Las diversas
funciones predominantes, con sus consecuentes singularidades
temáticas, permiten distinguir ciertos subgrupos entre los
sainetes de costumbres teatrales. Así, según ha
estudiado Mireille Coulon (205-256), no son pocos los intermedios
que presentan los nuevos actores al empezar una temporada, con muy
semejante función a la que otrora desempeñaron las
loas; en algunas ocasiones se juega con que han desaparecido los
actores o el texto y no se puede, por tanto, iniciar la
función. Tampoco faltan obras que aluden a los problemas de
las compañías y de los actores entre sí. La
autorreferencialidad y toda clase de relaciones identificadoras
entre el personaje y la persona que lo encarna forman parte de la
tradición del teatro breve y suministran a Cruz y otros
saineteros coetáneos motivos para sus piezas; baste
mencionar La hostería de Ayala, Soriano
loco, La casa de Chinita o Garrido celoso.
De todos modos, las fronteras entre los sainetes de costumbres
teatrales y los de cualquier otra variedad son muy permeables, pues
se prestan motivos, situaciones, gags...: por ejemplo, «Agramont escribió Quien comió
lleve quien coma (1762), con Ayala de hostalero, y Cruz,
La hostería de Ayala (1760)»
(Sala 2004,
76). Dentro del conjunto general de intermedios, los sainetes de
costumbres teatrales para celebrar el fin de la temporada teatral
constituyen también un particular subgrupo de piezas, menos
numeroso que el de presentación de compañías,
pero nada insólito a fines de la década de los
setenta y comienzos de la siguiente.
Y José
Antonio de Armona y Murga afirma en unas «Reflexiones sobre
el estado de la representación o declamación de los
teatros de esta Corte», en el Memorial literario de
marzo de 1784:
En cualquier caso,
las tres citas demuestran que los coetáneos eran conscientes
de la existencia del subgénero de los sainetes de costumbres
teatrales. No podía ser de otra manera, habida cuenta de la
frecuencia con que se programaban: al comienzo de la temporada, a
veces al final, con ocasión de alguna circunstancia (desde
la enfermedad de un actor o actriz hasta una polémica
estética), etc.
Obviamente, las
alusiones al físico o al carácter de los actores se
corresponden con lo que el público veía y
sabía: como también lo atestigua La
despedida, Simón de Fuentes no podía gozar del
mismo favor del público que el gracioso Garrido, ya que al
ser «de alta estatura, voz fuerte,
carácter duro y pendenciero»
(1899: 513) estaba
obligado a interpretar papeles de antagonista en toda suerte de
dramas heroicos, historiales, comedias militares, etc. Paca era, en
efecto, hija el autor o director de la compañía,
Manuel Martínez, de acuerdo con lo que se dice en el texto.
Nicolasa sale a escena de la mano de su marido Simón, aluden
a una conversación entablada en su casa la noche anterior y
muestra su ignorancia de persona analfabeta:
Según la
práctica habitual de los intermedios, el primer gracioso de
la compañía, Garrido, protagoniza La
despedida. El motivo inicial propio del subgénero
adquiere un relieve mayor, ya que los actores ignoraban de verdad
si serían contratados, deberían buscar acomodo en
compañías no madrileñas o cambiar de oficio.
Los temores de los cómicos no resultaban exagerados, ante
los problemas derivados de la sequía y de la
desafección de los espectadores, amén del insistente
peso reformista y las variaciones en la interpretación que,
entre otras, encarnaba Josefa Figueras. De alguna manera, el citado
Pues que lucro no tenemos trabajando noche y día,
deshagamos compañía y otro destino busquemos, de
Vázquez, responde a lo mismo: «fuimos ricos, semos probes»
, dice
Romero, en un decorado que simula la plazuela de San Juan de
Madrid, donde los actores se ganan la vida fuera del teatro y en
curiosos menesteres; finalmente, deciden regresar a las tablas y
«morir peleando»
.
