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ArribaAbajo- III -



Sueños

Yo dormía, pero mi corazón velaba
Cantares 5.2




ArribaAbajoAlalba


¡He de llegar! decía el peregrino
ansiando ver el bosque antes
que el alba abriera sus ojos
al pálido sol del desierto
donde moran los hombres.




ArribaAbajoSímbolos


Estoy caída,
como una lanza
con sangre tuya,
junto al Gran Río.
Estoy caída:
¿es este el fondo
de algún abismo?
Tú que me llevas,
dime el camino...
Estoy caída
y mortal cielo
es caer contigo.




ArribaAbajoEl árbol, el colibrí, el viento


Duerme o sueña
el alma
asida al aire
en donde canta
el ave
asida al viento.




ArribaAbajoEl chaman sueña


No hice
los ojos
del búho
pero miré
la noche
y pude verte.




ArribaAbajoLa Señora de las Siete Estrellas


Señora:
esta tierra es vuestra
y hasta el final latir
del corazón,
será también de Vos.




ArribaAbajo- IV -

Espacios cerrados





ArribaAbajoRealidad


¡Tierra sin los altos rumbos!
¡Mentira en la tierra!
¿Nadie con alto corazón está?




ArribaAbajoAbel


Lo mataron
Tanto lo mataron
que hasta su nombre
tuvo que morir
Mataron a su sombra
La tuvieron que matar
Mas hasta el cielo
y su memoria
no llegaron
no pudieron llegar
Y con su sombra
Y con su nombre
ahí su ser está.




ArribaAbajoél: poder él: poder él: poder


Encierro en este espacio
al que sitia
a mi ciudad.
Lo encierro.
Compruebo
su tiránico afán:
se encierra en sí.
El
es
su
propio
corazón
sitiado.




ArribaAbajoMéritos


Nuestra generación
no sabe qué hacer
con las armas
de la Espantosa Ira.
Dicen los diarios:
«No hay peligro mayor
que esa luz y ese fuego».
Nuestra generación
ha sabido crecer
hasta alcanzar
los frutos
del árbol de Hiroshima.




ArribaAbajo- V -

Espacios del cuerpo




Me levanto.
Vuelvo la cabeza atrás.
Mi cuerpo de sal está.

En el bosque
oscurecido
mis cabellos
son de niebla.

Frente al áspid
del manzano
la boca
pudo ser flor.

En mi cintura...
¡Tierra de los naufragios!

Toma mi mano el papel.
Y el verso acerca
su horizonte.

¡En el pecho
es el quebranto!
Ciertos días,
ciertas noches...

La calle duerme
en mis pies.
Guarda la casa
sus alas...




ArribaAbajo- VI -

Yvy mara'
La tierra sin males





ArribaAbajo- 1 -


¿En dónde están los hijos
de esta tierra
y los aquí llegados?

    ¡En camino!
Los que están,
los que se han ido...

    ¡Todos reunidos!
¡Mentira el haber llegado!
¡Verdad el haber partido!
    ¡Todos reunidos!




ArribaAbajo- 2 -


Si el recuerdo
que en la memoria
       vive,
       dice
de una Tierra sin Mal.
Si el poema
que en la boca
       canta,
       añora
esa Tierra sin Mal...
¡Que nazca en mi pecho ya!




ArribaAbajo- 3 -


Hemos viajado
hacia todos los vientos.
Hemos llegado
hasta el Gran Río de Sal.
Inútiles nuestros cantos.
¡La Tierra sin Mal no está!




ArribaAbajo- 4 -


Tierra nuestra sin Males dormida
Ilumina al viajero perdido
En su errancia no ha visto el sendero
Ya es de noche y el bosque es oscuro...

Una luz en el pecho se enciende...
¡Corazón y sendero se aúnan!
¡Cuántos sueños en pos peregrino
de una Tierra dormida en tu pecho!




ArribaAbajo- VII -

La otra orilla





ArribaAbajoél: cielo


A          K.
siempre          siempre
¡en lo alto!
sin ti          contigo
¡alalba!          ¡alalba!
 5
digo adiós al cielo:
apenas me respondes.




ArribaAbajoUnidad de tiempo


Como las piedras del Itao
   lentamente
    te amo
   esperando
    el alba
   para poder decir
    geológicamente
   te amo.




ArribaAbajoEn ese reino


Este vivir nombrándote
hace saltar las cosas
del reino de la arena
donde me espera insomne
tu piedra, la primera.




ArribaAbajoCanción del domingo gris


Pliego mis alas
y subo.
Ya voy allá
buscando
el corazón
que en sueños
conocí.
Doblo esta hoja gris.
El paraíso aquel
mis alas buscarán
ya sin nombrarte
a ti.




ArribaAbajoAire


Bien sé que todo dolor
se hará de humano aire
uniéndose en medida
      música
al corazón que olvida.




ArribaAbajoAire paciente


Y sin embargo, alienta.
Se expande el pecho
buscando -acaso- la soñada
plenitud que nunca alcanza.
Y sin embargo, espera.




ArribaAbajoMaino, el colibrí


Vida celeste:
en dos
la brisa
te partía...!




ArribaAbajoPartes del Todo


Nadie vio
al Ángel de la Pradera
señalando
las ramas del lapacho.
Nadie vio
su única raíz.
Partes del Todo
cantamos los dos!




ArribaAbajoLlegada


Hasta el círculo
en que danzaban
llegué...
«¡Quédate oh peregrino
en nuestro espacio sagrado!»
Miré al árbol de la pradera
y vi al antiguo colibrí
trayéndome los frutos del Edén...




ArribaVacuidad


¡Vasta soledad!
Espacios del alma
¡dos hacia un Dios
que en su Luz
me sueña.