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1126, horro. «El que aviendo sido esclavo alcançó libertad de su señor» (Covarrubias). «Carta de horro, la que se da al esclavo haziéndole libre» (Ídem). Comp.: «Menos mal fuera dejarlo andar por el pueblo con la señal dicha y guardarse dél, que no enviarlo donde no lo conocen, con carta de horro para robar el mundo» (Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache, Clás. Cast., XC, pág. 219). «El papel, dulze señora, / que a tus pies offrezco ahora / ... / la carta de horro es / de aquella esclavitud mora» (Góngora, Obras, ed. F.-D., I, 401). «He sido, Amor, tu soldado, / y tan viejo, que me corro; / dáme ya cartas de horro / para vivir descuidado» (Cristóbal de Castillejo, Obras de amores, Clás. Cast., LXXIX, pág. 209). «Horro, Mahoma, diez años para servir», dice Correas en su Vocabulario (pág. 247).
De los esclavos horros se ocuparon las Cortes de Madrid: «Que los esclavos horros vivan en los pueblos en donde son ahorrados. Otrosí, como los esclavos quieren ser libres, en siendo libres procuran de hazer malos a todos los esclavos acogiéndolos en sus casas, y lo que peor es les dan sus cartas de horro, e ansí se hazen muchos fugitivos e llevan sus cartas de horro falsas. Suplicamos a vuestra Magestad mande que las cartas de horro estén y passen ante el escrivano de concejo, e tenga el tal escrivano en su poder la carta y los tales esclavos horros sean obligados a bivir en los lugares donde fueren horros, e si quisieren yr a bivir fuera se les dé la carta de horro con requisitoria de la justicia en forma, e que los tales libres no acoxan en su casa a ningún esclavo, so pena de cien açotes: y el que tomare esclavo fugitivo lleve de premio por prenderle mill maravedís, y ansí escusarán los esclavos de ser fugitivos e se hallarán en breve, e no avrá cartas de horro falsas como hay» (Cortes de Madrid de 1551, Cortes de los antiguos Reinos de León y de Castilla, V, pág. 544).
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1841: no hay por qué haya...