Al socaire del
doble lamento por la difícil situación general y por
la particular incertidumbre que supone el forzoso descanso de la
Cuaresma, La despedida proporciona algunas informaciones
relevantes sobre la dramaturgia dieciochesca. Su autor no ha
querido exagerar porque no se trata tanto de hacer parodia o
pastiche, como de encontrar un tono elegíaco con el que
llegar al corazón de los aficionados al teatro. Si el
gracioso Garrido resulta ridículo vestido «a la heroica»
, con «ricos adornos y penachos»
, su forma de
declamar es la habitual en el género trágico y los
dramas heroicos, sin que Ramón de la Cruz distinga entre la
tragedia y otras estéticas sublimes más
tradicionales, incluso, quizás, tenía todavía
en cuenta la huella de Metastasio y el melodrama italiano (Garelli
127-138). A los hipotextos que posibilitaron su Manolo
(Sala 1996), se añadía la condena más reciente
de la interpretación tradicional española, a favor de
los franceses a fin de ir imponiendo contra los viejos
hábitos una declamación «sin manoteo, sin clamor pulpitable y sin tono
intempestivamente lastimero ni afectadamente sollozante»
(Tomás de Iriarte: 185). De nuevo coincide con su hermano
Bernardo, quien en el memorial citado anteriormente suscribe:
Con dos
cortesías (muy reveladoramente francesas), su forma de
declamar intentará corroborarlo, aunque a la postre vuelva a
quedarse «en vez de héroe,
renacuajo»
(v. 114). Dos años después, en
la misma dirección neoclásica que el sainete apunta,
Ignacio de Merás explicará cómo hay que mover
los brazos, la manera de hacer salir la voz, el método
adecuado para la expresión de los sentimientos y el modo de
declamar con nobleza, en pro «del arreglo
y perfección del teatro español»
(XVIII).
El sainete
prosigue con algunas discusiones reveladoras de la jerarquía
de las compañías: el autor o director, los galanes,
los barbas... No falta la mención sincera, pero
hábilmente presentada, a la preocupación
económica, confesada por la ingenua Nicolasa:
No obstante,
guarda un mayor interés la consciencia de unidad con que se
piensa el teatro, por más que esto se deba a las complicadas
circunstancias por las que pasa: en La despedida se toma
en consideración a todos los que viven de las tablas,
Garrido presta su voz a los lamentos de la orquesta y los
bailarines acompañan a los actores en una pieza que
aúna el representado con la música, el canto y la
danza. Las seguidillas serias que cantan Tordesillas y la Caramba,
incluso la tirana de Pascua en boca de Romero y especialmente las
folías -muy alejadas de su origen etimológico
(Cotarelo, 1911: CCXLV a)- cumplen idéntica función a
los diálogos teatrales, en una sucesión y alternancia
que supone un crescendo dramático del motivo inicial de
La despedida. Por tanto, no predominan las gracias propias
de lo bajo cómico ni el popularismo estético. La
gravedad se impone y no puede extrañar, pues, que toquen
bajos, trompas y violines o contrabajo, trompa, violón,
violines y oboes en consonancia con la voz, según conviene y
según se hará a fines de siglo en las escenas
tragicolíricas o melólogos. También La
despedida documenta la importancia que se le confería a
la «expresión dulce»
(Merás: 70): el ademán y los pies en el bailete con
el tamboril enlutado y los lazos negros pretenden la
expresión de la ternura (versos 346-347), en este caso hija
de la tristeza.
Utilizo como texto
base el ejemplar manuscrito que se guarda en la Biblioteca
Municipal de Madrid (La despedida, Biblioteca Municipal de
Madrid, signatura Tea 1-183-84), con el que está filiado el
homónimo de la Biblioteca Nacional de Madrid, 14601-29.
Modernizo la puntuación y la ortografía. He
añadido las dramatis personae, enmiendo «Caudamo»
a favor de
«Candamo» (verso 395), restituyo los versos 415-419
rayados y pongo en boca de Simón la réplica de los
versos 261-264 (que no pueden ser dichos por Nicolasa) y en la de
Garrido la de los versos 369-373 (que no pueden ser dichos por
Martínez). Resuelvo todas las abreviaturas, salvo las del
apuntador para avisar a los actores su pronta salida a escena; leo
«reverº»
como
«reverenciándolo», en la acotación
posterior al verso 355. Corrijo los leísmos de los versos
238, 268, 401, 419 y 440, y deshago la contracción «estotra»
del verso 503.
PERSONAJES
|
|
| GARRIDO |
|
| MARTÍNEZ |
|
| JUAN RAMOS |
|
| PACA [FRANCISCA MARTÍNEZ] |
|
| JOAQUÍN PALOMINO |
|
| TORDESILLAS |
|
| LA CARAMBA |
|
| ROMERO |
|
| SIMÓN |
|
| NICOLASA PALOMERA |
|
| LA GRANADINA |
|
| SILVERIA DE RIVAS |
|
| JOSEFA PÉREZ |
|
| SRA. VALDÉS |
|
| RAFAELA |
|
| CORONADO |
|
| VICENTE RAMOS |
|
| RAFAEL RAMOS |
|
| Otros dos |
|
| Ocho bailarines |
|
| GALVÁN |
|
| JOSEFA FIGUERAS |
|
| Orquesta |
|
|
|
|
Al levantar la cortina estará el teatro3
de salón. Se descubre GARRIDO sentado en una rica silla de
brazos, echada la cabeza sobre la una mano, y en la otra un buen
pañuelo blanco. Estará vestido lo mejor que pueda, a
la heroica. Luego sale MARTÍNEZ acechándole a
su tiempo.
|
|
| |
(Voces dentro.)
