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Perito en lunas

Miguel Hernández Gilabert

[Nota preliminar: Para la fijación textual de esta edición se ha tomado como base la ed. de A. Sánchez Vidal y J. C. Rovira con la colaboración de C. Alemany de la Ed. Espasa-Calpe, cotejándose con la de J. Riquelme y C. R. Talamás de la Ed. Edaf. Tras algunos intentos críticos de interpretación de las octavas de Perito en lunas, fue esencial la publicación por Juan Cano Ballesta (La poesía de Miguel Hernández, Madrid, Gredos, 1962 y 1971) en nota de los títulos de los poemas por lo que narra el siguiente origen: «Don Federico Andreu Riera (Orihuela) tiene un ejemplar del libro Perito en lunas con los títulos de todas las octavas del mismo. Éstos fueron dictados por el mismo Miguel Hernández y escritos por don Federico Andreu (Testimonio oral al autor, Orihuela, 11 de enero de 1960). Reproducimos todos los títulos de las octavas por ser de un valor precioso para descifrar su contenido y captar la ingeniosidad y audacia de las metáforas» (pág. 61, ed. 1971). Por ello, se sitúan entre paréntesis en todas las ediciones posteriores a la atribución por Cano Ballesta.]

Cuando la poesía es un grito estridente y puntiagudo -de madrugada en flor fría-, cumple el poeta su primer luna reposada: es el poema terruñero, provincial, querencioso de pastorería de sueños.

Cuando es aterradora la pregunta «La poésie est-elle dépendante de la poétique? ou poétique et poésie, du poéme?», nace el religioso albor de su segunda luna: poesía literaria, resonante de voces y reflejos; con fundadora alegría de romancero entrañable; obra conseguida con mínimos «elementos», con mínimo «esfuerzo».

Cuando el poeta es recta unidad y torre cerrada, cruza, pariendo, su tercera luna: es el poema de rito inefable, producto de «la acción transformante y unificante de una realidad misteriosa»; es la estrella pura, en delirio callado de tormentas deliciosas.

Miguel Hernández (nacido el 30 de octubre del año de gracia poética de 1910, en Orihuela, lugar situado a 50 kilómetros de Alicante, a 20 de Murcia), ha resuelto, técnicamente, su agónico problema: conversión del «sujeto» en «objeto» poético. Porque la poesía -y «su poesía», con musculatura marina de grumete-, es, tan solo, transmutación, milagro y virtud.

Ramón Sijé

[I]

(SUICIDA EN CIERNE)

Je m'enfonce au mépris de tant d’azur oiseux.


Valéry



A lo caña silbada de artificio,

rastro, si no evasión, de su suceso,

bajaré contra el peso de mi peso:

simulación de náutico ejercicio.

Bien cercén del azar, bien precipicio,

me desamparará de azul ileso:

no la pita, que tal vez a cercenes

me impida reflejar sierra en mis sienes.


[II]

(PALMERO Y DOMINGO DE RAMOS)

Luz comba, y no, creada por el mozo,

talludo espulgador de los racimos:

no a fuerza, y sí, de bronces en rebozo,

sí a fuerza, y no, de esparto y tiempo opimos.

Por el domingo más brillante fuimos

con la luz, enarcada de alborozo,

en ristre, bajo un claustro de mañanas,

hasta el eterno abril de las persianas.


[III]

(TORO)

¡A la gloria, a la gloria toreadores!

La hora es de mi luna menos cuarto.

Émulos imprudentes del lagarto,

magnificaos el lomo de colores.

Por el arco, contra los picadores,

del cuerno, flecha, a dispararme parto.

¡A la gloria, si yo antes no os ancoro,

-golfo de arena-, en mis bigotes de oro!


[IV]

(TORERO)

Por el lugar mejor de tu persona,

donde capullo tórnase la seda,

fiel de tu peso alternativo queda,

y de liras el alma te corona.

¡Ya te lunaste! Y cuanto más se encona,

más. Y más te hace eje de la rueda

de arena, que desprecia mientras junta

todo tu oro desde punta a punta.


[V]

(PALMERA)

Anda, columna; ten un desenlace

de surtidor. Principia por espuela.

Pon a la luna un tirabuzón. Hace

el camello más alto de canela.

Resuelta en claustro viento esbelto pace,

oasis de beldad a toda vela

con gargantillas de oro en la garganta:

fundada en ti se iza la sierpe, y canta.


[VI]

(COHETES)

Subterfugios de luz, lagartos, lista,

encima de la palma que la crea:

invención de colores a la vista,

si transitoria, del azul, pirea.

