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El abadejillo


Luis Quiñones de Benavente


[Nota preliminar: edición digital a partir de Jocoseria. Burlas veras, o reprehensión moral y festiva de los desórdenes públicos..., en Madrid, por Francisco García, 1645, fols. 211r-217v.]

Representóle Prado



PERSONAJES
 

 
JUANA.
FRANCISCA.
ESTEFANÍA.
CATALINA.
GONZÁLEZ.




 
Salen las cuatro mujeres.

 
JUANA
¡Catalina, Francisca, Estefanía!
CATALINA
¿Qué quieres, Juana mía?
FRANCISCA
¿Llamas, hermana Juana?
ESTEFANÍA
¿Qué nos quieres, hermana?
JUANA
¡Qué ligeras, qué agudas que vinieron! 5
CATALINA
Tales las voces que nos diste fueron.
JUANA
Ayer fue Navidad, amigas mías,
y hoy es Carnestolendas; que los días
son navíos, que a los que nos trajinan
parece que están quedos, y caminan. 10
ESTEFANÍA
No hay más alegre tiempo en todo el año
que las Carnestolendas.
CATALINA
Es picaño,
todo grita y porrazos,
mazas, tizne, salvado y naranjazos,
con mucho huevo huero. 15
FRANCISCA
También es caballero:
carrerita, paseo,
el agua convertida en galanteo,
pues hay galán que remojar se deja
embobado a los hierros de una reja, 20
y el que para mirar su sol divino
águila viene, vuelve palomino.
ESTEFANÍA
También es propio tiempo de señores,
confituras, azahar, huevos de olores,
balas, y no de acero. 25
CATALINA
Él es señor, picaño y caballero,
pues para todas gentes
tiene entretenimientos diferentes.
JUANA
Llamóle al tiempo yo, en Carnestolendas,
mar de comidas, golfo de meriendas, 30
Flandes de los lechones,
general avenida de roscones,
sanguinolento estrago de morcillas,
plaga de quesadillas,
convalecencia en que mujeres y hombres 35
tantas ganas sacamos,
que hasta las herraduras nos tragamos;
campo formado, en que pelea la gula,
ya asada, ya cocida, ya fiambre,
y en fin, un cierra España de la hambre, 40
adonde los alegres tragantones,
sin poder la templanza resistillo,
pasan tantas gallinas a cuchillo,
sin perdonar mujeres, niños, viejos,
que son pavas, perdices y conejos. 45
Saquean, sin pertechos ni defensas,
los bagajes de plazas y despensas,
y a poder de dineros
por cautiva se da, sin más porfía,
en asomando, la volatería. 50
Hacen notables presas de fiambreras,
y en vinosas hileras,
como está ya la gente encarnizada,
caen mil monas de cada rociada.
CATALINA
Ahí te dejas, por olvido o yerro, 55
tanta persecución de todo perro,
que en maza y manta cruel corre fortuna.
FRANCISCA
Esa es gracia perruna;
mas ¿qué han hecho los gallos afligidos
que andan en este tiempo perseguidos 60
de maestros de escuelas, de muchachos,
que sin poder un punto reportallos,
todas sus fiestas son correr los gallos?
Pues si los gallos, siendo tan discretos,
en aquesta ocasión se corren todos, 65
en otras ocasiones
no es mucho que se corran los capones.
ESTEFANÍA
En efeto, ¿qué haremos cuatro mozas,
solas en casa y en Carnestolendas?
JUANA
Ponte un rato a la puerta de la calle, 70
y a la primera figura de mal talle
que saliere al encuentro,
asle del brazo y métele acá dentro,
que si a puerta cerrada le tenemos,
las prevenidas burlas lograremos. 75
FRANCISCA
¡Qué bueno es el que pasa!
JUANA
Francisca, tira dél, métele en casa.
ESTEFANÍA
Brava figura, hermana.
FRANCISCA
Entre, galán.
 
(Métenle del brazo a GONZÁLEZ.)

