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Mañanas de abril y mayo

Comedia famosa1

Pedro Calderón de la Barca



  —47v→  
Personas que hablan en ella:
 

 
DON HIPÓLITO.
DON JUAN.
DON PEDRO.
PERNÍA.
ARCEO.
DON LUIS.
DOÑA CLARA.
DOÑA ANA.
DOÑA LUCÍA.
INÉS,   criada.





ArribaAbajoJornada I

 

Sale DON JUAN embozado y ARCEO gracioso, con una bujía en un candelero.

 
ARCEO
Ya he dicho que no está en casa
mi señor, y es, caballero
o fantasma o lo que sois,
en vano esperarle, puesto
que no sé a qué hora vendrá 5
a acostarse.
DON JUAN
Yo no puedo
irme de aquí sin hablarle.
ARCEO
Pues en el portal sospecho,
que estaréis mucho mejor.
DON JUAN
Mejor estaré aquí dentro. 10
ARCEO
Muerto de capa y espada,
que tan pesado y tan necio
has dado en andar tras mí
rebozado y encubierto,
agradécelo al Señor, 15
que te tengo mucho miedo,
que si no, yo te pusiera
a cuchilladas muy presto
en la calle.
DON JUAN
No lo dudo,
mas no os turbéis, de paz vengo; 20
de don Pedro soy amigo,
sosegaos.
ARCEO
Lindo sosiego.
DON JUAN
Y sentaos aquí.
ARCEO
Yo estoy
en mi casa y si yo quiero
me sentaré.
DON JUAN
Pues estad
25
como quisiéredes.
ARCEO
Cierto,
que sois fantasma apacible,
y que tenéis mil respetos
del convidado de piedra.
DON JUAN
Decidme, ¿qué hace don Pedro 30
fuera de casa a estas horas?,
¿diviértele amor o juego?
ARCEO
Juego o amor le divierte.
  —48→  
DON JUAN
Todo es uno, a lo que pienso,
pues amor y juego en fin, 35
son de la fortuna imperios.
¿Anda de ganancia ahora?
ARCEO
Yo de pérdida me veo.
DON JUAN
¿Está desfavorecido?
ARCEO
No lo sé.
DON JUAN
¿Pues sus secretos
40
no fía de vós?
ARCEO
No fía,
sino presta algunos dellos.
¿No bastaba entremetido
sino preguntón?
 

(Sale DON PEDRO.)

 
DON PEDRO
¿Qué es esto?
ARCEO
Esperad en hora mala 45
en la calle o el infierno,
si no queréis.
DON PEDRO
Dime, loco,
¿qué ha sido?
ARCEO
Vienes a tiempo,
que si un poco más te tardas,
a ese embozado sospecho 50
que le echo por la ventana,
tan alto, que deste vuelo,
ya que no Sietedurmiente,
sino volante, primero
que volviera, se mudaran 55
los trajes y los dineros,
y se hablaran otras lenguas.
DON PEDRO
¿Quién es?
ARCEO
No lo sé, mas pienso
que es algún hombre casado,
que viene a verte encubierto, 60
pues no se ha dejado ver
la cara.
DON PEDRO
Pues, caballero,
¿a quién buscáis así?
DON JUAN
A vós.
DON PEDRO
Decid, ¿qué queréis?
DON JUAN
Direlo,
en quedando solos.
ARCEO
¿Ves
65
si digo bien?
DON PEDRO
Majadero,
salte allá fuera.
ARCEO
En buen hora:
mas aunque ir a parlar tengo
con doña Lucía, la dueña
de mi vecina, más quiero 70
ser hoy crïado que amante;
y he de estarme aquí, por serlo,
escuchando cuanto digan.

 (Vase.) 

