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199    Bien te creemos que tú non pensaste
semblante finida de todo tu bien,
quando al Enrique ya de Remestién
por armas e trançes en Bala sobraste;
pues non menos farias quando te fallaste
en Ras con aquel señor de Charní,
donde con tantos honores así
tu rey e tus regnos e manos onrraste.

200    Ya de más gentes diversas que viera
tanto fallava sus letras de fuertes
que fiz que me diese sus nombres e suertes
aver por estoria la mi compañera;
la qual, inclinada como plazentera
a las plegarias del mi simple voto,
con armonía de estilo devoto
respuso cantando por esta manera:

201     «Aquél que tú vees al çerco tornado,
que quiere sobir e se falla en el aire,
mostrando su rostro robado donaire
por dos desonestas feridas llagado,
aquél es el d'Avalos mal fortunado,
aquél es el limpio mançebo Lorenço,
que fizo en un día su fin e comienço,
aquél es el que era de todos amado;

202     »el mucho querido del señor infante,
que siempre le fuera señor como padre;
el mucho llorado de la triste madre,
que muerto ver pudo tal fijo delante.
¡O dura Fortuna, cruel tribulante!
Por ti se le pierden al mundo dos cosas:
la vida, e las lágrimas tan piadosas
que ponen dolores de espada tajante.

203    »Bien se mostrava ser madre en el duelo
que fizo la triste, después ya que vido
el cuerpo en las andas sangriento tendido
de aquel que criara con tanto reçelo:
ofende con dichos crueles el çielo
con nuevos dolores su flaca salud,
e tantas angustias roban su virtud
que cae por fuerça la triste en el suelo;

204    »e rasga con uñas crueles su cara,
fiere sus pechos con mesura poca;
besando a su fijo la su firía boca,
maldize las manos de quien lo matara,
maldize la guerra do se començara,
busca con ira crueles querellas,
niega a sí mesma reparo de aquéllas
e tal como muerta biviendo se para.

205    »Dezía, llorando, con lengua raviosa:
'¡O, matador de mi fijo, cruel!'
mataras a mí e dexaras a él,
que fuera enemiga non tan porfiosa;
fuera la madre muy más digna cosa,
para quien mata levar menor cargo;
e non te mostraras a él tan amargo
nin triste dexaras a mí querellosa.

206    »'Si antes la muerte me fuera ya dada,
çerrara mis ojos con estas sus manos
mi fijo, delante de los sus hermanos,
e yo non muriera más de una vegada;
ansí morré muchas, desaventurada,
que sola padesco lavar sus feridas
con lágrimas tristes e non gradesçidas,
maguer que lloradas por madre cuitada'.

207    »Ansí lamentava la pía matrona
al fijo querido que muerto tú viste,
faziéndole ençima semblante de triste,
segunt al que pare faze la leona;
¿pues dónde podría pensar la persona
los daños que causa la triste demanda
de la discordia del reino que anda,
donde non gana ninguno corona?»

208    E vi por lo alto venir ya volando
el ánima fresca del santo clavero,
partida del cuerpo del buen cavallero
que por su justiçia murió batallando;
si fe merescieren mis versos trobando,
jamás en los siglos será muy perfecto
el nombre famoso de aquel buen electo,
que bien yo non puedo loar alabando:

209    electo de todos por noble guerrero,
electo maestro por muy valeroso,
electo de todos por muy virtüoso,
por mucho constante, fiel, verdadero,
al qual un desastre mató postrimero
con piedra que fizo de fonda reveses;
por que maldigo a vos, mallorqueses,
vos que las fondas fallastes primero.

210    Veyendo yo gentes allí tan apuestas,
dixe: «Entre tanto valiente varón,
¿cómo non vemos al fuerte Milón
que al templo levava un grant toro a cuestas?»
La mi guiadora con dulçes respuestas
respuso: «La rueda de Mares presenta
los que por fuertes virtud representa;
de fuerça desnuda non faze ella fiestas.

211    »Fuerça se llama, mas non fortaleza,
la de los miembros o grant valentía;
la grant fortaleza en el alma se cría
que viste los cuerpos de rica nobleza,
de cuerda osadía, de grant gentileza,
de mucha costançia, de fe e lealdad:
a tales esfuerça su abtoridat
que débiles fizo la naturaleza».

