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1

La vista nos revela un gran número de diferencias de toda especie, porque todos los cuerpos tienen un color, Aristóteles, De sensu et sensibili, cap. 1, ed. de Bekker, pág. 437.



 

2

Se ignora si las abejas tienen o no el sentido del oído. Aristóteles, Histor. Anim., libro. IX, núm. 40, Bekk., pág 627.



 

3

El perro, el caballo, el asno, etc. Asclepio, ap. Brandis, Scholia in Aristol., pág. 552.



 

4

Hay animales que viven reducidos a sólo las impresiones de los sentidos. Arist., Del Alma, lib. II, 3.



 

5

La ciencia en su conjunto es el resultado de la experiencia de cada uno en particular. Physio. auscult., lib. VII, 8, Bekk., pág. 247.



 

6

La experiencia es la que da arte para la dirección de nuestra vida; la inexperiencia nos hace marchar al azar. Polus, ap. Plat., in Gorg., Cap. II, ed. de H. Estienne, página 448. -Polus, de Agrigento, discípulo y amigo de Gorgias. Véase el Gorgias de Platón.



 

7

Mediante el conocimiento de lo general, tenemos la inteligencia de lo particular. No hay modo de conocimiento propio de lo particular. Primeros Analíticos, lib. II, 21. Véase también los Últimos Analíticos, lib, I, 1.



 

8

Moral, a Nicómaco, lib. VI, 3.



 

9

[sophía]. Es la misma palabra que hemos traducido más arriba por sabiduría. Cousin observa que Aristóteles la emplea sucesivamente en el sentido popular y en su sentido elevado, que es la sabiduría por excelencia, la Filosofía.



 

10

Véase en el lib. XII, 10, el desenvolvimiento de este elevado concepto de la misión de la causa final en el Universo.



 

11

Platón en el Teetetes. «Este estado de admiración es particularmente el del filósofo, porque es el principio de la filosofía.»



 

12

Para la apreciación del valor filosófico de los mitos, véase el curso de Cousin, 1828, primera lección, pág. 22; lección V, pág. 19, y también en algunos argumentos que acompañan a la traducción de Platón.



 

13

Véase en el Protágoras el pasaje de Simónides a que alude Aristóteles. Muchos críticos han procurado restablecer los versos de Simónides desparramados en el texto de Platón.



 

14

Moral, a Nicómaco; X, 7, 8. Es de notar, sobre todo, el siguiente pasaje: «no debemos, a pesar de no ser más que hombres, limitarnos, como quieren algunos, a los conocimientos y sentimientos puramente humanos: ni reducirnos, mortales como somos, a una condición mortal; es preciso, por lo contrario, que en cuanto de nosotros dependa nos desatemos de los lazos de la condición mortal, y hagamos todo lo posible por vivir conforme a lo mejor que hay en nosotros.»



 

15

Nos ha sido imposible dejar de parafrasear esta fórmula matemática, así como otra que viene más adelante. En general, la tecnología geométrica de los griegos es poco explícita; no sucede lo mismo en nuestras lenguas vivas; porque nuestras fórmulas son proposiciones completas.



 

16

[he ousía kaì tó tiên eînai]. Esta última expresión, gramaticalmente inexplicable, es invención de Aristóteles. La emplea frecuentemente en la Metafísica. Designa el carácter distintivo del ser, lo que entra en la definición, la forma bajo la cual se concibe necesariamente cada objeto. Aristóteles emplea sin cesar en vez de esta fórmula otros términos que equivalen a lo que los escolásticos llamaban: Quidditas, causa formalis, forma substantialis.



 

17

Causa materialis.



 

18

El principio que hace pasar el sujeto, la materia, de lo posible, que es su naturaleza, a la realidad; la determina, la señala con un carácter distintivo, en una palabra, le da una forma. Causa efficiens.



 

19

El motivo, el fin de la acción, de todo lo que existe y se hace, la razón final de las cosas, causa finalis. La locución [oû héneka] con que se designa la causa final se encuentra muchas veces en Platón, principalmente en el Gorgias. Pero Aristóteles es el primero que le ha dado esta forma sustantiva: [tò oû héneka].



 

20

Véase Physic. auscult., 11, 3. Bekk., pág. 194. Íd. 7. Bell., pág. 198.



 

21

De Mileto, 600 años a. de J. C.



 

22

Orfeo, Museo, Eumolpo y los antiguos poetas.



 

23

Homero, Hesíodo y otros.



 

24

El razonamiento es fácil de completar: luego el juramento es lo que hay de más antiguo; más se jura por la laguna Estigia, por el agua; luego el agua es lo que hay de más antiguo.



 

25

De Fégime, siglo VI a. de J. C. Tenneman, Manual, t. I, pág. 99, le supone de la escuela de Pitágoras.



 

26

De Mileto, hacia 557 a. de J. C.



 

27

De Apolonia, contemporáneo de Anaxímenes o posterior en algunos años a este filósofo, si hemos de juzgar por los desenvolvimientos que dio al principio, que es común a ambos.



 

28

Siglo VI. Tenneman le supone, como a Hipón, de la escuela de Pitágoras.



 

29

Hacia 500 a. de J. C., fundador de una escuela de escépticos, célebre en la Antigüedad. Aristóteles refuta más adelante muchas de sus opiniones.



 

30

De Agrigento, hacia 460 ó 444. Aristóteles le cita frecuentemente en la Metafísica.



 

31

Nacido hacia el año 500; amigo, y según algunos, maestro de Pericles. Aristóteles cita muchas veces la proposición famosa con que empieza el libro de Anaxágoras: [homoù ên pánta].



 

32

Los eleatas.



 

33

De Elea, hacia el 400, hizo un viaje a Atenas; tenía entonces como sesenta años. Véase el Parménides de Platón.



 

34

El principio motor.



 

35

Anaxágoras era su compatriota y contemporáneo, y fue probablemente su discípulo.



 

36

Simon Karsten, Parmenid. Eleat. reliquiae, 8, pág. 42.



 

37

Hesíodo, Teogon, V, 116.



 

38

Aristóteles no cumplió esta promesa. En la Metafísica no toca esta cuestión ni se encuentra en ninguna de las obras suyas que conocemos.



 

39

La amistad.



 

40

La discordia.



 

41

Alusión al Deus ex machina.



 

42

Platón hace decir a Sócrates en el Fedón: «Veo un hombre que no hace de la inteligencia ningún uso, y que admite como cosas del orden del Universo, no causas verdaderas, sino el aire, el éter, las aguas y otras cosas tan extrañas como éstas.» Véase esta viva pintura del desencanto que produjo a Sócrates la lectura de los libros de Anaxágoras.



 

43

Se titulaba este poema [perì phýseos], y aún se conservan muchos fragmentos de él.



 

44

Hacia el año 500. Su patria es desconocida. Se cree que fue discípulo de Parménides.



 

45

De Abdera, nacido hacia 494 ó 490; según otros 470 ó 460. Adoptó y desarrolló el sistema de su maestro Leucipo. Escribió en verso como Empédocles y Parménides, como casi todos los filósofos antiguos.



 

46

[rysmós].



 

47

[diathygé].



 

48

[tropé].



 

49

Pitágoras nació en Samos hacia el año 584.



 
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