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Industrias contra finezas

Agustín Moreto



PERSONAJES
 

 
DANTEA,   infanta de Hungría.
LISARDA,   su hermana.
FERNANDO,   hermano del rey de Bohemia.
CELIA,   criada.
EL CONDE PALATINO.
EL SENESCAL,   barba.
TESTUZ,   gracioso.
UN CAPITÁN.
ROBERTO,   príncipe de Transilvania.
UN CRIADO,   de FERNANDO.
Músicos.
Soldados.
Criados.
Acompañamiento.
 

La escena es en Presburgo y en un campo de las fronteras de Bohemia y Hungría.

 




ArribaAbajoJornada I

 

Galería inmediata al jardín del palacio.

 

Escena I

 

FERNANDO, el PRÍNCIPE ROBERTO, el CONDE PALATINO; DANTEA, leyendo una carta; LISARDA, CELIA, TESTUZ, MÚSICOS, acompañamiento. Las damas con muletilla y sombreros con plumas.

 
MÚSICOS
¿Cual dolor debe escoger
la más hidalga fineza:
ver la querida belleza
muerta, o en otro poder?
DANTEA

 (Leyendo para sí.)  

«Otras dos veces he avisado a vuestra alteza del cuidado que debe tener con los que le asisten, porque hay envidia que solicita su muerte. Quien le da este aviso por la evidencia sin que pueda decir más»

  (Aparte. 

¿Quién será (¡válgame el cielo!) 5
quien este aviso me da,
que tercera vez es ya;
aumentando mi recelo
los riesgos tan sin pensar
que me avisan cada día, 10
pues no hay fiesta ni alegría
que no la turbe este azar?
Fuerza es que finjo y que calle,
aunque es grande confusión
ver el riesgo la razón 15
sin voz para averigualle.)
Proseguid esa canción,
que es muy del afecto mío,
porque con ella confío
alumbrar mi confusión. 20
LISARDA
Todos, hermana Dantea,
sabiendo tu gusto, quieren
lograrle, porque prefieren
a su inclinación tu idea;
y hacen bien, si ha de ser tuya 25
esta corona por ti.
DANTEA
No es cierta, Lisarda en mi,
pudiendo también ser tuya.
De un parto las dos quedamos
sobrinas del rey de Hungría, 30
sin que para ser más mía
cual fue primera sepamos.
Entre tan igual razón
hará el reino tuyo o mío
la elección de nuestro tío, 35
ausente y sin sucesión,
porque así el Emperador
la causa ha determinado,
como tan interesado
en la paz del sucesor. 40
Pues si es igual el derecho,
y en nuestro tío hasta ahora
la resolución se ignora,
¿por qué imagina tu pecho
que los príncipes en mí 45
festejen una esperanza,
de que no menor te alcanza,
sino mayor parte, a ti?
y si por ver festejarme
con vanidad, has pensado 50
que les debo más cuidado,
y es eso lisonjearme,
no lo has hecho con cordura;
porque ultraja mi persona
pensar que hace la corona 55
lo que puede mi hermosura.
Y así, hermana, cuando es llano
que esa duda no te inquieta,
si es lisonja, no es discreta,
y si celos, son en vano. 60
LISARDA
No es sino conocimiento,
pues aprueba la razón,
que hará mejor elección
mi tío en tu entendimiento.
ROBERTO

 (Aparte.) 

Con esa seguridad 65
me parece a mi mejor;
que más festeja mi amor
a Hungría que a su beldad;
pues siendo de Transilvania
dueño yo, con la de Hungría, 70
nada es mejor que la mía
la corona de Alemania.
CONDE

 (Aparte.) 

Yo, cuya vida es Lisarda,
siento el ver que haga la suerte
reina a Dantea, y su muerte 75
será el estorbo, aunque tarda.
Pues si logra mi persona
lo que está dispuesto ya,
su muerte asegurará
en Lisarda la corona. 80
Con que en competencia mía
no habrá en el Norte otro estado,
si junto el Palatinado
con la corona de Hungría.
FERNANDO

 (Aparte a TESTUZ.)  

Yo, sin hacer competencia, 85
sigo mi destino aquí,
pues en Bohemia nací
segundo y sin otra herencia;
y sin que mi asunto sea
la corona que procura, 90
solo aspiro a la hermosura
de la divina Dantea.
TESTUZ

 (Aparte a FERNANDO.)  

¡Qué poco, Fernando, alcanza
quien aprecia la hermosura
más que un reino? ¿A quién le dura 95
la belleza sin mudanza?
La corona es firme basa,
y la hermosura en que fías
es almendra cuatro días,
y luego se vuelve pasa. 100
FERNANDO
Esto, Testuz, es querer.
TESTUZ
No es sino ser loco al fin.
DANTEA
Vamos entrando al jardín,
porque ya deseo ver
sobre el problema propuesto 105
argüir y defender
a los príncipes, y ver
si puedo salir con esto
de mi oscura confusión.
ROBERTO
De vuestras luces, Señora, 110
para discurrir ahora,
se alumbrará la razón.
CONDE
Y yo de que he de acertar
a la presunción me atrevo,
cuando por mi norte os llevo. 115

  (Aparte a LISARDA.  