212    Muy claro prínçipe, rey escogido,
de los que son fuertes por esta manera
la vuestra corona magnífica quiera
tener con los tales el reino regido;
ca éstos más aman con justo sentido
la recta justiçia que non la ganançia,
e rigen e sirven con mucha costançia
e con fortaleza en el tiempo devido.

213    Es fortaleza, pues, un grant denuedo
que sufre las prósperas e las molestas;
salva las cosas que son desonestas,
otras ningunas non le fazen miedo;
fuye, desdeña, depártese çedo
de las que diformes por viçio se fazen;
las grandes virtudes inmenso le plazen,
plázele el ánimo firme ser quedo.

214    E vi los que reinan en paz glorïosa
e los muy humanos a sus naturales,
e muchos de aquellos, seyendo mortales,
viven çelando la pública cosa;
e vi baxo d'éstos grant turba llorosa
de los invasores e grandes tiranos,
que por exçeso mortal de sus manos
dexan la fama cruel, mostrüosa.

215    Vimos sin armas a Octavïano,
que ovo los tiempos ansí triumphales
e tanto paçífico el mundo de males
que tovo çerradas las puertas de Jano;
e vimos la gloria del bravo romano,
guarda fiel de la tarpea torre,
aquel que con todas sus fuerças acorre
contra la fambre del nuevo tirano.

216    E vimos a Codro gozar de la gloria,
con los costantes e muy claros Deçios,
los quales tovieron en menores preçios
sus vidas delante la noble victoria;
estava Torquato, con digna memoria,
seyendo del fijo cruel matador,
maguer que lo vido venir vençedor,
porque passara la ley ya notoria.

217    Dos vengadores de la servidumbre
muy animosos estavan los Brutos,
de sangre tirana sus gestos polutos
non permitiendo mudar su costumbre;
están los Catones ençima la cumbre,
el buen Utiçense con el Censorino,
los quales se dieron martirio condigno
por non ver la cuita de tal muchedumbre.

218    Estava la imagen del pobre Fabriçio,
aquel que non quiso que los senadores
oro nin plata de los oradores
tomasen, nin otro ningunt benefiçio,
provando que fuese más ábil ofiçio
al pueblo romano querer poseer
los que poseían el oro, que aver
todo su oro con cargo de viçio.

219    ¡O siglo perverso, cruel, engañoso!,
pues das a señores tan grandes ofiçios,
danos entre ellos algunos Fabriçios
que fagan al pueblo bien provechoso;
e los que presumen con acto glorioso
de más animosos que nuestros mayores
fiziéssense dignos o meresçedores
del nombre de alguno que fue virtüoso.

220    Alçamos los ojos ya contra la gloria
del çerco costante de nuestros presentes,
donde fallamos las insignas gentes
de los que non muere jamás su memoria;
e vimos la fama vulgar e notoria,
o loor de los reyes de España la clara,
con la trabea real e tiara,
que son los insignos de noble victoria.

221    Al nuestro rey magno bienaventurado,
vi sobre todos en muy firme silla,
digno de reino mayor que Castilla:
velloso león a sus pies por estrado,
vestido de múrice, ropa de estado,
ebúrneo çeptro mandava su diestra
e rica corona la mano siniestra,
más prepolente que el çielo estrellado.

222    Tal lo fallaron ya los oradores
en la su villa de fuego çercada,
quando le vino la gran embaxada
de bárbaros reyes e grandes señores;
e tal lo dexaron los que con honores
buelven alegres de dones onustos,
don Juan alabando sobre los Agustos
por sus facundos interpretadores.

223    Perded la cobdiçia, vos, pobres mortales,
de aqueste trïunfo e de todas sus leyes;
do vedes los grandes señores e reyes
envidia no os fagan sus grandes caudales;
los quales son una simiente de males
que deve fuir qualquier entendido,
ya mayormente que, bien discutido,
las vuestras riquezas son más naturales.

224    Embidia más triste padesçen aquellos
de bienes diversos a vosotros dados,
que non la cobdiçia que por sus reinados
todos vosotros podéis aver d'ellos:
ca todos vosotros queredes ser ellos
sólo por uso de la su riqueza,
y ellos vosotros do naturaleza
vos fizo conplidos de dones más bellos.