 
GONZÁLEZ
Repórtese, galana;
quedo, ¡cuerpo de Dios!; suelte la manga, 80
que tirándome tanto de su tela,
sin serlo, me la hace de tirela.
FRANCISCA
¿Cómo viene vusía?
GONZÁLEZ
Contra mi voluntad, fregona mía.
CATALINA
Diga, ¿cómo ha llegado? 85
GONZÁLEZ
¿Cómo no he de llegar tan estirado?
ESTEFANÍA
Y ahora, ¿cómo está?
GONZÁLEZ
Con tentaciones
de repartillas ciertos mojicones,
de que apenas me abstengo.
JUANA
¿Qué tiene?
GONZÁLEZ
No pregunte, que no tengo.
90
JUANA
General es el hombre por lo hablado.
GONZÁLEZ
No soy ni aun capitán; hase engañado.
JUANA
¡Qué gracia que ha tenido!
Déme della.
 
(Tiran todas dél.)

 
FRANCISCA
Y a mí, que no la pido.
ESTEFANÍA
Y a mí, señor.
CATALINA
Y a mí, y deje el pellejo.
95
GONZÁLEZ
¿Hay tal prisa? ¿Soy tabla de abadejo,
pescadillo tan ruin, que se ha ensanchado
porque ve que la gente le ha buscado,
y haciéndose del grave, ha dado traza
de no salir en público a la plaza? 100
¡Oh, bien haya el atún, que nunca falta!,
antes por agradable, en cierto modo,
para venderse se hace ijadas todo,
y sin perderse nada,
todo se vende, y todo es de la ijada. 105
Que se haga de rogar una lamprea,
dama con la ventura de la fea,
que lo malo del gesto
con su buen gusto trata de encubrillo,
vaya con Dios; ¡mas el abadejillo! 110
Que se entone un besugo, porque tiene
sangre en el ojo, y de Vizcaya viene,
y sea, aunque muchacho, de tal brío,
que se las tenga tiesas con el frío,
yéndole la opinión en resistillo, 115
vaya con Dios; ¡mas el abadejillo!
Que el congrio haga estimarse, si se ofrece
tan fresco, que parece
que está delante dél el congricida,
según brota la sangre por la herida; 120
que se engría el salmón de ver pagados
por cada libra suya mil ducados,
y en la tabla enemiga
con la lengua muda el mismo salmón diga:
«Colorado me paro 125
de vergüenza de verme venderme caro,
con sisa y con dedillo»,
vaya con Dios; ¡pero el abadejillo,
que se hace de los godos
por andarle buscando locos todos! 130
Miren por quién tenemos ya mohínas;
la culpa desto tienen las gallinas,
que inventando usos nuevos,
dan en no poner huevos,
y se sale con ello ya cualquiera; 135
mas ¡vive Dios!, si un día gallo fuera,
que todas...
CATALINA
¿Qué, cuitado?
GONZÁLEZ
Habían de poner, mal de su grado.
FRANCISCA
Dejen conversaciones de Cuaresma,
y hablemos del Carnal.
GONZÁLEZ
En tiempos tales
140
ya no pueden los hombres ser carnales.
ESTEFANÍA
¿Por qué?
GONZÁLEZ
Porque no hay carne para ello;
que se hace de rogar hoy el carnero
más que en tiempo de nieve un panadero.
JUANA
A lo que aquí le han entrado, 145
señor hablante perpetuo,
ni es a podrirse de nada,
ni a echar a perder el tiempo.
GONZÁLEZ
Pues, ¿a qué, niña taimada?
JUANA
A que con él nos holguemos. 150
GONZÁLEZ
¡Buena holgura las dé Dios!,
yo perdono el pasatiempo.
FRANCISCA
Tarde es de Carnestolendas.
Vaya un juego.
TODOS
Vaya un juego.
GONZÁLEZ
Vaya con setenta diablos: 155
¿qué puedo perder en ello?
JUANA
Yo empiezo; tome figura,
y esconda bien este huevo.
GONZÁLEZ
Más de los que ellos se esconden,
por imposible lo tengo; 160
pero yo le esconderé.
JUANA
Pues yo los ojos me vendo,

 (Véndaselos.) 

y ¿cuánto va que sin ver,
adonde le esconde acierto?
GONZÁLEZ
¿Eres demonio o mujer? 165
JUANA
Todo es uno, majadero.
GONZÁLEZ
Tápese bien, que le escondo.
JUANA
Lleve el diablo lo que veo.
GONZÁLEZ
Lleve, mas con condición
que ha de mirarse al espejo. 170
JUANA
¿Iré?

 (Apartada.) 

GONZÁLEZ
Espérese un poquito.