Aquesto, Lisarda, es dar
seguridad a mi ardid.)
LISARDA
Ya entiendo.
FRENANDO

 (A DANTEA.)  

Yo no aseguro
el acierto que procuro,
porque voy ciego.
DANTEA
Venid.
120
 

(Vanse ROBERTO, el CONDE, DANTEA, LISARDA, CELIA, los MÚSICOS y el acompañamiento.)

 


Escena II

 

FERNANDO, TESTUZ; dentro, MÚSICOS.

 
MÚSICOS

 (Dentro.) 

¿Cual dolor debe escoger
la más hidalga fineza:
ver la querida belleza
muerta, o en otro poder?
TESTUZ
¿Señor?
FERNANDO
¿Qué quieres, Testuz?
125
TESTUZ
¿Es esto amor?
FERNANDO
Bien logrado.
TESTUZ
Pues si estás enamorado,
voyme a poner un capuz.
FERNANDO
Pues ¿por qué?
TESTUZ
Pregunta fría.
Cuando un amor has vencido, 130
donde un año arreo has sido
muerto seis veces al día,
¿qué gusto hallas en querer?
¿Tan buena vida es morir,
de soñar y no dormir, 135
suspirar y no comer?
Si hay desden, por su rigor
no comes; si no hay desdén,
ayunas siempre también
con el gusto del favor. 140
¿Gusto es andar uno echando
los bofes entre mil sustos,
por dar regalos o gustos
a quien le está maltratando?
Bien al amor los primeros 145
pintan desnudo en la fama,
pues por regalar su dama
se quedan todos en cueros.
Mas si de otra enamorado
estabas antes, Señor, 150
¿cómo olvidaste este amor?
FERNANDO
Con este nuevo cuidado.
TESTUZ
Pues aquella llama ardiente,
aquel tormento incesante
¿fue amor de dos, y pasante 155
que se acabó de repente?
¿Tan presto le has olvidado?
FERNANDO
Oye, si quieres saberlo.
TESTUZ
¡Y cómo! Para aprenderlo,
por si fuere enamorado. 160
FERNANDO
Ya sabes cómo ofendido
del Rey, mi hermano, salí
de Bohemia, cuando fui
a Francia, donde admitido
de su rey Carlos, hallé 165
tanto agasajo en su corte,
que a los príncipes del Norte
fama y aplauso gané;
y que al triunfo de mi nombre...
TESTUZ
Ya sé que de ti obligada, 170
a tu valor inclinada,
la...
FERNANDO
No tu labio la nombre,
que no conviene a su fama.
Si su error quieres que cuente;
que aun ya perdida y ausente, 175
no es bien desairar la dama.
TESTUZ
Ya yo sé (llámese pues
Laura, Porcia o Margarita;
que el nombre no da ni quita
más del saberse quién es) 180
que ella pudo enamorarte,
que tú pudiste perderte,
que ella dio en aborrecerte
y que tú diste en ahorcarte.
Y al crêr, viéndola en sus trece, 185
que por malo te dejaba,
hallaste que a otro adoraba,
como a todas acontece.
Que este era un necio, y vencella
con su roña o carantoña 190
pudo; y cierto que fue roña,
pues te la pegó con ella.
Que tú te volviste atrás,
y que esto se quedó así.
FERNANDO
Pues si sabes hasta ahí, 195
oye agora lo demás.
Yo, del desprecio encendido
de su divina belleza,
que arrastra más la hermosura
por ingrata que por bella, 200
viéndome ya despreciado
por galán de menos prendas,
contra mi amor, de la injuria
quise armar la resistencia;
mas en quien tiene discurso, 205
ser vencido en competencia
de otro inferior no es alivio;
porque aunque inferior le vea
la cautela del dolor
luego a imaginar le lleva 210
que él es el de menos partes,
pues por el otro le dejan.
Y cuando el conocimiento
este sentimiento venza,
y a la luz de la verdad 215
yo a todos mejor parezca,
si la dicha a que yo aspiro
es mi dama, y ella premia
o condena en su elección,
si su mal gusto la yerra, 220
¿qué le importará a mi brio
ni a mi discreción que sea
la mejor para con todos
si no lo es para con ella?
Para agradar a la dama, 225
no es menester que yo tenga
gala que aventaje a todos,
discreción que a todos venza;
que como está en su elección
y el gusto es quien la gobierna, 230
no es menester ser mejor,
sino que se lo parezca.
Por esto se ve en el mundo,
en esta y otras materias,
preferir hombres indignos 235
a gala, valor y ciencia;
porque en las varias fortunas
del mundo y sus diferencias,
están las dichas de muchos
del error de otros compuestas. 240
Lidiando en esta batalla
mis locos discursos, era
mi imaginación un muro
que asaltaban las potencias.
Ya la voluntad subía 245
tremolando la bandera
del triunfo de los sentidos;
ya iba la razón tras ella,
aunque violenta, arrastrada,
derribando las almenas 250
que ella misma en el discurso
fabricó para defensa.
Y cuando en el duro asalto
desmayaba su violencia,
de refresco la memoria 255
entraba rigiendo fiera
un tercio de pensamientos,
armados de duras penas,
de horas alegres pasadas,
locas esperanzas muertas. 260
Y a este postrero combate
quedando el alma suspensa,
sin armas para ofender,
para resistir sin fuerzas,
clamaba el amor victoria; 265
y entrando la fortaleza,
el rendido corazón,
gobernador de la fuerza,
a la voluntad tirana
(haciendo en aplauso ella 270
la salva de los suspiros)
bajaba a dar la obediencia.
Pasando pues esta muerte
con la vida de la queja,
me logró la suerte un día 275
la ocasión de hablar con ella.
Y viendo que mi valor,
mi persona y mi nobleza
con el que me prefería
no admitía competencia, 280
la dije, llegando ya
