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En la búsqueda de fuentes lozanescas, lo que más ha dominado entre los críticos hasta la fecha ha sido el reconocimiento expreso de La Celestina como fuente primaria de la obra, aunque no exclusiva. Entre ellos, cabe destacar los nombres pioneros de Wolf, Gayangos y Menéndez Pelayo en el s. XIX y el de Antonio Vilanova en la Intend. a su edición de los años 50, y más recientemente cabe mencionar dos artículos específicos, uno de Nicasio Salvador Miguel y otro de Jacques Joset. Y entre editores, la mayor anotación al pie que tiende a un cotejo puntual con La Celestina se debe a la ed. de Bruno Damiani y Giovanni Allegra, y a la de Claude Allaigre. Las referencias son: Ferdinand WOLF, Über Spanish Drama: «La Celestina» and seine Übersekungen, en «Blättern Literarische Unterhaltung», 213-217 (Berlín 1845), pp. 853-870. Pascual de GAYANGOS, Discurso Preliminar en la ed. de la B. A. E. (n. XL) de los Libros de Caballerías, Madrid Rivadeneyra, 1857, pp. XXXIX-XL. Marcelino MENÉNDEZ PELAYO, cap. XI, Imitaciones de «La Celestina», en ID., Orígenes de la novela, ed. nacional de las Obras de M. M. P., Madrid, C. S. I. C., 1944, IV, pp. 45-65. Antonio VILANOVA (ed.), Barcelona, Selecciones Bibliófilas, 1952. Nicasio SALVADOR MIGUEL, Huellas de «La Celestina» en «La Lozana andaluza», en Estudios sobre el Siglo de Oro. Homenaje al prof. Francisco Ynduráin, Madrid, Editora Nacional, 1984, pp. 431-459. Jacques JOSET, «... y contiene munchas más cosas que la Celestina», en «Cultura Neolatina», LVII (1997), pp. 147-166. Bruno DAMIANI y Giovanni ALLEGRA (eds.), Madrid, Ediciones Porrúa Turanzas, 1975. Claude ALLAIGRE (ed.), Madrid, Cátedra, 1985. Menciono además una tesis que traza un estado de la cuestión hasta 1996: Laura GENTILI, L'éredità celestinesca nella «Lozana andaluza» di Francisco Delicado, Univ. Roma 1996 (dir. P. Botta y M. L. Cerrón Puga). En el presente artículo omitiré la mención detallada de lo que cada estudioso ha dicho en cada caso, aunque queda pública mi deuda hacia la lectura de todos los trabajos cit. Por otra parte, aduzco unos paralelos con el texto celestinesco que, por lo que me consta, no fueron notados hasta ahora. Para varios aspectos relacionados con estas páginas también remito a mis trabajos de tema lozanesco: Hacia una nueva edición crítica de «La Lozana andaluza» (I), en Siglo de Oro. Actas del IVº Congreso Internacional de AISO (Alcalá de Henares, 22-27 de julio de 1996), Alcalá, Universidad, 1998, I, pp. 283-298, y la serie de entregas que voy dedicando a los nombres propios del texto: Onomástica lozanesca (Antropónimos, I ), en Actas del «XIIIº Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas» (Madrid, 6-11 de julio de 1998), Madrid, Castalia, 2000, I, Medieval-Siglos de Oro, pp. 289-300; Onomástica lozanesca (Antropónimos, 2), en Morada de las palabras: homenaje a Luce y Mercedes López-Baralt, Rio Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2002, pp. 214-227; y Onomástica lozanesca (Topónimos, 3), en «Caminería Hispánica», VIº Congreso Internacional (L'Aquila y Madrid, 18-28 de junio de 2002) (en prensa).
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Cito por La Celestina al cuidado de Peter RUSSELL, 2.ª ed. corregida, Madrid, Castalia, 1991. Para todo remite al texto celestinesco, con el número romano indico el Auto y con el arábigo la página.
