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El impacto espacial del comercio de Lugo sobre su provincia1

Alejandro López González


(Departamento de Xeografía, Universidade de Santiago de Compostela.)

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Resumen

Esta comunicación tiene como finalidad la elaboración de un modelo y su aplicación a un caso concreto, una ciudad de tamaño medio que actúa como organizadora de un amplio espacio del interior gallego. Dicho modelo pretende sintetizar en un esquema simple los diversos grados de influencia comercial sobre su provincia y, en definitiva, intentar evaluar el impacto real de Lugo como centro comercial.




Abstract

This communication has a finality to elaborate a model and his application in a concrete case, a middle-size city. This city organize a large espace of the interior of Galicia. This model want to design a series of differents areas according to different influence commercial of Lugo.




Introducción

En el contexto de la red urbana de Galicia, Lugo juega un papel de ciudad estructurante de un amplio espacio del interior rural de la Comunidad Autónoma, adoptando el carácter de «agrociudad» (Souto González, X. M., 1988). Dicho carácter se enmarca en su capacidad de servir de centro de servicios de un espacio plenamente rural que encuentra en la capital lucense la satisfacción de sus necesidades en lo referido al consumo de bienes -incluso no especializados si consideramos a los consumidores procedentes de su área de vecindad inmediata- o a la de prestación de servicios, especialmente servicios públicos al ser el centro administrativo por excelencia de la provincia.

Un elemento fundamental, tanto si tenemos en cuenta su capacidad como centro de atracción funcional como si nos referimos a su estructura económica interna, es el comercio minorista. Así el comercio en 1991 empleaba al 14,2%   —112→   de la población ocupada, en su mayoría empleada en el ramo minorista. Si tomamos como variable el número de establecimientos comerciales, siguiendo a Francisco Rodríguez Lestegás (1989), tenemos un total de 1.266. Esencialmente compuesto por pequeños comercios tradicionales, aunque estas cifras no responden totalmente a la realidad actual, ya que junto a este pequeño comercio se abrió en 1994 un hipermercado de la cadena Continente que, sin duda, contribuye a incrementar el potencial de atracción comercial de la capital debido a las agresivas estrategias comerciales seguidas por estas formas de comercio.






Metodología

En este apartado describiremos la elaboración del modelo, desde la elección de la fuente que da lugar a la variable de análisis, la formulación de la hipótesis de partida a la plasmación sobre el espacio de los resultados.

El modelo seguido se caracteriza por los siguientes parámetros:

a) Se trata de un modelo simplificado en extremo, en el que se coge como variable definitoria el equipamiento comercial minorista ponderado. Por tanto, no se toman en cuenta otros elementos tales como el efecto, las características del consumo ni los condicionantes derivados de la diferente distribución de la renta del consumidor.

b) De acuerdo con el apartado anterior, tomamos un modelo basado en la oferta. Ello da lugar a un enfoque estático al ser más rígido el comportamiento de la oferta que el del consumo.

c) Es un modelo parcial, no se estudian todos los aspectos que definen la centralidad funcional. Simplemente se limita a evaluar la transcendencia del comercio minorista lucense sobre la provincia.

d) Consideramos el soporte espacial de dicho modelo como un ente cerrado, ya que en él sólo juega el comportamiento de los centros comerciales de la provincia, sin tener en cuenta la atracción ejercida sobre la misma por parte de núcleos comerciales sitos fuera de ella.

En consecuencia partimos de la base de un esquema cerrado y simplificado en extremo. Ello hace que sea un reflejo aproximativo de la realidad, donde desde el punto de vista de los déficit de equipamiento registrados en ciertos municipios en relación con el superávit constatado en otros, se infiera las distintas áreas de influencia de la capital.