225    Hanvos embidia de la fermosura
quando la suya non bien se conforma;
hanvos embidia la fermosa forma,
e muchas vegadas la desemboltura;
hanvos embidia prudençia e mesura,
fuerça, coratge, e más la salud:
pues ved ser en ellos non tanta virtud,
nin toda en riquezas la buenaventura.

226    Demás que Fortuna con grandes señores
estado tranquilo les menos escucha,
e más a menudo los tienta de lucha
e anda jugando con los sus honores;
e como los rayos las torres mayores
fieren enante que no en las baxuras,
así dan los fados sus desaventuras
más a los grandes que a los menores.

227    ¡O vida segura la mansa pobreza,
dádiva santa desagradesçida!
Rica se llama, non pobre, la vida
del que se contenta bevir sin riqueza;
la trémula casa, humil en baxeza,
de Amiclas el pobre muy poco temía
la mano del Çésar que el mundo regía,
maguer que llamase con grant fortaleza.

228    La grant avideza de la tiranía
vimos, venidos al ínfimo çentro,
do muchos señores están tan adentro
que non sé qué lengua los explicaría;
vimos entre ellos, sin ver alegría,
los tres Dionisios siracusanos,
con otro linaje cruel de tiranos
que Dios en el mundo por plagas embía.

229    Yonus primero falló la moneda,
e firió de cuño los mistos metales,
al qual yo maldigo, pues tantos de males
causó en la semiente que nunca va queda;
por ésta justiçia se nos desereda,
los reinos por ésta nos escandalizan,
por ésta los grandes ansí tiranizan
que non sé quien viva seguro nin pueda.

230    Sanad vos los reinos de aqueste reçelo,
o prínçipe bueno, o novel Agusto,
o lumbre de España, o rey mucho justo,
pues rey de la tierra vos fizo él del çielo;
e los que vos sirven con malvado zelo,
con fambre tirana, con non buena ley,
fazed que deprendan temer a su rey,
por que justiçia non ande por suelo.

231    Justiçia es un çeptro que el cielo crió,
que el grand universo nos faze seguro,
hábito rico del ánimo puro,
introduzido por pública pro;
e por igual peso jamás conservó
todos estados en los sus ofiçios;
es más açote que pugne los viçios,
non corruptible por sí nin por no.

232    E vimos, al último çerco venidos,
las grandes personas en sus monarchías,
e los que rigen las sus señorías
con moderada justiçia temidos;
e vimos debaxo los que non punidos
sufren que passen males e viçios
e los que, pigros en los sus ofiçios,
dexan los crímenes mal corregidos.

233    «¡O tú, Providencia!, declara de nuevo
quién es aquel cavallero que veo,
que mucho en el cuerpo paresçe Tideo,
e en el consejo Nestor el longevo;
por que yo fable de aquél lo que devo,
si libre pudiere salir deste valle,
no sufras tal ignorancia que calle
lo que notorio por ojos apruevo».

234    Así como fazen los enamorados
quando les fablan de lo que bien quieren,
alegran los ojos doquier que estovieren,
e cobran semblantes muy más alterados,
non fizo menos alegres estados
la Providençia a lo quel preguntara
e luego respuso con alegre cara,
pospuestos los otros divinos cuidados:

235    «Este cavalga sobre la Fortuna
e doma su cuello con ásperas riendas;
aunque dél tenga tan muchas de prendas,
ella no le osa tocar a ninguna;
míralo, míralo en plática alguna,
con ojos humildes, non tanto ferosçes;
¿cómo, indiscreto, y tú non conosçes
al condestable Álvaro de Luna?»

236    «Agora», respuse, «conosco mejor
aquel cuyo ánimo, virtud e nombre
tantas de partes le fazen de ombre
quantas estado le da de Señor,
las quales le fazen ser meresçedor:
ser fecho de mano de nuestro grant rey,
e clara esperiençia de su firme ley,
e de la Fortuna jamás vençedor».

237    Aunque la contra creo que sentían
los que quisieron aver confïança
más en el tiempo que en buena esperança,
quando los mundos se nos rebolvían;
digo de algunos que así lo fazían
en el comienço de aquellas quistiones,
que so color de çiertas razones
al condestable se le despedían.