DON PEDRO
Ya estoy solo, y solo espero
que me digáis, ¿qué queréis? 75
DON JUAN
Cerrad la puerta.
DON PEDRO
Suspenso
me tenéis: ya está cerrada.
DON JUAN
Pues ahora a esos pies puesto,
me dad, don Pedro, los brazos.
DON PEDRO
Don Juan, amigo, ¿qué es esto? 80
¿Cómo os atrevéis a entrar
así en Madrid, sin que el riesgo
de vuestra vida miréis?
DON JUAN
Como la muerte no temo,
así no guardo la vida, 85
que ya de tratarla tengo,
con la compañía perdido
a mis desdichas el miedo.
Ya sabéis, como quien fue
por la vecindad tercero 90
de mi desdichado amor,
aquel venturoso tiempo
que amé a doña Ana de Lara,
cuyo divino sujeto
se coronó de hermosura, 95
se laureó de entendimiento.
Ufano con mi esperanza,
y con su favor soberbio,
viví; en esto no me alabo,
antes me desluzco en esto. 100
Que en materia de favores,
es tan desdichado el premio,
que es el que le goza más
el que lo merece menos.
Ya sabéis, que viento en popa, 105
este amor, este deseo,
en el mar de la fortuna
tuvo de su parte el cielo.
Hasta que alterando el mar
el bajel del pensamiento, 110
en piélagos de desdichas,
corrió tormenta de celos.
—48v→
Una noche... Ciegamente
lo que vós sabéis os cuento,
pero dejad que lo diga, 115
ya que es el pesar tan necio,
que repetirle el dolor,
es repetirle el consuelo.
Una noche, pues, salí
de su casa yo, creyendo 120
que para mí solo estaba
el falso postigo abierto
de un jardín, cuando llegando
a hablarle, ¡ay Dios!, por de dentro
hacia la parte de fuera 125
torcer otra llave siento.
Suspendo la acción, y a un lado
me retiro, por si puedo
mis celos averiguar,
si es que han menester los celos, 130
para estar averiguados,
más diligencia que serlo.
Entreabrieron el postigo,
y a la poca luz que dieron
las estrellas en la calle, 135
entrar solo un hombre veo,
que sin luz y sin razón
andaba dos veces ciego.
Bien le pudiera matar
a mi salvo entonces, pero 140
quise apurar la malicia
a mis desdichas y quedo
me estuve un rato: mal haya
tan curioso sufrimiento.
Él, tentando las paredes, 145
que no estaba, no, tan diestro
como yo en ellas, que había
estudiádolas más tiempo,
llegó a tropezar en mí,
y desalumbrado, viendo 150
que había gente en el portal,
dijo atrevido y resuelto:
«No puede haber aquí nadie,
que matarlo o conocerlo
no me importe, otro no tenga 155
las dichas que yo no tengo».
No sé que le2 respondí,
y los dos con un esfuerzo
hasta la calle salimos,
donde solos, cuerpo a cuerpo 160
reñimos, hasta que igual
postró la fortuna el duelo
entre los dos; ¡ay de mí!,
pues a quien me dio primero
celos, le di yo la muerte, 165
como quien dice: «Hoy intento
que sea paz de vuestra lid,
o morir o tener celos»;
y dándome lo peor,
quedé celoso y él muerto. 170
Al ruido de las espadas
llegó la justicia luego,
y yo apelando a los pies
de la ejecución que hicieron
las manos, me puse en salvo, 175
mas no tanto, que cogiendo
un crïado, que esperaba
con un rocín en el puesto,
no dijese a la justicia
quien era; solo por ellos 180
son señores los señores,
que al fin se sirven de buenos.
Con esta declaración
me ausenté; mas no pudiendo
vivir ausente y celoso, 185
desta manera me he vuelto
a Madrid; y confïado
en vuestra amistad, me atrevo
a venirme a vuestra casa,
y escarmentado en efeto, 190
de la lengua de un crïado,
me he recatado del vuestro.
Aquí estaré algunos días,
solo hasta saber si puedo
ver a doña Ana, por quien 195
tantas desdichas padezco;
—49→
que aunque es verdad que ofendido
estoy, la estimo y la quiero
tanto, que solo a quejarme
hoy a la corte me vuelvo, 200
por ver si acaso, ¡ay de mí!,
se disculpa, que si llego,
hablándola alguna noche,
siendo vós solo el tercero,
a oír satisfaciones, que antes 205
que ella las diga las creo,
me iré a Flandes consolado
de que sus disculpas llevo,
que haciendo amistades, sean
camaradas de mis celos; 210
porque así estaré seguro,
que ni el pesar ni el contento
me maten: bien como aquel,
que está herido de un veneno,
y otro veneno le cura; 215
que este es el último extremo
de un hombre celoso, pues
no puede, ni yo lo creo,
hacer de su parte más
que decir: «Quejoso vengo 220
a creer cuanto me digáis,
y pues que vivir no puedo,
haced que muera del gozo,
si he de morir del tormento».
DON PEDRO
En dos empeños me pone 225
la merced que me habéis hecho
de valeros desta casa,
y de mí, y es el primero
el ampararos en ella;
y así, cortésmente, ofrezco 230
casa, hacienda, honor y vida,
don Juan, al servicio vuestro.
El segundo es ayudaros
en vuestro amor; para esto,
y para todo es forzoso, 235
supuesto, que él ha de veros,
fïaros de ese crïado,
que aunque ha poco que le tengo,
tengo dél satisfación.
No hablo ahora en nuestro pleito, 240
que ya sabéis que un don Luis
de Medrano, que era deudo
del muerto, es quien se ha mostrado
parte.
DON JUAN
Ya nos conocemos
los dos.
DON PEDRO
Pues eso dejado,
245
porque en efeto no quiero
hablaros en penas hoy;
de doña Ana lo que puedo
deciros es que ni el rostro
la he visto desde el suceso 250
desa noche, ni en ventana,
ni en iglesia, ni en paseo
de Prado y calle Mayor,
que es mucho para mí, siendo
como soy, vecino suyo. 255
DON JUAN
Fineza es, don Pedro; pero
¿quién puede a mí asegurarme
que es por mí y no por el muerto,
ese luto que ha vestido
su hermosura?
DON PEDRO
Mas ¡qué presto
260
a lo que le está peor
discurre el entendimiento!
DON JUAN
¿Qué queréis? Es más honrado
el mal que el bien.
DON PEDRO
No lo entiendo.
DON JUAN
Yo sí, pues dudo del bien 265
cuanto dice y del mal creo
cuanto imagina, y mirad
cual es más honrado, puesto
que uno siempre está tratando
verdad, y otro está mintiendo. 270
Pero lo que de la noche
restaba al noturno velo,
se ha desvanecido ya,
de la hermosa luz huyendo
del sol. Recogeos, y haced 275
del día noche.
DON PEDRO
No puedo,
porque tengo a aquestas horas
que hacer, y antes agradezco
haberme hallado vestido.
DON JUAN
Desvelado galanteo 280
—49v→
tenéis, pues os recogéis
tan tarde y volvéis tan presto.
DON PEDRO
Ando por averiguar,
don Juan, amigo unos celos,
por dejar desengañada 285
una pretensión que tengo,
y he de ir al parque, porque
su apacible sitio ameno,
de las flores y las damas
es el cortesano imperio 290
destas mañanas de abril
y mayo, y he de ir siguiendo
esta dama; vós podéis
descansar en tanto: ¿Arceo?
 