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| JUAN RAMOS |
|
(Dentro.)
|
| Primero nos despidamos. |
|
|
|
| GARRIDO |
|
(Se levanta.)
|
| Yo no tengo corazón. |
5 |
| Venga un caballo, un
caballo... |
|
| ¿Pero aquí
estabas? |
|
|
|
|
| GARRIDO |
| Que obedientes o forzados, |
|
| bien que todos afligidos, |
|
| nuestra partida ordenamos, |
10 |
| unos para pocos días |
|
| y otros para muchos
años. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| Y tú también, me
parece |
|
| que te previenes temprano. |
|
|
|
| GARRIDO |
| ¡Ay, amigo!, que yo
estoy |
15 |
| de dolor más penetrado |
|
| que ninguno, cuando pienso |
|
| que he de dejar no el teatro |
|
| -que éste, si divierte un
día |
|
| en el discurso del año, |
20 |
| nos incomoda y asusta |
|
| trescientos sesenta y cuatro-, |
|
| sí un público de
cuyas |
|
| benignidades estamos |
|
| cada vez más
satisfechos |
25 |
| y nunca nos vemos hartos. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| ¡Y cómo se pasa el
tiempo! |
|
| Me parece que aún me
hallo |
|
| en la loa de la fiesta |
|
| primera con que
empezamos4. |
30 |
|
|
| GARRIDO |
| Lo propio a mí. Yo he
nacido |
|
| para el gran mundo: yo amo |
|
| la sociedad5,
y me muero |
|
| en viéndome solitario. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| Ésta es una forzosa |
35 |
| necesidad. Pero, vamos, |
|
| ¿a qué vienen esos
ricos |
|
| adornos y ese penacho? |
|
|
|
| GARRIDO |
| Como pienso ir a brillar |
|
| lejos de Madrid, cansado |
40 |
| de papeles de gracioso. |
|
| Al hombre como yo, alto |
|
| y severo, la pasión |
|
| que siempre le ha dominado |
|
| es la ambición. Autor
mío6, |
45 |
| yo quiero seguir los pasos |
|
| de mis mayores. Yo quiero |
|
| ejercitarme unos años |
|
| en el cómico
sublime7 |
|
| o las tragedias y, bajo |
50 |
| la dirección del actor |
|
| más sobresaliente y
sabio, |
|
| ponerme a aprender de reyes, |
|
| de héroes y de tiranos. |
|
| Yo tengo una expresión
viva, |
55 |
| el tono de la voz claro, |
|
| las pasiones eficaces |
|
| y el gesto noble y osado. |
|
| Ya me verás algún
día, |
|
| sobre este propio teatro, |
60 |
| mostrar a este mismo pueblo |
|
| el fruto de mis trabajos |
|
| heroicos y sobre mí |
|
| venirse la casa abajo8. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| ¿Y te has de ir sin dar las
gracias |
65 |
| de lo mucho que te ha honrado, |
|
| al público? |
|
|
| GARRIDO |
|
¿Por tan necio
|
|
| me juzgas, o tan ingrato? |
|
| Antes me he puesto este traje |
|
| patético imaginando |
70 |
| que hará más digna mi
arenga, |
|
| y más decente9. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| GARRIDO |
|
Pues ponte
|
75 |
| a lo menos retirado, |
|
| que esto es muy serio, muy
fino, |
|
| y no es sainete de majos, |
|
| que cuantos más y más
bulla, |
|
| más satisfechos
estamos. |
80 |
|
|
| MARTÍNEZ |
| Bien. Ya me retiro: empieza. |
|
|
|
| GARRIDO |
| Hago cuenta que ahora salgo. |
|
|
(Hace que entra. Sale a paso
serio, sin extravagancias, y declama sin imitar a nadie ni
ridiculizar la tragedia, los versos siguientes con dos
cortesías.)
|
|
|
| GARRIDO |
| Señoras y señores,
así como |
|
| suele el rocío al despertar
la aurora, |
|
| después que ha
producido |
85 |
| las riquezas de Flora, |
|
| en ligeros vapores elevado |
|
| volver al aire más
beneficiado |
|
| con el tributo de perfumes
ciento |
|
| de diversos aromas, |
90 |
| así vuestra piedad, vuestro
talento, |
|
| vuestro gusto, que vierte en
abundancia |
|
| la más noble
magnífica influencia, |
|
| vuelve a cobrar el precio de sus
dones |
|
| de nuestros reverentes
corazones. |
95 |
|
|
|
|
| GARRIDO |
|
Cuando el astro de la noche,
|
|
| siguiendo la carrera
acostumbrada, |
|
| su luz reparte por el
horizonte, |
|
| de su plateado coche |
|
| el brillante reflejo nos
alumbrara |
100 |
| si sus fuegos el sol no le
prestara. |
|
| Vosotros sois el sol, nosotros
luna, |
|
| sin otra luz que la que de
ahí recibe, |
|
| y cuando por fortuna |
|
| al otro clima os vais o
estáis nublados, |
105 |
| nos quedamos nosotros
eclipsados10. |
|
|
|
|
|
| GARRIDO |
|
Acabose.
