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ArribaJornada III

 

Pórtico del palacio.

 

Escena I

 

FERNANDO, TESTUZ.

 
TESTUZ
Esto ha sido gran traición.
FERNANDO
¿Qué importa haberse sabido
que el Palatino haya sido
(para lograr su intención)
el que llamó al Senescal, 5
y el que al río le llevó,
y en él la muerte le dio
con cautela desleal,
si se sabe desde ayer
que el Rey murió en la batalla; 10
con que Lisarda no halla
quien resista su poder,
y yo medio no imagino
de poderlo restaurar?
TESTUZ
¿No podremos empalar 15
a este conde palatino?
FERNANDO
Aunque más empeño sea,
pudiera desafialle,
y cuerpo a cuerpo matalle;
mas está presa Dantea, 20
y en su peligro interesa
más mi amor que en él mi brío.
TESTUZ
Pues échale tú en el río;
que yo soltaré la presa.
FERNANDO
Al primer empeño vamos; 25
y ya que librarla es,
vamos confiriendo pues.
TESTUZ
Nuestro intento confiramos.
FERNANDO
Yo tuve un papel por suerte,
en que Dantea me avisa 30
que Lisarda...
TESTUZ
Que no es lisa.
FERNANDO
Intenta darle la muerte.
TESTUZ
Y no como al Senescal;
que, como viejo le vieron,
para el rosario le dieron 35
una muerte de cristal.
FERNANDO
Y unos vasallos leales
están resueltos por ella
a libralla y defendella.
TESTUZ
Y yo doy fe en que los tales 40
están en palacio agora.
FERNANDO
Y el capitán de la guarda
que antes defendió a Lisarda,
sabiendo su intento ahora,
y que esto ha sido traición, 45
promete leal y amigo
dejar abierto un postigo.
TESTUZ
Pues ¿de qué es tu suspensión?
si eso está ya concertado,
¿qué tienes tú aquí que hacer, 50
mas que tratar de comer
eso que te dan guisado?
FERNANDO
Más hay; pues aunque yo tengo
entre Bohemia y Hungría
una fortaleza mía, 55
donde llevarla prevengo,
me ha avisado el Capitán
que desde anoche Lisarda
tanto de vista la guarda,
que cumplirlo no podrán 60
mientras ella esté presente.
TESTUZ
Pues eso ¿tiene remedio?
FERNANDO
Sí, que yo he pensado un medio
que quite el inconveniente:
ir yo a hablarla, y dar con arte 65
tiempo a lo que se pretende.
TESTUZ
Buen medio, si ella te prende,
y luego quiere tocarte.
FERNANDO
Prohibióme entrar en palacio,
pero el ir a hablarla no, 70
si importa; mas no sé yo
en qué hablarla tan de espacio.
TESTUZ
Entra a darle un buen consejo.
FERNANDO
Y ¿en qué me he de dilatar?
TESTUZ
Di que le vas a contar 75
la vida de san Alejo.
FERNANDO
Calla, loco.
TESTUZ
Pues no sea;
di, para más dilaciones,
que por quinientas razones
aborreces ya a Dantea, 80
y que el número repare.
y al írselas a contar,
si hay yerro, vuelve a empezar;
y si el tiempo te faltare,
después de todas las cuentas, 85
finge que la tienes fe;
y si pregunta por qué,
di: «Esas son otras quinientas.»
FERNANDO
Poco reparas la fama
que mi amor siempre ha tenido, 90
¿no sabes que ni aun fingido
sé yo hablar mal de mi dama?
TESTUZ
Pues yo no sé mas, Señor.
FERNANDO
Yo ignoro medio bastante.
TESTUZ
Harto es que, siendo ignorante, 95
no sepas ser hablador.
Mas ya que tú el medio ignoras,
déjame ir a hablar con ella;
que yo me atrevo a tenella
la boca abierta seis horas. 100
FERNANDO
Pues ¿qué harás, si eso te toca,
para lograr ese intento?
TESTUZ
Darla a comer un pimiento,
con que se abrase la boca.
FERNANDO
¡Oh qué cansada locura, 105
cuando estoy tan afligido!
Pero si del atrevido
siempre ha sido la ventura,
lo mejor es arrojarme
a entrar, pues ya estoy acá; 110
que el acaso me dará,
medios para dilatarme.
Testuz, yo resuelvo entrar.
Tú, en viéndorne con Lisarda,
al capitán de la guarda 115
al punto has de ir a avisar;
y a los parciales también,
que esperan con prevención.
y si logran la ocasión,
volando a avisarme ven; 120
que si ella va con los otros,
seguirla es fácil.
TESTUZ
Muy bien
que de acá vendrán también,
siguiéndonos a nosotros.
FERNANDO
¿Qué importa a nuestros cuidados 125
que ellos nos sigan después?
TESTUZ
Estando pobres, ¿no ves
que es forzoso ir alcanzados?
 

(Entran por una puerta y salen por otra. Habitación de LISARDA.)