(Sale ARCEO.)

 
ARCEO
Señor.
DON PEDRO
Haz que luego al punto
295
se haga en aqueste aposento
una cama, y esto sea
con recato y con silencio,
que importa que nadie sepa
que al señor don Juan tenemos 300
en casa y de ti lo fío
solamente, adiós.

 (Vase.) 

ARCEO
Tú has hecho
con migo lo que se suele
con los galeotes, y es cierto,
pues dellos nada hay seguro, 305
sino lo que se fía dellos.
DON JUAN
Yo me recaté de vós,
Arceo hasta conoceros.
 

(Vanse y sale DOÑA CLARA y INÉS, criada.)

 
INÉS
¿En fin, que has dado en que has de ir
al parque?
DOÑA CLARA
¿Quieres saber
310
si puede dejar de ser,
Inés? Pues has de advertir,
que me ha dicho que no vaya
a él don Hipólito y creo
que fue alentar mi deseo, 315
para que más presto vaya.
Pues si a ver, cuando me habló,
que viniera me dijera,
presumo que no viniera;
y solo porque llegó 320
a persuadirse, que había
de obedecerle, me ha dado
tal gana, que he madrugado
dos horas antes del día.
INÉS
No es en nosotras hoy nueva 325
esa culpa, ese pecado,
que pecar en lo vedado
es el patrimonio de Eva.
Pero no sé lo que diga
deste amor, deste deseo 330
de los dos, porque no creo
lo que a los dos nos obliga.
Don Hipólito es un hombre,
por loco y por maldiciente
conocido de la gente 335
más que por su propio nombre.
Tú, perdona que lo diga,
mujer en justo o injusto,
muy amiga de tu gusto,
de tu libertad amiga. 340
Él a todas quiso bien,
tú a todos quisiste mal;
dime ¿amor tan desigual,
cómo ha de parar en bien?
DOÑA CLARA
Pensarás que me he enojado, 345
Inés por haberme dicho
su capricho y mi capricho,
y antes gran gusto me has dado.
Porque no hay para mí cosa
como hombres de extraños modos, 350
y que al fin me tengan todos
por vana y por caprichosa.
¡Qué! ¿Quisieras que estuviera
muy firme yo y muy constante,
sujeta solo a un amante, 355
que mil desaires me hiciera,
porque se viera querido?
Eso no el que he de querer
con sobresalto ha de ser,
mientras que no es mi marido. 360
—50→
Y así, por dársele hoy
a don Hipólito, quiero
ver al parque, donde espero,
porque disfrazada voy,
pasear, hablar, reír, 365
preguntar y responder,
ser vista en efeto y ver,
porque no se ha de admitir
al amante más fïel
por el gusto que ha de dar. 370
INÉS
Pues, ¿por qué?
DOÑA CLARA
Por el pesar
que yo le he de dar a él.
INÉS
Y tienes mucha razón;
con lo cual hemos llegado
a la calle que fue Prado 375
en virtud del azadón.
DOÑA CLARA
Pues bajemos por aquí
a la de Álamos, que es
arrendajo del Pajés.
INÉS
Parece que cantan.
DOÑA CLARA
Sí.
380
 

(Vanse y suena dentro música.)

 
[MÚSICA]
Mañanicas floridas
de abril y mayo,
despertad a mi niña
no duerma tanto.
 

(Sale DON LUIS y DON HIPÓLITO.)

