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41

Cfr. Michaëlis de VASCONCELOS «Pedro, Inés», p. 164.

 

42

Cfr. por ejemplo el rojo en los atavíos de la difunta. «manto de escarlatín» (Zamora, carp. n.º 25); «el velo que la cubría / era un rico carmesí» (Larache J2.9); «paño carmesí» (Cádiz, carp. n.º 28); «pañuelo carmesí» (Osuna, Antología, X; p 192). «manto carmesí» (Cartagena, carp., n.º 32); «la toca que la cubría / era raso carmesí» (Nuevo Méjico, BERTINI, p. 47). Y cfr. además el contraste blanco y rojo de sus ropas: «o vestido era blanco / e o manto de cremesim» (COSTA FONTES, TM, n.º 205); «levava casaco blanco / e saia de carmesim» (ibíd., n.º 470); «levava saia d'holanda / camisa de carmesim» (ibíd. n.º 457), etc.

 

43

Para las correspondencias en Ferreira y Bermúdez, cfr. ROIG, «La Castro tragédie du sang». Más alusiones a la sangre que mancha lo blanco del cuerpo o de la ropa de Inés las hay en Anrique da Mota. «ho muito sangre que della corria tingia não somente seus longuos e Ricos vistidos e a mui delgada e alva camisa» (ed. ASENSIO, p. 56): en un romance de Lope de Vega, «sangriento el nevado pecho» (apud BORK, p. 319), en Vélez de Guevara, «arroyos de coral vi desatados / de una garganta tan hermosa y bella», (III, p. 91); en los sonetos de Francisco Manuel de Melo, «Del blanco Oriente de la nieve pura / desató en rubíes los caudales» (ed. CUSMAI, p. 67); en un romance inesiano del s. XVIII, «quedó aquella nieve roja» (DURÁN, R.G., n 1301), etc.

 

44

Cfr. por ejemplo: «ella viinha em huuas andas muito bem corregidas pera tall tempo, as quaaes tragiam grandes cavalleiros, acompanhadas de grandes fidalgos e muita outra gente e donas e donzellas e muita creelezia. Pello caminho estavom muitos homees com cirios nas mãos, de tall guisa hordenados que sempre o seu coreo foi per todo o caminho per antre cirios acesos; e assi chegarom ataa o dilo moesteiro, que eram d'alli XVII legoas, ande com muitas missas e gram solenidade foi posto em aquell muimento» (LOPES, Crónica de D. Pedro, cap. 44, ed. Macchi p. 280).

 

45

Don Pedro se desmaya al enterarse de la muerte de Inés en la tragedia de Mejía (III, p. 205) y en la de Vélez (III, p. 91).

 

46

Cfr. DANTAS.

 

47

Cfr. VIEIRA NATIVIDADE.

 

48

Como indico en mi trabajo «El fantasma», la sombra de Inés después de muerta se aparece a don Pedro en varios textos de los siglos XVI y XVII: así por ejemplo, en la Visão de Anrique da Mota (ed. ASENSIO p. 57), en la Nise Laureada de Bermúdez (ed. TRIWEDI pp. 168-169), en la Iffanta Coronada de Soares de Alarcão (IV, estr. 28-52), y en la tragedia de Mejía de la Cerda (III, p. 405). La pervivencia de este motivo, estrenado en el romance del Palmero, en textos posteriores del Siglo de Oro relacionados todos con Inés es un argumento muy importante para lo que venimos diciendo. Amén de ser un motivo común, hay muchos pormenores en la secuencia del fantasma (cuya lista doy en mi trabajo cit.) que se repiten idénticos en nuestro romance y en los textos mencionados, máxime el de Mejía de la Cerda, quien para la escena de la aparición parece inspirarse directamente en el Palmero (ya que lo incorpora. poco antes, a la acción del drama, y que se ciñe estrictamente a la situación lírica delineada en él). Por otro lado, dicha pervivencia permite integrar lo que supuso Morley p. 305, quien opinaba que el elemento a, la sombra, aparecía tan sólo en la versión del British y en la tradición moderna del Palmero: y como se ha visto, el fantasma cantado en el romance vuelve a aparecer en el Siglo de Oro en textos relacionados con Inés (y no sólo en Mejía, que lo incorpora, sino también en Mota, Bermúdez y Soares de Alarcão).

 

49

Cfr. por ejemplo: «si sos mi querida esposa/ echa tus brazos a mí» (Tánger J2. I ); «si tú sos mi esposa / y te viene a despedir / échame tus brazos encima / ya que te alejas de mí» (Tánger J2.4); «si tú eres la mi esposa ¿pues no te abrazas a mí?» (Burgos, carp. n.º 27); «si ella fuera la mi esposa / ella me abrazara a mí» (Asturias, Antología, IX, p. 252); «si eres mi fiel esposa / abre los brazos a mí» ' (Argentina, CHICOTE p. 57); «abraça-me, ó minha amada / abraça-me já aqui / se me não vens a abraçar / eu aquí morro por ti» (LEITE DE VASCONCELOS, RP, n.º 379); «se tu és a minha amada / então porque não me abraças? Di?» (ibíd., n.º 377), etc.

 

50

Cfr. por ejemplo Bermúdez, «con la sombra abraçado» (Laureada, ed. TRIWEDI v. 1182); Soares de Alarcão, «Pensando Pedro que tocar pudiera / A su Inés le fue cosa impossible» (IV, estr. 51); Mejía de la Cerda, «Los brazos me da Inés. ¡Ay que fue sombra / Que en mí formaron mis pensamientos vanos!» (III, p. 405), etc.

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