tú desde lejos el cadáver | 1035 | ||
| De algún hombre tendido sobre el suelo, | |||
| Es preciso decir todas las causas | |||
| De la mortalidad para que sepas | |||
| La causa de la muerte de aquel hombre; | |||
| Porque no puedes decidir si ha muerto | 1040 | ||
| De muerte dada a hierro o por el frío, | |||
| O por enfermedad o con veneno: | |||
| En general sabemos que él ha muerto | |||
| Por una de las causas que he nombrado; | |||
| Mas sólo los testigos oculares | 1045 | ||
| Pueden decir la causa verdadera: | |||
| Así también estamos indecisos | |||
| Sobre muchos fenómenos que vemos. | |||
| Crece el Nilo y rebosa por los campos | |||
| En el estío, siendo el solo río | 1050 | ||
| Que hay en todo el Egipto, y va regando | |||
| Las campiñas en medio de calores; | |||
| O bien porque reinando en el estío | |||
| Etesios vientos, soplan aquilones | |||
| Contra el embocadero y la corriente, | 1055 | ||
| Y su curso retardan y recrecen | |||
| Las aguas, y se llena todo el río, | |||
| Y le hacen que se pare; ciertamente | |||
| El soplo de estos vientos se dirige | |||
| Contra el curso del río, porque vienen | 1060 | ||
| Etesios vientos de constelaciones | |||
| Frías del polo boreal, y el Nilo | |||
| Tiene su nacimiento en las regiones | |||
| Del Mediodía, en los ardientes climas | |||
| Que el sol visita en medio de su curso, | 1065 | ||
| Entre los hombres negros y tostados. | |||
| Grandes bancos de arena tal vez forman | |||
| Al agua un dique en el embocadero | |||
| Cuando el mar agitado con los vientos | |||
| Hacia adentro la arena va metiendo, | 1070 | ||
| Por lo que es menos libre su desagüe, | |||
| Y la madre está menos inclinada, | |||
| Y se refrena el ímpetu del río. | |||
| Por fortuna quizá en su nacimiento | |||
| Las lluvias son también más abundantes | 1075 | ||
| En aquella estación en que las nubes | |||
| Juntas al Mediodía son llevadas | |||
| Por los vientos etesios a aquel lado, | |||
| Las cuales se amontonan apiñadas | |||
| Sobre la cumbre de elevados montes | 1080 | ||
| Y la presión del peso las esparce. | |||
| Tal vez puede venir esta creciente | |||
| De los montes alzados de la Etiopía, | |||
| Cuando el sol, abrasando con sus rayos | |||
| A la naturaleza, hace que bajen | 1085 | ||
| Las nieves derretidas a los campos. | |||
| Al presente diré qué cosa sean | |||
| Aquellos sitios y funestos lagos | |||
| Que se llaman avernos; este nombre | |||
| Al principio les dieron con motivo | 1090 | ||
| Del efecto que causan, porque matan | |||
| En general las aves; cuando vienen | |||
| Volando por encima de estos sitios | |||
| Directamente, de volar se olvidan | |||
| Y, perdiendo sus alas los resortes, | 1095 | ||
| Torciendo la cabeza caen sin fuerzas | |||
| Precipitadas en la tierra, o agua, | |||
| Quizá conforme a la naturaleza | |||
| De aquel averno que las da la muerte. | |||
| Cual es el que hay en Cumas y en Vesubio: | 1100 | ||
| Fuentes cálidas son las que vaporan | |||
| Un humo espeso; y otro semejante | |||
| Hay también en los muros atenienses, | |||
| En el remate de la ciudadela, | |||
| Cerca del templo de tritonia Palas: | 1105 | ||
| Do las roncas cornejas jamás llegan | |||
| Aunque las brinde el humo de las aras. | |||
| Huyen tan azoradas las cornejas, | |||
| No los vivos enojos de Minerva, | |||
| Que con su vigilancia provocaron, | 1110 | ||
| Según lo cantan los poetas griegos; | |||
| Antes bien los vapores de este sitio, | |||
| Muy suficientes para hacer se vuelvan, | |||
| También cuentan que en Siria hay otro averno | |||
| Do los mismos cuadrúpedos no pueden | 1115 | ||
| Sus pasos dirigir sin que al momento | |||
| Los haga el vaho caer muertos en tierra, | |||
| Así como si fueran conducidos | |||
| A inmolarlos a dioses del Infierno. | |||
| Efectos naturales, pues, son todos, | 1120 | ||
| Y se puede atinar bien con sus causas | |||
| Sin presumir que sean estos sitios | |||
| Mucho más bien las puertas infernales | |||
| Por do los dioses del obscuro imperio | |||
| Atraen quizá las almas de los muertos | 1125 | ||
| Sobre la orilla de Aquerón; conforme | |||
| A la opinión común de que la simple | |||
| Aspiración de los ligeros ciervos | |||
| Saca de sus guaridas las serpientes. | |||
| Recuerda la doctrina que he inculcado, | 1130 | ||
| A saber, que la tierra en sí contiene | |||
| Un número muy grande de elementos | |||
| Configurados de distinto modo: | |||
| Que hacen vivir al hombre muchos de ellos; | |||
| Que otros engendran las enfermedades | 1135 | ||
| Y aceleran su muerte: también dije | |||
| Más o menos análogos ser todos | |||
| A conservar diversos animales | |||
| Según sus diferentes contexturas | |||
| Y su naturaleza muy diversa | 1140 | ||
| Y elementales configuraciones: | |||
