211
Alicia Alted Vigil, «Bases político-ideológicos y jurídicas de la universidad franquista», ibid., p. 117. Véase también: Luis Enrique Otero Carvajal (dir.) et alii: La destrucción de la ciencia en España. Depuración universitaria en el franquismo. Madrid, UCM, 2006.
212
Me refiero en particular a Antonio Domínguez Ortiz, La clase social de los conversos de la edad moderna, Madrid, 1955, y a Julio Caro Baroja, Los judíos en la España moderna y contemporánea, 3 vols., Madrid, 1961.
213
José Carlos Gómez-Menor Fuentes, «La sociedad conversa toledana en la primera mitad del siglo XVI», en Simposio Toledano Judaico (Toledo 20-22 de Abril de 1972), Toledo, 1972. Gómez-Menor cree que el tamaño de la comunidad conversa aterró a la sociedad cristiano vieja de Toledo, y que ese temor condujo al sangriento levantamiento contra los conversos dado en 1457. En un estudio más reciente, Linda Martz cita un documento que revela que 2.300 conversos de Toledo fueron reconciliados por la Inquisición en 1486. Como esos datos fueron tomados únicamente de 17 parroquias de las 21 de la ciudad, Martz calcula que el verdadero número de conversos reconciliados se aproximaba a 3.000, o entre el 17% y 20% de la población de la ciudad, estimada entre 15.000 y 18.000 personas a finales del siglo XV. Linda Martz, «Converso Families in Fifteenth- and Sixteenth-Century Toledo: The Significance of Lineage», Sefarad XLVIII 1, (1988). Es evidente, por consiguiente, que un número de conversos -tanto reconciliados como no reconciliados- representaban más del 20% de la población toledana. Un censo de Talavera de la Reina, tomado entre 1477 y 1487, revela que los judíos representaban más del 20% de la población de la ciudad. Véase María Jesús Suárez, La villa de Talavera y su tierra en la Edad Media (1369-1504), Oviedo, Universidad, 1982, p. 118. Así parece que, dado que a finales del siglo XV los conversos de la urbe eran más numerosos que los judíos, al rededor del 40% de la población de Talavera tenía origen sefardí. Cuenca, Segovia, Trujillo, Ocaña, Soria, Ávila, Zamora y Murcia albergaban también grandes comunidades conversas. Asimismo, la comunidad de conversos de Sevilla era visible hasta la llegada de la Inquisición en 1480, cuando muchos huyeron de la ciudad. Esa comunidad se recuperó rápidamente a inicios de la centuria decimosexta, dominando el comercio y los gremios de la ciudad. Antonio Domínguez Ortiz, La clase social de los conversos en Castilla en la Edad Moderna, Granada, Universidad, 1991, p. 14.
214
Véase Ruth Pike, Aristocrats and Traders, Ithaca, Nueva York, 1972. Importantes estudios han aparecido de forma subsiguiente tras los trabajos de Gómez Menor y Ruth Pike, examinando la presencia de los conversos en otras ciudades españolas, por ejemplo: Haim Beinart, Conversos on Trial: The Inquisition in Ciudad Real, Jerusalén, 1981; Stephen Haliczer, Inquisition and Society in the Kingdom of Valencia 1479-1834, Berkeley, 1990; Máximo Diago Hernando, «Los judeo-conversos en Soria después de 1492», Sefarad LI 2, 1991, pp. 259-97; Pilar Huerga Criado, En la raya de Portugal: Solidaridad y tensiones en la comunidad judeoconversa, Salamanca, 1993; Pedro Luis Lorenzo Cadalso, «Esplendor y decadencia de las oligarquías conversas de Cuenca y Guadalajara (Siglos XV y XVI)», Hispania, LIV/1, n.º 186 (1994) pp. 53-94.
215
Francisco Márquez Villanueva, Investigaciones sobre Juan Álvarez Gato, Madrid, 1960. Stephen Gilman, The Spain of Fernando de Rojas, Princeton, 1972. Véanse también otras biografías más recientes, Y. H. Yerushalmi, From Spanish Court to Italian Ghetto: Isaac Cardoso, a Study in Seventeenth-Century Marranism and Jewish Apologetics, Londres, 1971; así como Y. Kaplan, From Christianity to Judaism: Isaac Orobio de Castro, Oxford, 1989.
216
Stephen Gilman, La España de Fernando Rojas, Madrid, Taurus, 1978, p. 47.
217
Eugenio Asensio, «La peculiaridad literaria de los conversos», Anuario de Estudios Medievales, n.º 4, (1967), pp. 327-351.
218
«Su biblismo, si le hace blanco de malsines, también le vincula a excelsos cristianos viejos, como Arias Montano»
(Ibid., p. 331).
219
Según Henry Lea: «Las gentes del pueblo eran en su gran mayoría descendientes de conversos, recurriendo al perjurio o a otros medios para ocultar sus orígenes»
. Además, advierte que en ese pequeño pueblo, entre 1491 y 1495, fueron ejecutadas 162 personas por judaizar y más de 409 recibieron sentencias menos severas. A finales del siglo XV, colgaban 599 sambenitos en las iglesias del pueblo (H. C. Lea, A History of the Inquisition in Spain, Nueva York, 1906, vol. III, pp. 167-168).
220
Sobre las relaciones de Montano con la familia de Núñez Pérez, véase Juan Gil, Arias Montano en su entorno, Mérida, 1998, pp. 130-141.