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1

Véase Diario, tomo 1, en Obras Completas, vol. 1, (Habana: Cultural), 1939, 194-195. Hostos lega su propia vida para estudios psicológicos y hermosamente sostiene que la presencia de sus sentimientos en todos los actos y pensamientos de su vida es producto de su práctica de ese concepto humano: ser armonía viviente de esas facultades en cada etapa de la vida. Hostos reúne estas tres facultades bajo el termino conciencia, órgano supremo de la personalidad que da conocimiento de sí, de la naturaleza moral de sus actividades y cuanto le afecte, véase Tratado de Moral, O. C., tomo 16, 17-19.

 

2

Véase a Hostos en Ensayos Didácticos, tomo 1, en Obras Completas, vol. 18, (Habana: Cultural), 1939, 29; y también los acertados comentarios del hostosiano José Emilio González en «Hostos y la Reforma de la Educación», en Vivir a Hostos (Ensayos), (Puerto Rico: Comité del Sesquicentenario del Natalicio, 1989, 111.

 

3

Véase además la cronología que aparece en Moral Social/Sociología, (Caracas: Ayacucho), 1982.

 

4

Véase el singular análisis de José Juan Beauchamp «La peregrinación de Bayoán: Crisis de la novela y la novela de la crisis de la búsqueda de valores», Talleres, 1989, números 1-2, 113-174.

 

5

Véase a Hostos en el Diario, tomo 1, en Obras Completas, vol. 1, (Habana: Cultural), 1939, 274. El año anterior había estado en Puerto Rico con motivo del sepelio de su madre y debe haber percibido los razonamientos ideológicos para reubicar los agregados (vagancia e imposibilidad de ofrecerles servicios sociales) mediante la intensificación del Reglamento Especial de Jornaleros (las libretas) iniciada en el 1849 para convertir a estos trabajadores relativamente independientes, pero desposeídos de la tierra, en asalariados rurales e integrarlos de lleno a la fuerza trabajadora. El 1863 mostró las dificultades económicas de su padre como hacendado cañero al agudizarse la escasez por la transferencia de fondos para aplacar el levantamiento de Luperón para restaurar la independencia dominicana. Tal vez estas situaciones lo indujeron a publicar Bayoán ese año. Véase a James L. Dietz en Historia económica de Puerto Rico, (Puerto Rico: Huracán), 1989, 59-81, 218; y José Juan Beauchamp, op. cit.

 

6

En Ensayos Didácticos, loc. cit.

 

7

Véase a Hostos en el Diario, op. cit, 90. Tras la revolución de 1868 en España, el Grito de Lares en Puerto Rico y el Grito de Yara en Cuba, Hostos se esforzó por liberar los presos políticos puertorriqueños y en una carta al periódico El Universal de Madrid se declaró revolucionario y sentenció: «Sin igualdad civil, sin libertad política no hay dignidad; sin dignidad no hay vida».

 

8

Véase Mi viaje al sur, en Obras Completas, tomo 6, (Puerto Rico: Coquí), 1969; y los dos volúmenes de su Diario, op. cit.

 

9

No es casualidad que la primera locomotora del ferrocarril transandino llevase su nombre. Otro ejemplo del sociólogo, economista y geógrafo es «Una lección de economía política en un plano de ferrocarril», Talleres, loc. cit., 73-84.

 

10

Véase «La situación de Europa. Carta de Eugenio M. de Hostos: Especial para La República, Nueva York, octubre 18 de 1874», Talleres, loc. cit., 53-71.