| Entran muchos hiriendo los oídos; | |||
| Despidiendo otros un olor ingrato, | |||
| Con gran molestia hieren el olfato; | |||
| Otros evita el tacto, otros la vista, | 1145 | ||
| Y son otros al gusto desabridos: | |||
| La experiencia te enseña cuantos cuerpos | |||
| Producen en el hombre sensaciones | |||
| Ingratas y molestas y penosas. | |||
| Hay árboles que tienen una sombra | 1150 | ||
| Cargada de moléculas dañosas, | |||
| La cual causa dolores de cabeza | |||
| Muy fuertes a cualquiera que se tiende | |||
| Debajo a descansar sobre la hierba. | |||
| Del Helicón en la elevada cumbre | 1155 | ||
| Hay un árbol también que mata al hombre | |||
| Con el olor infecto de sus flores: | |||
| Y nacen todas estas producciones | |||
| De la tierra, porque ella en sí contiene | |||
| Gran copia de semillas combinadas | 1160 | ||
| De modos infinitos y diversos, | |||
| Con cuyas secreciones alimenta | |||
| Cada individuo de por sí la tierra. | |||
| Y recién apagada la luz echa | |||
| Un olor de su pábilo, que afecta | 1165 | ||
| Desagradablemente nuestro olfato, | |||
| Adormece los hombres y los tumba | |||
| Como si padecieran la epilepsia: | |||
| Y se cae la mujer adormecida | |||
| Con el olor subido del castóreo; | 1170 | ||
| Y la obra delicada se desliza | |||
| De entre sus tiernas manos si lo huele | |||
| Al tiempo de pagar menstruo tributo: | |||
| Además también hay otras substancias | |||
| Que aflojan el sistema de los miembros | 1175 | ||
| Y el alma recogida bambolean: | |||
| En fin, si te estuvieres mucho tiempo | |||
| En un baño caliente, o te sumerges | |||
| En el mismo saliendo de la mesa, | |||
| ¡Cuánto no hay que temer el que te caigas | 1180 | ||
| En medio de las aguas sin sentido! | |||
| Y el activo vapor de los carbones | |||
| ¡Qué pronto se introduce en el cerebro | |||
| Si no bebemos agua de antemano! | |||
| Golpe de muerte da el olor del vino | 1185 | ||
| A aquel hombre que tiene consumidos | |||
| Todos sus miembros en la ardiente fiebre. | |||
| ¿No ves también cómo en la misma tierra | |||
| Nace el azufre y el betún que exhalan | |||
| Un olor penetrante? Por fin, cuando | 1190 | ||
| Con el hierro en la mano van los hombres | |||
| Rasgando las entrañas de la tierra | |||
| Para buscar las venas de oro y plata, | |||
| ¿Qué vapores no salen de la mina? | |||
| ¿Qué olores tan mortales no se exhalan | 1195 | ||
| De este rico metal que yace en ella? | |||
| ¿No ves la cara y tez descolorida | |||
| De los míseros que andan condenados | |||
| Por la ley a trabajos tan penosos? | |||
| ¿Cuán en breve perecen no has oído | 1200 | ||
| Y cuán corto es el plazo de su vida? | |||
| Así, es preciso que la tierra exhale | |||
| Todos estos vapores esparcidos. | |||
| Por fuera en las llanuras de los aires. | |||
| Así deben también avernos sitios | 1205 | ||
| Echar de sí mortíferos vapores | |||
| A las aves; los cuales se levantan | |||
| Desde la misma tierra por los aires, | |||
| Y parte de la atmósfera envenenan, | |||
| Y cuando llega allí volando el ave, | 1210 | ||
| La ponzoña invisible la entorpece | |||
| Allí su movimiento, y cae derecha | |||
| Donde el vapor dirige su caída; | |||
| Do, ya precipitada, el mismo tufo, | |||
| Entonces más activo lanza fuera | 1215 | ||
| De sus miembros los restos de la vida; | |||
| Porque el primer ataque solo excita | |||
| En el ave unas ciertas convulsiones; | |||
| Pero ya que una vez están caídas | |||
| Las aves en las fuentes ponzoñosas, | 1220 | ||
| Allí el último aliento de la vida | |||
| Exhalan de ponzoña circundadas. | |||
| Puede también que estas exhalaciones | |||
| Enrarezcan la masa de aire puesta | |||
| Entre la tierra y aves, de manera | 1225 | ||
| Que esté casi vacío aquel espacio: | |||
| Cuando vienen volando por encima | |||
| De estos sitios las aves, al momento | |||
| En medio del vacío inútilmente | |||
| Mueven las alas, ni su esfuerzo ayuda | 1230 | ||
| Alguna reacción, porque, no hallando | |||
| Mas apoyo en el aire, y no pudiendo | |||
| Sostenerse en sus alas, las obliga | |||
| Con su peso a caer naturaleza; | |||
| Y ya tumbadas dentro del vacío, | 1235 | ||
| Por los poros del cuerpo echan el alma. | |||
| Está más fría el agua de los pozos | |||
| En el estío porque enrareciendo | |||
| El calor a la tierra, prontamente | |||
| Disipa por los aires las semillas | 1240 | ||
| De fuego que tal vez en sí contiene. | |||
| Cuando más caldeada esté la tierra, | |||
| Tanto más fría debe estar el agua | |||
| Escondida en su seno; y al contrario, | |||
| Cuando aprieta, condensa y une el frío | 1245 | ||
| Toda su superficie, debe entonces | |||
| Por esta, comprensión hacer que se entre | |||
| En lo hondo de los pozos todo el fuego | |||