238    Fueron movidos a esto fazer,
segunt argumento de lo que presumo,
los que çegaron del túrbido fumo
e fama que entonçes se pudo tender
de algunos que mucho quisieron saber,
por unas palabras de fembra mostrada
en çercos e suertes de arte vedada,
la parte que avía de prevalesçer.

239    Segunt la respuesta, paresçe, que ovieron
juzgaron por menos allí favorable
el fecho y la vida del su condestable,
e quiçá por esto se le despedieron;
mas si los fechos segunt los fizieron
vos plaze, lectores, que vos lo relate,
sufrid que mis versos un poco dilate,
por que no vengamos en lo que vinieron.

240    Por mucho que el sabio prudente, discreto
encubre por cabo sus fechos e zela,
más son las cosas que Fama revela
que non las que sabe callar el secreto;
éstos, aviendo medroso respecto,
con una persona muy encantadera
tovieron secreto lugar e manera
donde sus suertes ovieron efecto.

241    Pulmón de linçeo allí non fallesçe,
de yena non menos el nudo más tuerto,
después que formada de espina de muerto,
e ojos de loba después que encaneçe,
medula de çiervo que tanto envejesçe
que traga culuebra por rejuvenir,
e de aquella piedra que sabe adquerir
el águila quando su nido fornesçe.

242    Allí es mesclada grant parte de echino,
el qual, aunque sea muy pequeño pez,
muchas vegadas e non una vez
retiene las fustas que van de camino;
pues non menos falta la que chimerino
se engendra por yerro de naturaleza,
e pieças de aras que por grant alteza
son dedicadas al culto divino.

243    Espuma de canes que el agua resçelan,
membranas de líbica sierpe çerasta,
çeniza de fénix, aquella que basta
huesos de alas de dragos que buelan,
de otras vipéreas sierpes que velan
dando custodia a las piedras preçiosas,
e otros diversos millares de cosas
que el nombre non saben aun los que las zelan.

244    Non fue tal mistura con fuego templada,
segunt presunçiones de lo que yo arguyo,
mas en las aguas que fierven de suyo,
por venas sulfúreas faziendo pasada,
la tal decoçión fue conglutinada;
así que cualquiera cuerpo ya muerto,
ungido con ella, podiera despierto
dar a los bivos respuesta fadada.

245    E busca la maga ya fasta que falla
un cuerpo tan malo que por aventura
le fuera negado de aver sepoltura,
por haver muerto en non justa batalla;
e quando de noche la gente más calla,
pónelo ésta en medio de un çerco,
e desde allí dentro conjura en el huerco,
e todas las sonbras ultriçes sin falla.

246    Ya començava la invocaçión
con triste murmuro y díssono canto,
fingiendo las bozes con aquel espanto
que meten las fieras con muy triste son,
ora silvando como dragón,
e como tigre faziendo estridores,
ora aullidos formando mayores
que forman los canes que sin dueño son.

247    Con ronca garganta ya dize: «Conjuro,
Plutón, a ti, triste, e a ti, Proserpina,
que me embiedes entramos aína
un tal espíritu, sotil e puro,
que en este mal cuerpo me fable seguro
e de la pregunta que le fuere puesta
me satisfaga de cierta respuesta,
segunt es el caso que tanto procuro.

248    »Dale salida, velloso Çervero,
por la tu triste trifauçe garganta,
pues su tardança non ha de ser tanta,
e dale pasada, tú, vil marinero.
¿Pues ya qué fazedes? ¿a quándo os espero?
guardad non me ensañe, si non otra vez
faré desçendervos allá por juez
aquel que vos truxo ligado primero».

249    Tornándose contra el cuerpo mesquino,
quando su forma vido seer inmota,
con biva culebra lo fiere e açota
por que el espíritu traiga maligno;
el qual quiçá teme de entrar, aunque vino,
en las entrañas eladas, sin vida,
o, si viene el alma que dél fue partida,
quiçá se tarda más en el camino.