 
DON LUIS
Solo haceros compañía, 385
don Hipólito, pudiera
vencer de mi pena fiera
la grave melancolía.
DON HIPÓLITO
Por divertiros yo a vós
de vuestro primo en la muerte, 390
os traigo de aquesta suerte
al parque, donde los dos
divirtamos la mañana.
DON LUIS
Más hermoso el sol parece,
porque embozado amanece 395
entre nubes de oro y grana.
DON HIPÓLITO
Desde aquí podemos ver
la gente que va bajando:
¡qué tierno va enamorando
don Sancho allí a la mujer 400
de aquel letrado, su amigo!
DON LUIS
Que es amistad no se ignore,
porque otro no la enamore.
DON HIPÓLITO
A un pleito está aquí y yo digo
que parecer tomará 405
de los dos, pues le conviene
verla a ella por el que tiene,
como a él por el que da.
DON LUIS
Maldiciente estáis, ¡qué no
os reduzca yo!
DON HIPÓLITO
Advertid,
410
que no hay hombre hoy en Madrid
de mejor lengua que yo.
Aquella ¿no es Flora?
DON LUIS
Sí.
DON HIPÓLITO
Harto es que a fiesta de a pie
haya venido.
DON LUIS
¿Por qué?
415
DON HIPÓLITO
Porque en mi vida la vi
sino en coche; por aquesta
fue por quien se ha presumido,
que le dijo a su marido:
«Con lo que la casa cuesta 420
de alquiler, echemos coche».
Y volviéndole a decir:
«¿Pues dónde hemos de vivir,
y estar el día y la noche?»
Dijo: «Si el coche tuviera, 425
sin casa vivir podía,
en el coche todo el día,
y de noche en la cochera».
DON LUIS
Eso es como lo que pasa
a doña Clara de Ovalle, 430
pues viviendo hacia la calle
le sobra toda la casa.
DON HIPÓLITO
Es verdad, y cierto día,
cumpliendo el plazo el casero
vino a pedille el dinero 435
de la casa en que vivía.
Y ella dijo: «¿Hay tal traición?,
¿esta desvergüenza pasa?
aunque yo alquilo la casa,
no vivo sino el balcón». 440
DON LUIS
¡Qué diera porque os oyera!
  —50v→  
 

(Sale DOÑA CLARA y INÉS.)

 
DON HIPÓLITO
Por eso no lo oirá, no,
que anoche la dije yo,
que de casa no saliera.
DOÑA CLARA
Mejor mañana no vi 445
en mi vida.
INÉS
Ni yo a fe;
pero tápate.
DOÑA CLARA
¿Por qué?
INÉS
Don Hipólito está allí.
DON LUIS
¿Habéis visto en vuestra vida
mujer más airosa?
DON HIPÓLITO
No,
450
ni al parque jamás salió
más aseada y bien prendida.
DON LUIS
Pues la donada, por Dios,
que no es muy mala.
DON HIPÓLITO
Embistamos
esta empresa, pues estamos 455
en el campo dos a dos.
INÉS
Don Hipólito y don Luis
llegan a hablarnos.
DOÑA CLARA
Repara
en que de ninguna suerte
respondas una palabra, 460
que no quiero que los dos
me conozcan.
INÉS
Si tapadas
estamos, y en este traje,
que es en el que todas andan,
¿cómo te han de conocer? 465
DOÑA CLARA
Si le respondo en el habla;
que persuadirse que puede
estar segura una dama
solamente con taparse,
es bueno para la farsa, 470
mas no para sucedido.
DON HIPÓLITO
Señora doña Tapada,
que a honrar el festín alegre,
que hoy la primavera traza
en este verde salón, 475
donde vivas flores danzan
al son del agua en las piedras,
y al son del viento en las ramas,
de rebozo habéis venido,
dad licencia cortesana 480
a un hombre, para que os diga,
que ha sido acción excusada
madrugar tanto, supuesto,
que árbitro del sol y el alba,
esa negra sutil nube 485
trae consigo la mañana.
Y a cualquiera hora que vós
descubriérades la llama,
amaneciera y tuviera
luz el día aliento el alba. 490
¿No me respondéis?, ¿por señas
me habláis? No me desagrada,
¿ni aun para pedir no habláis?,
¿no? Pues sois la mejor dama,
que he visto en toda mi vida; 495
albricias me pide el alma
de que me ha deparado una
mujer que no pide y calla.
DON LUIS
¿Y vós también profesáis
la religión cartujana? 500
Linda cosa, ¡vive Dios!,
que ha dos mil años que andaba
buscandoos; mas que seáis
tuerta, zurda, coja o manca,
pedigüeña, melindrosa, 505
contrahecha, roma o calva,
desde aquí por vós me muero.
DON HIPÓLITO
Ya que me negáis el habla,
como si hubiera reñido
con vós, mostradme la cara: 510
¿ni eso tampoco? Mirad,
que dais a entender que es mala,
es verdad, yo no lo dudo;
mas mujer tan extremada,
no ha menester perfección 515
mayor, que no hablar palabra.
Mas si yo no entiendo mal,
eso es decir que me vaya;
pero veis aquí que yo
no quiero entenderos nada, 520
que en mi vida he sido mudo,
y muy poco se me alcanza
desto de hablar con la mano;
—51→
¿qué hacéis?, ¿volverme la espalda?
Arte de enseñar a hablar 525
a los mudos, oye, aguarda.
DON LUIS
No vi mujer en mi vida
de mejor gusto.
DON HIPÓLITO
Su casa
sepamos, que vive el cielo,
que he de verla y he de hablarla 530
hoy en ella hasta saber
en qué este embeleco para.
DON LUIS
Sigámosla pues.
DON HIPÓLITO
Sigamos
que ya veis cuánto me arrastra
una mujer tramoyera, 535
pues el serlo solo es causa
de que a doña Clara ame,
y aquesta, si no me engaña
la pinta, lo es mucho más
que la misma doña Clara. 540
 

(Vanse y sale ARCEO y DOÑA LUCÍA.)