La elaboración del modelo sigue una serie de fases sucesivas, que van desde la determinación de la fuente utilizada, hasta la aplicación de los resultados obtenidos en un marco espacial. Dichas fases son las siguientes:

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a) Constatación de la fuente utilizada. Se consideró como base estadística los listados de licencias fiscales correspondientes al Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Dicha fuente tiene varios inconvenientes, derivados de su naturaleza -fuente de carácter fiscal, susceptible de ocultamiento u otros tipos de fraude- y el sistema de definición de los epígrafes o categorías empleados a la hora de clasificar las actividades económicas.

A pesar de los inconvenientes apreciados en esta fuente, notables al no contemplar la diversificación comercial existente y el creciente grado de especialización de la actual estructura del comercio minorista, sigue siendo de gran importancia en estudios sobre esta materia. En este punto hay que decir que las licencias tomadas para nuestro análisis son aquéllas referidas al comercio minorista no alimentario, ya que, de acuerdo con el criterio seguido en la elaboración de los sucesivos atlas comerciales de España -correspondientes a los años 1960 y 1987-, consideramos que representan aquellas actividades susceptibles de estructurar áreas comerciales.

Como elemento de referencia espacial a la hora de organizar el material se escogió el municipio. Dicha elección tiene dos razones: una práctica, ya que dada la actual organización territorial es la unidad espacial de información más pequeña; otra tecnológica, ya que si tenemos en cuenta que nuestra finalidad es dibujar en el espacio un hecho espacial, tal como es un área de influencia, es coherente emplear unidades espaciales ya definidas, tal como son los municipios.

b) Ponderación del equipamiento comercial. Para ello se toman las licencias comerciales referidas a cada función -partimos de la base de que cada epígrafe se corresponde con una actividad o función-, y, poniéndolo en relación con su difusión espacial, calculamos un índice de ponderación. Dicho índice será diferente para cada función, teniendo un valor comprendido entre 0 y 1 -valores representativos de una máxima difusión, 0, y de una concentración máxima, 1-. Analíticamente dicho índice se calcula de la siguiente forma:

Fórmula

(1)

Donde p es el índice de ponderación, n es el número de municipios donde se registra dicha función y N es el número total de municipios.

Seguidamente aplicamos el índice de ponderación a cada función, obteniendo lo que denominamos unidades comerciales parciales o unidades comerciales correspondientes a cada función. Analíticamente:

UC(f) = UF(f) x p

(2)

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Donde UC(f) son las unidades comerciales contenidas en cada función, UF(f) las unidades funcionales, correspondientes a cada actividad comercial -entendidas como el número de licencias fiscales correspondientes a cada epígrafe- y p, es el índice de ponderación.

Finalmente, determinamos el total de unidades comerciales totales. Ello se conseguirá mediante la agregación de las unidades comerciales parciales:

Fórmula

(3)

Donde UC(t) es el número de unidades comerciales totales y UC(f) son las unidades comerciales correspondientes a cada función o actividad.

c) Elaboración de una hipótesis de partida. Dicha hipótesis la podríamos denominar de distribución comercial equilibrada; para ello nos basamos en la consideración de un espacio isocomercial donde hay una distribución de los equipamientos comerciales de manera proporcional al reparto de la población en cada municipio. En otras palabras hay una correspondencia exacta entre el volumen de consumidores contenido en cada municipio y el número de unidades comerciales que le correspondería tener si se siguiese un esquema de distribución equilibrada de servicios comerciales.

Según está hipótesis la movilidad de los consumidores residentes en cada municipio es la mínima indispensable para la adquisición de bienes que por su nivel de especialización se localizasen en aquellos municipios más poblados. Por tanto, si se cumpliese en la realidad dicha hipótesis el impacto del comercio de la ciudad de Lugo se atenuaría y se limitaría a aquellos productos con una especialización mayor.

d) Contraste de la hipótesis. Una vez establecido el punto de partida sólo nos queda establecer el equipamiento comercial real de cada municipio de la provincia y luego cotejar los resultados reales con los esperados.