 
FERNANDO
Éste es su cuarto; al valor
se ha de fiar lo arriesgado. 130
TESTUZ
El mío no es abonado;
yo no le fío, Señor.
FERNANDO
Ten, que sale.
TESTUZ
¡Miedo vil!
No te retires, Señor
sino ponte con valor 135
a la puerta del toril.
FERNANDO
Sí, yo llego a hablar.
TESTUZ
Yo callo.
FERNANDO
Mas que te has de ir advierte.
TESTUZ
Mas toma tú bien la suerte,
para que escape el caballo. 140


Escena II

 

LISARDA. Dichos.

 
LISARDA

 (Aparte.)  

¿Qué es esto, imaginación?
estando ya tan segura
en la corona, ¿aún le dura
la inquietud al corazón?
Mas mientras viva mi hermana, 145
es preciso en mí el recelo;
mas si puedo, este desvelo
no ha de llegar a mañana:
que aunque aquí, muerto mi tío,
nadie su razón sabrá, 150
con su muerte quedará
más fijo el derecho mío.
Desvelarme es importante
esta noche en asistirla
si no de verla, de oírla 155
no he de apartarme un instante.
Allá voy; pero ¿qué veo?
TESTUZ

 (Aparte a FERNANDO.)  

Que te acomete, Señor.
FERNANDO
Señora, el postrer favor
viene a lograr mi deseo, 160
si de vos licencia adquiere
para partirse de Hungría.
LISARDA
Ya vuestro error la tenía.

  (Hace que se va.)  

TESTUZ

 (Aparte a FERNANDO.)  

Vive Dios, que no te quiere.
FERNANDO
Oid, esperad, Señora; 165
que, a más de lo que os pido,
para hablaros he venido.
LISARDA
Pues no os puedo oír ahora.

  (Aparte. 

A buen tiempo hablar desea,
cuando me está el corazón 170
culpando la dilación
de no asistir a Dantea.)
FERNANDO
Mucha fuera la ignorancia
de entrar a hablaros ahora,
cuando no fuera, Señora, 175
cosa de vuestra importancia.
LISARDA
Oíros no puede ser
de tanta importancia en mí
como el detenerme aquí.
FERNANDO
Vos no lo podéis saber 180
sin oírme, y de esa duda
saldréis vos, Señora, pues.
LISARDA
¿Ello es breve?
TESTUZ

 (Aparte.) 

Breve es,
pero de letra menuda.
FERNANDO
Tan breve como importante 185
a vuestro reino.
TESTUZ

 (Aparte.) 

Fruncióse.
LISARDA
Pues decid presto.
TESTUZ

 (Aparte.) 

Clavóse.
FERNANDO

 (Aparte a TESTUZ.)  

Véte, Testuz, al instante.
TESTUZ
Ya voy, Señor; si el sermón
se te olvida que has pensado, 190
fíngete aquí enamorado,
que eso es entera pasión.

 (Vase.)  



Escena III

 

LISARDA, FERNANDO.

 
FERNANDO
De dos intentos, Señora,
en que hablaros deseaba,
uno vuestro y otro mío, 195
ambos de igual importancia,
no sé cuál tomé primero;
que, aunque uno en otro se enlaza,
es poco atento quien antes
de sus conveniencias trata. 200

  (Aparte. 

Vive Dios, que yo no traigo
ningún intento en que hablarla;
pero mientras se me ofrece,
este episodio me valga.)
LISARDA
Pues si eso sabéis, decid 205
la que debéis, o si paran
en un fin por ser más breve,
decidlas a un tiempo entrambas.
FERNANDO
Claro está que he de decir
(aunque de igual importancia) 210
la vuestra antes que la mía;
porque si en mí la más alta
es cumplir mi obligación,
cuando hablara mi ignorancia
primero en mi conveniencia 215
a mi obligación faltara
y no tuviera ninguna
por el yerro de intentarla.
Pues siendo menor cualquiera,
tratar della no es ventaja, 220
ni ser conveniencia puede,
cuando la mayor me falta.

  (Aparte. 

No es muy corto este camino,
si ella el paso no me ataja.)
LISARDA
Nada de eso es del intento: 225
decid sin circunstancias
de respetos y atenciones
el caso, o volved mañana;
que agora no puedo oíros.

  (Hace que se va.)  

FERNANDO

 (Aparte. 

Ella se va a la inmediata.) 230
Ya voy al caso, Señora.
LISARDA
Pues mirad que otra palabra,
si no es dél, no os he de oír.
FERNANDO
Pues ¿cómo queréis que haya
menos respeto en mi labio, 235
cuando sois vos con quien habla,
y en mis atenciones falto?
LISARDA
Detenerme es mayor falta.
Yo os permito esa atención
por ver el fin en qué para. 240
decidmelo sin respetos;
que para saberlo basta.
FERNANDO
La deuda de la atención,
por hacerme a mí esa gracia,
vos bien podéis permitirla, 245
más yo no podré olvidarla.
aunque vos me deis licencia,
debo ser cortés; es falta
no serlo, y mayor entonces
por la culpa de acetarla. 250
Quien hace en la cortesía
que se le da repugnancia,
empeña a quien se la debe
con más cuidado a la paga;
mas quien la aceta severo 255
con soberbia confianza,
parece que la desprecia,
y hace grosero el que trata.
LISARDA
Pues ¿qué tiene que ver eso
con el caso de importancia? 260
Fernando, en ser tan atento
con disgresiones tan largas,
la atención estáis errando,
por la que ella me embaraza;
y yo yerro en escucharos. 265

  (Hace que se va.)  

