«El Rey -Príncipe de Esquilache, primo, mi virrey, gobernador y capitán general de las provincias del Perú, o a la persona o personas a cuyo cargo fuere el gobierno dellas. El maestro
de campo Pedro Cortés Monroy me ha hecho relación que pasó a esas dichas provincias el año 52 en compañía del Marqués de Cañete, cuando fue por Virrey dellas, y habiendo tenido el año siguiente el dicho Marqués nuevas que se habían alzado en el reino de Chile los naturales dél y habían desbaratado al gobernador Francisco de Villagra y muértole sesenta soldados españoles y enviado a D. García Hurtado, su hijo, para que socorriese aquella tierra con fuerza de gente, fue en su compañía, y desde que entró en ella hasta que vino a estos reinos, el año pasado de 605, por su procurador y a pedir socorro, siempre se ha ocupado y servido en las cosas de la
guerra, haciéndola a los indios rebeldes en sus personas, tierras y comidas, sirviendo los cargos de capitán de infantería, sargento mayor, coronel y maestro de campo general, manteniendo en paz, justicia y quietud la gente militar y a los
reducidos en mi real servicio, corriendo tierras a los enemigos por su persona, haciendo muy grandes efectos, sin haberle sucedido daño alguno, por la mucha prudencia y vigilancia que siempre ha tenido como capitán experto y astuto en la guerra; y por la misma causa los gobernadores Francisco de Villagra, Rodrigo de Quiroga, el Dr. Bravo de Saravia, Martín Ruiz de Gamboa, D. Alonso de Sotomayor, Martín García de Loyola, el licenciado Pedro de Vizcarra, D. Francisco de Quiñones,
Alonso de Ribera y Alonso García Ramón, en el tiempo de sus gobiernos tomaron y siguieron sus consejos y se ayudaron de su persona en todas las ocasiones y necesidades que se hallaron y facciones que quisieron hacer, y por los buenos consejos que les dio se repararon
muchos inconvenientes, que de otra suerte sucedieran, acudiendo él a las partes más peligrosas y peleando valerosamente, ayudando a reedificar y fundar muchas ciudades y fuertes que convinieron hacerse; siendo siempre de los primeros en los
trabajos y reencuentros peligrosos que ha habido, sin retirarse ni apartarse de la guerra en más de cincuenta y cinco años continuos, padeciendo muchos trabajos y calamidades, campeando y haciendo muy cruel guerra a los indios, recuperando muchos daños y peligros en que en muchas ocasiones pusieron a los españoles, ciudades y pueblos, saliendo siempre vencedor en ellos, sin haber sido nunca vencido, siendo algunas de las dichas batallas muy peligrosas, por exceder en mucha cantidad
del número de los indios a los españoles, los cuales siempre atribuyeron a su valor e industria los buenos sucesos que tuvieron; habiéndose hallado en ciento diez y nueve batallas y salido en todas ellas vencedor; suplicándome que,
teniendo consideración a que todo el tiempo que sirve en las dichas provincias de Chile, los dos primeros fue de soldado, cuarenta de capitán de caballos, sargento mayor y coronel de todo el reino y maestro de campo de un tercio y los diez últimos de maestre de campo general, gastando su patrimonio y el dote que le dieron por su mujer, por no haber llevado sueldo hasta que se dio el dicho título de maestro de campo general, que entonces le rescibió por no tener que gastar, y a que
por entender que el mayor servicio que me podía hacer era venir a dar cuenta del estado de la guerra y cuán importante era enviar socorro de gente a ella, se había puesto en camino y venido a mi Corte al dicho efecto, posponiendo su vida y arriesgándola en tan largo camino por los peligros dél, sin embargo de ser muy viejo, dejando su mujer, e hijos con grande nescesidad; le hiciese merced de diez mil pesos de renta por dos vidas, en indios vacos de esas, provincias, demás
de lo que valiese una encomienda de cuarenta indios que tenía en las dichas de Chile, que es poco más de cuatrocientos pesos; y habiéndoseme consultado por los mi Consejo de las Indias; he tenido por bien de hacer merced, como por la presente se
la hago, al dicho maestro de campo Pedro Cortés, de cuatro mill ducados de renta, por dos vidas, en indios vacos de esas provincias, entrando en ellos lo que le valen los que al presente tiene en las de Chile, y que en el entretanto que
se le situase se le pague de aquel situado mil y quinientos ducados cada año, hasta que le encomendéis la concurrente cantidad a cuenta de los dichos cuatro mil ducados; y así, os mando que en los indios
que al presente hubiere vacos o que primero vacaren en esas provincias del Perú, encomendéis al dicho maestro de campo Pedro Cortés de Monroy los dichos cuatro mil ducados de renta sobre lo que, como dicho es, le valga lo que al presente tiene, para que goce de ellos por su vida y la de un heredero, conforme la ley de la sucesión; y porque por una mi cédula dula fecha désta, envío a mandar a mis oficiales reales de las dichas provincias de Chile que de cualesquier maravedises que hubiesen o entrasen en su poder para la paga de la gente de guerra dellas, paguen al dicho maestro de campo Pedro Cortés los dichos mil y quinientos ducados, hasta que vos le situéis en los dichos indios vacos otra tanta cantidad de que tendréis particular cuidado y de avisarlo cuando lo haréis para que ellos se los dejen de pagar y se... dicho situado. Fecha en San Lorenzo, a 29 de mayo de 1615.- YO EL REY. -Por mandado del Rey, nuestro señor
.-Pedro de Ledesma.
Para que el Virrey del Perú sitúe en indios vacos cuatro mil ducados de renta a Pedro Cortés, y que mientras tanto se le den mil quinientos por los oficiales reales de Chile». |