| Que haya diseminado por la tierra. | |||
| Junto al templo de Ammón hay una fuente | 1250 | ||
| Que está helada entre día, según dicen, | |||
| Y caliente de noche: mucho admiran | |||
| Los hombres esta fuente, y se persuaden | |||
| Que oculto el sol debajo de la tierra, | |||
| La calienta al instante que la noche | 1255 | ||
| Cubre la tierra con terrible sombra: | |||
| Pero esta explicación es muy contraria | |||
| A la filosofía verdadera: | |||
| Porque si el sol, que tanta fuerza tiene | |||
| Sobre nuestras cabezas levantado, | 1260 | ||
| Por contacto inmediato no ha podido | |||
| Siquiera calentar la superficie, | |||
| ¿Cómo debajo de los pies podría | |||
| Por medio de una masa tan espesa | |||
| Como la tierra hacer hervir el agua | 1265 | ||
| Y en ella introducir su ardiente fuego, | |||
| Cuando el ardor apenas de sus rayos | |||
| Penetra las paredes de las casas? | |||
| ¿Del fenómeno, pues, cuál es la causa? | |||
| Es que la tierra está más esponjosa | 1270 | ||
| Y que en ígneas semillas más abunda | |||
| Junto a la fuente que por más afuera: | |||
| Cuando en sus sombras húmedas la noche | |||
| El orbe sepultó, la tierra al punto | |||
| Que cerca el manantial se va enfriando, | 1275 | ||
| Y encógese como si la apretaran | |||
| Con la mano, de modo que en la fuente | |||
| Exprime las partículas de fuego | |||
| De que ella esta impregnada, y comunica | |||
| Al agua aquel calor que experimentan | 1280 | ||
| El tacto y paladar: cuando los rayos | |||
| De sol nacientes de seguida abrieron | |||
| Los poros de la tierra, y su tejido | |||
| Enrareció la mezcla de sus fuegos, | |||
| Se vuelven a su asiento primitivo | 1285 | ||
| Las partículas ígneas, y se cuela | |||
| Todo el calor del agua por la tierra: | |||
| Fría está así la fuente por el día. | |||
| Por otra parte, herida el agua entonces | |||
| Por los rayos del sol, y enrarecida | 1290 | ||
| Con sus trémulos fuegos, es preciso | |||
| Exhale los corpúsculos de fuego | |||
| Que ella contiene, así como despide. | |||
| Las moléculas, frías otras veces, | |||
| Y deshace los hielos que la ataban | 1295 | ||
| Y como prisionera, la tenían. | |||
| También hay una fuente de agua fría | |||
| Sobre la cual, echando alguna estopa | |||
| Se enciende y echa llamas de repente, | |||
| Y una tea se prende de este modo, | 1300 | ||
| Y va luciendo en medio de las aguas | |||
| Por do su luz nadante el aire impele: | |||
| Sin duda porque el agua de esta fuente | |||
| Contiene en sí muchísimas semillas | |||
| De fuego, y es preciso que reciba | 1305 | ||
| De aquella tierra que es como su lecho | |||
| Un montón de partículas de fuego, | |||
| Que subiendo a lo alto se derraman | |||
| Por toda el agua, y por defuera a un tiempo. | |||
| Se exhalan, y se esparcen por los aires; | 1310 | ||
| Pero no son tan vivas las semillas | |||
| Que puedan calentar la misma fuente. | |||
| Una impulsión secreta determina | |||
| Todas estas moléculas dispersas | |||
| A salir pronto fuera y congregarse | 1315 | ||
| Por encima del agua: de este modo, | |||
| El agua dulce de la fuente Aradia | |||
| Corre y aparta las saladas ondas | |||
| De alrededor: y en otras muchas playas | |||
| Ofrece el mar recursos semejantes, | 1320 | ||
| Gratos a los sedientos marineros, | |||
| Manando el agua dulce entre saladas. | |||
| Pues por un mecanismo semejante | |||
| Las partículas ígneas salir pueden | |||
| Entre las ondas, y lanzarse fuera | 1325 | ||
| Para encender la estopa: luego que ellas | |||
| Allí están reunidas, y se pegan | |||
| A la substancia de la tea, al punto | |||
| Se prenden fácilmente, porque tienen | |||
| Gran número de partes inflamables | 1330 | ||
| Las estopas y teas por su parte. | |||
| ¿No ves cómo la lámpara que acaba | |||
| De morir, si la arrimas a otra que arde, | |||
| Antes de ser tocada arde de nuevo? | |||
| Pues lo mismo sucede con la tea: | 1335 | ||
| Ahora no trato yo de muchos cuerpos | |||
| Que se inflaman de lejos con la misma | |||
| Impresión del calor, antes que llegue | |||
| A tocarlos de cerca el mismo fuego: | |||
| Luego de aquella fuente los efectos | 1340 | ||
| Pueden ser explicados, de este modo. | |||
| Empezaré tratando yo al presente | |||
| Por qué ley natural al hierro puede | |||
| Atraer esta piedra que los griegos | |||
| Magnética llamaron en su lengua; | 1345 | ||
| Por qué tienen el nombre de Magnesios | |||
| Los pueblos y el país donde se encuentra. | |||
| Admíranse los hombres de esta piedra, | |||
| Porque viene a formar una cadena | |||
| De pendientes anillos unos de otros; | 1350 | ||
| A veces se ven cinco y más anillos | |||
| Que van en línea recta descendiendo, | |||
| Y los agitan los suaves aires, | |||
| Y uno debajo de otro asido cuelga; | |||