Para ello utilizamos una técnica sencilla para contrastar una distribución observada en la realidad con cualquier hipótesis planteada por el investigador. Dicha técnica se conoce con el nombre de Test chi Cuadrado. La fórmula aplicable en el contexto de dicho test es la siguiente:

Fórmula

(4)

Donde o representa el número de frecuencias observadas -en nuestro caso el número de unidades comerciales contenidas en cada municipio- y e el número de frecuencias esperadas a la hora de formular nuestra hipótesis.

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Una vez calculado tenemos que determinar los grados de libertad, que en nuestro caso son n-1, o sea 65 -al ser 66 los n sumandos que componen el sumatorio anterior-. Teniendo en cuenta los grados de libertad podemos referirnos a las probabilidades existentes de que nuestra hipótesis sea acorde con la realidad observada, que en nuestro caso es nula al tener el índice de probabilidad un valor inferior a 0,001. Ello trae como consecuencia que debamos de partir de la base de que el espacio comercial provincial se caracteriza por un desequilibrio extremo en lo relativo a la distribución de equipamientos.

e) Paralelamente a la constatación del grado de probabilidad de que sea o no cierta nuestra apreciación de partida, pasaremos a evaluar la desviación de cada municipio respecto a su valor teórico de equipamiento equilibrado -en otras palabras su grado de infraequipamiento o de sobrequipamiento-. Para ello, basándonos en la fórmula (4), tendremos:

Fórmula

(5)

Donde IE es el índice de equipamiento, o y e son las mismas variables utilizadas en (4). Dicho índice reduce los valores obtenidos a un intervalo comprendido entre un nivel máximo de infradotación (-1) y uno máximo de sobredotación (1,256); teniendo una doble finalidad:

* De una parte evaluar los niveles de infradotación, determinando aquellos municipios susceptibles de originar desplazamientos de consumidores insatisfechos por la oferta en ellos existente.

* De otra, buscar los municipios con niveles de sobredotación y, por tanto, iniciar el proceso de averiguación de aquellos centros competidores de la capital -a efectos de simplificación identificamos centro con municipio- en lo referido a la captación del consumo no satisfecho por los municipios con niveles de equipamiento por debajo de lo que sería el nivel de equilibrio.

f) Determinación de los centros competidores. En esta fase sólo tomamos como referentes los municipios con una dotación por encima del equilibrio -con alguna excepción, tal como explicaremos en su momento-. Dichos municipios serán objeto de un proceso de «filtrado» que tiene como finalidad discriminar aquellos que tengan una verdadera cualidad de centros de atracción; cualidad que no sólo está definida por la mayor o menor desviación positiva respecto a su nivel de equilibrio, sino que tiene que ser ponderada por un número de funciones lo suficiente alto como para definir un nodo de atracción real donde confluya una demanda extramunicipal que no sólo satisfaga sus necesidades en bienes relativamente frecuentes.

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La elección umbral mínimo, por encima del cual podremos diseñar un sistema de centros en competencia con la de Lugo, es arbitraria. Simplemente tomamos un mínimo que consideramos suficientemente representativo de un grado de diversificación razonable -en este caso el valor elegido es de 25 funciones-.

g) Como último paso tenemos la aplicación de los resultados al espacio de la provincia. Como instrumento de análisis elegimos una técnica de tipo gravitatorio, concretamente el conocido índice de Reilly:

Fórmula

(6)

Donde Pla, punto de ruptura entre las áreas de influencia de Lugo y el centro a; Dla, distancia entre la capital y el centro a; UCl, unidades comerciales contenidas en Lugo; y UCa, unidades comerciales contenidas por el centro a.