FERNANDO

 (Aparte. 

Ya este episodio se acaba.)
Oíd, Señora, esperad.

 (Detiénela.)  

LISARDA
Para respeto ya basta.
¿Qué es el caso?
FERNANDO
Éste, Señora:
vuestro tío en la batalla 270

  (Aparte. 

por aquí va largo el cuento)
murió ciñendo sus canas
del verde Laurel glorioso
que le previno la fama.
LISARDA
Eso ya yo lo sabía; 275
lo que ignoro es lo que falta.
FERNANDO
Un reino, señora mía,
es en cualquier hombre carga;
que el mando la hace ligera,
pero la razón pesada. 280
LISARDA
¿Es eso el caso o sermón?


Escena IV

 

TESTUZ. Dichos.

 
TESTUZ

 (A FERNANDO.)  

Aquel hombre ya, a Dios gracias,
puso pies en polvorosa.
FERNANDO
Pues si no he de hablar palabra
que no me la condenéis, 285
y cuanto os propongo os cansa,
lo mejor será no hablaros
y irme; que como yo vaya
teniendo licencia vuestra,
nada, Señora, me falta. 290
TESTUZ
Vamos, que ya está en carrera;
que hubo indulgencia plenaria.
 

(Vase FERNANDO.)

 


Escena V

 

TESTUZ, LISARDA.

 
LISARDA
Cielos, ¿qué es esto, Testuz?
TESTUZ
Señora, ¿qué es lo que mandas?
Que voy de priesa.
LISARDA
Detente.
295
TESTUZ

 (Aparte. 

Bueno; si entendió la larga,
y ahora me da con la misma,
es cosa de hacerme rajas.)
Presto, ¿qué mandáis, Señora?
LISARDA
¿Qué hombre era aquel de que hablabas? 300
TESTUZ
Era, Señora, un pobrete,
sobrinillo de mi hermana,
que es algo pariente vuestro.
LISARDA
¿Mi deudo?
TESTUZ
De vuestra casa
tiene tres cuartos mucho há. 305
LISARDA
¿Cómo?
TESTUZ
De una carga de agua
que echa en ella cada día.
Esto es en Dios y en mi alma;
y adiós, si lo mandáis más.
LISARDA
No te has de ir tan presto, aguarda. 310
TESTUZ

 (Aparte.)  

Por Dios, que me da con ella.
LISARDA
Pues ¿de qué a tu amo avisabas
que está en carrera?
TESTUZ
Eso es
que se murió una beata,
y un gran varón religioso 315
ha estado siete semanas
en oración a saber
dónde fue a parar su alma,
y dice que está en carrera.
LISARDA
Pues ¿le importa?
TESTUZ
¡Linda gracia!
320
Si se ha de casar con ella.
LISARDA
¿Con la muerta?
TESTUZ
Otra, que escapa.
LISARDA
¿Quién escapa?
TESTUZ
Ésta que traigo
y otra que tengo en el arca.
LISARDA
¿Estás loco?
TESTUZ
Sí, Señora,
325
pues tú a preguntas me atas.
LISARDA
Y ¿qué tiene que ver eso
con el intento que entrabas?
TESTUZ
Pesia el alma que me hizo,
no tiene que ver con nada; 330
que esto es decir que me dejes.
LISARDA
¿Qué he de dejarte?
TESTUZ
Ir a casa.
LISARDA
Véte, que eres un grosero.

  (Dale un mojicón.)  

TESTUZ

 (Aparte.)  

Los diablos lleven tu alma.

 (Vase.)  



Escena VI

 

LISARDA; luego, el CONDE.

 
LISARDA
Que sospechar me ha dejado 335
el no declararme nada
Fernando, y irse tan presto.
Mas a cuidar de mi hermana;
que esto solo es lo que importa.
 

(Sale el CONDE.)

 
CONDE
Señora, ¿qué es lo que pasa? 340
LISARDA
No lo sé; pues ¿qué hay de nuevo?
CONDE
Que descompuesta la guarda
en el cuarto de Dantea,
unos suben y otros bajan,
dando voces. ¿Se ha logrado 345
su muerte ya?
LISARDA
No sé nada.
¡Ah de mi guarda! ¿Qué es esto?


Escena VII

 

El CAPITÁN de la guarda. Dichos.