|
|
|
(Llora.)
|
| En habiéndome acordado |
|
| de cuando veo las gradas |
|
| y las baldosas del patio, |
110 |
| las rejas de la cazuela |
|
| y paredes de los palcos, |
|
| me turbo y vuelvo a quedarme, |
|
| en vez de héroe,
renacuajo11. |
|
|
|
| VOCES |
|
(Dentro.)
|
| Yo iré primero. |
|
|
| JUAN RAMOS |
|
(Dentro.)
|
|
No irá
|
115 |
| sino cada uno cuando |
|
| sea razón. |
|
|
|
|
| PACA |
|
(Sale.)
|
| Ya sale a decirlo Ramos, |
|
| bien que, diga lo que diga, |
|
| yo tengo más declarado |
120 |
| derecho a hacer el cumplido |
|
| al público. |
|
|
| JUAN RAMOS |
|
(Sale.)
|
|
Será en vano
|
|
| habiendo primer galán. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| Sí, que cuando llegue el
caso |
|
| sufriré yo como autor |
125 |
| que me dejen
desairado...12 |
|
|
|
| PALOMINO |
|
(Sale.)
|
| Ni yo, pues como la parte |
|
| de los primeros ancianos, |
|
| en una función tan
seria |
|
| debo ser privilegiado. |
130 |
|
|
|
|
|
|
| MUJERES |
|
(Dentro.)
|
| Compañeros, sosegaos, |
|
| y valga la razón. |
|
|
| TODOS |
|
(Dentro.)
|
|
Nadie
|
|
| podrá impedir que
salgamos. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| ¿Qué
zambra13
es ésta? Yo voy |
135 |
| allá dentro a
sosegarlos. |
|
|
|
| PACA |
| ¿A qué dice usted que
va? |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| Con el sombrero en la mano |
|
| a suplicarles que callen |
|
| muy atentos, y si los hallo |
140 |
| pertinaces, a las damas |
|
| las encerraré en su
cuarto |
|
| y a los hombres los
haré |
|
| que tengan juicio a sopapos. |
|
|
|
| PACA |
| No se meta usted en eso, |
145 |
| y créame, padre amado, |
|
| que con diversas ideas |
|
| cada uno está
empeñado |
|
| en salir a despedirse |
|
| de Madrid, según su
vario |
150 |
| carácter y habilidad, |
|
| y creo serán en vano |
|
| todas cuantas diligencias |
|
| proyectéis para
estorbarlo. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| ¿Y quién quiere
despedirse? |
155 |
|
|
| PALOMINO |
| Los cómicos, el
teatro14, |
|
| la música, el baile. Yo |
|
| estoy de todo enterado |
|
| y te pido que los dejes. |
|
|
|
| GARRIDO |
| Lo mejor era dejarlos |
160 |
| salir con sus varios temas, |
|
| y que aquí nos
divirtamos |
|
| observando a cada uno. |
|
|
|
|
|
| JUAN RAMOS |
|
Y yo me allano,
|
|
| mas no entiendo cómo
puede |
165 |
| despedirse el mismo teatro. |
|
|
|
| PALOMINO |
| Ya te lo haré ver;
espera |
|
| que lo avise mi silbato. |
|
|
|
|
|
(Silba y se muda el teatro en la mutación negra de
Pascua o telón y bastidores al revés15.)
|
| MARTÍNEZ |
| ¿A qué viene este
capricho? |
|
|
|
| PALOMINO |
| Mírale todo mudado, |
170 |
| de su dolor revestido |
|
| y desnudo de su ornato, |
|
| al ver cercano ya el
día |
|
| de quedar desamparado |
|
| del público, a cuyos
ojos |
175 |
| era diversión y agrado. |
|
|
|
| GARRIDO |
| Y sería más
visible |
|
| su dolor en el verano, |
|
| si llorara todo el
sebo16 |
|
| de que está
reconcentrado. |
180 |
|
|
| JUAN RAMOS |
| Pero la música, el
baile, |
|
| ¿cómo se
despiden? |
|
|
| PALOMINO |
|
Vamos
|
|
| por partes. Ya la
Catuja17, |
|
| que hacia aquí se acerca,
oigamos18. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| Y, según parece, sale |
185 |
| a despedirse cantando. |
|
|
|
| JUAN RAMOS |
| Callemos, y como expresa |
|
| su triste ausencia veamos. |
|
|
(Siéntanse.)
|
|
|
|
|
(Sale la señora TORDESILLAS con sus seguidillas
serias.)