Dichos centros -que en la fórmula denotamos como a-, son aquellos seleccionados como centros competidores de la capital. La aplicación del índice nos permite diseñar las áreas -compuestas por los municipios abarcados íntegramente dentro de las esferas dibujadas en aplicación del índice de Reilly- de influencia capitalina. Y digo áreas porque no sólo diseñamos una, sino varias, en función de la diferente influencia de Lugo en el ámbito provincial. Así, podemos distinguir tres áreas de influencia:

* Un área de influencia directa o espacio de vecindad: abarca aquellos municipios con un nivel de equipamientos negativo o aquellos que tienen un nivel de dotación positiva o equilibrada -pero sin poder considerarse centros competidores por el escaso número de funciones contenidas- están dentro del área diseñada por la aplicación del índice de Reilly respecto a los competidores más cercanos.

* Otra área de influencia indirecta. Son los espacios regidos por cabeceras que, teniendo el rango de competidores, se localizan en la inmediata vecindad respecto a Lugo. Cercanía y un número menor de funciones atenúan su capacidad de regir su área propia de influencia de manera determinante, sufriendo pérdidas de consumidores que se dirigen a la capital más o menos regularmente.

* Una zona de contactos esporádicos. Ésta aparece definida por el área dibujada por los competidores localizados en los extremos de la provincia, viéndose favorecidos por la lejanía de la capital lo que les permite desarrollar una amplia diversidad funcional. Así, logran regir los municipios más próximos de manera relativamente independiente, reduciéndose las fugas de mercado hacia Lugo a viajes esporádicos para la adquisición de bienes muy específicos y de uso no frecuente.



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La aplicación del modelo. La estructuración del espacio comercial provincial en referencia a la influencia de la capital lucense

Una vez determinada la metodología empleada pasamos al estudio de los resultados en un caso concreto, tal como es la provincia de Lugo. Desechada la hipótesis de partida, buscamos los centros susceptibles de ejercer una competencia efectiva respecto a la captación de consumidores procedentes de aquellos municipios con escasa capacidad comercial. Para ello elaboramos la siguiente tabla:

Tabla de municipios de Lugo

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Tabla de municipios de Lugo

Fuente: Elaboración propia.

En ella, en la primera columna se representan el número de unidades comerciales observadas, en la segunda las esperadas; en la tercera consignamos el índice de equilibrio aplicado y, por último, el número de funciones contenidas.

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Observamos, aplicando los «filtros» sucesivos del índice de equilibrio y el número de funciones contenidas, que los centros que podríamos calificar como competidores son los siguientes: Cervo (en realidad más bien tendríamos que referirnos a Burela, núcleo principal que se acaba de segregar administrativamente en el año 1995), Chantada, Foz, Monforte de Lemos, A Pontenova, Ribadeo, Sarria, Vilalba y Viveiro.

Un segundo dato que podemos constatar es la mayor dotación funcional de los municipios competidores más extremos -Monforte, Cervo, Ribadeo y Viveiro- que los más cercanos; con la relativa excepción de Foz, que aunque lejos de Lugo se resiente de la competencia de los próximos centros comerciales de Cervo y Ribadeo. Consecuencia de ello es que la atracción ejercida sobre los municipios competidores vecinos por Lugo impide el desarrollo en su seno de una estructura comercial tan diversificada como en el caso de los centros más alejados que se benefician de una mayor autonomía comercial respecto a su entorno inmediato.

Por último tenemos que referirnos al diseño de las áreas comerciales en torno a Lugo, para ello seguiremos el esquema antes señalado:

* Un primer área de influencia directa o vecindad: en este espacio la atracción ejercida por la capital provincial se ve favorecida por la falta de competencia. Simplemente tenemos que reseñar ciertos municipios -Rábade, Meira y Monterroso- con un índice de equilibrio positivo (al que, quizás, podríamos sumar Guitiriz que posee un nivel de infradotación escaso), aunque su escasa diversificación funcional puede ser síntoma de encontrarnos con centros complementarios de Lugo. Esta área abarca un total de 27 municipios, incluida la capital, y una población total de 177.512 habitantes -el 46,52% del total provincial-.

