11
Refiriéndose Carballo al panteón real, dice: «A este poliantro pasó el rey Casto los huesos de su padre el rey Fruela del cementerio de la iglesia vieja, según se colige de los memoriales de los reyes que en esta pieza descansaban.»
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El maestro Custodio, tantas veces citado por Carballo, dice que los restos de Silo fueron trasladados de Pravia al monasterio de San Juan de las Dueñas de Oviedo, y allí vió tras el altar mayor una tumba con esta inscripción: H. S. E. S. S. T. T. L. (hic sepultus est Silo; sit tibi terra levis). La forma clásica de la leyenda revela á las claras ser romana. En una visita que hicimos á Santianes en 1812, nos dijo el cura párroco, y un maestro cantero que hizo la reedificación del crucero de la primitiva basílica en 1836, que al remover el suelo de la actual sacristía situada en el antiguo cementerio, cerca del ábside meridional, se descubrió una tumba conteniendo un esqueleto que suponen pertenecía á uno de los monarcas allí sepultados.
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En el Glosario de Ducange y en los documentos más antiguos de la monarquía asturiana, aparece Atrio como sinónimo de Cementerio. Alfonso el Casto en su célebre testamento de 812, dona al Salvador de Oviedo: Atrio quod est in circutu domus tuæ... etc.
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«Sepultus fuit (Ramiro II) in sarcophago juxta Ecclesiam Sancti Salbatoris ad Cæmenterium quod construxit filia sua Domina Geloira.- Zamoræ decessit (Ordoño III) et Legione sepultus fuit juxta aulam Sancti Salbatoris secus sarcophagum patris sui Ranimiri Regis.- Sampiro, España Sagrada, t. XIV, páginas 68 y 69.
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Este panteón ocupa el mismo lugar que el cementerio de la primitiva basílica de San Juan. Al construirse el actual templo por Fernando I, no se hizo el ingreso principal en la imafronte porque quedaba poco espacio entre ella y la muralla que circuía por aquel lado la ciudad. Es, pues, este panteón el antiguo cementerio, cubierto de bóveda, donde fué enterrado Alfonso V.
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Tenían gran semejanza las tumbas del panteón de Oviedo con las recientemente descubiertas en Paris en el cementerio de las Abadías merovingias de San German de los Prados y de San Dionisio. Unas y otras llevan el sello del arte latino, pues todavía no había venido el bizantino á embellecerlas con su oriental exornación.
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La inscripción mejor ejecutada que se conserva de aquel tiempo, es sin duda la del palacio de Alfonso III, hoy incrustada en la fachada de la fortaleza de Oviedo, y sin embargo dista mucho de tener las clásicas formas de la del sepulcro de Itacio.
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La inscripción á que se refiere Custodio no es la que se ve hoy en la fortaleza perteneciente al palacio real de Alfonso III, que está completa; debió ser otra mutilada que dió margen á la leyenda..
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Difieren las copias de Carballo, Castella y el P. Flórez. Insertamos la de Morales, que parece la más exacta..
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Coron. 3, fol. 87.