|
| TORDESILLAS |
| No llore, ni se queje |
|
| de su desgracia |
190 |
| quien nunca estuvo ausente |
|
| de lo que ama. Etc. |
|
|
|
|
|
| JUAN RAMOS |
|
No he visto dolor
|
|
| más dulcemente
expresado. |
|
|
|
| PALOMINO |
| Pues oye ahora a la Caramba |
195 |
| como lo expresa a lo
majo19. |
|
|
|
|
|
| GARRIDO |
|
No lo es tal,
|
|
| que de la ausencia en los
casos |
|
| hay unos que se despiden |
|
| gimiendo y otros rabiando. |
200 |
|
|
| JUAN RAMOS |
| Ya llega. Callemos todos |
|
| porque no la interrumpamos. |
|
|
|
|
|
(Sale la señora CARAMBA, de maja, y canta seguidillas
de igual carácter.)
|
| CARAMBA |
| Cuatro piezas de a ocho |
|
| doy a quien sepa |
|
| donde venden remedios |
205 |
| para la ausencia. Etc. |
|
|
|
|
|
| CARAMBA |
|
Esto es por ahora,
|
|
| que luego después
aguardo |
|
| embocar20
a cada uno |
|
| una arenga muy despacio. |
210 |
|
|
| PACA |
| Con el permiso de usted, |
|
| eso será en acabando |
|
| la que yo traigo estudiada. |
|
|
|
|
|
| GARRIDO |
|
¿Qué nos
cansamos,
|
|
| si eso no le toca a nadie |
215 |
| sino a mí, que ya he
empezado |
|
| y vengo en traje más
digno |
|
| que los demás para el
paso? |
|
|
|
|
|
(Se presenta ROMERO de tuno, con la tirana de
Pascua.)
|
| ROMERO |
| Cualquiera de mi ejercicio |
|
| en llegando la Cuaresma, |
220 |
| aunque sea mal cristiano, |
|
| tiene que ayunar por fuerza, |
|
| tantananina, |
|
| tantananí, |
|
| que hasta la tirana, tirana |
225 |
| se despide aquí, |
|
| tantananina, |
|
| tantananí. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| Romero, ¿dónde te
vas |
|
| tan pronto? |
|
|
| ROMERO |
|
Al Portal de paños,
|
230 |
| a sacar un luto negro |
|
| con el forro
escarolado21. |
|
|
|
|
|
| ROMERO |
|
¡Ay, amigos!,
|
|
| que es mi dolor tan
extraño |
|
| que es preciso distinguirle |
235 |
| con un luto extraordinario. |
|
| Después oiréis una
arenga |
|
| que para explicarlo traigo. |
|
|
|
|
|
|
|
(Sale SIMÓN
trayendo de la mano a la señora NICOLASA.)
|
| SIMÓN |
|
Nicolasa mía,
|
|
| éste es el lance: hazte
cargo |
240 |
| de que estás sola, no
tengas |
|
| cortedad y diles algo |
|
| a estos señores de
aquello |
|
| que anoche comunicamos. |
|
|
|
|
|
| SIMÓN |
|
Pues, tonta,
|
245 |
| anoche mismo, cenando, |
|
| ¿no nos ocurrió un
asunto, |
|
| que por poco me atraganto |
|
| yo, tú te desmayas y |
|
| en lágrimas anegados |
250 |
| nos tuvo una hora?, por
señas22, |
|
| ¿que al tener, para
limpiarnos, |
|
| los pañuelos en los
ojos, |
|
| se subió en la mesa el
gato |
|
| y en menos de dos minutos |
255 |
| se mamó todo el
guisado, |
|
| nos vertió el frasco del
vino |
|
| y se quemó medio
rabo?23 |
|
|
|
| NICOLASA |
| De eso bien me acuerdo, pero |
|
| no de lo demás que
hablamos. |
260 |
|
|
| [SIMÓN.] |
| Expresar nuestro dolor |
|
| al público con un largo |
|
| discurso en aquel momento |
|
| triste que nos separamos. |
|
|
|
| NICOLASA |
| Si sabes que yo no tengo |
265 |
| discurso bueno ni malo, |
|
| largo ni corto que hacerles: |
|
| hazlo tú, que has
estudiado |
|
| los dominativos24. |
|
|
| SIMÓN |
|
¿Yo,
|
|
| que vivo conceptuado |
270 |
| del público en el
carácter |
|
| de traidor y de tirano? |
|
| ¿Yo, que me presento
siempre |
|
| con un corazón de
mármol |
|
| a su vista, con ideas |
275 |
| del hombre más
inhumano, |
|
| más impío, y con un
gesto |
|
| lo propio que un condenado? |
|
| ¿Yo, que no hace cuatro
días |
|
| dejé de escandalizarlos |
280 |
| y de hacerme aborrecer |
|
| con el moro de Los
Pardos |
|
| de Aragón y con el
otro |
|
| del Triunfo de
Garcilaso25, |
|
| había de venirme ahora |
285 |
| a decirles arrumacos? |
|
| A la primera palabra |
|
| me encajaban un aplauso |
|
| de moda, que me
aturdían |
|
| o me tiraban los bancos. |
290 |
| Tú, que tienes la voz
dulce |
|
| y ese natural agrado |
|
| en el semblante, serás |
|
| mejor escuchada. Vamos. |
|
|
|
| NICOLASA |
| Si yo no sé hacer
cumplidos |
295 |
| de cumplimiento26
y me espanto |
|
| en viendo tres hombres juntos, |
|
| ¿cómo he de hablar
donde hay tantos?, |
|
| ¿y qué les he de
decir? |
|
|
|
| SIMÓN |
| Aquello que al separarnos |
300 |
| de su vista te dictaren |
|
| tu sencillez y tu grato |
|
| corazón. |
|
|
| NICOLASA |
|
(Reservada y con
cortedad.)