* Una segunda área de influencia indirecta. Aquí ya encontramos centros competidores, aunque se ven afectados por la cercanía de Lugo -dato especialmente relevante en el caso de Vilalba, que posee un índice de equilibrio prácticamente igual a 0-. Ello da lugar a una capacidad limitada de retención de estos centros, por lo cual una porción apreciable de los consumidores de estos espacios se dirige a la capital provincial para satisfacer sus necesidades de consumo. También incluimos dentro de esta zona a Mondoñedo, municipio donde confluye la influencia capitalina con la de los centros comerciales de A Mariña. Este espacio comprende 18 municipios y un total de 86.937 habitantes -22,78% del total provincial-.

* Por último, una zona de contactos esporádicos: viene a corresponder, a grandes rasgos, con los extremos septentrionales -A Mariña- y meridional -Val de Lemos y Val de Quiroga-. En estos espacios la distancia respecto a Lugo y la centralidad generada por sus núcleos rectores limitan en gran medida el desplazamiento   —120→   hacia la capital de potenciales consumidores, que sólo se dirigen motivados por la compra de bienes no frecuentes raramente ofertados en sus centros rectores. Componen esta zona un total de 21 municipios y 117.082 habitantes -un 30,69% del total provincial-.

Mapa de la provincia de Lugo

Mapa representativo de las distintas áreas de influencia comercial en torno a Lugo. Los espacios en negro representan el área de vecindad, la trama gris el área de influencia indirecta y los municipios en blanco conforman la zona de contactos esporádicos.
Fuente: Elaboración propia.






Conclusiones

En esta comunicación podemos extraer algunas conclusiones, tanto en la metodología -con referencias críticas-, como en lo referido a su aplicación. Sin ánimo de exhaustividad podemos reducirlas a las siguientes:

1. La validez parcial de una metodología claramente cuantitativista. Digo validez parcial ya que simplemente tocamos un aspecto parcial de una realidad muy compleja llevados por un deseo de objetividad y simplicidad. Dicho deseo nos llevó a desdeñar, intencionadamente si tenemos en cuenta que esta formulación podemos considerarla como una pieza de una estructura metodológica más genérica y completa, aspectos de corte subjetivo, tales como el comportamiento del consumidor; rasgos dinámicos en lo referido de la oferta, como son   —121→   la aparición de nuevas formas de comercio caracterizadas por el empleo de agresivas estrategias de captación de cuotas de mercado; o la consideración del espacio provincial como un ente cerrado ajeno a la influencia de centros extraprovinciales.

2. Teniendo en cuenta las limitaciones de la metodología aplicada, podemos concluir que la infradotación observada en la mayoría de los municipios lucenses da lugar a que los que poseen sobredotación comercial se encuentren con un potencial extramunicipal amplio; de ello se aprovecha especialmente Lugo, dada su mayor capacidad de oferta, generándose en torno a ella, una serie de áreas, caracterizadas por una graduación en lo referido a su diferente potencial de atracción.




Referencias bibliográficas

ARMAS DIÉGUEZ, P. (1990): La organización del espacio lucense, 2 tomos, Diputación Provincial de Lugo, Lugo.

CORTIZO ÁLVAREZ, J. (1989): Los asentamientos en la provincia de León: Comercio, Servicios y Jerarquía Funcional, Universidad de León, León.

HAMMOND, P. y MC.CULLAGH, P. S. (1980): Técnicas cuantitativas en Geografía, Ed. Saltés, Madrid.

INSTITUTO GALEGO DE ESTATISTICA (1992): Poboación, principals resultados. Lugo, Xunta de Galicia, Santiago.

MINISTERIO DE COMERCIO Y TURISMO (1994): Atlas Comercial de España, 5 tomos, Madrid.

RODRÍGUEZ LESTEGÁS, F. (1989): Valor y usos del suelo urbano en Lugo, Universidade de Santiago de Compostela, Santiago.

SOUTO GONZÁLEZ, X. M. (1988): Xeografía Humana, Galaxia, Vigo.



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