250    La maga, veyendo cresçer la tardança,
por una abertura que fizo en la tierra:
«Ecate» dixo «¿non te fazen guerra
más las palabras que mi boca lança?;
si non obedesçes la mi ordenança,
la cara que muestras a los del infierno,
faré que demuestres al cielo superno,
tábida, lúrida, sin alabança.

251     »¿E sabes, tú triste Plutón, que faré?
Abriré las bocas por do te goviernas,
e con mis palabras tus fondas cavernas
de luz subitánea te las feriré;
obedesçedme, si non llamaré
a Demogorgón, el qual invocado,
treme la tierra, ca tiene tal fado
que a las Estigias non mantiene fe».

252    Los miembros ya tiemblan del cuerpo muy fríos,
medrosos de oír el canto segundo;
ya forma bozes el pecho iracundo,
temiendo la maga e sus poderíos;
la qual se le llega con besos impíos
e faze preguntas por modo callado
al cuerpo ya vivo, después de finado,
por que sus actos non salgan vazíos.

253    Con una manera de bozes estraña
el cuerpo comiença palabras atales:
«Irados e mucho son los infernales
contra los grandes del reino de España,
porque les fazen injuria tamaña
dando las treguas a los infieles,
ca mientra les fueron mortales, crueles,
nunca tovieron con ninguno saña.

254    »Ánimas muchas fazen que non ayan
en fazer pazes con aquella seta,
mas ellos ya buelven con arte secreta
otros lugares por donde les vayan;
e porque fizieron las pazes, asayan
sembrar tal discordia entre castellanos
que fe non se guarden hermanos a hermanos,
por donde los tristes fenescan e cayan

255    »E quedarán d'ellos tales dignitades,
e sobre partir tales discordanças,
que por los puños romper muchas lanças
veréis, e rebuelta de muchas çibdades;
por ende, vosotros, esos que mandades,
la ira, la ira bolved en los moros;
non se consuman ansí los thesoros
en causas non justas como las hedades.

256    »E del condestable juzgando su fecho,
ansí determino su fado e pregono:
será retraído del sublime trono
e aun a la fin del todo desfecho;
pues ya venir en un tal estrecho,
segunt lo que fallo, forçado conviene,
finja color el que la non tiene,
e cada qual busque temprano provecho».

257    ¡Quántas liçençias e despedimientos
al buen condestable fueron demandadas!
¡Quántos fizieron palabras osadas,
con vana sobervia de los mudamientos!
Fortuna, que nunca nos tovo contentos,
faze ya muchos partirse, dexando
al su señor propio, non bien acatando
qué fin avrían sus meresçimientos.

258    Los que se parten por tal novedat
liçençia por muchas razones pretenden:
unas alegan, mas otras entienden,
e cubren con falsa color de verdat;
pues ya detenedvos, siquier esperad,
porque entre buenos razón non admite
causas que ponga ninguno nin quite,
quando el señor es en nesçesidat.

259    Al gamaleón que en el aire se cría
son semejantes los tales efectos,
que tantos y quantos tocare de objectos
de tantas colores se buelv'en el día.
O rica nobleza, o gran fidalguía,
o ínclita sangre, tú, ¿cómo sostienes
por vana coddiçia de mundanos bienes
tocar los umanos tal vil villanía?

260    Fama vos mueva de justo deseo
pues tanto que a Çésar siguió Labïeno
siempre le dieron el nombre de bueno,
fasta que tovo señor a Pompeo;
así los señores, segunt lo que veo,
los que a dos partes ansí prevarican
menos los precian si más los platican;
danles partido, mas non buen arreo.

261    Como los árboles presto se secan
que muy a menudo las gentes remudan,
así los que a muchos señores ayudan
en vicio semblante presumo que pecan;
e como las peñas que de alto derruecan
fasta lo fondo no son detenidas,
así acaesçe a los que sus vidas
con muchos señores descojen e truecan.

262    ¡O vil cobdiçia, de todos errores
madre e carrera de todos los males,
que çiegas los ojos así de mortales
en las condiçiones de los servidores;
tú que enduresçes así los señores,
y que los méritos tanto fatigas
de vana esperança que a muchos obligas
atales miserias fazer e mayores!