A la gloria mayor del polvorista,

rectas la caña, círculos planea:

todo un curso fugaz de geometría,

principio de su fin, vedado al día.


[VII]

(PALMERO)

Al galope la tierra y a cercenes

el azul en el istmo de más talla,

que por oros los une donde se halla

el viento bronceado de vaivenes.

Jinete que a tu misma grupa vienes

para entrar con las luces en batalla,

de la copa dorada, por tu empeño,

haz la degollación, tras el ordeño.


[VIII]

(MONJA CONFITERA)

La gala de la luz, a lo cohete

en el poliedro de la vidriera...

Una virgen constante, confitera,

ay, sustraendo Dios, pellas comete.

Al almidón su mano da en roquete,

o por lo que se riza, o por lo cera;

de primor cuando hiñe se propasa,

cuando repulga la que emula masa.


[IX]

(YO: DIOS)

El maná, miel y leche, de los higos,

lluevo sobre la luz, dios con calzones,

para un pueblo israelita de mendigos

niños, moiseses rubios en cantones;

ángeles que simulan las pasiones

en una conjunción vana de ombligos,

por esta, donde tiene, serranía,

tanta, pura la luz, categoría.


[X]

(SEXO EN INSTANTE, 1)

... fija en nivel la balanza

con afecto fugitivo

fulgor de mancebo altivo...


Góngora



¡Hacia ti que, necesaria,

aun eres bella!...


Guillén



A un tic-tac, si bien sordo, recupero

la perpendicular morena de antes,

bisectora de cero sobre cero,

equivalentes ya, y equidistantes.

Clama en imperativo por su fuero,

con más cifras, si pocas, por instantes;

pero su situación, extrema en suma,

sin vértice de amor, holanda espuma.


[XI]

(SEXO EN INSTANTE, 2)

¡Al polo norte del limón amargo

desde tu arena azul, cociente higuera!

Al polo norte del limón subiera,

que no a tu sur, y subo sin embargo.

Colateral a tu almidón, más largo,

aquel amaga de otra y una esfera.

A dedo en río, falta anillo en puente:

¡cómo he de vadearte netamente!


[XII]

(LO ABOMINABLE)

A Ernesto G. Caballero.


Aunque amargas, y solo por momentos,

tendremos palmas en las manos todos;

palmas, que las mayores en los vientos,

no han de alcanzar, ni ardiendo, los dos codos.

Entonces, posteriores sufrimientos

nos harán leves, libres de los lodos:

las últimas mejillas, viento en popa

irán sobre la un punto china Europa.


[XIII]

(GALLO)

La rosada, por fin Virgen María.

Arcángel tornasol, y de bonete

dentado de amaranto, anuncia el día,

en una pata alzado un clarinete.

La pura nata de la galanía

es ese Barba Roja a lo roquete,

que picando coral, y hollando, suma

«a batallas de amor, campos de pluma».


[XIV]

(BARBERO)

Blanco narciso por obligación.

Frente a su imagen siempre, espumas pinta,

y en el mineral lado del salón

una idea de mar fulge distinta.

Si no esquileo en campo de jabón,

hace rayas, con gracia, mas sin tinta;

y al fin, con el pulgar en ejercicio,

lo que le sobra anula del oficio.


[XV]

(CAMINO)

Por donde quiso el pie fue esta blancura,

no por ingeniería, en evasiva;

cuya copa de lana dulce, apura

la que con sus pezuñas más la activa.

Serpentina por eso está; segura

en la sombra, presente a fuerza viva,

sabiendo su desagüe y su remanso

por los que suenan faros sin descanso.


[XVI]

(SERPIENTE)

En tu angosto silbido está tu quid,

y, cohete, te elevas o te abates;

de la arena, del sol con más quilates,

lógica consecuencia de la vid.

Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid,

en humanos hiciste entrar combates.

Dame, aunque se horroricen los gitanos,

veneno activo el más, de los manzanos.


[XVII]

(SANDÍA)

A Raimundo de los Reyes.


Estío; postre al canto: tierno drama,

del blancor del mantel en menoscabo:

conforme con la luna más, se inflama,

en verde plenilunio desde el rabo.

Pero cuando el cuchillo le reclama

los polares cerquillos, tiene al cabo,

para frescas hacer, claras las voces,

un rojo desenlace negro de hoces.


[XVIII]

(POZO)

Minera, ¿viva? luna ¿muerta? en ronda,

sin cantos; cuando en vilo esté no tanto,

cuando se eleve al cubo, viva al canto,

y haya una mano que le corresponda.