a la apelación postrera:
«Señora, aunque tu elección
haya dado la sentencia,
apelo a ti de ti misma, 285
y viendo al galán que premias,
el favor que ya me debes
te pido, no el que me niegas;
favor pido de justicia,
justicia, sin ser soberbia: 290
que lo que era gracia ha hecho
justicia la competencia.
La gracia no se merece,
que ya merecida, es deuda,
mas concedida al indigno, 295
la mereció el digno della.
Ni en él caben sus favores,
ni tú en él los aprovechas,
que mucha agua en poco vaso
se derrama y no te llena. 300
Luego a mí solo los debes,
aunque de su parte seas,
no porque yo los merezco,
sino porque él no los pierda;
y no es vanidad que yo 305
le tome esta precedencia,
que para ser más que un necio,
basta que yo no lo sea.
Yo no me tengo por digno;
mas su ignorancia me alienta 310
porque al lado del que cae,
más firme va el que tropieza.
Las discreciones se juzgan
difícilmente a sí mesmas,
pero medidas con otras, 315
ellas mismas se sentencian.
Tenerme yo por discreto
sería arrogancia ciega;
no excederme a su ignorancia
fuera humildad, pero necia.» 320
A todas estas razones,
quedando un poco suspensa,
me respondió: «Don Fernando,
la razón poco aprovecha;
que en elecciones del gusto, 325
aunque otro más lo merezca,
aquel solo es el más digno
que quiero yo que lo sea.»
Viendo yo resolución
tan libre y tan desatenta, 330
esforcé el alma rendida
a la muerte de perderla.
No halla la imaginación
remedio que yo no hiciera
por olvidarla, mas todos 335
me doblaban la dolencia,
hasta que del más común
remedio que amor ordena
me valí, y sané con él,
que es mirar otra belleza; 340
que los remedios comunes
nos enseña la experiencia,
que son los más despreciados
y los que más aprovechan.
Llegó pues a mí la fama 345
de Lisarda y de Dantea,
sobrinas de rey de Hungría,
que de su reino herederas
ambas con igual decreto
llamaban a competencia 350
a los príncipes vecinos.
A la voz de su belleza
yo de mi dolor herido
vine a Hungría, y hallé en ella,
con el Conde Palatino, 355
a la pretensión propuesta,
al Transilvano, al de Cléves
y otros, de cuya grandeza
la pretensión era digna;
y en ocasión de las fiestas 360
de una justa, en que a su dama
daban todos precedencia,
a Dantea el Palatino
defendía; y hay sospecha
de que a quien ama es Lisarda, 365
siendo el callarlo cautela.
El Transilvano ambicioso,
que más la corona aprecia
que la hermosura, por ver
más esperanza en Dantea 370
(con el favor de su tío,
que tiene ausente la guerra
del turco), la defendía;
y todas estas cautelas
sé yo de aviso seguro, 375
aunque las ignoren ellas.
De los demás el intento
no digo, porque en la empresa
son estos dos los que tienen
las esperanzas más cerca. 380
Salí yo de aventurero,
y en mi empresa era la letra,
mirando a un cielo estrellado:
si aquí para mí hay estrella
la mejor será la mía. 385
Gané el aplauso en la fiesta;
y aunque Dantea y Lisarda
tratan con tanta entereza
a los príncipes, que nunca
su semblante diferencia 390
a ninguno el agasajo,
yo las debí más fineza.
De entrambas favorecido,
me alenté a la competencia,
mas no festejando a entrambas, 395
porque siempre halló Dantea
de una oculta simpatía
en mí más correspondencia.
Hice empeño; enamoréme,
por apagar la centella 400
que aún en mi pecho duraba;
y fue con tanta violencia,
que sin pensar el peligro,
hallé el pecho de manera
que ya para sus ardores 405
estoy buscando defensa;
que es como quien al fuego
agua calentar intenta,
y por conseguirlo aprisa
crece el fuego a la materia, 410
la llama a soplos aviva,
y cuando menos lo piensa
hierve el agua, y él, no solo
en apresurarlo cesa
mas para que no le abrase 415
al usar della, le cuesta
volver a templar el agua
otra tanta diligencia.
Yo, en fin, estoy tan rendido,
que ya el temor me atormenta 420
de aquella desconfianza,
que me da mi mala estrella.
aquestos príncipes son
cautelosos; su riqueza
es tanta como su industria; 425
yo no tengo en competencia
más corona que mi espada,
más oro que mi fineza;
pero sin que me acobarde
de mi destino la fuerza, 430
la oposición del poder,
ni el temor de la cautela,
contra poder y destino,
contra industrias y violencias,
he de apurar mi fortuna, 435
para conocer si es ella
quien fomenta mi desdicha.
Yo, poniendo en esta empresa
mi amor contra sus industrias,
he de ver cómo pelean 440
entre cautela y amor
industria contra finezas.
TESTUZ
Pues a Dantea, Señor;
no haya aquí más que Dantea:
danteemos noche y día, 445
y al Dante, aquel gran poeta,
has de leer siempre.
FERNANDO
¿Por qué?
TESTUZ
Porque sepa que danteas.
FERNANDO
Mucho temo a mis contrarios.
TESTUZ
Dantearlos las cabezas. 450
FERNANDO
Ya vuelven por el jardín
a disputar el emblema.
TESTUZ
Pues, Señor, cierra con ellos,
y remátalo en pendencia.
FERNANDO
Y ¿luego?
TESTUZ
Huir, y que todos
455
queden hechos unas bestias.
MÚSICOS