| Y ellos se comunican mutuamente | 1355 | ||
| La virtud atractiva de la piedra: | |||
| Tanto su actividad llega a extenderse. | |||
| Antes que estos fenómenos explique | |||
| Tengo yo que sentar muchos principios | |||
| Pata decir la causa verdadera: | 1360 | ||
| Sólo podemos arribar a ella | |||
| Por medio de grandísimos rodeos: | |||
| Presta, pues, atención a mis palabras. | |||
| Debes tener presente desde luego | |||
| Que todos cuantos cuerpos vemos lanzan | 1365 | ||
| Perpetuamente unos derramamientos, | |||
| Unas emanaciones que nos hieren | |||
| Los ojos, y producen en nosotros | |||
| La sensación de ver; y los olores | |||
| No son más que continuas emisiones | 1370 | ||
| De ciertos cuerpos: como emana el río | |||
| De fluidos, y emanan los calores | |||
| Del sol, y de la mar la sal que roe | |||
| Los edificios que hay en las riberas: | |||
| Cuando nos paseamos en la playa | 1375 | ||
| De continuo nos zumban los oídos, | |||
| Y un salino vapor entra en la boca | |||
| Hiriendo el paladar jamás miramos | |||
| Preparar el ajenjo sin que al punto | |||
| El amargor sintamos: luego envían | 1380 | ||
| Todos los cuerpos siempre emanaciones | |||
| De toda especie, las que se dirigen | |||
| A todas partes sin reposo alguno | |||
| Y sin cesar jamás, pues de continuo | |||
| Tenemos sensaciones, y podemos | 1385 | ||
| Ver, y oler y oír a cada instante. | |||
| Te volveré a traer a la memoria | |||
| Lo porosos que son todos los cuerpos; | |||
| Un principio que ya te he demostrado | |||
| En el Canto primero del poema, | 1390 | ||
| Que nos da a conocer muchas verdades; | |||
| Mas sobre todo explica de tal suerte | |||
| El fenómeno extraño que pretendo, | |||
| Declararte ahora mismo, que no puedo | |||
| Prescindir de probarte nuevamente | 1395 | ||
| Que de todos los cuerpos conocidos | |||
| No existe uno siquiera que no tenga | |||
| Su tejido mezclado con vacío. | |||
| Las bóvedas chorrean en las grutas | |||
| Un humor que destilan gota a gota: | 1400 | ||
| Mana el sudor por todo nuestro cuerpo: | |||
| Crece la barba y pelos en los miembros: | |||
| Repartido el sustento por las venas, | |||
| Sostiene y acrecienta los extremos | |||
| De nuestro cuerpo, y aun las mismas uñas: | 1405 | ||
| También sentimos que el calor y frío | |||
| Penetran por el cobre, y por la plata | |||
| Y por el oro su impresión sentimos | |||
| Cuando tenemos una copa llena: | |||
| Por último, atraviesan los sonidos | 1410 | ||
| El espesor de la pared, y se entran | |||
| Por ellas el olor, calor y frío; | |||
| Traspasan aun de hierro la coraza | |||
| Que ciñe todo el cuerpo del guerrero: | |||
| Vienen de fuera las enfermedades | 1415 | ||
| Casi por lo común; y los contagios | |||
| Que nacen de la tierra, o en el aire, | |||
| Así como se forman se disipan, | |||
| En un instante porque no hay un Cuerpo | |||
| Que no encierre vacío en su tejido. | 1420 | ||
| Añádase que las emanaciones | |||
| De los cuerpos no tienen todas ellas | |||
| Unas mismas sensibles cualidades | |||
| Ni igual analogía con los cuerpos | |||
| Sobre los cuales obran: ante todo, | 1425 | ||
| El sol cuece la tierra y la deseca, | |||
| Mientras derrite el hielo y con sus rayos | |||
| Hace que corran de los altos montes | |||
| Nieves amontonadas, y liquida | |||
| Con su mismo calor, en fin, la cera: | 1430 | ||
| También disuelve el fuego cobre y oro, | |||
| Mientras contrae y encoge carne y cueros: | |||
| A la verdad, el hierro caldeado | |||
| Adquiere un nuevo grado de dureza | |||
| Cuando le echan en agua; y al contrario, | 1435 | ||
| Endureciendo el fuego carne y cuero, | |||
| El agua los ablanda; el acebuche, | |||
| Cuyo amargor es insufrible al hombre, | |||
| Es para las cabrillas más sabroso | |||
| Que el néctar y ambrosía. Por fin, huye | 1440 | ||
| La mejorana el cerdo de ordinario, | |||
| Y teme toda clase de perfumes, | |||
| Porque son el veneno más activo | |||
| Para el cerdoso puerco los que a veces | |||
| Parece que nos vuelven a la vida: | 1445 | ||
| Por el contrario, empero, siendo el cieno | |||
| La misma suciedad para nosotros, | |||
| Parece a los marranos lo más limpio, | |||
| Do se revuelcan todos sin hartura. | |||
| Aún me falta sentar otro principio | 1450 | ||
| Antes que empiece a hablar de lo que he expuesto, | |||
| Y es que, teniendo muchos intersticios | |||
| Todos los cuerpos, no deben aquéllos | |||
| Ser entre sí del todo semejantes; | |||
| Antes debe tener cada uno de ellos | 1455 | ||
| Naturaleza y usos peculiares: | |||
| Porque los animales ciertamente | |||
| Tienen varios sentidos, y cada uno | |||
| Tiene su objeto propio: los sonidos | |||
| Por sus propios conductos se insinúan; | 1460 | ||
