281
Actas del Cabildo de Santiago, t. I, p. 139.
282
Está sin fecha el memorial de Córdoba a que acompañó el expediente de sus servicios. En todo caso, no ha podido llegar a Madrid antes de fines de 1551, porque en 12 de mayo del año anterior se hallaba todavía en Santiago, fecha que podemos postergar hasta el 25 de octubre, pues se sabe que partió en compañía de Aguilera y que éste permanecía aún aquí en ese día. La primera gestión de Aguilera en la corte aparece, por lo demás, datada en 30 de enero de 1552. Respecto a que hiciera el viaje con el enviado de Valdivia, así lo declara en el proceso de Villagra (Documentos inéditos, t. XXII, p. 176).
283
En la real cédula de concesión de este último, dada en Madrid a 31 de marzo de 1552, se detalla en la manera siguiente: «Una fortaleza de plata en campo verde, y encima della un brazo armado con una bandera de oro, puesta en ella una águila negra y una orla de oro con ocho cruces de Jerusalén coloradas, y por divisa, un yelmo cerrado, y encima dél, un brazo armado con una espada desnuda en la mano, con sus trascoles y dependencias y follajes de azul e oro»
.
Esta real cédula se halla publicada en las pp. 111-112 del Nobiliario de Conquistadores de Indias, con el escudo en colores, y la reprodujimos en las pp. 418-419 del t. IX de los Documentos inéditos.

284
Parece que la tuvo de boca de Diego Sánchez de Morales, que había sido enviado desde la Serena por Francisco de Aguirre a dar cuenta del suceso y del estado en que quedaba el país. Pregunta 21 del interrogatorio y respuesta a la misma de Córdoba, en Documentos inéditos, t. XVIII, p., 78.
285
De la respuesta de Córdoba a la pregunta 76 de la infomación de méritos de Pedro de Villagra (Documentos inéditos, t. XIII, p. 135) resulta que se hallaba en Santiago cuando volvieron a ella derrotados los que habían ido a repoblar a Concepción.
286
Actas del Cabildo, t. I, p. 556.
287
Para demostrarlo, baste saber que fueron Córdoba, y Juan Jufré quienes le afianzaron en tres mil pesos, que nunca pudo aquél cobrar: así lo dice en su respuesta a la pregunta 8 del interrogatorio de Jufré. Documentos inéditos, t. XV, p. 109.
En su información de servicios, Córdoba tuvo cuidado de consignar que contribuyó con 600 pesos, en oro y otras cosas, para la reedificación de la Serena; que con motivo de las incursiones de Lautaro, el administrador de sus haciendas, Alonso de Videla, dio por él 250 pesos a los capitanes que hacían la guerra; y, por fin, que en socorros a gobernadores y capitanes del Rey, más de tres mil pesos en dinero, caballos, ropas y otras especies, Preguntas 7, 8 y 9, p. 436, t. XIV de los Documentos inéditos.
288
Respuesta de Córdoba a la pregunta 69 del proceso de Villagra. Docs. inéds., t. XIII, p. 170.
289
Ercilla hace figurar a un Córdoba en el ataque al fuerte de Penco, y esta es la primera dificultad que se ofrece para conciliar su relato con lo que consta de los documentos, pues, como ya se ha indicado en otra ocasión, en ese hecho
de armas no pudieron tomar parte los que habían salido de Santiago, que por esos días no habían llegado aún a orillas del Maule. Necesitamos, así, traer a colación lo que de esas fuentes aparece referente a Córdoba. Sea primeramente su respuesta a la pregunta 17 del interrogatorio de Juan Godínez con Pedro de Miranda (Documentos inéditos, t. XIV, p. 283). Dice la pregunta: «Item, si saben, etc., que venido que fue el gobernador don García de Mendoza a estas provincias, el dicho Juan Godínez se halló en su acompañamiento sirviendo a S. M. en las guerras de Arauco y en la pacificación de los indios alterados delta...»