 
DOÑA LUCÍA
No me tienes que decir,
que no te has de disculpar
de hacerme anoche esperar.
ARCEO
No pude anoche venir,
¡vive Dios!, doña Lucía. 545
DOÑA LUCÍA
Pues ¿qué tuviste que hacer?
ARCEO
Si eso pudieras saber,
supieras que la fe mía
te trata verdad.
DOÑA LUCÍA
¿Pues qué es,
que yo saberlo no puedo? 550
ARCEO
No es nada.
DOÑA LUCÍA
Ofendida quedo
dos veces de ti, porque
no venir anoche a verme,
hoy venir y no fïarme
un secreto es agraviarme, 555
Arceo.
ARCEO
No sé qué hacerme.
Ea, no haya secreto entero,
que eres dueña y soy crïado:
Anoche entró rebozado
en mi casa un caballero, 560
por mi señor preguntando;
mas que has de callar advierte.
Este pues, por una muerte
ausente está y aguardando
a mi señor me detuvo, 565
(nadie, en fin, lo ha de saber)
pues hasta el amanecer
hablando con él estuvo.
Luego en casa se quedó,
donde dice que ha de estar 570
(mira que lo has de callar)
escondido y solo yo
lo sé, que en fin soy secreto;
don Juan de Guzmán se llama.
De la casa de una dama, 575
que esto no oí bien, en efeto,
saliendo una noche, dio
a un caballero la muerte,
y en fin está desta suerte
retirado, donde no 580
lo saben más que los dos.
Y pues me fío de ti,
esto no salga de aquí,
dije: «¡Bendito sea Dios,
que salí deste cuidado!» 585
DOÑA LUCÍA
Y yo por él, darte quiero
los brazos.
ARCEO
Mas bien espero.
 

(Sale PERNÍA, vejete.)

 
PERNÍA
A muy mal tiempo he llegado;
¡Hay tan gran bellaquería!
ARCEO
Pernía a los dos nos vio. 590
DOÑA LUCÍA
Poco importa porque no
es muy celoso Pernía.
Mas vete de aquí.
ARCEO
Sí haré,
y corriendo como un potro.
PERNÍA
Doña Lucía si otro 595
entrara, como yo entré,
¿estaba bueno el honor
desta casa? A mi señora
he de contar cuanto ahora
pasa, pues de tu rigor 600
vengarme ingrata, no espero;
hecho estoy un fuego un rayo;
¿de cuándo acá así un lacayo
se prefiere a un escudero?
DOÑA LUCÍA
Unas cartas me ha traído 605
—51v→
este hombre de un hermano,
que está en las Indias y es llano,
que el abrazo el porte ha sido,
pues solo te quiero a ti.
PERNÍA
Pues trueca el modo, crüel, 610
y desde hoy quiérele a él,
y dame el abrazo a mí.
DOÑA LUCÍA
Sí abrazaré, procurando
hacer que calles, supuesto:
mas ¡mi señora!
 

(Sale DOÑA ANA.)

 
DOÑA ANA
¿Qué es esto?
615
PERNÍA
Es que aquí andan abrazando.
DOÑA LUCÍA
Hame traído Pernía
nuevas de un hermano mío,
y gozoso mi albedrío
tales extremos hacía. 620
PERNÍA
Es, señora, caso llano,
y creella te conviene,
para cada abrazo tiene
doña Lucía un hermano.
DOÑA ANA
Salga y mire si está puesto 625
el coche, que es hora ya
de ir a misa; ¿pues no va
presto?
PERNÍA
¿Aquesto no es ir presto?
DOÑA LUCÍA
¿Tú, señora, tan dejada
del aliño y la belleza, 630
que fuera de la tristeza
vives de ti descuidada?
DOÑA ANA
No hay consuelo para mí,
ni me has de ver en tu vida,
sino triste y afligida. 635
DOÑA LUCÍA
Pues ¿qué remedias así?
DOÑA ANA
¿Quién te ha dicho que yo quiero
remediar, sino sentir?
Aunque si llego a advertir,
que es el remedio primero 640
del mal, el sentir el mal
por sentille; mas no sé
si al sentir le dejaré;
pues es mi desdicha tal,
que apeteciendo el morir, 645
sin pretender resistille,
por no dejar de sentille,
le dejara de sentir.
Desde el día que a don Juan
en mi casa sucedió 650
aquella desdicha y yo
veo que todos me dan
la culpa sin remedialla,
tan muerta y tan otra estoy,
que aun sombra mía no soy. 655
DOÑA LUCÍA
Si tan noble como bella,
tu perfección me asegura
de callarlo, yo diré
que adonde está don Juan sé.
DOÑA ANA
¡Qué neciamente procura 660
tu lisonja divertir
mi mal!
DOÑA LUCÍA
Yo sé donde está,
y aunque tú no lo oigas ya,
lo tengo yo de decir.
Don Juan a Madrid llegó; 665
mas que lo calles te pido,
y está en la casa escondido
de nuestro vecino; yo
lo sé, porque una crïada
me lo ha dicho ahora a mí; 670
pero no salga de aquí,
ya ves que es cosa pesada.
DOÑA ANA
¿Qué dices?
DOÑA LUCÍA
Lo que es verdad.
DOÑA ANA
Siendo dicha mía, no sé
si algún crédito le dé, 675
siendo esa temeridad.
 