| Los sabores y olores van por otros | |||
| Que tienen ciertamente analogía | |||
| Con su naturaleza y su tejido: | |||
| Además, hay también emanaciones | |||
| Que penetran las piedras, y otras pasan | 1465 | ||
| Por la madera, y otras por el oro, | |||
| Y algunas por la plata y por el vidrio, | |||
| Porque los simulacros se introducen | |||
| Por los poros del vidrio, y se insinúa | |||
| El calor en los poros, de oro y plata: | 1470 | ||
| Y hay corpúsculos que entran más ligeros, | |||
| Y otros más tardos, por el mismo cuerpo. | |||
| Arriba dije que estas diferencias | |||
| Son una consecuencia necesaria | |||
| De la infinita variedad que ha puesto | 1475 | ||
| Y ha establecido la Naturaleza | |||
| Entre los intersticios de los cuerpos. | |||
| Con tanta solidez establecidas | |||
| Todas estas verdades proemiales, | |||
| Es fácil explicar lo que buscamos, | 1480 | ||
| De suyo descubriéndose la causa | |||
| De la atracción del hierro: desde luego | |||
| Es preciso que emanen de continuo | |||
| De la misma substancia de la piedra | |||
| Infinitos corpúsculos, o sea, | 1485 | ||
| Un activo vapor que con sus golpes | |||
| Dé raridad a aquel aire que media | |||
| Entre el imán y el hierro: cuando encuentran | |||
| Este espacio intermedio ya vacío | |||
| Se dirigen a él en el momento | 1490 | ||
| Los principios del hierro muy unidos, | |||
| Por lo que todo el cuerpo del anillo | |||
| Sigue la misma dirección: no hay cuerpo | |||
| Que tenga los principios más trabados | |||
| Que los del hierro, este metal tan firme | 1495 | ||
| Que casi es al calor inaccesible. | |||
| No es maravilla, como dije antes, | |||
| Que la tendencia de sus elementos | |||
| En número copioso hacia el vacío | |||
| Arrastren tras de sí todo el anillo: | 1500 | ||
| Así es en realidad, y siempre avanza | |||
| Hasta que toca con la misma piedra | |||
| Y se une con compases invisibles: | |||
| Obra el imán en todas direcciones | |||
| El vacío se forma en todas partes, | 1505 | ||
| Bien hacia arriba, bien lateralmente; | |||
| Los anillos vecinos al momento | |||
| Se inclinan al espacio enrarecido, | |||
| Conducidos de choques exteriores, | |||
| Pues su misma tendencia no podría | 1510 | ||
| De esta manera unirlos en el aire: | |||
| Otra causa hay también que favorece | |||
| A aquesta dirección, y que acelera | |||
| El movimiento: y es que, apenas | |||
| El aire se enrarece, y el vacío | 1515 | ||
| Por la parte de encima del anillo | |||
| Llega a formarse, en el momento el aire | |||
| Inferior, sacudiendo en el anillo, | |||
| Le impele por detrás en cierto modo, | |||
| Porque todos los cuerpos son batidos | 1520 | ||
| Sin cesar por el aire que los cerca: | |||
| Pero en esta ocasión hacen los golpes | |||
| Avanzar el anillo, porque arriba | |||
| Hay un vacío para recibirle: | |||
| Cuando el aire que digo se ha esparcido | 1525 | ||
| En los poros del hierro y se ha insinuado | |||
| Hasta sus más sutiles elementos, | |||
| Los impele y los hace que adelanten | |||
| Como el viento las velas y la nave. | |||
| Deben, en fin, tener todos los cuerpos | 1530 | ||
| El aire en su tejido, porque todos | |||
| Son porosos, y el aire de continuo | |||
| Los rodea y los toca; pues metido | |||
| Este fluido sutil dentro del hierro, | |||
| Se agita con continuo movimiento, | 1535 | ||
| Y por esto sacude en el anillo | |||
| Y por dentro sin duda le menea, | |||
| Y ya con él se inclina hacia el vacío | |||
| Al cual todas sus fuerzas encamina | |||
| También sucede alguna vez que el hierro | 1540 | ||
| Se aparta del imán: algunas veces | |||
| Le huye y le sigue alternativamente: | |||
| Hierro de Samotracia y limaduras | |||
| He visto yo saltar y revolverse | |||
| En un vaso de cobre si acercaban | 1545 | ||
| Esta piedra de imán por el asiento; | |||
| El hierro parecía que impaciente | |||
| Huía de la piedra: hace que nazca, | |||
| Tanta discordia el interpuesto cobre, | |||
| Porque sin duda, las emanaciones | 1550 | ||
| Del cobre entonces se apoderan antes | |||
| Y poseen del hierro los conductos: | |||
| Las del imán, que vienen en seguida, | |||
| Todos los pasos hallan ocupados, | |||
| Y no pudiendo entrarse como antes | 1555 | ||
| Con precisión se arrojan sobre el hierro, | |||
| Y chocan con sus olas el tejido | |||
| De este metal: la piedra así repele, | |||
| Y agita por el cobre el mismo cuerpo, | |||
| que sin este obstáculo se uniera. | 1560 | ||
| No debes extrañar que no produzcan | |||
| El mismo efecto las emanaciones | |||
| De piedra imán sobre los otros cuerpos; | |||
| La pesadez de algunos, como el oro, | |||
| Los tiene inmobles; y otros, como el leño, | 1565 | ||
| Tienen poros muy anchos, por los cuales | |||
| Pasan emanaciones sin tocarlos | |||