|
|
Señoras, yo...
|
|
| Señores y todos cuantos |
|
| componen este concurso |
305 |
| por arriba y por abajo, |
|
| yo por las tardes venía |
|
| muy contenta a visitaros |
|
| porque... ¿Digo que
porque |
|
| nos pagaban el trabajo? |
310 |
|
|
| SIMÓN |
| No, boba, di que por
sólo |
|
| el interés de
agradarlos. |
|
|
|
| NICOLASA |
|
(Se suelta.)
|
| Dilo tú, que yo no
miento, |
|
| pues anoche murmuramos |
|
| también de que nos dan
poco |
315 |
| y que quieren reventarnos. |
|
|
|
|
|
| SIMÓN |
| ¡Vaya, hija, que me has
dejado |
|
| con lucimiento! |
|
|
| JUAN RAMOS |
|
Apartad,
|
|
| y qué es aquello
veamos. |
320 |
|
|
|
|
(Salen las señoras GRANADINA, SILVERIA, PÉREZ, VALDÉS y RAFAELA con CORONADO, los RAMOS y otros dos, todos de negro, en
dos filas, bailando moderadamente cuanto baste para significar la
salida de los bailetes27
y sin más música que un tamboril enlutado, que
sacará CORONADO y
ellas, sonajas pintadas de negro, y con lazos del propio color la
señora GRANADINA.
Los demás que quieran podrán sacar castañuelas
con lazos negros, y apenas sonarán. No hagan más
figura que la salida saltando poco.)
|
| GRANADINA |
| Silencio, y váyanse
ustedes |
|
| allá dentro por un
rato, |
|
| que va a despedirse el baile |
|
| cómico, significado |
|
| en nosotros y los ocho |
325 |
| bailarines cotidianos |
|
| que nos siguen en los coros, |
|
| los bailetes y los cuatros. |
|
|
|
| CORONADO |
| Ya veréis con qué
elocuencia |
|
| me explico yo por los saltos, |
330 |
| y cómo voy el estilo |
|
| de la oración28
elevando |
|
| según la cara que pongo |
|
| y las cabriolas que hago. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| ¡Despedirse con
cabriolas!, |
335 |
| ¡qué locura! |
|
|
| GARRIDO |
|
Sois un fatuo,
|
|
| que la música y el
baile |
|
| ya se ha visto en el teatro |
|
| mover todas las pasiones |
|
| con sus cláusulas y
pasos. |
340 |
| Y quien las supo explicar |
|
| tantas veces deleitando, |
|
| bien de nuestra despedida |
|
| podrá exprimir29
los amargos |
|
| sentimientos. Alto, amigos, |
345 |
| vuestro ademán, vuestros
pies, |
|
| de ternura penetrados, |
|
| digan el adiós postrero |
|
| a nuestro público
amado, |
|
| siendo cada movimiento |
350 |
| un suspiro y un abrazo. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
| ¿Y qué aire os han de
tocar? |
|
|
|
|
|
|
|
(Preludio. Y sale despacio, de luto y melenas30,
el joven GALVÁN.)
|
| GALVÁN |
|
Aguardaos,
|
|
| que a gran dolor poca
prosa31, |
|
| poca voz a mucho llanto. |
355 |
|
(Se presenta al público
reverenciándolo.)
|
| La temporada se acaba, |
|
| es forzoso separarnos: |
|
| encomendadnos a Dios, |
|
| que bien lo necesitamos. |
|
| Dije. Ahora bailen ustedes |
360 |
| hasta que echen los
livianos32. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| GRANADINA |
| ¡Pues no es una
desvergüenza |
|
| salir y habernos cortado |
|
| la despedida del baile! |
|
|
|
| CORONADO |
| Ha sido un gran desacato. |
365 |
| Volvamos a ella. |
|
|
| GARRIDO |
|
Teneos.