 
CAPITÁN
Señora, que vuestra hermana
ha salido de su cuarto,
pues en todo él no se halla. 350
LISARDA
¿Adónde puede haber ido?
CAPITÁN
Que no está en todo el alcázar
es sin duda, pues abierto
halló el postigo la guarda,
que sale al parque.
LISARDA
¡Traidores!
355
sin duda esto ha sido traza,
y el detenerme Fernando,
dar lugar para librarla.
Conde, a vos esto os importa.
Haced que al instante vayan 360
siguiéndola a todas partes;
que si ella ahora se escapa
no estoy segura en el reino.
CONDE
Pues a vos, ¿qué os acobarda
el que ella esté presa o libre, 365
cuando su reina os aclama
toda Hungría por derecho?
Y cuando alguien lo estorbara,
veinte mil vasallos míos
ya de mis estados marchan 370
para venir a los vuestros.
Vaya, señora, dejadla;
que eso os estará mejor.
LISARDA
Pues prevénganse mis armas,
y hagan todas mis fronteras 375
la prevención necesaria.
Vos, Conde, como mi esposo,
pues lo habéis de ser mañana,
haced estas diligencias.
CONDE
A mi cargo está el lograrlas. 380


Escena VIII

 

ROBERTO. Dichos.

 
ROBERTO
Señora, aunque en este aviso
ninguna alegría os traiga,
para prevenir el riesgo
os la da mi vigilancia.
Todo vuestro reino viene 385
marchando de partes varias
contra vos, apellidando
el nombre de vuestra hermana,
sin saberse qué cabeza
dé a este tumulto la causa. 390
nadie que os asiste tiene
más prevenido sus armas
ni su ejército que yo,
que le tengo en la campaña.
Si queréis que la defensa 395
sea castigo, mi espada
desnudad con vuestra mano
para hacer mía la causa.
CONDE
Eso, Príncipe, no os toca
a vos, sino a quien agravia 400
ya traidor, como a su rey,
siendo esposo de Lisarda.
ROBERTO
¿Vos su esposo?
LISARDA
Sí, Roberto.
ROBERTO
Pues ¿hará defensa tanta
a Hungría el Palatinado 405
como puede Transilvania?
CONDE
Si puede o no, mis soldados
lo dirán en la campaña.
LISARDA
Y cuando no lo dijeran,
ser mi elección eso basta 410
para que no se dispute.
Venid, Conde, y vos mis armas
prevenid como caudillo
de quien seréis rey mañana.
Y vos, por si lo dudáis, 415
pues armas tenéis, juntadlas
con las del pueblo; que yo
valor tengo para entrambas.
 

(Vase con el CONDE.)

 


Escena IX

 

ROBERTO, el CAPITÁN.

 
ROBERTO
Todo lo perdió mi industria;
mas, vive Dios, que si hallara 420
medio de hablar a Dantea,
lo que dijo su arrogancia
había de ser su castigo.
CAPITÁN
¿Qué decís? Pues si eso falta,
como me guardéis secreto, 425
yo os daré medio de hablarla.
ROBERTO
¿Será cierto?
CAPITÁN
No hablaré
sin resguardo.
ROBERTO
Mi palabra
¿no es bastante?
CAPITÁN
Sí, Señor;
y porque sepas que basta, 430
y con qué alegría escucho
que has de ser contra Lisarda,
yo, que engañado pensé
que ella este reino heredaba
por el engaño común, 435
viendo su traición tirana,
soy quien dió abierto el postigo
por donde pudo librarla
Fernando.
ROBERTO
Luego ¿él la tiene?
CAPITÁN
Él la llevó acompañada 440
de leales vasallos suyos
que del riesgo la restauran.
ROBERTO
¿Dónde está?
CAPITÁN
Venid conmigo;
que yo os daré quien os vaya
guiando donde ellos van. 445
ROBERTO

 (Aparte.)  

Cielos, la industria me valga;
que yo he de buscar a quien
es caudillo destas armas;
y una industria he de lograr
que tenga apariencia tanta, 450
que haga mi amor el más fino.
No rinda sus esperanzas
a la fineza la industria,
que aún le dura la batalla.
 

(Vanse.)

 


Escena X

 

Campo delante del castillo de FERNANDO.

 
 

DANTEA, CELIA; FERNANDO y TESTUZ, de monte, con escopetas.