 (Dentro.)  

¿Cuál dolor debe escoger
la más hidalga fineza:
ver la querida belleza
muerta, o en otro poder? 460


Escena III

 

DANTEA, LISARDA, CELIA, ROBERTO, el CONDE, MÚSICOS, acompañamiento. Dichos.

 
LISARDA
Tome Dantea lugar,
y comience la academia.
DANTEA
Lisarda, aquí no hay razón
por que en nada me prefieras;
sentémonos igualmente. 465

  (Aparte. 

¡Qué notable es su modestia!)
LISARDA

 (Aparte.)  

Tú lo verás, si yo logro
lo que mi ambición intenta,
y el Conde logra su empeño.
 

(Siéntanse las damas y los galanes.)

 
DANTEA
Repitan pues el problema. 470
MÚSICOS
¿Cuál dolor debe escoger? etc.
LISARDA
Insufrible es el dolor
de verla en otro poder,
pero dejarla de ver
perpetuamente, es mayor. 475
Y pues es el mal menor,
aunque en poder de otro el vella,
quien escoge el no perdella
es más fino y no cruel,
porque le está bien a él, 480
y le está mejor a ella.
CONDE
Verla morir es un mal
que no hay poder que lo impida;
verla de otro poseída,
es mal y afrenta inmortal. 485
Si sobre un mal sin igual
en verla una afrenta lloro,
muera la vida que adoro,
que no hay razón ni destino
que obligue un pecho a ser fino 490
a costa de su decoro.
DANTEA
El desprecio de la dama
no es injuria del galán,
que despreciados están
los amantes con más fama. 495
Más dolor para quien ama
será; más quien ver procura
(porque el dolor más le apura)
muerta su amada beldad,
quiere su comodidad 500
mucho más que su hermosura.
TESTUZ
Si otro llegase a alcanzalla
dama que a mi me arrastró,
no quisiera verla yo
muerta ya, sino matalla. 505
Pero pues es la batalla
sobre si debe un fiambre
galán ver cortar su estambre
antes que a otro abra la puertas,
yo la quisiera ver muerta, 510
pero había de ser de hambre.
CELIA
Querer por solo querer
es el más perfecto amor,
y a este no ofende el dolor
de verla en otro poder. 515
Luego el galán que (por ver
que otro goza lo que amaba)
tanto su paciencia acaba
que muerta quisiera verla,
no la quiso por quererla, 520
sino por lo que esperaba.
ROBERTO
No espera el perfecto amor
ser de amor correspondido,
pero no ser ofendido
es deuda del pundonor. 525
Quien escogió por mejor
a otro, me ofende y maltrata;
su vida su error dilata;
y que muera su belleza
es más hidalga fineza 530
que verla viva y ingrata.
FERNANDO
Aunque me ofendió el desdén
de mi dama que a otro amó,
no es ingrata, pues premió
a quien la amaba también. 535
Mas doy que el nombre le den
de ingrata, bien que es error,
¿cuanto más fino es mi amor,
más hidalgo y de más precio,
si la perdono el desprecio 540
a costa de mi dolor?
ROBERTO
Ni hidalguía ni fineza
es ver un pecho constante
su dama con otro amante,
sino humildad y bajeza. 545
Y es sin duda que es flaqueza
de no osar verla morir,
el querer verla vivir
con otro; y no puede ser
que bien supiese querer, 550
el que lo pudo sufrir.
FERNANDO
Eso es probar la grandeza
del rigor, y yo confieso
que es más dolor, mas por eso
le ha de escoger mi fineza. 555
Y confieso que es flaqueza
de no querer mi temor
ver apagar su esplendor;
mas si flaqueza se llama
temer el mal de mi dama, 560
¿qué puede ser sino amor?
ROBERTO
Amor es, mas no hidalguía.
FERNANDO
Mas hidalga es la piedad.
ROBERTO
No hay piedad con la crueldad.
FERNANDO
Esa es mayor tiranía. 565
ROBERTO
¿Por qué, si la ofensa es mía?
FERNANDO
La fineza la atropella.
ROBERTO
Siempre es menos mal el vella
muerta que viviendo así.
FERNANDO
Eso es quererme yo a mi, 570
y esto es quererla yo a ella.
ROBERTO
De la cobardía es maña
defender aquese intento.
FERNANDO
Siendo fuera de argumento,
el que lo piensa se engaña. 575
 