| Y sin causar agitación en ellos: | |||
| Entre estas dos especies tiene el medio | |||
| El tejido del hierro, al cual impelen | 1570 | ||
| De esta manera las emanaciones | |||
| De piedra imán cuando impregnado se halla | |||
| De unas ciertas partículas de cobre. | |||
| Sin embargo, el fenómeno que explico | |||
| No es tan extraño en la naturaleza | 1575 | ||
| Que no pueda citar otras uniones | |||
| Tan íntimas como éstas: ves trabarse | |||
| Por medio sólo de la cal las piedras, | |||
| Y la cola de toro une las tablas | |||
| Tan fuertemente, que antes faltarían | 1580 | ||
| Las vetas y las partes esenciales | |||
| De la madera que esta unión faltase: | |||
| Gusta el vino mezclarse con el agua; | |||
| La pez no puede hacerlo con su peso, | |||
| Ni con su levedad puede el aceite: | 1585 | ||
| Se identifica tanto con la lana | |||
| La púrpura, que no puede quitarse | |||
| De modo alguno su color, aun cuando | |||
| Se intente renovarle a fuerza de agua, | |||
| Aun cuando todo el mar quiera lavarle | 1590 | ||
| Y con todas sus aguas desteñirle: | |||
| El oro se incorpora con la plata | |||
| Con la ayuda del fuego, últimamente, | |||
| Y une el estaño cobres diferentes: | |||
| ¿Y cuántas otras mezclas encontrara | 1595 | ||
| Tan íntimas como ésta si quisiera? | |||
| ¿Pues, cómo no? porque no necesitas | |||
| De tantas menudencias, y no es justo | |||
| Que emplee en esto yo un trabajo inútil: | |||
| Réstanos abrazar en un principio | 1600 | ||
| Muchos hechos a un tiempo: si dos cuerpos | |||
| Se encuentran con tejidos tan opuestos | |||
| Que a los huecos del uno correspondan | |||
| Eminencias del otro, su juntura | |||
| Es muy perfecta: así pueden juntarse | 1605 | ||
| Con especies de anillos y de anzuelos, | |||
| Como sucede en el imán y el hierro. | |||
| Ahora voy a explicarte yo la causa | |||
| De las enfermedades contagiosas; | |||
| De estas plagas terribles, que derraman | 1610 | ||
| Sobre hombres y ganados de repente | |||
| La mortandad. Primero enseñé arriba | |||
| Que en la atmósfera había una gran copia | |||
| De corpúsculos, que unos dan la vida, | |||
| Enfermedad y muerte engendran otros: | 1615 | ||
| Cuando da ser Acaso a los postreros | |||
| El aire se corrompe y se inficiona: | |||
| La enfermedad activa y pestilente | |||
| O de clima extranjero es transmitida | |||
| Por la vía del airé, como nubes | 1620 | ||
| Y tempestades, o del mismo seno | |||
| De la tierra se engendra, cuando han sido | |||
| Corrompidos sus húmedos terrones | |||
| Con el calor y lluvias desregladas. | |||
| ¿No observas tú que la mudanza de aire | 1625 | ||
| Y la del agua la salud atacan» | |||
| Del hombre que está lejos de su patria? | |||
| Porque allí encuentra un aire diferente | |||
| Del que ha solido respirar en casa. | |||
| ¿Por ventura, no encuentras diferencia | 1630 | ||
| Entre la inglesa atmósfera y Egipto, | |||
| Por do el eje del mundo se ladea? | |||
| ¿Y no difieren entre sí los climas | |||
| Del Ponto, y el que llega desde Cádiz | |||
| Hasta los pueblos negros y tostados? | 1635 | ||
| Como estas cuatro plagas se hallen puestas | |||
| A cuatro vientos, como estén situadas | |||
| Bajo de cuatro climas diferentes, | |||
| En situación tan sólo no difieren, | |||
| Sino también en el color y forma | 1640 | ||
| De sus habitadores, y parece | |||
| Que están sujetos a distintos morbos. | |||
| Es una enfermedad la elefancía | |||
| Que nace hacia las márgenes del Nilo, | |||
| No en otra parte, en medio del Egipto: | 1645 | ||
| En Ática, las piernas adolecen, | |||
| Y los ojos enferman en Acaya, | |||
| Y otras tierras atacan otros miembros; | |||
| Del aire nacen estas diferencias: | |||
| Porque si el aire de extranjero clima | 1650 | ||
| De peligrosa cualidad dotado | |||
| Se muda y va viniendo hacia nosotros, | |||
| Se arrastra lentamente como nube | |||
| Altera y muda todas las regiones | |||
| De la atmósfera por donde camina: | 1655 | ||
| Cuando llegó a la nuestra últimamente | |||
| La corrompe, y así se la asimila | |||
| Y nos la hace contraria: se derrama | |||
| Este nuevo contagio y pestilencia | |||
| Al punto por las aguas, y se pega | 1660 | ||
| A las mieses y humanos alimentos | |||
| Y a la comida pastos de ganados; | |||
| O se queda colgado algunas veces | |||
| Su contagio en el aire, y no podemos | |||
| Respirar este fluido mezclado | 1665 | ||
| Sin sorber su infección al mismo tiempo. | |||
| Coge la pestilencia de ordinario | |||
| Lo mismo al buey que a la balante oveja: | |||
| ¿Pué importa que nosotros nos vayamos | |||
| A otro clima mal sano y enfermizo | 1670 | ||
| A una atmósfera nueva; que nos traiga | |||
| Naturaleza un aire pestilente | |||
| Y extranjeros corpúsculos que puedan | |||