|
|
|
(Mirando a la
orquesta.)
|
| Sí, bien está, yo me
encargo. |
|
|
|
|
|
|
|
| [GARRIDO.] |
| Con mis amigos los bajos, |
|
| las trompas y los violines, |
370 |
| que, como parte del teatro, |
|
| despedirse también
quieren |
|
| del auditorio llorando. |
|
|
|
| PACA |
| ¿La madera y el metal |
|
| han de hablar? Tú
estás borracho. |
375 |
|
|
| GARRIDO |
| Ellos me han hecho la
seña |
|
| y yo tengo de ampararlos. |
|
|
|
|
|
|
|
| MARTÍNEZ |
|
Será cansaros
|
|
| en balde solicitar |
380 |
| la preferencia en el raro |
|
| empeño de despedirse |
|
| del auditorio este año |
|
| con más expresiones que
otros, |
|
| pues yo debo en este caso |
385 |
| ser el que por todos cumpla |
|
| como autor, y no cansarlo |
|
| con cien discursos
quizá |
|
| poco discretos y largos. |
|
|
|
| CORONADO |
| Todo lo tenemos dicho |
390 |
| nosotros con cinco pasos |
|
| graves y cinco piruetas. |
|
|
|
| GARRIDO |
| Un golpe desafinado |
|
| de la orquesta hará
más fuerza |
|
| que un romance de
Candamo33. |
395 |
|
|
| JUAN RAMOS |
| Yo he de embocar mi
oración. |
|
|
|
| PALOMINO |
| Yo he de decir lo que traigo. |
|
|
|
|
|
|
|
| GRANADINA |
| Señores, háganse a un
lado. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| PALOMINO |
|
Que haya oposición,
|
|
| y todos examinando |
|
| la razón de cada uno, |
|
| hable el que mejor fundado |
405 |
| tenga el derecho de hablar. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| FIGUERAS |
|
(Sale.)
|
|
Aguardaos,
|
|
| y contemplad lo que
hacéis. |
410 |
| ¿Qué
confusión, qué letargo34 |
|
| os ocupa35
las ideas? |
|
| ¿Se ha de decir que
acabamos |
|
| con pleitos? ¿No hemos
tenido |
|
| bastantes en todo el
año, |
415 |
| tan considerable alguno, |
|
| de tanto interés, tan
arduo, |
|
| como si el decir un verso |
|
| le tocaba a Gil o a
Sancho?36 |
|
|
|
| JUAN RAMOS |
| Pues este pleito no puede |
420 |
| haber medio de excusarlo, |
|
| pues en hacer el cumplido |
|
| cada uno está
empeñado. |
|
|
|
| FIGUERAS |
| Sí hay medio muy
fácil, breve |
|
| y único de conformaros. |
425 |
|
|
|
|
| FIGUERAS |
|
No hacer cumplido alguno.
|
|
| Lo que el público
aguardando |
|
| está hoy de nuestro
celo |
|
| no es un discurso elevado, |
|
| que eso es una bagatela, |
430 |
| sino que le divirtamos. |
|
| Menos palabras y más |
|
| efectos en el trabajo: |
|
| ésta es la verdad. |
|
|
| GARRIDO |
|
Bien dicho,
|
|
| y éste es el modo más
claro |
435 |
| y breve de hacer arengas. |
|
| Además, que si comparo |
|
| los corazones de todos |
|
| con el mío, en este
caso |
|
| lo tiene tan comprimido |
440 |
| el dolor, tan apretado, |
|
| que mal trasladar pudiera |
|
| sus sentimientos amargos |
|
| del corazón al
discurso, |
|
| y del discurso a los labios. |
445 |
| Sólo el silencio es quien
prueba |
|
| el verdadero quebranto |
|
| de una ausencia. Dos amantes |
|
| tiernamente enamorados, |
|
| o huyen el terrible instante |
450 |
| del último adiós o al
cabo |
|
| se dicen pocas palabras |
|
| aunque se den mil abrazos. |
|
|
|
| GARRIDO |
| Parece que me hallo en ello; |
|
| no en eso nos detengamos. |
455 |
|
|
| FIGUERAS |
| Ni detenernos tampoco |
|
| sería justo en el
tablado. |
|
| Los corazones sensibles |
|
| deben huir el estrago |
|
| de iguales golpes. Y
así, |
460 |
| todos sin hablar nos vamos. |
|
|
|
|
|
| PACA |
| Pues yo opino lo contrario, |
|
| porque rabio por hablar, |
|
| y hablaré, cuando me
hallo |
465 |
| con superiores motivos |
|
| de manifestar al patio |
|
| mi gratitud. |
|
|
| GRANADINA |
|
Yo también,
|
|
| por lo mucho que me ha
honrado, |
|
| he de bailarle las gracias |
470 |
| aquí, si no se las
hablo37. |
|
|
|
|
|
|
|
| GARRIDO |
| Y también el
contrabajo, |
|
| que aunque no dice palabra |
|
| está como apoderado |
475 |
| de la orquesta,
haciéndome |
|
| mil señas por decir
algo. |
|
|
|
| JUAN RAMOS |
| Chito, y vaya un pensamiento, |
|
| a ver si nos conformamos. |
|
| Todos hemos concurrido |
480 |
| igualmente en el teatro |
|
| a disfrutar las bondades |
|
| de este público
bizarro38, |
|
| y todos en el empeño |
|
| de darle gracias estamos |
485 |
| igualmente: pues |
|
| fórmese un coro
enlazando |
|
| los versos, música y
baile, |
|
| sus afectos, como cuando |
|
| el discreto jardinero |
490 |
| que quiere hacer un regalo |
|
| de la mejor flor, al ver |
|
| que cuantas está
mirando |
|
| son todas bellas, resuelve |
|
| hacer de todas un ramo, |
495 |
| con que enriquece el obsequio |
|
| por lo abundante y lo vario |
|
| de matices a los ojos |
|
| y fragancias al olfato. |
|
|
|
|
|
| TODOS |
|
¡Viva el pensamiento!
