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«alternada», manuscrito de Panes. R.

 

112

«manos», manuscrito de Panes. R.

 

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«ante su ídolo infernal Cohochipe, etc.»; manuscrito de Panes. Esta lectura indica necesariamente que se trata de una deidad llamada Cohochipe, lo que es un absurdo. La lectura de nuestro manuscrito no se comprende por corrompida y porque su frase es además técnica. Su aplicación se encuentra en las líneas que siguen: Xipe o Xippe, según escribe Torquemada, es la lectura propia, siendo también el nombre de una deidad del Panteón Mexicano. R.

 

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En este pasaje encontramos también notables variantes que acreditan ser versiones distintas de un mismo original. En la impresión de 1871 dice: «y a este tiempo tocaban sus tambores y bocinas y caracoles marinos, y trompetas de palo y otros instrumentos de guerra sonoros, con grande estruendo y ruido, acompañado de aquella inmensa gritería, que el coraje y cólera les causaba: como rabiosos perros acometían a sus contrarios, los unos por vencer, y los otros por defender y resistir contra sus enemigos; los unos y los otros peleaban con unos ímpetus y furor, que su pasión les encendía y incitaba: allí, las pedrerías duras con las tejidas hondas despedidas, que con tan tempestuoso estruendo ofendían con sus golpes por los aires, se despedazaban y deshacían de los encuentros que se daban: allí el torbellino de las saetas y varastos todos que se arrojaban, los brazos desnudos, que le claro día oscurecían con espesas polvaredas, que el diáfano y cristalino aire espesaban, entrecogiéndose unas con otra, que los rayos del sol impedían con su velocidad y furia brava, que el campo belicosísimo asombraban según la muchedumbre de tiros y saetas que por los aires volaban con increíble ímpetu y espesura; pues el daño y ofensa que de una y de la otra parte se hicieron, la sangre vertida y derramada de los cuerpos muertos y heridos que por los cerros y collados corría, que como venidas de agua llovida puede ser comparada, que por imposible caso es poder contar».

 

115

Quizá dardos.

 

116

En la impresión de 1871 dice: «Así, todos ciegos y turbados, temerariamente se despeñaban por grandes y profundos despeñaderos: otros, sin saber por dónde, iban despavoridos; y otros casos desastrosos, no oídos ni en el mundo acaecidos, que se cuentan por memorables y hazañosos hechos; que las barrancas y grandes quebradas quedaban llenas de cuerpos muertos; que las mujeres de los Chichimecas, viejos y niños imposibilitados, salían al despojo del sangriento campo a prender y a cautivar las gentes que querían; y quedaron tales con este endemoniado hecho, que casi no escapó nadie que no fuese muerto o cautivo; y los que se pudieron escapar, han tenido que contar de la derrotada batalla».

 

117

Es mejor la lectura de la impresión, que dice: «Y visto por los Mexicanos esta lastimosa guerra y lamentable, se volvieron a sus tierras desde los cerros de Tlamacazlatzinco como atrás dejamos dicho, sin querer ellos menearse ni darles socorro a los de Huexotzinco, con quien ellos venían, lo cual pasó el año de nueve pedernal, según su cuenta».

 

118

«Teyanitzin Chichimeca Tecuhtli», en la impresión de 1871.

 

119

«a orillas de la laguna desde Cohuatlichan hasta Chichimalhuacan, que pasó el año, etc.», manuscrito de Panes. El último nombre debe leerse Chimalhuacan.

 

120

Aquí se ve claramente, según la expresión del mismo autor, que fue una sola batalla de Texcalticpac, aunque antes la había dividido en dos diferentes.

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