Dentro de esa interior torre redonda,

subterráneo quinqué, cañón de canto,

el punto, ¿no?, del río, sin acento,

reloj parado, pide cuerda, viento.


[XIX]

(ESPANTAPÁJAROS)

Es demasiado poco maniquí,

vivo al viento del más visible trigo,

la caña de la escoba para ti,

a la fuerza del pájaro enemigo.

Donde los picos restan pan, allí

te eriges con tu aire de mendigo,

meseguero incorpóreo, que has dejado

riéndose tu cabeza en el granado.


[XX]

(SURCO)

Párrafos de la más hiriente punta,

si la menos esbelta, como voces

de emoción, ya se rizan, de la yunta:

verdes sierpes ya trémulas de roces

y rocíos. La mano que las junta,

afila las tajadas, sí, las hoces,

con el deseo ya, la luz en torno;

y enarca bríos, era, masas, horno.


[XXI]

(MAR Y RÍO)

Agrios huertos, azules limonares,

de frutos, si dorados, corredores;

¡tan distantes!, que os sé si los vapores

libertan siempre presos palomares.

Ya va el río a regalarles los azahares

alrededor de sus alrededores,

en menoscabo de la horticultura:

¡oh solución, presente al fin, futura!


[XXII]

(PANADERO)

Aunque púgil combato, domo trigo:

ya cisne de agua en rolde, a navajazos,

yo que sostengo estíos con mis brazos,

si su blancura enarco, en oro espigo.

De un seguro naufragio, negro digo,

lo librarán mis largos aletazos

de remador, por la que no se apaga

boca y torna las eras que se traga.


[XXIII]

(LA GRANADA)

Sobre el patrón de vuestra risa media,

reales alcancías de collares,

se recorta, velada, una tragedia

de aglomerados rojos, rojos zares.

Recomendable sangre, enciclopedia

del rubor, corazones, si mollares,

con un tic-tac en plenilunio, abiertos,

como revoluciones de los huertos.


[XXIV]

(VELETAS)

Danzarinas en vértices cristianos

injertadas: bakeres más viüdas,

que danzan con los vientos, ya gitanos

de palmas y campanas, puntiagudas.

Negros, hacen los vientos gestos planos,

índices, si no agallas, de sus dudas,

pero siempre a los nortes y a los estes

danzarinas, si etíopes, celestes.


[XXV]

(AZAHAR)

A Concepción Albornoz.


Frontera de lo puro, flor y fría.

Tu blancor de seis filos, complemento,

en el principal mundo, de tu aliento,

en un mundo resume un mediodía.

Astrólogo el ramaje en demasía,

de verde resultó jamás exento.

Ártica flor al sur; es necesario

tu desliz al buen curso del canario.


[XXVI]

(OVEJA)

Esta blanca y cornuda soñolencia

con la cabeza de otra en lo postrero,

dócil, más que a la honda, a la paciencia,

tornaluna de música y sendero...

Ya valle de almidón en la eminencia

de un árbol en cuclillas, un madero

lanar, de amor salicio, galatea

ordeña en porcelana cuando albea.


[XXVII]

(BARRIL Y BORRACHO)

Bailada ya la vid, se anilla y moja

sucesiones de círculos con aros:

vientres que ordeña el puño en cubos claros

por un sexo sencillo que se afloja.

Y la inseguridad, por dentro roja,

traducción apagada de los faros

con interpretaciones serpentinas,

equivocando pies, consulta esquinas.


[XXVIII]

(GOTA DE AGUA)

Gota: segundo de agua, desemboca,

de la cueva, llovida ya, en el viento:

se reanuda en su origen por la roca,

igual que una chumbera de momento.

Cojo la ubre fruncida, y a mi boca

su vida, que otra mata aun muerta, siento

venir, tras los renglones evasivos

de la lluvia, ya puntos suspensivos.


[XXIX]

(GITANAS)

¡Lunas! Como gobiernas, como bronces,

siempre en mudanza, siempre dando vueltas.

Cuando me voy a la vereda, entonces

las veo desfilar, libres, esbeltas.

Domesticando van mimbres, con ronces,

mas con las bridas de los ojos sueltas,

estas lunas que esgrimen, siempre a oscuras,

las armas blancas de las dentaduras.


[XXX]

(RETRETE)

Aquella de la cuenca luna monda,

solo habéis de eclipsarla por completo,

donde vuestra existencia más se ahonda,

desde el lugar preciso y recoleto.

¡Pero bajad los ojos con respeto

cuando la descubráis quieta y redonda!

Pareja, para instar serpientes, luna,

al fin, tal vez la Virgen tiene una.