Su declaración a la pregunta 7 del interrogatorio de los servicios de Juan Jufré relativa a los mismos hechos, no es menos categórica...: «que este testigo vido, que llegado a este reino por gobernador de él don García de Mendoza, el dicho general Juan Jufré partió de esta ciudad de Santiago... y se halló con él en las batallas que se tuvieron con los indios rebelados de Arauco y Tucapel en el río Biobío y lebo de Millarapue...: y sabe asimismo que se halló en la población y reedificación de la ciudad de la Concepción con el capitán Jerónimo de Villegas...: lo cual sabe este testigo porque se halló en todo lo que la pregunta dice y lo vilo por vista de ojos»
. Documentos inéditos, t. XV, p. 108.
Con vista de esto, no puede caber duda de que salió desde Santiago a juntarse con don García, y mal pudo, por tanto, como decíamos, haberse hallado en el ataque del fuerte de Penco. De ahí que nos sea lícito suponer, o que se trata de otro Córdoba en la relación de Ercilla, y que, si no encontramos alguno de ese apellido que aparezca tomando parte en la defensa del fuerte, que aquella es inexacta. Pero, aun en lo que toca a nuestro Alonso y a pesar de lo que sabemos por sus propias palabras, por otras también suyas, es todavía de dudar de su figuración en los hechos a que se ha referido en las declaraciones que hemos transcrito. La dificultad nace de lo que dijo en la información de servicios
de Juan de Cuevas (Documentos inéditos, t. XXV, p. 309). Preguntado primeramente si había salido de Santiago para juntarse con Hurtado de Mendoza cuando se tuvo noticia que estaba en el puerto de la ciudad de Concepción y entró con él en el estado de Arauco y Tucapel «y en el discurso de la dicha guerra se halló en todas las ocasiones y guazábaras que se ofrecieron»
, contestó «que lo sabe como en él se contiene, porque es y pasó ansí y este testigo le vido salir desta ciudad y salió este testigo como tal vecino desta ciudad con los demás y entró en las partes que la pregunta dice...»
Hasta aquí, como se ve su respuesta guarda conformidad con lo que anteriormente había dicho:
pero, interrogado en seguida si «en la prosecución de la dicha jornada, se halló el dicho Juan de Cuevas en la guazábara que los dichos naturales rebelados le dieron en el pasaje del río Biobío y en el lebo de Millarapue y Lavapie... y ansi
mismo se halló en el reencuentro que el capitán Rodrigo de Quiroga tuvo con ellos en la rinconada de Ongolmo...»
, contestó que «lo contenido en el dicho capítulo oyó decir a personas que se hallaron en las ocasiones que en el dicho capítulo se contienen»
. ¿Cómo pudo decir semejante cosa después de lo que en ocasiones anteriores había declarado? Y en todo caso su respuesta es tanto más de extrañar, cuanto que, a renglón seguido, expresa que se halló en
la repoblación de Concepción. ¿Estaba ya olvidado de tales hechos al declarar eso en 1584? ¿Era en efecto de una mala inteligencia de su parte, refiriendo toda la pregunta al incidente de Ongolmo? Así parece probable, y, en verdad, no puede ser de otra manera, pues si hasta aquí se ha tratado de respuestas suyas a hechos ajenos, veremos ahora que en un documento emanado de sí, expresamente afirma su participación en esos hechos. Nos referimos a la pregunta sexta del interrogatorio de servicios que presentó en su pleito con Diego de Velasco (Documentos inéditos, t., XIV, p. 436), que dice así: «Item, si saben que venido don García de Mendoza por gobernador de este reino, el dicho Alonso de Córdoba, el viejo, se halló con él en todas las batallas y rencuentros que los naturales dieron a los españoles en términos de esta ciudad de la Concepción y del estado de Arauco y provincias de Tucapel y en las guazábaras que se dieron a los naturales en el río Biobío y en el valle de Millarapue, sirviendo en todo con sus armas y caballos como muy buen soldado»
: hechos que acreditó con el testimonio de Juan Jufré, Gaspar de Vergara y muchos otros testigos.
290
Véase el acta de su recibimiento en las Actas del Cabildo de Santiago, t. II, pagina 2.