 
FERNANDO
Aquí ya de la traición, 455
Señora, estaréis segura.
DANTEA
Mi mayor estimación
será estar de fe tan pura
seguro mi corazón.
TESTUZ
Aquí solo hay que temer 460
al hambre, que ha de embestir.
CELIA
Y ¿es poco a tu parecer?
TESTUZ
Bien poco es para comer,
pero no para sentir.
CELIA
¿No hay caza aquí?
TESTUZ
En aquel lomo
465
del monte cría una quiebra
culebras.
CELIA
Yo no las como.
TESTUZ
Pues si no comes culebras,
aquí no se da otro como.
FERNANDO
Aunque en mí es deuda el recato, 470
con los criados, que amigos
vienen con vos, estoy grato;
porque ellos sean testigos
del decoro con que os trato.
TESTUZ
Pues yo, pajas; que un pantano 475
pasó Celia, y los pies chicos
se le fueron hacia el llano,
y la dejé dar de hocicos
por no tomarla una mano.
CELIA
¡Dejarme en un cenagal! 480
¿Peor que eso pudo ser?
TESTUZ
Pues yo ¿tocar tu cristal?
Señor, líbranos de mal,
y no nos dejes caer.
DANTEA
Tal fineza y tal cuidado 485
cómo podré agradecella,
Fernando, habiendo quedado
sin poder y sin estado
por voluntad de mi estrella?
¿Cuándo vuestro amor decente 490
pagar contra mi error vano?
Que si lo que dignamente
fuera premio en vuestra frente,
me lo quitó de la mano.
Sólo pesares y enojos 495
me dejó su descompás;
mas si todos son despojos,
cobrad, pues no tengo más,
lo que podéis de mis ojos.
FERNANDO
¿Vos lloráis? Vos tierno llanto 500
dais por un reino, Señora?
De vuestro pecho me espanto.
¿Valdrá la corona tanto
como esas perlas que llora?
Pobre soy, este castillo 505
con esa verde alquería
y un pecho noble y sencillo
es toda la hacienda mía,
que a vuestras plantas humillo.
Tomad aquí posesión 510
de un reino mejor que Hungría:
palacio es mi corazón;
y si queréis galería,
tiene mi imaginación
pinturas de original; 515
mis pensamientos os den
con distinción cada cual,
fábulas los de mi bien,
y historia los de mi mal.
para el adorno interior 520
colgadura es la esperanza,
porque defiendo el rigor
del frío de la tardanza
en el invierno de amor.
Damas en las flores bellas 525
de ese jardín tendréis, y ellas
mejor harán su arrebol,
pues siendo su reina el sol,
pensarán que son estrellas.
Las aves con rudo acento 530
os cantarán sin cuidado,
porque es inútil intento
que sea más concertado
lo que ha de llevarse el viento.
Allí tendréis una fuente 535
para tocador y espejo,
cuyo cristal transparente
dará al rostro juntamente
la enmienda con el consejo.
No habrá lisonjas ni engaños 540
que os causen melancolías,
ni otros domésticos daños;
las horas tendréis por días,
los días tendréis por años.
No como allá, donde se halla 545
la razón tan pervertida
por no saber gobernalla,
que llaman corta la vida,
y buscan en qué pasalla.
Guardas serán mis cuidados, 550
de mis finezas criados
haréis, y en sus ejercicios
tendrán todos los oficios
los títulos señalados.
Esta la casa ha de ser 555
que aquí os habrá de asistir,
porque no es más mi poder;
y mirad que he menester
iros agora a servir.
DANTEA
¿Dónde vais?
FERNANDO
A ver si da
560
el Rey, mi hermano, licencia
para llevaros allá,
porque estéis con más decencia.
DANTEA
Muy grande alivio será.
TESTUZ
Yo mi arcabuz tirador 565
tomo, y llenaré diez sacos
hoy de caza.
CELIA
¿Con qué flor?
TESTUZ
Llevo aquí para hacer tacos.
la receta de un dotor.
FERNANDO
Vamos.
DANTEA
Pues no hagáis el día
570
largo.
FERNANDO
Si él me da licencia,
mi aliento en sus ansias fía
el hacer que toda Hungría
os venga a dar la obediencia.

 (Vase.)  



Escena XI

 

DANTEA, CELIA, TESTUZ.

 
CELIA
¿Y tú, Testuz?
TESTUZ
¡Prenda amada!
575
CELIA
¿Vas a caza?
TESTUZ
De suspiros.
CELIA
Y ¿no has de matarme nada?
TESTUZ
No mato yo con la espada,
y ¿he de matar con los tiros?
CELIA
Oye, si eso va pensando, 580
no vuelva acá con Fernando,
si mucha caza no tray.
TESTUZ
Pues ¿no tomará cambray?
que caza es hoy contrabando.
CELIA
No tiene sino tratar 585
de matar mucho.
TESTUZ
Eso trato,
y por poderlo lograr...
CELIA
¿Qué ha de hacer?
TESTUZ
Irme a espulgar,
que es donde más siempre mato.

  (Vase.)  



Escena XII

 

DANTEA, CELIA.

 
DANTEA
Celia, habiendo conocido 590
de Fernando la nobleza,
está mi pecho corrido
de no haber agradecido
cuanto pude su fineza.
CELIA
Señora, de la intención 595
de los hombres no hay refrán,
y más difíciles son
de conocer un galán,
que de acertar un melón.
 

(Tocan cajas y trompetas.)

 
DANTEA
Pero ¿qué cajas serán 600
estas que hemos escuchado?
CELIA
Miedo y asombro me dan.
DANTEA
Mira si hay algún criado
que nos diga dónde van.


Escena XIII

 

Un CRIADO. Dichos.

 
CRIADO
Albricias, gran señora.
DANTEA
Pues ¿qué ha habido?
605
CRIADO
El Senescal, Señora, que ha venido.
DANTEA
¿Qué dices? ¿Es verdad o fantasía?
CRIADO
Así lo fuera el restaurar a Hungría.
Todo aquese camino está cubierto
de gente que le sigue, y en concierto 610
todos vienen marchando.
DANTEA

 (Aparte.) 