| Con su pronta irrupción darnos la muerte? | |||
| Unas enfermedades de esta especie, | 1675 | ||
| Causadas por mortíferos vapores, | |||
| En los pasados tiempos devastaron | |||
| Los campos de los términos Cecropios, | |||
| E hicieron los caminos soledades, | |||
| Dejaron la ciudad sin pobladores; | 1680 | ||
| Porque naciendo en lo interior de Egipto, | |||
| Después de atravesar vastos espacios | |||
| De aire y de mar, por último se echaron | |||
| Y sobre el pueblo de Pandión cayeron: | |||
| Todos los habitantes a millares | 1685 | ||
| Se rendían al morbo y a la muerte: | |||
| La enfermedad cogía la cabeza | |||
| Con fuego devoraz, y se ponían | |||
| Los ojos colorados y encendidos; | |||
| Estaba la garganta interiormente | 1690 | ||
| Bañada de un sudor de negra sangre, | |||
| Y el canal de la voz se iba cerrando | |||
| En fuerza de las úlceras; la lengua, | |||
| Intérprete del alma, ensangrentada, | |||
| Débil con el dolor, pesada, inmóvil, | 1695 | ||
| Áspera al tacto: cuando descendía | |||
| Después aquel humor dañoso al pecho | |||
| Desde las fauces, y se recogía | |||
| Alrededor del corazón enfermo, | |||
| Entonces los apoyos de la vida | 1700 | ||
| A un tiempo vacilaban, y la boca | |||
| De adentro un olor fétido exhalaba | |||
| Como el de los cadáveres podridos; | |||
| Y las fuerzas del alma se perdían, | |||
| Y con su languidez tocaba el cuerpo | 1705 | ||
| En los mismos umbrales de la muerte. | |||
| Se juntaba a estos males insufribles | |||
| Una congoja de inquietud perpetua | |||
| Y una queja revuelta con gemidos, | |||
| Y sollozar perenne noche y día, | 1710 | ||
| Que sin cesar los nervios irritando, | |||
| Envarando los miembros, desatando | |||
| Las articulaciones, consumían | |||
| A los que sucumbían ya cansados | |||
| A la fatiga. Las extremidades | 1715 | ||
| De sus cuerpos no obstante parecían | |||
| Estar no muy ardientes, ofreciendo | |||
| Tibia impresión al tacto: al mismo tiempo | |||
| Estaba colorado todo el cuerpo, | |||
| Con úlceras así como inflamadas, | 1720 | ||
| Como si hubiera sido derramado | |||
| Fuego de San Antón sobre sus miembros. | |||
| Un ardor interior los devoraba | |||
| Hasta los mismos huesos, y la llama | |||
| En su estómago ardía como hornaza: | 1725 | ||
| La más ligera ropa los ahogaba; | |||
| Al aire y frío expuesto de continuo, | |||
| Unos a helados ríos se tiraban | |||
| A causa de aquel fuego en que se ardían, | |||
| En las aguas más frías zabullendo; | 1730 | ||
| Desnudo el cuerpo se arrojaban otros | |||
| En hondos pozos; con la boca abierta, | |||
| Ansiosos de beber, a ellos venían, | |||
| Y su insaciable sed no distinguía | |||
| Las aguas abundantes de una gota | 1735 | ||
| Cuando sus cuerpos áridos metían: | |||
| Ningún descanso el mal les otorgaba; | |||
| Tendido estaba el cuerpo fatigado; | |||
| La medicina al lado barbotaba | |||
| Con temor silencioso: revolvían | 1740 | ||
| Noches enteras sus ardientes ojos | |||
| A un lado y otro sin probar el sueño. | |||
| Y muchos otros síntomas mortales | |||
| Se notaban también además de éstos: | |||
| Alma agitada de temor y pena | 1745 | ||
| Sobrecejo furioso y hosco rostro, | |||
| Los oídos inquietos con zumbidos, | |||
| Viva respiración, o fuerte y lenta, | |||
| Cuello bañado de un sudor brillante, | |||
| Poca saliva como azafranada | 1750 | ||
| Y cargada de sal de sus gargantas | |||
| Con fuerte tos apenas arrojada. | |||
| Se aticiaban los nervios de las manos, | |||
| Los miembros tiritaban, y subía | |||
| El frío de la muerte poco a poco | 1755 | ||
| Desde los pies al tronco: últimamente, | |||
| Al acercarse el tiempo postrimero | |||
| Tenían las narices encogidas | |||
| Y su punta afilada, ojos hundidos, | |||
| Huecas las sienes, la piel fría y ruda, | 1760 | ||
| Los labios abultados, resaltaba | |||
| Tirante frente; a poco fallecían: | |||
| El sol octavo o nono los veía | |||
| Las más veces lanzar su último aliento. | |||
| Mas si alguno escapaba de la muerte, | 1765 | ||
| Como a las veces sucedía, en fuerza | |||
| De secreciones de úlceras malignas | |||
| Y de negros despeños, sin embargo, | |||
| La misma podre y muerte le aguardaban, | |||
| Aunque más tarde: sangre corrompida | 1770 | ||
| De su nariz corría en abundancia, | |||
| Con dolores muy fuertes de cabeza; | |||
| Todas las fuerzas, toda la substancia | |||
| Del hombre así llegaban a perderse. | |||
| Si no salía el mal por las narices, | 1775 | ||
| Y si no ocasionaba esta hemorragia, | |||
| Atacaba los nervios, se extendía | |||
| El morbo por los miembros, y cogía | |||
| Hasta las mismas partes genitales: | |||
| Y unos, temiendo la cercana muerte, | 1780 | ||
| Vivían por el hierro mutilados | |||