263    Después ya del caso del todo pasado,
los ya nuevamente fechos adversarios,
veyendo los fines del todo contrarios
al triste juizio que estava fadado,
buelven aquella que les avía dado
las execrables e duras respuestas,
diziéndole cómo non fueran aquéstas
las grandes fortunas que havía memorado.

264    «Si las palabras», responde, ella fiero
«sobre el condestable vos bien acatastes,
e las fortunas venidas mirastes,
veréis que ha salido todo verdadero:
ca si le fuera fadado primero
que presto desfecho sería del todo,
mirad en Toledo, que por este modo
lo ya desfizieron con armas de azero.

265    »Ca un condestable armado, que sobre
un gran vulto de oro estava asentado,
con manos sañosas vimos derribado
e, todo desfecho fue tornado cobre.
¿Pues cómo queredes que otra vez obre
Fortuna, tentando lo que es importuno?
Basta que pudo derribar el uno,
que al otro más duro lo falla que robre».

266    Ansí como fazen los bravos leones
quando el ayuno les da grandes fambres,
comen las carnes eladas, fïambres,
porque las bivas les dan evasiones,
bien así fazen las costellaçiones
quando a sus fados fallan un obstante:
fartan sus iras en forma semblante
donde executan las sus impresiones.

267    Por ende, magnífico, grant condestable,
la çiega Fortuna, que avía de vos fambre,
farta la dexa la forma de arambre:
de aquí en adelante vos es favorable;
pues todos notemos un caso mirable
e nótenlo quantos vinieren de nos:
que de vos y d'ella, e d'ella e de vos
nunca se parte ya paz amigable.

268    El lúçido Febo ya nos demostrava
el don que non pudo negar a Fetonte:
subiendo la falda del nuestro orizonte,
del todo la fosca tiniebla privada;
sus crines doradas así dilatava
que todas las selvas con sus arboledas,
cumbres e montes e altas roquedas,
de más nueva lumbre los iluminava.

269    Yo, que las señas vi del claro día,
pensé si los fechos de lo relatado
oviesse dormiendo ya fantasticado,
o fuesse veraçe la tal compañía;
dispuse conmigo que demandaría
por ver más abierta la informaçión,
quier fuesse vera, quier ficta visión,
a la Providençia que siempre me guía.

270    Así que propuse por esta manera:
   «¡O grant profetisa, quienquier que tú seas!,
con ojos iguales suplico que veas
mi dubda e le prestes razón verdadera;
yo te demando, gentil compañera,
me digas del nuestro grand rey e fiel
qué se dispone en el çielo de aquél».
E luego con boca fabló plazentera:

271    «Será rey de reyes, e rey de señores,
sobrando e vençiendo los títulos todos
e las fazañas de reyes de godos
e rica memoria de los sus mayores;
e tal e tan alto favor de loores
sus fechos ilustres al tu rey darán
que en su claro tiempo del todo serán
con él olvidados sus anteçesores.

272    «Será Gerión con los olvidados;
será como muerta la fama de Çindo,
rey de los godos, magnífico, lindo,
uno primero de los bateados;
serán adormidos e non relatados
los fechos de Bamba con el nuevo uso,
rey de Castilla que primero puso
términos justos a los obispados.

273    »Será olvidado lo más de lo antigo,
veyendo su fama cresçer atán rica,
serán olvidados los fechos d'Egica,
visneto de Çindo e fijo de Eurigo;
será Batizanus segunt lo que digo,
morrá la memoria segunt que su dueño,
e ante los suyos serán como sueño
los fechos mayores del godo Rodrigo.

274    »A éste los fechos del pobre Pelayo
reconosçerán, maguer que feroçe,
tanta ventaja quanta reconosçe
el triste deziembre al fermoso mayo;
en éste non miedo pornán ni desmayo
los enemigos a él capitales,
antes más rezio verná por los tales
que viene la flama de esgrima de rayo.

275    »Fabila olvidado será en aquel ora
e los claros fechos de Alfonso el primero,
aquél que a Segovia ganó de guerrero,
Bragana, Flavia, Ledesma e Çamora,
e a Salamanca nos dio fasta agora,
Astorga, Saldaña, León e Simancas,
Amaya, Viseo, faziéndonos francas
de moros con mano jamás vençedora.