Alma, sosiega
CRIADO
Mas él será el testigo, pues ya llega
DANTEA
Celia, el gusto, el contento me ha quitado.
CELIA
¡Vítor! El Senescal resucitado.


Escena XIV

 

El SENESCAL, ROBERTO, criados. Dichos.

 
SENESCAL

 (Antes de salir.)  

Haced alto, soldados.
DANTEA
Él es, cielos.
615
ROBERTO
No tengan dilación nuestros desvelos.
SENESCAL
¿Dónde dices que está?
DANTEA
Aquí está Dantea.
SENESCAL
¡Oh gran Señora! Enhorabuena os vea.
dadme a besar los pies.
DANTEA
Y mil abrazos;
que a vuestra vida debo yo los brazos. 620
¿Qué dicha es ésta, Senescal.
SENESCAL
Señora,
libróme Dios de la intención traidora
del Palatino, que creyó en el río
sepultado dejar su desvarío.
Mas me arrojo a la orilla la corriente, 625
donde a una rama me detuve asido,
hasta que de un pastor fui socorrido;
y encubierto llegué hasta mis estados,
donde ya sus intentos publicados,
de todo vuestro reino mis parciales 630
toman las armas nobles y leales.
Y el número es capaz ya del acierto
con el favor del príncipe Roberto,
a quien solo debéis premio y fineza;
que él solamente quiere a vuestra alteza. 635
y en la demonstración que ha hecho conmigo,
del mucho amor que os tiene soy testigo;
y elegid su persona,
pues a su amor debéis esta corona.
ROBERTO
Vamos presto, Señora; 640
que si logra su fe quien os adora,
habéis de quedar luego coronada
o toda Transilvania despoblada.
DANTEA

 (Aparte a CELIA.)  

Este sabe que es mía la corona;
que él y el Conde escucharon el secreto 645
sin duda alguna, y quiere su agudeza
lo que el otro traición, hacer fineza.
Mas esto no es amor de mi persona,
sino pura ambición de la corona,
pues viendo al Senescal restituido, 650
junta sus armas en mejor partido.
CELIA
De estudiante es la treta socarrona;
pues hazte tú de grados y corona.
DANTEA
Senescal, don Fernando me ha librado
de un riesgo de mi muerte declarado, 655
y yo sin él de aquí no he de volverme.
SENESCAL
Señora, eso es perderos y perderme,
si dejáis la ocasión; que conjurada
toda la corte está a darnos entrada.
Y sus armas espera el Palatino, 660
que pueden atajarnos el camino.
ROBERTO
Y advertid que podrán las dilaciones
dar lugar a cautelas y traiciones,
pues si del Palatino entra la gente,
quedará en duda lo que está evidente. 665
DANTEA

 (Aparte. 

La ambición deste castigar espero
y de sus armas hoy valerme quiero,
porque tenga el castigo merecido
de despreciarle habiéndome servido;
y con una cautela que he pensado 670
he de dejar su engaño averiguado,
y con él le he de dar luego en los ojos
porque ni aún queja tengan sus enojos.)
Pues, Senescal, si la ocasión se pierde,
vamos al punto.
SENESCAL
Vuestro amor se acuerde
675
del Príncipe.
DANTEA
De mí será escogido
quien más me quiere y más agradecido.
SENESCAL
Pues siendo así, ya es cierto
que será rey el príncipe Roberto.
ROBERTO

 (Aparte.)  

Cielos, venció la industria a la fineza. 680
DANTEA

 (Aparte.)  

Tú lo sabrás en viendo mi agudeza.
SENESCAL
Príncipe, a vuestra dicha caminemos.
ROBERTO
Pues a marchar, soldados; que perdemos
tiempo que importa mucho.
DANTEA
Vamos luego.

  (Aparte. 

Fernando, el no esperarte me perdona; 685
que me voy por ganarte la corona.)
ROBERTO
¡Viva Dantea!
TODOS
¡Viva la Princesa!
ROBERTO
Y Roberto también, que os da la empresa.
 

(Vanse DANTEA, CELIA, el SENESCAL, ROBERTO y sus criados.)

 


Escena XV

 

El CRIADO de FERNANDO.

 
Ya en un cándido cisne, hijo del viento,
sube Dantea, y cajas y clarines, 690
resonando por todos los confines,
señalan el compás y el movimiento
del ejército hermoso, que marchando,
al viento van las plumas tremolando.
ya de aqueste horizonte 695
les va encubriendo el ceño de aquel monte.
A avisar a Fernando salir quiero
mas él sin duda volverá primero.


Escena XVI

 

FERNANDO, TESTUZ. El CRIADO.

 
FERNANDO

 (Dentro.)  

Deja, Testuz, la caza.
TESTUZ
En nada acierto;
que aunque no me han cazado, vengo muerto. 700
CRIADO
Este es Fernando, al paso me ha salido.
A ¡qué buen tiempo, cielos, ha venido!
 

