21
Ibid., fol. 13. Se deduce que es Joven por lo que dice el testigo 29 abajo.
22
Ibid, fol. 27 r «Debe tenerse en cuenta que el editor del Periplo de Hannón (Antigüedad marítima de la República de Cartago. Con el Periplo de su General Hannon, traducido del griego y ilustrado, Madrid, 1756) es Campomanes, fiscal en esta causa.
23
Causa, fol. 27v.
24
Ibid., fol. 33. En el original las palabras «como à otros muchos» van entre paréntesis, y hay una señal en el margen como para indicar la importancia de la información.
25
Principalmente por hablar de la tragedia atribuida a Huerta como suya. También estaba en París en 1766, y era una de las siete personas miembros de las dos Reales Academias, de las que cuatro más participan en este proceso: Velázquez, Campomanes, Bails y T. A. Sánchez.
26
Véanse sus Obras poéticas, t. 2, Madrid, 1779, pág. 7, y La fe triunfante del amor y cetro, Madrid, 1784, pág. 11. Ni A. Palau y Dulcet (Manual del librero hispano-americano, t. 6, Oxford-Barcelona, 19531, págs. 93-4) ni J. Sempere y Guarinos (Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reynado de Carlos III, t. 3, Madrid, 1969, págs. 102-22) mencionan otra tragedia de Huerta.
27
En la Causa contra Navarro (Memorial ajustado ..., citado en la nota 6 arriba) el fiscal acusa a Navarro de «servir de espía á los Jesuítas para sonsacar los testigos que examinaba el Alcalde Don Phelipe Codallos». Véase para. 143 en el fol. 55.
28
Véase B.N., Ms. 18.759, n.° 4, fol. r, reproducido en Cotarelo, ob. cit., págs. 531-2.
29
Desde 1764 Joven había sido fiscal de una comisión encargada de examinar los derechos del Rey sobre los diezmos novales. Después del ataque del Obispo de Cuenca contra el Gobierno, Joven escribió una Carta apologética (R.A.H., Ms. 9/5.103) justificando los derechos reales sobre estos ingresos en nombre de la comisión. Sobre la relevancia de esta lucha, véase Navarro Latorre, ob. cit., pág. 13. Más tarde, Joven formó parte del tribunal nombrado por Carlos III para juzgar las oposiciones en los Reales Estudios de San Isidro después de la expulsión de los Jesuitas, y terminó su carrera como decano de los Alcaldes de Casa y Corte. Véase José Simón Díaz, Historia del Colegio Imperial de Madrid, t. 2, Madrid, 1959, pág. 42, y A. H. N., Sala de Alcaldes, Libro de 1786, fol. 105.
30
B.N., Ms. 18.759, n.º 4, fols. 7v-8r, en Cotarelo, ob. cit., pág. 533.