276    »Conquiso Sepúlveda con lo ganado,
Ernés, Portugal, e poblólas luego
de gente de Asturias e mucho gallego,
gentío que vino de buelta mesclado,
e de vizcaínos fue parte poblado:
mas quanto tú oyes que fizo aquel rey,
mediante de todo la divina ley,
será con lo d'éste jamás olvidado.

277    »Entonçes Fruela por los sus errores
callará los casos de su triste muerte,
el qual al ermano fue tanto de fuerte
que su omeçida lo fazen actores;
si los fechos buenos ante los mejores
se olvidan e callan por grandes los chicos,
¡quánto más presto deven los inicos
callar ante fechos de grandes valores!

278    »Ante los suyos serán adormidos
los fechos del casto Alfonso el segundo,
que fizo en Oviedo por quien fizo el mundo
templo do sean sus santos servidos;
ni menos los fechos serán repetidos
de Calvo Laín e de Nuño Rasuera,
antes darán más abierta carrera
a los que ser deven por éste complidos.

279    »Callarse han los fechos del magno Fernando,
de Sancho su fijo e Alfonso el terçero,
que al fuerte Toledo ganó de primero,
e irán do fueren, ante éste callando;
la fama que fuere aquéste cobrando,
el quarto Alfonso que fue emperador,
la irá perdiendo, e por su valor
al segundo Sancho irán olvidando.

280    »Del quinto Alfonso non será membrança,
que la de las Navas vençió de Tolosa,
una batalla tan mucho famosa,
do fue más el fecho que non la esperança;
nin será memoria de la malandança
del primer Enrrique que en adoleçençia
la teja, o Fortuna, mató en Palençia,
e sobre todo divina ordenança.

281    »E non tan nombrado será don Fernando,
en quien se fizieron los reinos más juntos,
rey e corona de reyes defuntos
que tanto su mano ganó batallando:
éste conquiso por fuerça ganando
el reino de Murçia con toda su tierra,
éste conquiso por fuerça de guerra
allende de quanto diré relatando.

282    »Úbeda, Andújar e más a Montiel,
Vilches e Vaños ganó con Baeça,
cortando de moros muy mucha cabeça,
assí como bravo señor e fiel;
Aznatoraf e a Martos con él,
e con Salvatierra ganó Medellín,
sufriendo muy poco criar el orín
en la su espada tajante, cruel.

283    »Conquiso las villas de Castro e Vaena,
Córdova e Eçija, Palma y Estepa,
tanto que non se membrava do quepa
la su fortaleza con grant dicha buena;
ganó más Ovejo, Trujillo e Marchena,
ganó Fornachuelos, a Luque e Montoro;
por tales lugares sembró su thesoro,
non cobardando fatiga nin pena.

284    »Ganó Almodóvar e a Moratilla,
ganó a Çueros e más Albendín,
ganó los Gazules, después a la fin
ganó sobre todos a la grant Sevilla;
ganó a Xerez con la su quadrilla,
Cádiz e Arcos, Beger e Lebrixa;
e por que non sea mi fabla prolixa,
callo façañas de gran maravilla.

285    »Mas segunt aquello que está ya dispuesto
del tu claro rey e de su magestad,
ante sus fechos e prosperidat
en poco ternedes lo mucho de aquesto;
ternedes en poco los fechos del sesto
Alfonso, persona de tanto misterio
que fue de Alemaña llamado al imperio,
segunt que leyendo nos es manifiesto;

286    »maguer que conquiso Hellín e Chinchilla,
las Peñas e Cuenca por fuerça d'espada,
Montanches e Mérida la despoblada,
Badaxós e Niebla juntó con Castilla,
e fizo rescate de grant maravilla:
al emperador de Constantinopla
libró de los Turcos, mejor que mi copla
lo dize trobando por fabla senzilla.

287    »Iredes a Sancho terçero callando,
aquel que la fuerte Tarifa conquiso;
irá ya dexando de ver nuestro viso
todos los fechos del terçer Fernando,
aquel que Alcaudete ganó batallando,
del que se dize morir emplazado
de los que de Martos ovo despeñado,
segunt dizen rústicos d'esto cantando.

