221
Véase la «Epístola a don Gaspar de Barrionuevo»; en: Biblioteca de Autores Españoles, 36, p. 427. El verso es claramente un juego de palabras, basado en la ambigüedad del término presunto, que se puede leer como la palabra portuguesa que define al jamón serrano, que fue famoso en la región de Sierra Morena, al igual que como «supuesto». Y marrano se puede leer como cerdo o como converso judaizante, un tipo asociado en particular con la comunidad conversa judía del área cercana a la frontera de Portugal. Ahí fue donde, como anota Lope, Arias Montano construyó su casa de campo. Entonces, podemos leer el poema de Lope de dos formas. Primera:
|
Y segunda:
|
222
José-Carlos Gómez-Menor, «Linaje judío de escritores religiosos y místicos españoles del siglo XVI»; en: Ángel Alcalá (ed.) Judíos. Sefarditas. Conversos, Valladolid, 1995, p. 596.
223
Córdoba y su provincia, Sevilla, 1986, p. 34.
224
Vid. nota 22. Otro ejemplo, entre muchos otros, se halla en la novela La pícara Justina. En el libro primero, su autor Francisco López de Úbeda describe a su heroína como «la pícara montañesa»
, pese a que sus parientes tenían unos orígenes claramente judíos. Los escritores conversos a menudo se tomaban licencias similares con el término limpio
, describiendo como limpios a sus ancestros. Esto podría significar que clamaban tener unos orígenes puros, cristianos viejos; también podría significar que sus ancestros eran físicamente limpios, aludiendo a su origen converso, pues los judíos, a diferencia de los cristianos, creían que la limpieza física era necesaria para alcanzar la pureza espiritual. El humanista español Ambrosio Morales (de Córdoba, al igual que Juan de Mena), redactó el siguiente epitafio para su padre: «Aquí se dice, con mucha verdad, todo lo que del difunto hubo: que fue de noble linaje y por todas partes muy limpio»
(Ambrosio Morales, Antigüedades).
225
Fray Luis de Granada, Introducción del símbolo de la Fe, edición de José María Balcells, Cátedra, Madrid, 1989, pp. 13-14.
226
Ibid., p. 16.
227
Ibid. p. 14, nota 3.
228
Los conversos tomaban a menudo sus apellidos del pueblo en el cual se habían convertido al cristianismo. Por ejemplo, un examen del censo tomado en 1510 de los conversos en Sevilla revela numerosos apellidos tomados de pueblos que en la Edad Media tuvieron unas significativas comunidades judías: Sevilla, Jerez, Toledo, Córdoba, Carmona, Llerena, Marchena, Gibraleón, Zafra, Tarifa, Sanlúcar, Palencia, Palma, Aguilar, Burgos, Écija. Véase Claudio Guillén, «Un padrón de Conversos sevillanos (1510)», Bulletin Hispanique, LXXXV (1963). En su Libro de Oración (III Parte, Tratado Segundo, II, I), tras recomendar una dieta frugal, Fray Luis de Granada hace el comentario de que los nuevos cristianos viven más que los cristianos viejos porque comen menos. Me da la impresión de que Granada no está haciendo sólo una alusión sutil a la gula cristiano vieja; también está vinculándose con una población conversa espiritualmente más correcta.
229
Discurso hecho por fray Agustín de Salucio, Maestro en santa Teología, de la Orden de Santo Domingo, acerca de la justicia y buen gobierno de España en los Estatutos de limpieza de sangre: y si conviene, o no, alguna limitación de ellos, Biblioteca Nacional, sign. R/29.688. En su discurso, Salucio propuso un moratorio de cien años en los estatutos de limpieza, después de ese momento, todo el mundo sería cristiano viejo (esto quiere decir que habrían pasado cuatro generaciones desde que sus antepasados se convirtieron y esto sería suficiente para ser considerado cristiano viejo).
230
Ruth Pike, «The converso origins of the sevillian dramatist Diego Jiménez de Enciso», Bulletin of Hispanic Studies, vol. LXVII, num. 2 (April 1990), pp. 129-35.