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Los tlaxcaltecas, como las otras tribus, mezclaban su historia con su teogonía. Ya hemos visto que los llamaban teochichimecas o mecas del dios, porque adoraban al ídolo Camaxtli, para distinguirlos de los otros chichimecas que no tenían ídolos, sino que llamaban al sol padre y a la tierra madre, y cuyo culto consistía en cortar al cabeza de la primera caza que tomaban, y mostrarla al sol como sacrificándola. (Ixtlilxochitl, tomo I, página 76). Pero aquí Camaxtli toma también el nombre de Mixcohuatl, lo cual confirma que era el dios nahua del fuego, que ellos como cazadores convirtieron en deidad de la caza, y cuyo culto recibieron al pasar por la región meca.
Es notable, que en este pasaje se ponga a Quetzalcoatl como hijo de Camaxtli y Coatlicue, cuando en la leyenda tolteca solamente es hijo de ésta.
En el Codex Zumárraga o Historia de los mexicanos por sus pinturas, capítulo I, se refiere que Tonacatecuhtli, el dios creador, tuvo por mujer a Tonacacihuatl o por otro nombre Xochiquetzal; y que este dios y esta diosa engendraron cuatro hijos. El primero fue Tlatlauhquitezcatlipoca, espejo roto, el sol; y que a éste tuvieron por dios principal los tlaxcaltecas, y le llamaban Camaxtli. Natural fue que los chichimecas, que adoraban al sol, tomaran como ídolo al de la deidad nahua que lo representaba, cuando con los nahuas se pusieron en contacto. En el capítulo VIII agrega: que andaba Camaxtli en el campo y se encontró con una parienta de Tezcatlipoca, y de ella tuvo un hijo llamado Ceacatl, que es Quetzalcoatl. Esta leyenda es semejante a la que trae aquí el autor, y tiene significación astronómica. (Véase sobre esto mi Historia Antigua). En el mismo capítulo dice que Camaxtli dio con un palo en una peña y salieron cuatrocientos chichimecas: así los tlaxcaltecas unían su origen troglodita a su leyenda religiosa. Más adelante dice el mismo capítulo, que Camaxtli se hizo chichimeca: manera simbólica de expresar cómo la raza aceptó el culto del dios nahua, dejando así en su historia un recuerdo permanente de esa teofanía.
52
debía.
53
En el manuscrito de Panes Xicolan. Tratándose de un nombre de persona debía ser Xicali o Xicoli. R.
54
Sin tener a la vista el grupo jeroglífico denotativo de este nombre no puede fijarse con entera certidumbre su verdadera ortografía. Puede ser Atotoci, Atototzin y probablemente sin la A inicial, que parece ser una preposición incorporada con el nombre; defecto muy frecuente en este manuscrito. R.
55
«la cual casó con Ixtlilxochitl y de ésta Quetzalchihuatzin y». Manuscrito de Panes. R.
56
Así se lee en ambos manuscritos, pareciendo quedar trunca la narración; mas trasladada esa frase después del paréntesis queda completo y exacto. R.
57
Ixtlilxochitl en sus obras sostiene, que los señores de Tlaxcala descendían de los cuatro hijos de Quinatzin, que habían salido del señorío texcucano hacia ese rumbo: aquí Muñoz Camargo quiere por el contrario, que Nezahualcoyotl descienda de los tlaxcaltecas. Como cada cronista quería sublimar su raza, debemos desconfiar de tales aseveraciones, pues uno y otro hecho son inexactos.
58
«a parar». Manuscrito de Panes. R.
59
«que se han nombrado fueron los principales caudillos que trajeron estas gentes, y sus mujeres aquí se nombran por sus nombres antiguos, pues aún después de la conquista vivieron muchos principales descendientes de éstos. Así damos noticia de los principales caudillos que hubo en el origen, etc.» Manuscrito de Panes. Esta es la variante a que aludía en la nota de la página 22 y que me parece confirma la intención que tuvo el copiante de apropiarse la obra de Muñoz Camargo. R.
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Todas las tribus peregrinan en nuestra Historia antigua, durante largos años. Los mexicas, según el códice Ramírez, salieron de Aztlan el año de 820, y hasta principios del siglo XIV fundaron a México. Esto se explica bien por Ixtlilxochitl, (tomo I, página 83), quien dice de los chichimecas, que en donde hallaban lugares acomodados y montuosos, se pertrechaban para lo de adelante, repartiéndose por capitanías, y en los lugares más acomodados a su propósito venían dejando algunas gentes y algunos nobles para sus gobernadores. Al hablar de la peregrinación tolteca (segunda relación), refiere cómo esa raza iba haciendo largas estancias, sembrando los campos, levantando ciudades, y dejando siempre a algunas gentes para que poblasen.
De manera que todas emigraciones, en su lentitud, tenían el carácter de colonizadoras, Esto nos explica por qué todo su largo trayecto, desde Sinaloa hasta la costa de Veracruz, aparece en la Carta etnográfica ocupado por pueblos de lengua nahua.
Si suponemos que los teochichimecas salieron del Chicomoztoc hacia el siglo IX, resultará que tardaron en su peregrinación cerca de cuatro siglos, hasta asentarse en el año de 1208 en las vertientes de las montañas orientales de nuestro Valle; y que allí vivieron su vida troglodita siglo y medio, hasta que fueron expulsados por Quinatzin en 1850.