(Levántanse todos.)

 
DANTEA
Basta, no pase adelante.
¿No puede hallar la razón
luz para mi confusión?
TESTUZ
Mi amo es el más fino amante;
mas esta cuestión se ajusta 580
con un medio que yo dé.
DANTEA
¿Cuál es?
TESTUZ
Que el galán que ve
que de otro su dama gusta,
mil patadas con despecho
la casque; que claro está 585
que ella no se morirá,
y él quedará satisfecho.
DANTEA
No sé qué es, hermana mía,
este mal, que cuanto intento
para mi divertimento, 590
para en más melancolía.
LISARDA
Pues ¿qué quieres?
DANTEA
Solo el iros
me alivia; estar sola quiero.
ROBERTO
Yo iré a buscar el primero
medios para divertiros. 595

 (Vase.)  

CONDE
Yo haré lo mismo.

 (Aparte. 

Lisarda,
ya está un veneno dispuesto,
para que logres con esto
la dicha que amor te guarda.)
LISARDA
El secreto es importante. 600
CONDE
Asegurado está en mí.

 (Vase.)  

LISARDA

 (Aparte. 

¡Que me obligue el Conde así,
y me canse el verle amante!
mas ¿qué mucho, si los ojos
puse en Fernando?) Dantea, 605
ya que ese tu gusto sea,
dilatarlo es darte enojos.

 (Vase.)  

DANTEA
¡Qué humilde es su pecho fiel!
Siempre me obliga a querella.
Dejadme todos.
TESTUZ
Oye ella.
610
CELIA
¿Qué es lo que me quiere él,
que me llama tan despacio?
TESTUZ
Quiero, y no saben qué quiero.
CELIA
Yo solo sé que hay dinero.
TESTUZ
No es eso para palacio. 615
CELIA
Ni eso.
TESTUZ
Y ¿quedo yo entablado?
CELIA
¿Qué cosa?
TESTUZ
Digo, ¿habrá modo?
CELIA
¿De qué?
 

(Vase con los MÚSICOS y el acompañamiento.)

 


Escena IV

 

DANTEA, FERNANDO, TESTUZ.

 
TESTUZ
¿He de decirlo todo?
De algo. Y se fue a lo callado.
Brava es la Celia.
FERNANDO
Señora,
620
si todos como yo están,
muy desconsolados van.
DANTEA
Pues ¿de qué lo estáis ahora?
FERNANDO
De que si es gusto el quedaros
sola, piensan mis suspiros 625
que no obliga en asistiros
quien os alivia en dejaros.
DANTEA
Los accidentes del día
no alteran la obligación
(siempre es firme el corazón), 630
sino la melancolía.
FERNANDO
Si es tristeza, y no desdén,
quien vive de su esperanza,
habiendo en el mal mudanza,
¿podrá esperar algún bien? 635
DANTEA
Iros con algún favor
queréis, y es presto.
FERNANDO
Es verdad.
Dios os guarde, y perdonad;
que es codicioso el amor.

 (Vase.)  



Escena V

 

DANTEA, TESTUZ.