(Salen DOÑA CLARA y INÉS.)

 
INÉS
¿Qué es lo que tu pasión hacer procura?
DOÑA CLARA
¿Qué? Llevar adelante una locura,
que aunque nada importara,
—52→
el verme don Hipólito de Lara, 680
por lo que se ha picado,
no ha de salir hoy, no, deste cuidado.
INÉS
Que hay aquí gente mira.
DOÑA CLARA
¿Faltará a una mujer una mentira
que la saque de otra? Dama hermosa, 685
si quien dice mujer dice piadosa,
un rato, mal mi pena significo,
que me dejéis entrar aquí os suplico,
mientras que un hombre pasa
esa calle, sagrado vuestra casa 690
sea de mi cuidado,
pues casa de deidad siempre es sagrado.
DOÑA ANA
Holgareme por cierto,
que sea, no sagrado, sino puerto,
pues la congoja vuestra 695
bien que os importa el ocultaros muestra.
DOÑA LUCÍA
Un hombre aquí se ha entrado.
DOÑA CLARA
¡Ay Dios!, que es mi marido y pues me ha dado
vuestra piedad licencia,
aquí he de retirarme con prudencia, 700
haced que una crïada le despida,
porque me va la fama, honor y vida.
DOÑA ANA
Pues decid.
DOÑA CLARA
Nada espero.

 (Vase.) 

DOÑA ANA
Turbada me dejó con su sombrero.
DOÑA LUCÍA
Yo voy tras ella, porque no sea ganga 705
y se eche alguna sabana en la manga.
 

(Sale DON HIPÓLITO.)

 
DON HIPÓLITO
Perdonad, que a la esfera,
dosel florido de la primavera,
donde son vuestros bellos resplandores
la primera oficina de las flores, 710
pisar mi pie presuma,
calzado más de plomo que de pluma.
DOÑA ANA
Disimular, fingiendo enojo, intento:
¿quién os dio para tanto atrevimiento,
caballero osadía? 715
DON HIPÓLITO
Yo la tomé de la ventura mía,
que hasta veros, divina
deidad, vencer la nube que cortina
de humo ocultaba el fuego,
descanso no tuviera, y así luego, 720
—52v→
con el humo pasado,
y agora, desos rayos abrasado,
llorar y arder presumo,
arder del fuego, pues lloré del humo.
DOÑA ANA
No entiendo, caballero, 725
estilo tan cortés y lisonjero,
ni sé que causa he dado,
para que desta suerte hayáis entrado
en mi casa. Si esfera
la llamáis de la hermosa primavera, 730
ni introduzcáis en ella tal desmayo,
que espire su esplendor antes del rayo.
Si humo seguís, que en sombras se resuelve,
no le esperéis, que el humo nunca vuelve.
Y si buscáis el fuego, 735
no os acerquéis a él, y volveos luego,
que no vive enseñado a acciones tales
el antiguo blasón destos umbrales.
DON HIPÓLITO
Vós, ni veros ni oíros
en el parque dejasteis, y el seguiros 740
a riesgo de ofenderos,
también fue por oíros y por veros;
y ahora advierto que fuera acción piadosa
oíros discreta, cuando os miro hermosa:
porque si allí sin veros os oyera, 745
a la dulce armonía suspendiera
el alma y el sentido
desa voz, que es veneno del oído.
Y si hermosa os mirara,
sin oíros3, discreta aquí postrara 750
alma y vida en despojos
desa luz que es veneno de los ojos;
y así, porque no muera al advertiros
tan hermosa, me da la vida oíros;
y así, porque no muera al conoceros 755
tan discreta, me da la vida al veros;
de suerte que mi vida
está de un daño y otro defendida.
Quedad con Dios, en fin, porque no quiero
ya que he sido atrevido, ser grosero, 760
pues ser grosero, culpa mía habrá sido,
y vuestra lo ha de ser, ser atrevido.

 (Vase.) 

  —53→  
DOÑA ANA
¡Hay cosa semejante!,
¡qué entre un hombre marido y salga amante!,
¡y de sus mismas penas descuidado, 765
llegue celoso y vuelva enamorado!
 

(Salen DOÑA LUCÍA, INÉS y DOÑA CLARA.)

