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El nacimiento del Principado

María Pilar González-Conde

El historiador Tácito escribió sus Anales en varios libros (probablemente 18), de los que algunos se han perdido parcial o totalmente. En ellos relataba la historia política del Principado desde los reinados de Tiberio a Nerón (ambos inclusive). La fecha de composición de la obra no ha sido totalmente precisada, y suele situarse, con un criterio amplio, entre los años 110 y 121, pero la creación del libro I, al que corresponde este texto, debe estar más cerca de la fecha de inicio.

El escritor comenzó deliberadamente su relato con la muerte de Augusto (14 d. C.), haciendo una consideración general acerca de los primeros tiempos del Principado y de los que suponía para Roma la aceptación de un régimen de poder unipersonal. La historiografía especializada ha discutido, durante décadas, sobre el carácter verdadero de la filosofía política del autor latino, cuyas obras se debatían entre la realidad política del primer siglo del Principado y el mantenimiento de la libertas como un principio irrenunciable. El debate sobre el grado de aceptación del nuevo régimen por Tácito sigue abierto. En cualquier caso, representa la visión de un senador que escribe a comienzos del siglo II d. C., bajo el reinado de Trajano, pero con un bagaje transmitido por los supervivientes del cambio político personificado en Augusto y de las represalias de sus sucesores.

«La ciudad de Roma estuvo al principio bajo el poder de reyes; la libertad y el consulado los estableció Lucio Bruto. Las dictaduras se adoptaban con carácter temporal; tampoco la autoridad de los decemviros duró más de dos años, ni mucho tiempo la potestad consular de los tribunos militares. No fue larga la dominación de Cinna, como no lo fue la de Sila; el poder de Pompeyo y de Craso pasó pronto a manos de César, y las armas de Lépido y de Antonio a las de Augusto, el cual recibió bajo su imperio, con el nombre de príncipe, el mundo agotado por las discordias civiles. Pues bien, las fortunas y adversidades del viejo pueblo romano han sido historiadas por escritores ilustres, y tampoco a los tiempos de Augusto les faltaron notables ingenios que los narraran, hasta que al crecer la adulación se fueron echando atrás. Así, la historia de Tiberio y de Gayo y la de Claudio y Nerón se escribió falseada por el miedo mientras estaban ellos en el poder; tras su muerte, amañada por los odios recientes. De ahí mi designio de tratar brevemente y sólo de los postreros momentos de Augusto, y luego el principado de Tiberio y lo demás sin encono ni parcialidad, para los que no tengo causas próximas».

(Tácito, Anales, 1, 1, pp. 1-3. Edición de José Luis Moralejo, Madrid, Biblioteca Clásica Gredos, 19, 1984, pp. 44-45.)