[XXXI]

(PLENILUNIO)

Puesta en la mejor práctica estás, luna.

Ay, sí. No hay que agregarle ya, por pena

a tu suma de luz cifra ninguna,

mixta en todo de blanca y de morena.

Mas cuando la siguiente se reúna

a seis albas más dos, te restan plena,

primero en cueros desde medio arriba,

y negra; luego, ya definitiva.


[XXXII]

(NORIA)

Contra nocturna luna, agua pajiza

de limonar: halladas asechanzas:

una afila el cantar, y otra desliza

su pleno, de soslayo, sin mudanzas.

Luna, a la danzarina de las danzas

desnudas, a la acequia, acoge e iza,

en tanto a ti, pandero, te golpea:

¡cadena de ti misma, prometea!


[XXXIII]

(UBRES)

Trojes de la blancura, puesta en veta

por la palma de dátiles pastores,

al atesado peso par asueta:

¡qué plurales blancuras interiores,

para exteriorizarlas a hilo, aprieta!

Manantiales de lunas, las mejores,

en curso por aquel que suma ciento,

padre de barba y sobra en un momento.


[XXXIV]

(HUEVO)

Coral, canta una noche por un filo,

y por otro su luna siembra para

otra redonda noche: luna clara,

¡la más clara!, con un sol en sigilo.

Dirigible, al partir llevado en vilo,

si a las hirvientes sombras no rodara,

pronto un rejoneador galán de pico

iría sobre el potro en abanico.


[XXXV]

(HORNO Y LUNA)

Hay un constante estío de ceniza

para curtir la luna de la era,

más que aquella caliente que aquel ira,

y más, si menos, oro, duradera.

Una imposible y otra alcanzadiza,

¿hacia cuál de las dos haré carrera?

Oh tú, perito en lunas; que yo sepa

qué luna es de mejor sabor y cepa.


[XXXVI]

(FUNERARIO Y CEMENTERIO)

Final modisto de cristal y pino;

a la medida de una rosa misma

hazme de aquel un traje, que en un prisma,

¿no? se ahogue, no, en un diamante fino.

Patio de vecindad menos vecino,

del que al fin pesa más y más se abisma;

abre otro túnel más bajo tus flores

para hacer subterráneos mis amores.


[XXXVII]

(CRIMEN PASIONAL)

Fría prolongación, colmillo incluso,

de sus venas, si instables ya, de acero

y salidas de madre por ayuso,

injerta en luna cata vivo cuero.

Si la firma Albacete, hizo mal uso,

a lo inconmensurable, de mi entero.

Lengua en eclipse, senos en agraz,

estamos para siempre en guerra, en paz.


[XXXVIII]

(MESA POBRE)

Este paisaje sin mantel de casa

gris, ¡ay, casi ninguno en accidentes!:

los pastos pobres... la colina escasa

de trigo... los cristales no corrientes...

solo al final, fustrando el gris, en masa,

colores agradables a los dientes

enconan el paisaje de destellos,

y se obra un cigüeñal de ávidos cuellos.


[XXXIX]

(LAVANDERA)

Bajo el paso a nivel del río, canta,

y palomos, no, menos, elimina,

sobre la piedra, de quejarse, fina

en el agua de holanda batir tanta.

Fina; y cuando botija es toda cuanta,

y de ovas, cual de cañas él, se crina,

al aire van dos ínsulas afines,

entre dos aguas y ovas, bajo crines.


[XL]

(NEGROS AHORCADOS POR VIOLACIÓN)

A fuego de arenal, frío de asfalto.

Sobre la Norteamérica de hielo,

con un chorro de lengua, África en lo alto,

por vínculos de cáñamo, del cielo.

Su más confusa pierna, por asalto,

náufraga higuera fue de higos en pelo

sobre nácar hostil, remo exigente...

¡Norte! Forma de fuga al sur: ¡serpiente!


[XLI]

(LABRADORES)

Barbihecho domingo: claros bozos,

labradores sin pies por paralelas:

los codos van al cielo por candelas,

al labio, al paladar, cristales, gozos.

Ven por los anteojos de los pozos,

cielo en moneda, luz con lentejuelas,

a mirar a los hoy orinadores,

como nunca de largos, labradores.


[XLII]

(GUERRA DE ESTÍO)

¡Oh combate imposible de la pita

con la que en torno mío luz avanza!

Su bayoneta, aunque incurriendo en lanza,

en vano con sus filos se concita;

como la de elipsoides ya crinita,

geométrica chumbera, nada alcanza:

lista la luz me toma sobre el huerto,

y a cañonazos de cigarras muerto.