288    »El sétimo Alfonso, su rebisabuelo,
querrá ser vençido de su revisnieto,
e por que más sea famoso, perfeto,
avrá mayor gloria do goza en el çielo;
non embargante que puso por suelo
todos los reyes de Benamarín,
ganó más las Cuevas e a Locovín
con muy animoso, magnífico zelo.

289    »A Teba e Cañete ganó conqueriendo,
a Rute e Priego e a Carcabuey,
faziendo fazañas conformes a rey,
a todos peligros remedio poniendo;
prolixa fatiga por gloria sufriendo,
conquiso de moros la grant Algezira;
conquiso Bençaide, tomada por ira,
e Benamexí más a punto seyendo.

290    »Entonces veredes escura la fama
del bravo don Pedro, segunt la clemençia
que d'éste se muestra por fe d'esperiençia,
seyendo constante jamás a quien ama;
veredes çessada la muy clara fama
de aquel don Enrrique, su buen visabuelo;
veredes con éste callar al abuelo,
aunque por nombre semblante se llama.

291    »Tú, don Enrrique, querrás ser callado,
tú que concordia de toda tu tierra
pudiste ser dicho, sin punto de guerra
teniendo tu reino tan bien sosegado;
aunque tu fijo más aventurado
reinar en la tierra desde el çielo veas,
assaz es a ti que por padre tú seas
de aqueste muy alto don Juan pregonado».

292    Assí profetava la mi guiadora,
rey soberano, las vuestras andanças,
dándovos alto favor de esperanças
con lengua fatídica e boca sonora,
e más abaxando su boz sabidora,
representava ya, como callando,
los tiempos futuros de cómo e de quándo
será vostra mano jamás vençedora.

293    Yo que quisiera ser çertificado
d'estas andanças y quándo serían,
e quándo los tiempos se nos mudarían,
o quándo veríamos el reino apacado,
iten quisiera ser más informado
de toda la rueda que dixe futura,
e de los fechos que son de ventura
o que se rigen por curso fadado.

294    Mas la imagen de la Providençia
fallé de mis ojos ser evanesçida,
e vi por lo alto su clara subida
fazer afectando la dina exçelençia;
yo deseando con grant reverençia
tener abraçados sus miembros garridos,
fallé con mis braços mis onbros ceñidos,
e todo lo visto fuyó a mi presençia.

295    Como los niños o los ignorantes,
veyendo los átomos ir por la lumbre,
tienden las manos por su muchedumbre,
mas fúyenles ellos, su tacto negantes,
por modos atales, o por semejantes,
la mi guiadora fuyó de mis manos;
fuyeron las ruedas e cuerpos humanos,
e fueron las causas a mí latitantes.

296    Pues si los dichos de grandes profetas
e los que demuestran las veras señales,
e las entrañas de los animales,
e todo misterio sotil de planetas,
e vatiçinio de artes secretas
nos profetizan triunfos de vos,
fazed verdaderas, señor rey, por Dios,
las profeçías que non son perfetas.

297    Fazed verdadera la grant Providençia,
mi guiadora en aqueste camino,
la qual vos ministra por mando divino
fuerça, corage, valor e prudençia,
por que la vuestra real exçelençia
aya de moros puxante victoria,
e de los vostros ansí dulçe gloria
que todos vos fagan, señor, reverençia.

[298]    La flaca barquilla de mis pensamientos1,
veyendo mudança de tiempos escuros,
cansada ya toma los puertos seguros,
temiendo discordia de los elementos;
tremen las ondas e luchan los vientos;
cansa mi mano con el governalle,
las nueve Musas me mandan que calle;
fin me demandan mis largos tormentos.

[299]    E ya fin les dava con gesto plaziente,
en oçio trocando mi dulce fatiga,
non porque mengua ni falta que diga,
mas yerra quien dize, si dize e non siente;
el largo trabajo secresta la mente,
assí que fablando non siento que digo:
por ende dispuso mi seso comigo
dar fin al libro, callando al presente.

[300]    Mas boz de muy sublime actoridad
súbito luego me fue presentada:
«Escrive, tú», dixo, «non desafinada
cresca tu obra diziendo verdad,
ca viçio non faze la prolixidad
do trahe buen modo de satisfazer;
si pueden favores prestarte plazer,
favor es el mando de mi magestad».





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