141
Sobre
las operaciones militares en Italia durante las guerras de
sucesión de Polonia y de Austria se deben consultar
preferentemente el MARQUÉS DE LA MINA Y CASTRUCCIO
BUONAMICI.-BECATTINI las especifica bastante en los libs.
I y II de su Historia.-FERNÁN NÚÑEZ
y WILLIAM COXE le copiaron casi literalmente.-Según
el mismo BECATTINI corrió la noticia de que D. Carlos
debió su libertad, cuando la sorpresa de Velletri,
a un oficial húngaro que pudo cogerle prisionero,
y le dejó escapar admitiendo en premio un diamante;
bien que lo tiene por vulgar hablilla. -BOURGOIN, Cuadro
de la España moderna, t. II, cap. 30, cuenta que,
a no ser por una batería colocada en la calle por
donde iban a desembocar los alemanes, hubiera caído
en sus manos; y que no habiéndose podido averiguar
quién la puso, D. Carlos y otros lo atribuyeron a
prodigio.-FRAY JOSÉ RAMÍREZ, franciscano, lo
explica más naturalmente en el Elogio fúnebre
del Excmo. Sr. D. Nicolás Bucareli y Ursúa: Sevilla, 1798. Dice allí que el rey de Nápoles
se salvó del peligro metiéndose entre la brigada
de carabineros de que era capitán Bucareli, a quien
lo oyó expresar de este modo: «Velletri es la lección
y el ejemplo militar que doy a mis hijos: Velletri me ganó
la confianza del mejor y más amable de los reyes.
El Señor D. Carlos III me llamaba y trató desde
entonces como compañero y amigo.»
-Yerra CÉSAR
BALBO al decir en su buen Compendio de la historia de Italia
desde los tiempos primitivos hasta 1814, lib. VII, § 27,
que los dos ejércitos fueron en el tránsito
la irrisión de los lugares cuando se retiraron de
Velletri. Lobkowitz había ido a reconquistar a Nápoles,
y volvióse desengañado; al par que D. Carlos
sólo se propuso cerrarle el camino, y lo consiguió
plenamente.
142
TANUCCI, en carta a Grimaldi de 22 de febrero de 1766, expresa que nació dos meses antes de alborotarse el pueblo de Madrid contra Oropesa en 1699.-En carta del mismo Tanucci a Centomani, agente de Nápoles en Roma, de 14 de enero de 1764, le hace relación de sus estudios y de sus ascensos de la manera que trascribo, y de la cual resulta inexacto que D. Carlos conociera a Tanucci por la defensa que hizo del derecho de la soberanía para sacar del templo a un soldado español homicida, como asegura Becattini, lib. II, pág. 175.
143
BECATTINI trascribe lo más importante de este escrito, que atribuye al abate Antonio Genovese, en el lib. II, pág. 97.
144
Cuando el primer levantamiento era virrey D. Raimundo de Cardona; cuando el segundo, D. Pedro de Toledo, marqués de Villafranca. Aunque acreditaron grande entereza, no pudieron domar uno ni otro la terrible oposición de los naturales al establecimiento de tribunal tan odioso.
145
Documentos del archivo de la curia arzobispal demostraban que desde 1642 hasta 1723 hubo ministros con el nombre del Santo Oficio; que muchos obispos habían tenido comisiones para procesar inquisitorialmente, siendo castigadas varias personas desde 1576 hasta 1724 por sospechas de haber paliado la verdad en tales procesos; que en no pocos de los formados por los prelados sobre materias religiosas se puso el sello del Santo Oficio; y que de 1581 a 1689 hubo repetidas abjuraciones de herejía. Aun durante los tiempos recientes de Carlos VI solían salir la mañana de San Pedro los vergonzantes ministros inquisitoriales en procesión solemne llevando en cestos varias supuestas hechicerías y quemándolas a la vista de todo el pueblo. De ninguna de estas prácticas abusivas quedó ya rastro luego que se descubrieron las tramas urdidas en 1746 para fomentar la Inquisición clandestina en el país napolitano. Habíalas dado grande pábulo el arzobispo cardenal Espinelli, y así hubo de renunciar la mitra. D. Carlos siempre conservó memoria de los manejos de este prelado por dar vigor al Santo Oficio, y acostumbraba decir cuando le ocurría mentarle: «Buen sugeto; pero me engañó, me engañó.»
146
«Es jesuita el director
de mi conciencia por educación y por costumbre: para
un particular no puede servir de mucho daño: para
un monarca jamás aconsejaría confesor jesuita
por infinitas razones.»
Carta de Tanucci al príncipe
de Yaci, embajador de Nápoles en España, 22
de abril de 1760.-De Fray José Casado, según
su apellido, Bolaños, según el lugar de su
nacimiento, se habla con grande elogio en una de las Gacetas
de Madrid correspondientes al mes en que pasó de esta
vida, que fue el de marzo de 1761.
147
GAETANI (Honorato), Elogio de Carlos III.-BECATTINI, Historia, etc., lib. II.
148
Para esta reseña consulto particularmente un discurso leído por el marqués de Santa Cruz en la Academia de San Fernando, al distribuirse el año de 1763 los premios, y unos excelentes apuntes sobre los progresos de las artes durante el siglo XVIII, que debo a la fina condescendencia de mi íntimo amigo el Excmo. Sr. D. José de Madrazo.-Se estrenó el teatro de San Carlos el 4 de noviembre de 1737, y al entrar el Rey en su palco le aplaudió estrepitosamente la lucidísirna concurrencia: D. Carlos hizo llamar al arquitecto Carasale, y dentro de su mismo palco felicitóle en alta voz por su obra admirable, con lo que se multiplicaron los aplausos. Después le manifestó familiarmente que, estando el palacio y el teatro contiguos, hubiera sido preferible que se comunicaran por medio de una galería, y añadió a la postre: Ya pensaremos en ello. La función duró cinco horas, y al concluirse fue Carasale a representar al Monarca que sin salir a la calle podía volver a palacio; y maravillóse del prodigio operado por el arquitecto, al atravesar la galería que había improvisado, horadando gruesas paredes, armando como por encanto puentes y escaleras, exornando el tránsito con alfombras, telones y espejos, distribuyendo oportunamente las luces, y realizando, en fin, un sueño de las Mil y una noches. NETTEMENT (Alfredo) refiere esta anécdota en las Memorias históricas de Su Alteza Real la duquesa de Berry, lib. I, nota 2.ª
149
«El rey
Carlos mandó fabricar del Herculano su casa de campo
de Pórtici, en la que se va haciendo una colección
de todas las antigüedades que se van descubriendo, y
que es única en el mundo. Varios le reconvenían,
diciendo no debía exponer colección tan preciosa
en un paraje tan inmediato al Vesubio; pero Su Majestad se
reía y les decía: Así tendrán
otra nueva diversión de aquí a dos mil años,
y se harán honra descubriéndola».
FERNÁN
NÚÑEZ, Compendio, etc., p. I, cap. 2.º
150
D. Felipe, nacido en 1747; D. Carlos, en 1748; D. Fernando, en 1751; D. Gabriel, en 1752; D. Antonio Pascual, en 1755; D. Francisco Javier, en 1757; doña María Josefa, en 1744; doña María Luisa, en 1745.