 
DOÑA CLARA
¿Fuese?
DOÑA ANA
Sí.
DOÑA CLARA
Tus pies pido.
DOÑA ANA
Vós tenéis un finísimo marido.
DOÑA CLARA
Harto a Dios lo que paso en eso ofrezco,
pues sabe Dios lo que con él padezco. 770
DOÑA ANA
Creyó en fin, que era yo, ¡raro suceso!,
la dama que siguió, que aunque para eso
sirvió el sombrero y el estar con manto,
y el ser los trajes parecidos tanto;
que, como en los conceptos repetidos, 775
se encuentran también dos en los vestidos.
 

 (Sale PERNÍA.) 

PERNÍA
Ya está el coche esperando.
DOÑA ANA
Lucía, mira ahora
la calle.
DOÑA LUCÍA
Bien podrás seguramente
salir.
DOÑA CLARA
Aquesa vida el cielo aumente.
780
DOÑA ANA
Ved si serviros puedo
en otra cosa.
DOÑA CLARA
Yo obligada quedo,
y no sé si ofendida,
pues lo que no pensé en toda mi vida,
que suceder pudiera, 785
que es tener celos yo; ¿quién tal creyera?
acaso ha sucedido.
INÉS
¿Qué has sentido?
DOÑA CLARA
¡Que haya este hombre a otra enamorado,
y en mi misma presencia requebrado!

 (Vase.) 

DOÑA ANA
Nada oigo, nada miro, nada siento, 790
que para mí no sea otro tormento.
DOÑA LUCÍA
¿Pues qué tienes agora?
DOÑA ANA
Ver que en todos la suerte se mejora,
en todos convalece,
y solo en mí de cualquier mal fallece. 795
Cuando es culpada halla esta la salida,
así inocente pierdo yo la vida,
porque no está la culpa en que lo culpa,
sino en que fue dichosa la disculpa.
  —53v→  
 

(Vanse y salen DON PEDRO por la puerta derecha y DON JUAN por la izquierda, que es por donde está la puerta izquierda de su aposento, y encuéntranse en el tablado.)

 
DON PEDRO
Seáis, don Juan, bien llegado. 800
DON JUAN
Vós, don Pedro, bien venido;
¿cómo en el parque os ha ido?
DON PEDRO
Mal.
DON JUAN
¿Cómo?
DON PEDRO
Como he hallado
la dama que iba a buscar,
y creo que son desvelos 805
de otro amante, cuyos celos
ando por averiguar.
Para que desengañado
cure con dolor al pecho,
que es mi amigo el que sospecho, 810
y está ya desconfïado.
DON JUAN
¿Es doña Clara la dama?
DON PEDRO
Sí.
DON JUAN
¿Y el galán?
DON PEDRO
Es un hombre
de buena opinión y nombre,
don Hipólito se llama, 815
y esto para otro lugar;
¿vós qué habéis hecho?
DON JUAN
Sentí
desesperarme, morir,
sin poderlo remediar;
decid, ¿qué traza daremos, 820
para que logre mi fe
ver a doña Ana?
DON PEDRO
No sé,
que no hay verla, mas pensemos,
si habrá por donde.
 

(Sale ARCEO.)

 
[ARCEO]
Señor,
don Hipólito un tu amigo, 825
te busca ahí fuera; testigo
no puede venir peor,
que él dirá cuanto supiere.
DON JUAN
Por lo que puede pasar,
presente tengo de estar 830
a cuanto aquí sucediere
a vuestro lado.
DON PEDRO
No es justo,
que os vea a vuestro aposento
os retirad.
DON JUAN
Mucho siento.
DON PEDRO
Don Juan, hacedme este gusto. 835
 

(Sale DON HIPÓLITO.)

 
DON HIPÓLITO
¿Qué hay, don Pedro, cómo estáis?
DON PEDRO
A vuestro servicio; ¿y vós?
DON HIPÓLITO
Al vuestro.
DON PEDRO
Pues, ¿qué miráis?
DON HIPÓLITO
Si hay aquí más que los dos.
DON PEDRO
No, ¿qué queréis?
DON HIPÓLITO
Que me oigáis.
840
Esta mañana salí
a ese verde hermoso sitio,
a esa divina maleza,
a ese verde paraíso,
a ese parque, rica alfombra 845
del más supremo edificio,
dosel del cuarto planeta,
con privilegio de quinto,
esfera en fin de los reyes,
de Isabel y de Filipo; 850
desde cuyo heroico asiento,
siempre bella y siempre invicto,
están católicas luces
dando resplandor al indio,
siendo en el jardín del aire 855
ramilletes fugitivos.
DON PEDRO
¿En qué parará el venir
a contar lo que yo he visto?
DON JUAN

 (DON JUAN al paño.) 