 
TESTUZ
Si sola es fuerza dejaros, 640
voyme; y lo siento a fe mía;
que contra la hipocondría
tengo un remedio que daros.
DANTEA
¿Cuál es?
TESTUZ
Bien deja mostrarse
que estáis triste con exceso. 645
DANTEA
Sí lo estoy.
TESTUZ
Pues para eso
No hay cosa como alegrarse.
DANTEA
Buen remedio.
TESTUZ
Y no es cruel.
DANTEA
No le falta más que el medio.
TESTUZ
Pues nadie hace este remedio 650
que no esté sano con él.
Mas yo daré otro más fino,
si eso es amor.
DANTEA
¿Qué es amor?
TESTUZ
En el mundo es un licor
que hace lo mismo que el vino; 655
pues cuantos aman, entiendo
que están borrachos a igual;
y con su dama, es un mal
que se les quita durmiendo.
DANTEA
Sufro desvelos crueles. 660
TESTUZ
Ese mal es muy cruel
DANTEA
¿Y hay remedio para él?
TESTUZ
Escribir muchos papeles.
Y si ese mal te condena,
no hay sino que a troche y moche 665
escribas toda esta noche;
y mañana estarás buena.
DANTEA
Fácil el remedio toco.
TESTUZ
Vuestra alteza le haga ya,
y veamos cómo le va. 670
DANTEA
Sí haré; andad.
TESTUZ
Y cenar poco.
DANTEA
¿Sois médico?
TESTUZ
De parola.
Mas serélo en dos instantes,
ordenando aquestos guantes;
digo huevos y escarola. 675
Mas ¿se receta esta cena
de balde?
DANTEA
Tomad ahora.

  (Dale una sortija.)  

TESTUZ
No, Señora; no, Señora.
Vuestra alteza estará buena.

 (Vase.)  



Escena VI

 

DANTEA; luego, el SENESCAL, de camino.

 
DANTEA
Este loco me entretiene; 680
no sé si es porque su dueño
da a mi atención más empeño.
Mas ¿quién aquí dentro viene?
SENESCAL
Los pies me dad, Señora; que escondido,
hasta que sola vos hayáis quedado, 685
en el jardín he estado.
DANTEA
Senescal, vos seáis muy bien venido.
¿Qué es esta novedad?
SENESCAL
Contento vengo.
DANTEA
Decid; que las albricias os prevengo.
SENESCAL
La nueva en mi deseo viene tarde. 690
Vuestro tío, Señora, que Dios guarde
del peligro que espera, y no le extraña,
está a vista del turco en la campaña.
Y aunque con su valor siempre se halla,
viendo el dudoso fin de la batalla, 695
y en Hungría, faltando su persona,
queda a muchos peligros la corona,
resolvió anticipar su testamento
a riesgo tan dudoso y tan violento;
donde sois la llamada y la escogida, 700
a la corona en falta de su vida.
Mas por condición manda que en Hungría
por princesa no os juren hasta el día
que vos elijáis dueño;
que a vuestra discreción fía el empeño. 705
A boca estas noticias me ha fiado;
que el testamento es este, que cerrado
a vuestra alteza envía. Mas le ordena
que se abra estando aquí su corte plena.
DANTEA
Senescal, esta nueva, esta alegría 710
siempre el amor que os tuve me debía.
Ya sabéis que por padre os he tenido,
que esto mi educación os ha debido;
pero me halláis aquí con un empeño
que hace mayor el elegir yo dueño. 715
Los príncipes sabéis, de que asistidas
mi hermana y yo, hemos sido pretendidas.
SENESCAL
Ya sé que asisten hoy a vuestra corte
a esta acción los más príncipes del norte.
DANTEA
Pues yo he tenido aviso repetido 720
de que me guarde, que hay quien atrevido
intenta darme muerte.
SENESCAL
¿Cómo? ¡Válgame el cielo! ¡Empeño fuerte!
¿Muerte a vos? ¿Con qué medio?
DANTEA
No os asustéis, y vamos al remedio. 725
SENESCAL
¿Sabéis quién es?
DANTEA
Ésa es la duda mía.
Sospechar dellos, necedad sería,
pues pensar no se puede que el que espera
la corona por mí, matarme quiera.
Mi hermana es tan modesta y cortesana, 730
que más es mi vasalla que mi hermana.
SENESCAL
Pues si vos aún estáis en ese engaño,
¿cómo se puede remediar el daño?
DANTEA
Las cosas que por sí van sucediendo,
a veces al discurso van abriendo 735
luces para enmendar una fortuna,
y aquesta nueva me ha ofrecido una.
Bien puede ser que el ver en mi persona
más señas de heredar esta corona,
haya movido esta atención liviana 740
en quien, mejor que a mí, quiere a mi hermana.
SENESCAL
Bien puede ser.
DANTEA
Pues yo el remedio intento.
SENESCAL
¿Cómo ha de ser, Señora?
DANTEA
Estadme atento,
ya que en este testamento
mi tío (que el cielo guarde) 745
de la corona de Hungría
hoy heredera me hace,
fiando a mi discreción
que elija esposo y amante,
su confianza me empeña 750
al acierto de casarme.
Escoger una mujer
de buen gusto y buen dictamen
buen galán, no es muy difícil,
buen marido, no es muy fácil. 755
y este empeño, que es común
en cualquiera mujer, se hace
más en mí, pues de ser reina
la circunstancia me añade.
Yo, como tal, buscar debo 760
esposo en quien juntos hallen
mi corazón buen marido,
y mis vasallos buen padre.
Más que amor, ha de tener,
luces de rey quien me alcance; 765
que no casa como reina
la que casa como amante
¿qué importará el ser querida,
si mal casada me hacen
de mi reino mal regido 770
los amores populares?
Los suspiros de mi esposo
¿qué halago me harán, si traen
inficionado de quejas
de mis vasallos el aire? 775
¿Cómo podré yo pensar
que abrazos, que fueron antes
cuchillo para mis hijos
a mí sin riesgo me enlacen?
Los brazos daré más grata 780
al rey que, de vigilante,
más por descanso los busque,
que por cariño los halle.
Este acierto está enlazado
con la noticia importante 785
del riesgo que me amenaza,
y uno y otro ha de lograrse.
Vos os retirad ahora,
y pues no os ha visto nadie,
habéis de entrar publicando 790
que mi tío (que Dios guarde)
por heredera declara
a Lisarda, y al instante
que el uso de su asistencia,
como princesa la trate; 795
guardaréis el testamento,
y hasta lograr el dictamen
que llevo, de entre los dos
no salga intento tan grave.
Si quien matarme quería, 800
tiraba a desheredarme
(que es preciso que esto sea,
no habiendo ofendido a nadie),
cesará su intento y luego
saber quién es, es más fácil, 805
y de quién guardarme debo
cuando reina me declare.
Y al mismo tiempo podré
saber de entre mis galanes
cuál me quería ambicioso, 810
cuál lisonjero y amante;
sirviéndome esta noticia
de que confiriendo partes,
no escoja el entendimiento
lo que a los ojos engañe. 815
Vos diréis (para lograr
la dilación deste lance)
que el testamento esperáis.
Y cuando el caso llegare
de ver logrado mi intento, 820
vos haréis juntar los grandes
diciendo que ya ha venido;
y yo entonces el dictamen
publicaré de mi industria,
que no habrá quien no le alabe, 825
sabiendo que mi motivo
ha sido en riesgo tan grave,
dar buen rey a mis vasallos,
a mi pecho digno amante,
tranquilidad a mi reino, 830
ejemplo a las majestades,
y eterno aplauso a mi nombre;
pues saldrá de riesgos tales
mi discreción coronada,
porque la fama la cante. 835
SENESCAL
Solo el silencio, Señora,
dará alabanzas iguales
a vuestro ingenio; mas ya
en empeño semejante
la dilación es peligro 840
y no quiero dilatarle,
ni aun con el aplauso vuestro.
DANTEA
Pues, Senescal, a lograrle,
y procurad no ser visto.
SENESCAL
Mil años el cielo os guarde. 845

