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531

Ibid., p. 54.

 

532

Ibid., p. 55.

 

533

Américo Castro, op. cit., 1965, pp. 8-9.

 

534

Américo Castro, Pensamiento de Cervantes, ed. de Julio Rodríguez Puértolas, Barcelona, Noguer, 1980.

 

535

De hecho, en sus propias palabras encontramos cómo se desmarca de estas nociones. Dirá, por ejemplo: «El espíritu nobiliario unido al desdén por las actividades comerciales marcan ya el abismo que separará a España de la Europa capitalista» (Américo Castro, op. cit., 1980, p. 85).

 

536

Para reconocer cómo los efectos estructurales se detectan en la coyuntura resulta imprescindible acudir al conflicto Monarquía/Nobleza que se produce alrededor del enfrentamiento entre la dinastía de los Trastámara y Pedro I. Como señala Rodríguez Puértolas, para los enriquistas «los judíos, en efecto, aparecen como dueños de la economía de Castilla, lo cual no era exactamente cierto, si bien fueron administradores y arrendatarios de impuestos y rentas reales, pero también del dinero de nobles y obispos. El antisemitismo de los enriquistas tiene una base bien concreta: deseosos de atraerse en la guerra civil a las masas, excitan el irracionalismo contra los judíos, lanzando incluso la especie de que Pedro I es de origen más que sospechoso, lo que -según los nobles- explicaría la protección que a aquéllos dispensa y el apoyo que las aljamas le dan» (Julio Rodríguez Puértolas et al., op. cit., vol. I, 2000, p. 113).Y se dirá más adelante, en el análisis de la disgregación del mundo medieval: «La lucha por el poder entre la oligarquía y la corona continúa sin descanso. La dinastía Trastámara, condicionada desde sus mismos orígenes por la nobleza, defiende impotente contra las ambiciones y excesos de los aristócratas. El reinado de Juan II (1406-1454), dominado por la figura de Álvaro de Luna durante treinta años, significa, por un lado, la pérdida clara y progresiva de los valores tradicionales, y por otro, la importancia de una clase hasta entonces poco significativa, la burguesía, cuyos intereses representa el discutido condestable Luna, protector de comerciantes y de conversos y enemigo mortal de la Nobleza. El fondo de la cuestión se halla en el enriquecimiento, por un lado, de conversos y mercaderes, y por otro, de la oligarquía latifundista. En este choque de intereses económicos, Luna se apoya en el primer grupo. El trágico final de don Álvaro, degollado públicamente en Valladolid, supone [...] una derrota más de la nueva clase» (Ibid., pp. 133-134).

 

537

Juan Carlos Rodríguez, op. cit., p. 66.

 

538

Ibid., p. 73.

 

539

Ibid., p. 73.

 

540

Ibid., p. 74.