1
Véase este fragmento de la crítica de El Debate (23-XII-21) que reproduce Pilar Nieva: «Un reparo he de poner a la marcha que la acción tomó a poco de iniciado el primer acto. En la primera escena aparece el protagonista conquistado por el medio de depravación [...] en que hubo de engolfarse. Eso era lo lógico, y por ese camino debió seguir la acción. Mas de súbito se tuerce y ocurren incidencias, aventuras... que son las mismas del segundo acto ligeramente variadas. De ahí [...] depende la insignificancia y frialdad del desenlace [...]. No dejó de darse cuenta el público de la equivocación [...] del comediógrafo, y al concluir el tercer acto, el entusiasmo no fue tan caluroso como al finalizar los anteriores».
Añade algún otro comentario desfavorable a ese tercer acto, como los de los críticos de El Heraldo y La Acción y llama la atención sobre la crítica aparecida en La Voz, por ser ésta la única que «achacaba el descenso en el nivel de este tercer acto a la prisa con que había sido escrito, entre apremios de tiempo debidos a la inaplazable fecha del estreno» haciéndose eco del «condicionamiento mercantil en la precipitada producción de obras por parte de los autores de éxito que funcionaba tan frecuentemente en el periodo en que nos encontramos» (pp. 178-9).
2
Pueden citarse entre otros el modelo glosemático de Jansen, el modelo deíctico de Serpieri, el modelo semiológico de Souriau o el semiológico de Kowzan [BOBES:1987].
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Entre nosotros pueden citarse los trabajos de Joaquina Canoa [CANOA, 1974 y 1977].