 (Vase.)  



Escena VII

 

LISARDA; luego, TESTUZ. DANTEA.

 
LISARDA
Toda la corte, Dantea,
se ha alborotado esta tarde
con las fiestas; que hoy intentan
los príncipes alegrarte.
DANTEA
¿Qué es lo que dices, Lisarda? 850
 

(Sale TESTUZ.)

 
TESTUZ
Jesús, ¡qué gran disparate!
DANTEA
¿Qué es esto?
TESTUZ
Señora mía,
los príncipes tus galanes,
que andan hechos ganapanes
para traerte alegría, 855
por fiestas, tienen contienda
que han de gastar dos millones.
Y yo les dije: «Tontones,
¿qué destruís vuestra hacienda?
Si hartaría queréis los tales 860
de alegría verdadera,
ahí está una turronera,
que da la libra a dos reales».
DANTEA
Y tu amo, ¿qué intenta hacer?
TESTUZ
¿Qué ha de hacer él más que amar? 865
Que ha menester empeñar
alhajas para comer.
DANTEA
¿Tan pobre está?
TESTUZ
Es tan molesta
su pobreza, y aun la mía,
que damos ya señoría 870
a un vizconde que nos presta.
DANTEA
Y los príncipes ¿qué fiesta
hacen?
TESTUZ
Ellos lo dirán,
que ya aquí viniendo van.


Escena VIII

 

ROBERTO, el CONDE, FERNANDO; luego, CELIA. Dichos.

 
ROBERTO
Tal máscara como aquesta 875
no se habrá visto en Hungría.
CONDE
Más fiesta será el torneo.
FERNANDO
Yo solo con mi deseo
la podré dar alegría.
 

(Sale CELIA.)

 
CELIA
Señoras, albricias pido. 880
DANTEA
Pues ¿de qué, Celia?
CELIA
Señora,
de que en palacio entra ahora
el Senescal.
DANTEA
¿Qué habrá sido
la causa?
LISARDA

 (Aparte.)  

Ya desconfío
de la envidia que me espera. 885
Sin duda por su heredera
ya la ha nombrado mi tío.


Escena IX

 

El SENESCAL. Dichos.

 
SENESCAL

 (Arrodíllase delante de LISARDA.)  