Sin duda sabe que allí
hoy a su dama ha seguido, 860
y viene quejoso dél;
de todo estaré advertido.
DON HIPÓLITO
De cuantas al alba dieron
envidia en varios corrillos,
tejiendo corros sin orden, 865
dando vueltas sin aviso,
una embozada hermosa
tal ventaja a todas hizo,
que obscureció con su sombra
las demás luces: yo he visto 870
salir al campo a traer rosas
—54→
de sus jardines floridos,
pero a dejar rosas no,
sino hoy, que al desperdicio
de un pie, debió el campo cuantas 875
fueron al contacto altivo,
quedando blancos jazmines,
quedando marchitos lirios.
Bajaba por una cuesta
una mujer, ¡qué mal digo!, 880
un encanto, sí, embozado,
disfrazado, sí, un hechizo.
El sutil manto en celajes,
ya obscuros y ya distintos,
o negaba o concedía 885
el rostro; ¿cuándo ha salido
más hermosa el alba? Cuando
se mostró el sol más lucido,
que cuando el alba entre sombras,
que cuando el sol entre visos, 890
dan regateada la luz,
y anda dudoso el sentido,
haciendo apuesta entre sí,
si lo ha visto o no lo ha visto.
DON PEDRO
Todo esto vendrá a parar 895
en que doña Clara ha sido,
por venir a hablar en ella.
DON JUAN
¡Oh qué cansados estilos!
DON HIPÓLITO
Coronaba sobre el manto
los bien descuidados rizos, 900
airoso un blanco sombrero,
por una parte prendido
de un corchete de diamantes,
sobre un penacho que hizo
lisonja al aire, diciendo, 905
a sus halagos rendido,
pues inclinada la frente,
sí a cuanto me dicen, digo;
mejor que mi dueño, yo
sé obligarme de suspiros. 910
El talle era bien sacado,
y de buen gusto el vestido,
más que rico; pero si era
de buen gusto, ¿qué más rico?
Dejo aquí, por no cansaros, 915
lo que en el parque tuvimos,
y voy a que la seguí
a su casa, que atrevido
entré en ella, que vi al sol
cara a cara, que rendido, 920
lo que antes diera por verla,
diera por no haberla visto
después, porque de sus rayos
mariposa mi albedrío,
entró enamorando el riesgo, 925
salió halagando el peligro.
Está, pues, mal lisonjeada
beldad; ¡turbado lo digo!
ARCEO
Aquí es ello.
DON JUAN
Escucha.
DON PEDRO
Ahora
se va a declarar conmigo. 930
DON HIPÓLITO
Es una vecina vuestra,
esa pared sola ha sido
la que su esfera divide,
y pues que como vecino
es fuerza.
DON JUAN
¡Ay de mí! ¿Qué escucho?
935
DON PEDRO
¿Qué haré, si don Juan lo ha oído?
DON HIPÓLITO
Que sepáis quien es, decidme
su nombre, porque atrevido
pienso adorar su belleza,
y para todo es arbitrio 940
entrar, don Pedro, informado,
y más de tan buen amigo.
DON JUAN
Estaba por responderle
yo.
ARCEO
Detente.
DON PEDRO
¿Quién se ha visto
en igual duda? ¿Qué haré? 945
Si quién es aquí le digo,
será alentar su esperanza;
si lo niego, es desvarío,
pues podrá saberlo de otro;
si el amor le significo 950
de don Juan; su honor ofendo,
mas queden con buen estilo
—54v→
un amor desengañado,
un honor seguro y limpio,
y atajados unos celos 955
con la verdad, sin peligro
de no decir la verdad,
mucho haré si lo consigo.
Don Hipólito, pues ya
vuestra relación he oído, 960
oídme a mí y agradeced
de que tan a los principios
os halle este desengaño.
La dama que habéis seguido
doña Ana de Lara es, 965
y más que por su apellido,
ilustre por su virtud;
que esa casa que habéis dicho
es el templo de la fama;
paréceme desvarío 970
seguir ese galanteo,
que os aseguro os afirmo,
que intentáis un imposible.
DON HIPÓLITO
Yo noticia os he pedido,
no consejo y pues la llevo, 975
quedad con Dios, que si altivo
muriere mi pensamiento,
osado y desvanecido
de atrevimiento tan noble,
¿qué más premio que el castigo? 980
 

(Vase y sale DON JUAN.)

 
DON JUAN
Decidme ahora, don Pedro,
que el sol apenas ha visto
en esta ausencia a doña Ana:
mas diréis bien, si ha salido
de su casa antes que el sol 985
a ser del parque prodigio.
DON PEDRO
No sé que os diga.
DON JUAN
Yo sí.
DON PEDRO
¿Qué?
DON JUAN
Que huyamos el peligro;
ya la he perdido dos veces,
ya verla ni hablarla estimo, 990
haced que me busquen postas,
que esta noche, ¡ha cielo impío!
he de volver de una vez
la espalda.
DON PEDRO
Mirad.
DON JUAN
Ya miro,
que en mi presencia hallo a otro 995
en su casa; ¡estoy sin juicio!,
y que en mi ausencia después
sale, ¡con razón me aflijo!
a ser vista, ¡qué rigor!,
de donde trae, ¡qué martirio!, 1000
nuevo amor. ¡Oh quién quitara
del año este mes florido!
Mas no tiene culpa él;
yo sí, que una sombra sigo,
yo sí, que un áspid adoro, 1005
yo sí, que amo un basilisco.
Mañanas de abril y mayo,
noches para mí habéis sido.

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