|
500 |
|
|
| MARTÍNEZ |
| Pues al punto a ejecutarlo. |
|
|
|
| GARRIDO |
| Atención por esta
parte, |
|
| y por esta otra cuidado. |
|
|
|
|
|
(Se dividen a los lados dejando en medio los del baile y
sigue el coro con la música correspondiente.)
|
|
|
CORO
|
TORDESILLAS y
NICOLASA |
| Pues obligados |
|
| todos nos vemos, |
505 |
| todos debemos |
|
| agradecer. |
|
|
|
|
|
FIGUERAS y
JUAN RAMOS |
|
(Representando con la propia
música.)
|
| Aunque infelices |
|
| no lo logramos, |
510 |
| sólo aspiramos |
|
| a complacer. |
|
|
|
CORO y
TODOS |
| Sólo aspiramos a
complacer. |
|
|
|
TODOS y
NICOLASA |
| Y ahora, señores, |
|
| al despedirnos |
515 |
| fuerza es partirnos |
|
| el corazón. |
|
|
|
| CORO |
| Fuerza es partirnos el
corazón. |
|
|
|
FIGUERAS y
JUAN RAMOS |
| Para dar pruebas |
|
| de este quebranto |
520 |
| ni basta el llanto |
|
| ni hay expresión. |
|
|
|
| CORO |
| Ni basta el llanto ni hay
expresión. |
|
|
|
| GARRIDO |
|
(Solo.)
|
| Lloren resultas |
|
| de este trabajo |
525 |
| el contrabajo, |
|
| trompa y violón. |
|
|
(Hacen los instrumentos lo que
dice la voz.)
|
| Llorad, violines, |
|
| llorad oboeses39, |
|
| estos reveses |
530 |
| de la estación. |
|
| Veréis si acaso |
|
| lloráis unidos, |
|
| todos movidos |
|
| a compasión. |
535 |
| El baile llore |
|
| su postrer vale: |
|
| veamos qué sale |
|
| de esta invención. |
|
|
|
| CORO |
| Veamos qué sale de esta
invención. |
540 |
|
|
|
|
(Por el aire grave de las folías se dispondrá
un bailete patético sólo de pasos graves, los brazos
altos; y, al fin de cada cláusula, una pirueta, sacan los
pañuelos blancos, se los ponen a los ojos y paran un
instante, etc.)
|
| CORO GENERAL |
| Y ahora, señores
míos, |
|
| para no molestaros |
|
| es fuerza que con esto |
|
| la idea concluyamos. |
|
|
|
NICOLASA y
TORDESILLAS |
| Los corazones quedan |
545 |
| en vuestras manos. |
|
|
|
FIGUERAS y
JUAN RAMOS |
|
(Representando.)
|
| Conservadlos presentes |
|
| para otro año. |
|
|
|
| GARRIDO |
|
(Cantando.)
|
| No os olvidéis de un
héroe |
|
| de mi tamaño... |
550 |
|
|
| GRANADINA |
|
(Representando.)
|
| Ni de la Granadina |
|
| que os ama tanto. |
|
|
|
| MARTÍNEZ |
|
(Representando.)
|
| De nadie, pues que todos |
|
| os veneramos. |
|
|
|
| CORO |
| Y adiós, noble
concurso, |
555 |
| adiós, pueblo adorado, |
|
| adiós, hasta la Pascua |
|
| que otra vez nos veamos, |
|
| adiós, adiós,
adiós, |
|
| adiós hasta la Pascua |
560 |
| que nos veamos. |
|
|
|