Vuestra alteza, gran señora,
me dé la mano a besar,
como princesa de Hungría. 890
LISARDA
¿Qué me decís, Senescal?
SENESCAL
Que vuestro tío, Señora,
viendo el peligro en que está
su vida en tan dura guerra
sin las armas de la edad, 895
por heredera os declara,
y este aviso anticipar
conmigo os quiso. y tras mi
el testamento vendrá
para que os jure este reino. 900
Dadme la mano.
LISARDA
Tomad
DANTEA

 (Aparte.) 

¡Cielos, qué grave se ha puesto!
Vuestra alteza...
LISARDA
Bien está.
DANTEA
Goce mil años...
LISARDA
Mi cuarto
al del Rey luego mudad. 905
DANTEA
Goce mil años el reino.
LISARDA
Claro es que le he de gozar.
DANTEA
¿Darle el parabién es yerro?
Goce la corona en paz
vuestra alteza.
LISARDA
Dios os guarde.
910
DANTEA

 (Aparte.)  

¡Cielos, esta es la humildad!
SENESCAL

 (Aparte.)  

Presto dio fuego la industria.
CONDE

 (Aparte.)  

Amor, ya mi dicha es más.
Pues sin ser cruel la logro.
ROBERTO

 (Aparte. 

Industrias, volved atrás, 915
que ya a Lisarda es forzoso
querer, si quiero reinar.)
Señora, mi parabién
no es mi atención quien le da
sino el afecto que siempre 920
arrastró en mi voluntad
vuestra divina hermosura.
DANTEA

 (Aparte.)  

Yo tenía buen galán.
CONDE
Pues del mío, gran señora,
cierto es que segura estáis, 925
pues sabéis que siempre el alma
fue víctima a vuestro altar.
LISARDA
Conmigo entrad, Senescal.
SENESCAL
Ya voy.
LISARDA
Y llamad la guarda
que me venga a acompañar. 930
DANTEA
Yo iré, Señora, a serviros,
si esta licencia me da
vuestra alteza.
LISARDA
A vuestro cuarto,
que allí más decente estáis.
ROBERTO
Todos sirviéndoos iremos. 935
CONDE
Dad licencia.
LISARDA
Acompañad;
que esa es galantería
que yo no puedo excusar.
 

(Vase con el SENESCAL, ROBERTO y el CONDE.)

 


Escena X

 

DANTEA, CELIA, FERNANDO, TESTUZ.

 
CELIA
Señora, ¿qué es lo que veo?
DANTEA
Descubrióse la verdad. 940
CELIA
La abeja se volvió avispa.
TESTUZ

 (Aparte a FERNANDO.)  

¿No la vas a acompañar?
Señor, ¿no das parabién?
No ves que Lisarda es ya
reina, y te puede hacer rey? 945
DANTEA
Don Fernando, ¿vos no vais
a acompañar la Princesa?
¿El parabién no la dais?
FERNANDO
Señora, no sé fingir.
DANTEA
Pues ¿en qué el fingir está? 950
FERNANDO
En que no doy parabién
de lo que tengo pesar.
DANTEA
Pues ¿en qué el pesar tenéis?
FERNANDO
De que este reino perdáis,
cuando todos los del mundo 955
os diera mi voluntad.
DANTEA
¿Luego por mí lo habéis hecho?
mucho os debo.
TESTUZ
¿Eso estimáis?
No sabéis su buena estrella:
porque os tiene voluntad 960
la corona habéis perdido,
y si fuerais reina ya,
os volviérais lavandera,
porque él os quiere no mas.
DANTEA
Mucho extraño vuestro amor 965
si una corona dejáis
por mí, que ya estoy tan pobre.
FERNANDO
Siempre amor desnudo está.
DANTEA
Que sea cierto es lo que dudo.
FERNANDO
¿Pagaréisle si le halláis? 970
DANTEA
¿No bastará agradecerle?
TESTUZ
Si es pobre, ¿qué ha de pagar?
FERNANDO
Quien agradece ya estima.
DANTEA
Si eso es bastante, esperad.
FERNANDO
¿Qué esperaré?
DANTEA
Estimación.
975
FERNANDO
Y ¿no podré esperar más?
DANTEA
Pudiera decir que sí.
FERNANDO
Pues ¿por qué me lo excusáis?
DANTEA
Porque os digo que esperéis.
FERNANDO
Y en eso ¿qué enigmas hay? 980
DANTEA
Que si me adelanto...
FERNANDO
¿Qué?
DANTEA
No tendréis ya que esperar.
FERNANDO
¿Qué es lo que dirá, Señora?
DANTEA
Que lo que lleváis es más.
FERNANDO
Mil años os guarde el cielo. 985

 (Vase.)  

DANTEA
Y él os de felicidad
TESTUZ
Y él nos dé que comer hoy.

 (Vase.)  

CELIA
Esto, Señora, es amar.
DANTEA

 (Aparte.)  

Ya sé quien me quiere bien;
sabré quién me quiere mal. 990



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