(Salen FERNANDO y TESTUZ.)

 
FERNANDO
¿Adónde está Dantea?
TESTUZ
¿Adónde Celia?
que la traigo una ganga que he cazado.
CRIADO
Dame albricias, Señor.
FERNANDO
Pues ¿de qué han sido?
705
CRIADO
De que es reina Dantea.
FERNANDO
Pues ¿qué ha habido?
CRIADO
Que el Senescal y el príncipe Roberto
(que el morir en el río no fue cierto)
aquí con un ejército ha venido;
y en su nombre, de todos aplaudido, 710
a tomar posesión de sus estados
va, llevando delante los soldados
del Príncipe, a quien ella agradecida,
prometió pagar deuda tan debida.
FERNANDO
Luego ¿con ellos va?
CRIADO
Por ese monte,
715
que aún no se encubrirán deste horizonte.
FERNANDO
Calla, hombre; que me has muerto.
TESTUZ
Hombre del diablo,
¿deso pides albricias? A puñadas;
que estoy por arrancarte las quijadas.
CRIADO
Señor...
FERNANDO
Vete de aquí.
TESTUZ
¿Que aún no te has ido?
720
CRIADO
No te pensé ofender; perdón te pido.

 (Vase.)  



Escena XVII

 

FERNANDO, TESTUZ.

 
FERNANDO
¿Qué es esto que escuché? (¡ay triste!)
TESTUZ
¿Qué has de escuchar? Vive Dios,
que estoy brotando tudescos
en día de procesión. 725
FERNANDO
¡Qué esto cupiese en Dantea!
¡Que haya pagado mi amor
con tan grande ingratitud!
¡Que se fue! ¡Que me dejó!
¡Que la llevó mi enemigo! 730
¡Que no quede a mi dolor
resquicio para la vida!
Que estos ya celos no son,
sino agravios y desprecios.
¿Que, en fin, se fue?
TESTUZ
Sí, Señor.
735
FERNANDO
¿Qué? No es cierto, no es posible.
Míralo, Testuz.
TESTUZ
¿Qué es no?
Digo que se fue.
FERNANDO
¿Qué dices?
TESTUZ
Doy fe con renunciación
por no parecer presente. 740
FERNANDO
¡Ay ingrata! Plegue a Dios
que el caballo que te lleva
despeñe el curso veloz,
y entre las peñas del monte
sembrando su indignación 745
piezas del freno entre espumas,
con lástima y con dolor
de los que te ven, imites
al soberbio hijo del sol.
TESTUZ
Y si ella acaso va en carro, 750
¿qué harás de la maldición?
FERNANDO
¡Ay de mí, que estoy sin juicio!
TESTUZ
¡Ay de mí, que loco estoy!
FERNANDO
Cielo puro...
TESTUZ
Cielo aguado...
FERNANDO
¿Cómo sufrís tal traición? 755
TESTUZ
¿Cómo sufrís que seamos
tales jumentos los dos?
FERNANDO
Yo, que defendí a Dantea
de un pueblo contra la voz.
TESTUZ
Yo, que me puse a tu lado 760
con muchísimo temor.
FERNANDO
Yo, que por librar su vida
la saqué de la prisión.
TESTUZ
Y yo, que en el parque fui
conejo hasta que salió. 765
FERNANDO
Y ¡hallo este pago en Dantea,
pues por otro me dejó!
TESTUZ
Y ¡hallo este en Celia, que acaso
se va con no borgoñón!
FERNANDO
Viven los cielos divinos, 770
que aquí por matarme estoy.
TESTUZ
Y yo también, si, por vida
del Preste Juan, mi señor.
FERNANDO
¿Qué haré, cielos?
TESTUZ
¿Eso dudas?
FERNANDO
Pues ¿qué hemos de hacer los dos? 775
TESTUZ
¿Qué? Para ahorcarnos tenemos
bastantísima razón.
FERNANDO
Vámonos huyendo.
TESTUZ
¿Dónde?
FERNANDO
Donde nos lleve el dolor.
TESTUZ
Volvamos al caso pues. 780
¿No pudo ser, siendo dos,
irse con el Senescal,
y no con Roberto?
FERNANDO
No.
TESTUZ
Pues ¿no iremos a saberlo?
FERNANDO
Bien dices; que al ver su error, 785
será la mayor afrenta.
Vamos pues, y plegue a Dios
que antes que yo a verlo llegue
se me arranque el corazón.

 (Vase.)  

TESTUZ
Y que a Celia se le arranque 790
de la tripas, plegue a Dios.

 (Vase.)  



Escena XVIII

 

Salón del palacio.

 
 

LISARDA, el CONDE, damas, el CAPITÁN, MÚSICOS.