| De su virilidad; privados otros | |||
| De manos y de pies, quedaban vivos; | |||
| Y perdían, en fin, otros la vista: | |||
| Tan poderoso miedo de la muerte | 1785 | ||
| Cogió a estos infelices, y hubo algunos | |||
| Que perdieron del todo la memoria | |||
| Y aun a sí mismos no se conocían. | |||
| Aunque en tierra yacían insepultos | |||
| Montones de cadáveres, las aves | 1790 | ||
| Y voraces cuadrúpedos huían | |||
| Su hedor intolerable, y no tardaban, | |||
| Si los probaban, en perder la vida: | |||
| Las aves, sin embargo, no salían | |||
| Impunemente por aquellos días, | 1795 | ||
| Ni dejaban las fieras alimañas | |||
| Las selvas por la noche; casi todas | |||
| Sucumbían al morbo y fenecían: | |||
| Principalmente los leales perros | |||
| En medio de las calles extendidos | 1800 | ||
| Enfermos daban el postrer aliento, | |||
| Que arrancaba el contagio de sus miembros. | |||
| Precipitadamente arrebataban | |||
| Sin pompa los cadáveres: no había | |||
| Allí un seguro y general remedio: | 1805 | ||
| La pócima que había prolongado | |||
| La vida a unos, a otros daba muerte. | |||
| Pero allí lo más triste y deplorable | |||
| Era que algunos de estos infelices | |||
| Que se veían presa del contagio | 1810 | ||
| Se despechaban como criminales | |||
| Condenados a muerte, se abatían, | |||
| Veían siempre a par de sí la muerte, | |||
| Y en medio de terrores perecían. | |||
| Multiplicaba empero las exequias | 1815 | ||
| Principalmente el ávido contagio, | |||
| Que no cesaba ni un instante solo | |||
| De irse comunicando de uno en otro; | |||
| Porque aquéllos que huían las visitas | |||
| De dolientes amigos por codicia | 1820 | ||
| De la vida o por miedo de la muerte, | |||
| Víctimas insensibles perecían | |||
| Dentro de poco tiempo, abandonados, | |||
| Necesitados y menesterosos, | |||
| Como lanar ganado y como bueyes: | 1825 | ||
| Mas los que no temían presentarse | |||
| Al contagio y fatiga se rendían, | |||
| Viendo que el pundonor y tiernas quejas | |||
| De amigos moribundos precisaban | |||
| Entonces a llenar estos deberes. | 1830 | ||
| Porque el más virtuoso ciudadano | |||
| Acababa la vida con tal muerte: | |||
| Y después de enterrar la muchedumbre | |||
| De sus prendas más caras, se volvían, | |||
| Fatigados de llantos y gemidos, | 1835 | ||
| A encamarse, muriendo de tristeza: | |||
| Por fin, en estos tiempos de desastre | |||
| Muertos o moribundos, o infelices | |||
| Que los lloraban, sólo se veían. | |||
| Además, ya pastores y vaqueros | 1840 | ||
| Y el fuerte conductor del corvo arado | |||
| Enfermaban también, y los buscaba | |||
| La contagión dentro de sus cabañas, | |||
| Y allí los daban muerte inevitable | |||
| La pobreza y el morbo: se velan | 1845 | ||
| A veces los cadáveres tendidos | |||
| De los padres encima de los hijos, | |||
| Y los hijuelos el postrer aliento | |||
| Sobre padres y madres exhalaban. | |||
| El contagio en gran parte provenía | 1850 | ||
| De la gente del campo, que a millares | |||
| A la ciudad enfermos acudían: | |||
| Todos los sitios públicos y casas | |||
| Estaban llenos; por lo mismo entonces | |||
| Con más facilidad amontonaba | 1855 | ||
| Apiñados cadáveres la muerte. | |||
| Muchos de sed morían en las calles; | |||
| Y después de haber otros arrastrado | |||
| Hacia las fuentes públicas sus cuerpos, | |||
| Sin vida allí quedaban extendidos, | 1860 | ||
| Ahogados al sentir la gran dulzura | |||
| Que les causaba el agua que bebían: | |||
| Y las calles estaban ocupadas | |||
| De unos lánguidos cuerpos medio muertos | |||
| Hediondos y sucios y andrajosos, | 1865 | ||
| Cuyos miembros podridos se caían: | |||
| La piel sola tenían sobre el hueso, | |||
| En la que ya las úlceras y podre | |||
| Habían producido el mismo efecto | |||
| Que hace la sepultura en el cadáver. | 1870 | ||
| La muerte, en fin, llenó de cuerpos muertos | |||
| Todos los templos santos de los dioses, | |||
| Y estaban de cadáveres sembrados | |||
| Todos los edificios de deidades; | |||
| Los hicieron posadas de finados | 1875 | ||
| Los sacristanes: importaba poco | |||
| La religión ya entonces y los dioses, | |||
| Porque el dolor presente era excesivo. | |||
| Y se olvidó este pueblo en sus entierros | |||
| De aquellas ceremonias tan antiguas | 1880 | ||
| Que en sacros funerales se observaban: | |||
| Andaba todo él sobresaltado, | |||
| Y en este general abatimiento | |||
| Cada cual enterraba a quien podía: | |||
| Y la necesidad y la indigencia | 1885 | ||
| Horrorosas violencias inspiraron; | |||
| Porque algunos gritando colocaban | |||
| A sus parientes en la pira ajena, | |||
| Y poniéndola fuego por debajo, | |||
| Con mucha sangre a veces pendenciaban | 1890 | ||
| Antes que los cadáveres soltasen. |