 (Escóndele en el sombrero y cúbrese.) 

(Escóndole en el sombrero,
que por fácil no ha de crer
que tan somero le he puesto.)
JUANA
¿Iré?
GONZÁLEZ
Venga en hora buena.
175
(A mí se me encara; aquí es ello.)

 (Aparte.) 

JUANA
Aquí le tiene.
 
(Tiéntale todo el cuerpo, y luego sube la mano, dale una palmada en el sombrero y quiébrale el huevo.)

 
GONZÁLEZ
¡Jesús!
Picarona, ¡cuál me has puesto!
Juro a Dios que me has guisado
en tortilla los cabellos. 180
Mala tienen la cabeza
las liendres, que sorben huevos.
CATALINA
¿De qué se queja, si son
para la cabeza buenos?
GONZÁLEZ
Niego para guarnición, 185
mas para aforro, concedo.
FRANCISCA
Vaya un par de cosicosas.
GONZÁLEZ
Dios mío, ¿qué ha de ser esto?
JUANA
¿Cuál es mayor señal de agua?
GONZÁLEZ
Estarse un hombre durmiendo. 190
ESTEFANÍA
Hacer el candil vislumbres.
FRANCISCA
Pronosticarlo los huesos.
JUANA
No.
GONZÁLEZ
La mejor señal de agua...
JUANA
Diga, pues.
GONZÁLEZ
Mas ¿que lo acierto?
Es el no haber para vino. 195
JUANA
El hacer quiebras el suelo,
es la mayor señal de agua;
y si no, mírelo presto,
verá las quiebras que hace.
 
(Bájase a mirar al suelo, y tíranle un jeringazo por debajo.)

 
GONZÁLEZ
Por Dios, que tengo de verlo, 200
¿suelo con quiebras? ¿si ha sido
fiador o tesorero?
¡Ay, que me ahogo, señores!
Suelo boticario, suelo
jeringado, como herida: 205
Pues, ¿a mí?... suelo enfermero,
que aciertas con las jeringas,
aunque yerres los enfermos;
salí aquí, suelo gallina.
 

 (Desnuda la espada.) 

JUANA
Repórtese, y dadle presto 210
un paño con que se limpie.
GONZÁLEZ
Enjutos tenga los huesos,
¡plegue a Cristo! Venga el paño.
CATALINA
Aquí está; tome, mancebo.
 
(Dale un paño lleno de harina, y límpiase con él la cara.)

 
GONZÁLEZ
Con esto me desenojan. 215
JUANA
¡Qué bonito que se ha puesto!
Al convidado de piedra
parece.
GONZÁLEZ
¡Viven los cielos,
que como a pece molicio
en harina me han envuelto! 220
Picañas, ¿soy cedulón,
que en las esquinas del pueblo
con engrudo me pegáis?
¿O por mayor embeleco,
con huevos, agua y harina 225
queréis hacerme buñuelo?
¡Vive Cristo!, si me enojo,
que habéis de salir huyendo
con tal prisa, que en el susto
parezca al como del fuego 230
del corral de la comedia,
pues desamparando asientos,
sin saber cómo o por qué,
tal prisa a salir se dieron,
que para caber mejor 235
soltaban los ferreruelos,
como culebras, que dejan
entre piedras los pellejos;
y después deste naufragio,
se quedó el corral riendo 240
con sus tejas y sus tablas,
como de antes sano y bueno,
sentido de servir mucho
y que lo quemen por ello,
hasta que los alarifes 245
remedien su sentimiento.
MÚSICOS

 (Cantan.) 

No pase más adelante;
desenójese, mancebo:
vayan las burlas por burlas,
pues son propias deste tiempo; 250
vaya de letra y de baile,
y, al son de los instrumentos,
hablando las castañetas,
publiquen lo airoso y diestro.
Pida perdón a las damas 255
de su poco sufrimiento,
y, haciendo las faltas gala,
haga del pesar gracejo.
JUANA
De tal suerte se esconde
la carne hogaño, 260
que ni muerta ni viva
no hay della rastro.
GONZÁLEZ
Dióse un golpe la hermana
carnicería;
quéjase, y todos dicen 265
que es carne huida.
JUANA
De las Carnestolendas
el dulce tiempo
es cosecha de locos,
prueba de cuerdos. 270






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