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Todo el mundo ha ido repitiendo hasta ahora respecto a la fecha de la muerte de doña Leonor, el dato apuntado por Garibay de que había ocurrido en Viena, de un zaratán, en fines del verano de 1562; pero hemos tenido que apartarnos de su afirmación en vista del certificado del escribano de Villafranca, dado en 13 de enero de 1559 (Documentos, p. 20), el cual da fe de cierta cláusula del codicilo de doña Leonor, extendido, evidentemente, allí, «que hizo y otorgó la muy magnífica señora doña Leonor de Zúñiga, guarda-mayor que fué de las damas, etc.». Luego, había fallecido ya en aquellos días.

El hecho de haber muerto doña Leonor en España y no en Austria encuentra también comprobante en la afirmación que la reina doña María hizo a su hermano Felipe II en la carta de recomendación que para él dio a Ercilla, que comienza con estas palabras: «Estoy tan obligada á los hijos de doña Leonor de Zúñiga, por habérseme muerto allá...».

 

702

De esa información hablan varios de los testigos de la genealógica de Ercilla, según cuyas declaraciones fue dado por limpio de toda raza de judío y converso. Dicho documento se había perdido ya en 1571, al decir del notario que actuó en ella, y es lástima, porque habríamos podido con su vista adelantar la genealogía del poeta por su rama materna, por cuanto consta que alcanzaba hasta sus bisabuelos. La sentencia a que aludimos está inserta en las páginas 218-219 de la citada probanza de Ercilla.

 

703

Dice en ella que había ido allí a besar las manos a la Princesa, ya que no podía hacer otro tanto con el monarca. Esa carta la publicamos en la página 28 de los Documentos.

 

704

«[...] donde tenían casas y hacienda, y al presente la tiene don Juan de Zúñiga y de Ercilla...». Declaración de Francisco de Ontanera, p. 97.

 

705

«En el monasterio de Sant Lorenzo el Real, á ocho de Septiembre de 1574, se despacharon estas presentaciones siguientes, firmadas de Su Majestad, refrendadas de Gaztelu y libradas de los señores del Consejo de la Cámara: "Una por la cual presentó Su Majestad á la provisoría y administración del hospital de Villafranca de Montesdoca al licenciado Tomás López Medel, que está vaca por promoción del licenciado don Juan de Zúñiga y Ercilla al oficio de limosnero de la Reina, nuestra señora"». Registro de Obispados. Archivo Histórico Nacional de Madrid.

 

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Garibay es quien da la noticia de este nombramiento de abad de Hermedes (y no Hormedes, como se lee en el Catálogo de la Duquesa de Alba, p. 188), que suponemos simplemente titular. El nombre es Hermedes, villa de la provincia de Palencia, situada en la falda de una colina, con 80 casas de dos pisos y calles irregulares. En tiempo de Madoz contaba 458 habitantes. Tenemos a la vista un impreso bastante raro, que se intitula Defensa canónica histórico legal por la regalía sobre que se declare pertenecer á la Corona, y ser del Real Patronato la Abadía de Hermedes, Por D. Blas Jover Alcázar, Dignidad de la Iglesia de Palencia. Año de 1748. Folio, 63 hojas.

 

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También procede este dato de Garibay (Documentos, p. 522): «Enseñólas á leer en mi Chrónica universal de España, según él mesmo me lo refirió diversas veces...».

Cuenta, asimismo, acerca de esto, que en la audiencia que le concedió el monarca el 27 de mayo de 1590, después de comer, para examinar el árbol genealógico de su progenie real, a que se hallaron presentes el príncipe y la infanta Isabel, su hija mayor, «la señora infanta no abrió su real boca en todo este tiempo; estuvo atentísima á todo lo que pasó, y alguna vez me acordé de cómo su maestro don Juan de Estúñiga... me había dicho diversas veces que en mi Chrónica universal de España, impresa, había deprendido á leer, juntamente con la señora infanta su hermana doña Catalina, duquesa de Saboya...». Memorial histórico español, t. VIII, p. 492.

 

708

El monto y situación del salario los deducimos de las cobranzas que Ercilla hizo para percibir sus caídos después de la muerte de don Juan. Documentos, p. 230.

 

709

Poder de Ercilla a Domingo de Talledo. Documentos, p. 232.

 

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He aquí esa carta, que tomamos de la página 190 del tomo I (primera edición) de las Averiguaciones de las Antigüedades de Cantabria del padre Gabriel de Henao, Madrid, 1689-1691, folio: «Si nuestros mayores alcanzaron el salir con muchos pleitos que sobre términos y jurisdición por los pueblos circunvecinos les fueron puestos, y consiguieron otras muchas exenciones y franquezas, fueron, sobre bien considerado, porque gozaron del tiempo en que el señor doctor Fortún García florecía, no por tantos años como su cristiandad y virtud merecían y estos reinos le habían menester, y nuestra poca dicha y ventura, pues por serle la fortuna envidiosa, no pudo alcanzar el extremo que sus méritos de letras y valor pudieron adelantarse, para que con su larga vida á V. M., quedara más aumento de estado y á esta su república gloria de honra sobre las demás del Señorío. Pero como á V. M. nos dejó por su memoria para su teniente de ella, criado en Casa Real y en privanza de tan, esclarecidos príncipes, no nos queda por qué desear aquella era, aunque fué bien próspera, porque somos muy ciertos que V. M. siempre terná sobre sus hombros la honra de ella, pues es suya verdaderamente, por la nobleza y antigüedad, que le cabe muy aventajadamente, y así al contrario, cuando alguna nota de deshonor ella padeciese, sería V. M. partícipe».