 
MÚSICOS
En sus apacibles nudos
enlace amor esta vez
de Lisarda y de su dueño
la azucena y el clavel. 795
LISARDA
Ya, Conde, que mi palabra
a su cumplimiento llega,
bien veis las obligaciones
en que os pone mi fineza.
El Senescal está vivo, 800
el ejército a las puertas;
y aunque el entrar en Hungría,
dándome a mí la obediencia,
no es fácil, solo fiada
estoy en vuestra defensa. 805
CONDE
Cuando mi gente, Señora,
ya marchando no viniera,
toda la corte está en arma;
y no es tan fácil empresa
el poder entrar sus muros, 810
ni ellos presumirlo puedan,
gobernando yo las armas.
CAPITÁN

 (Aparte.)  

Todo eso posible fuera,
a no estar toda la corte
resuelta ya a abrir las puertas 815
en viendo que a la muralla
llega a dar vista Dantea.
LISARDA
Pues sentaos. Y repetid
la música mientras llegan
todos a besar la mano 820
y dar al Rey la obediencia.
Avisad al reino vos.
CAPITÁN
Obedezco a vuestra alteza.

 (Vase.)  



Escena XIX

 

LISARDA, el CONDE, damas, MÚSICOS; luego, el CAPITÁN.

 
MÚSICOS
En sus apacibles nudos
enlace amor esta vez 825
de Lisarda y de su dueño
la azucena y el clavel.
 

(Siéntanse.)

 
SENESCAL

 (Dentro.)  

Viva Dantea, soldados.
VOCES

 (Dentro.)  

¡Viva quien es nuestra reina!
¡Viva Dantea!
LISARDA
¿Qué escucho?
830
 

(Sale el CAPITÁN.)

 
CAPITÁN
Señora, el riesgo remedia,
porque tus mismos vasallos
 

(Levántanse.)

 
han dado abiertas las puertas
al ejército, que ya
hasta tu palacio llega 835
con Dantea a quien aclaman.
LISARDA
¿Cómo? ¡Traidores!
CONDE
¿Qué intentas,
Señora? que eso es perderte;
que a un pueblo no hay resistencia.


Escena XX

 

DANTEA, el SENESCAL, ROBERTO, CELIA, soldados.

 
SENESCAL

 (Al salir.)  

¡Viva Dantea, vasallos! 840
ROBERTO
Y aquestos traidores mueran.
DANTEA
Tened las armas, soldados,
y nadie a mi hermana ofenda.
LISARDA
Cielos, ¿qué es esto que miro?
DANTEA
Poder más que tu inclemencia 845
la verdad de mi justicia;
mas aunque tú le merezcas,
no te he de dar más castigo
que el que casada te veas
con quien para darte muerte 850
me declaró su cautela.
LISARDA
Cielos, ¿qué es esto que escucho?


Escena XXI

 

FERNANDO, TESTUZ. Dichos.

 
 

(FERNANDO habla aparte con TESTUZ, y permanece retirado hasta que le llama DANTEA.)

 
TESTUZ
Ponte aquí delante della.
FERNANDO
Sin alma llego a sus ojos.
DANTEA

 (Aparte. 

Cielos, la ocasión es esta, 855
pues allí a Fernando veo,
de averiguar la cautela
del Príncipe, Amor me ayude.)
Vasallos, vuestra princesa
soy yo, y el haber fingido, 860
como sabéis, que lo era
Lisarda, fue con motivo
de daros rey que merezca
por amor y discreción,
de tal lealtad la obediencia; 865
y habiendo visto en Roberto
de un firme amor tantos señas...
FERNANDO
Si esto oímos, ¿qué esperamos?
TESTUZ
A que se case con ella.
DANTEA
Para elegiros buen dueño 870
a su amor estuve atenta.
ROBERTO
Bien sabéis vos, gran señora,
cuál fue siempre mi fineza.
DANTEA
Sí sé; y más la conocí
cuando yo os vi en una puerta, 875
que diciendo al Senescal
cómo yo era la princesa,
cosa que ignorabais vos,
en vuestra alegría mesma
conocí de vuestro pecho 880
la hidalguía y la fineza.
ROBERTO
Es sin duda, gran señora,
y yo callé con cautela
por saber lo que importaba.
DANTEA
Luego ¿de eso se os acuerda? 885
ROBERTO
Pues ¿puedo olvidarlo yo,
si estaba oyendo a la puerta?
DANTEA
Pues, ambicioso, ¿por qué,
me vendías por fineza
ofrecerme tus estados, 890
lastimado en mi pobreza,
si tus engaños sabían
que yo era la princesa?
Luego aquello fue querer
engañarme tu cautela. 895
Pues para que se conozca
que industrias contra finezas
no pueden valer, vasallos.
Vuestro rey es este. Llega,
Fernando, a los brazos míos. 900
FERNANDO
Cielos, ¿qué ventura es esta?
ROBERTO

 (Aparte.)  

Corrido estoy, vive Dios;
y no puedo, de vergüenza,
replicar a la verdad.
TESTUZ
Llégate a mis brazos, Celia 905
para que hagas con Testuz
ollas de Carnestolendas.
CELIA
No, sino huevos.
TESTUZ
Con esto,
y un vítor para el poeta,
tendrán aquí fin dichoso 910
Industrias contra finezas.





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