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Cito a partir de la ed. Damiani-Allegra cit., si bien tomándome algunas libertades, como la de indicar en números arábigos y no romanos los Mamotretos (o capítulos), la de poner en cursiva títulos y voces extranjeras, la de indicar entre paréntesis las letras por suprimirse, y la de añadir entre corchetes alguna aclaración. Al mismo tiempo, designo de otra forma algunos de los subtítulos: un ejemplo es Súplica con el que denomino la Dedicatoria al «Ilustre Señor», y otro es Tabla para indicar lo que en la ed. cit. se titula «Explicación», para cuyas razones remito a BOTTA, Hacia una nueva edición crítica cit.
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Los saberes médicos de Celestina, patentes ya en la descripción de su Laboratorio, se centran en las enfermedades femeninas y ginecológicas, aunque Celestina habla con todos como si fuera un médico y usa con propiedad gran abundancia de términos específicos (por ejemplo, en el Auto X, ella es el médico y Melibea la enferma, y exhiben ambas gran profusión de voces técnicas tomadas de la medicina). Me ocupé tangencialmente de los aspectos médicos del texto, indicando la correspondiente bibliografía por entonces conocida, en mi trabajo «La magia en La Celestina», en Dicenda, 12 (1994), pp. 37-67 (especialmente en las pp. 44-46). Para la bibliografía última aparecida sobre el tema remito a la citada en la nota 5, infra.
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Cabe recordar que los estudios últimos sobre la Celestina se centran precisamente en los saberes médicos del texto, por una senda doble. Por una parte, como lo hace Amasuno, para subrayar la parodia que se hace de la medicina oficial de la época y de su ineficacia para curar la enfermedad de amor (el amor hereos, con su patología). Cfr. Marcelino AMASUNO, «Hacia un contexto médico para "Celestina": dos modalidades curadoras frente a frente», en Celestinesca, 23.1-2 (1999), pp. 8 7-124; ID., «Calisto, entre "amor hereos" y una terapia falaz», en Dicenda, 18 (2000), pp. 11-49; ID., «Hacia un contexto médico para "Celestina": sobre amor hereos y su terapia», en Celestinesca, 24.1-2 (2000), pp. 135-169. Por otra parte, como lo hace Illades, para sacar conclusiones sobre el ambiente intelectual que forjó la obra, que sería el de un «taller», plural y salmantino, en el que Rojas trabajaría codo a codo con el médico converso Francisco de Villalobos (lo cual explicada tamaña profusión de voces médicas alardeada sobre todo en el Auto I, con la minuciosa descripción del Laboratorio y con la alusión a médicos famosos de la Antigüedad o más recientes: Hipócrates, Galeno, Aetius de Amida, Avicena, Arnau de Vilanova, Bernardo de Gordonio, y el mismo Villalobos). Cfr. Gustavo ILLADES AGUIAR, «La Celestina» en el taller salmantino, México, Universidad Autónoma, 1999 (Publicaciones de «Medievalia», 21).
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Para este aspecto en La Celestina remito a mi trabajo La magia cit.
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Cfr. BOTTA, la serie de entregas de Onomástica lozanesca cit.
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Reproduzco, en tamaños reducidos, la portada y los demás grabados aducidos infra a partir de un microfilm del único ejemplar conservado del original, el de la Biblioteca Nacional de Viena, signatura 66.G.30 (3) - Rara.
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Cfr. las notas ad locum de Allaigre, ed. cit.
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De las ilustraciones de la única edición antigua de La Lozana andaluza y de su significado icónico en estrecha relación con el texto que se va editando, e incluso de su marcada función ecdótica, ya me ocupé en mi trabajo Hacia una nueva edición crítica cit., y veo con placer que lo que apuntaba entonces fue adoptado en trabajos recientes sobre la obra, como por ejemplo la trad. it. de Teresa CIRILO, Roma 1998, que reproduce algunos de los grabados en la misma posición que ocupan en la edición antigua, o como el de Carla PERUGINI, «Le fonti iconografiche della editio princeps de "La Lozana andaluza"», en Le arti figurative nelle letterature iberiche e iberoamericane, Atti del XIX Convegno AISPI (Roma, 16-18 settembre 1999), Padova, Unipress, 2001, I, pp. 31-44.