Sonetos
Íñigo López de Mendoza,
marqués de Santillana
Ramón García González
(ed.
lit. )
Datos biográficos del
Marqués de Santillana
Nace en
Carrión de los Condes (Palencia) en 1398.
Hijo del almirante
Diego Hurtado de Mendoza y de doña Leonor de la Vega, nobles
de las Asturias de Santillana. Fue una familia de hombres de estado
y grandes literatos.
Cuando
Íñigo tenía seis años de edad muere su
padre, encargándose de su educación su madre y su
tío López de Ayala a quienes debe su esmerada
educación y la defensa de las enormes propiedades heredades
de su padre (señoríos de Hita y de Buitrago, Casas
Mayores de Guadalajara, el Real de Manzanares, Hermandades de
Álava, entre otros)
Siendo muy joven
asiste en Zaragoza a la coronación de Fernando de Antequera
y ya era por entonces uno de los más prometedores
jóvenes de la corte castellana de Juan II.
Contrae matrimonio
con Catalina Figueroa, hija del maestre de Santiago, Lorenzo
Suárez.
Su
colección de libros era una de las más importantes de
su época, siempre rodeado de escritores a los que
encargó la traducción de las obras de Ovidio,
Virgilio, Séneca y Platón.
Con la
publicación de Refranes que dicen las viejas tras el
fuego hizo la primera colección de refranes escritos en
lengua castellana.
Con sus 42
Sonetos fechos al itálico modo hizo el esfuerzo de
adaptar el endecasílabo a la métrica castellana, y
aunque el propósito no resultó todo lo bien que se
esperaba, sí abrió la puerta a los que más
tarde lo lograron. La mayoría de estos sonetos son amorosos
y otros reflejan el envejecimiento del autor.
Con el
consentimiento de la reina Catalina, viuda de Enrique IV, toma
posesión de todos sus bienes, participando a partir de este
momento en la confusa política de Juan II, luchando contra
este y su favorito Álvaro de Luna hasta conseguir su
caída.
De nuevo se
reconcilia con el monarca interviniendo en la invasión del
rey de Navarra. Más tarde es enviado a Córdoba y
Jaén, arrebatando a los moros Huelma y Bexia.
Enemistado con el
rey se retira a Guadalajara. A ruegos del príncipe Enrique
asiste en 1445 a la batalla de Olmedo recibiendo por su
comportamiento el título de Marqués de Santillana y
Conde del Real de Pera, posesiones que eran de su propiedad.
Desaparecido
Álvaro de Luna (Valladolid, 1453), a partir de entonces se
convierte en el más prestigioso hombre de armas y de
letras.
Uno de sus hijos
fue el célebre Cardenal Mendoza.
Dedicado al
estudio y rodeado de su famosa biblioteca, muere serenamente en
Guadalajara el año 1458.
- I -
Cuando yo veo la
gentil criatura
que el cielo, acorde con
naturaleza
formaron, loo mi buena
ventura,
el punto y hora que tanta
belleza
me desmostraron
la su hermosura,
5
ya sola de loor es la pureza;
mas luego torno con igual
tristura
y me pongo a quejar de su
crudeza.
Que no fue tanta
la del mal Thedeo,
ni hizo la de Achila y de
Potino,
10
falsos ministros de ti,
Ptholomeo.
Así que
lloro mi servicio indigno
y la mi loca fiebre, pues que
veo
que me hallo cansado y
peregrino.
- II -
Lloro la hermana,
maguer qu'enemiga,
al rey don Sancho, e con grande
sentido
proçedió presto
contra el mal Vellido,
servando en acto la fraternal
liga.
¡O
dulçe hermano!, pues yo, que tanto amiga
5
jamás te fue,
¿cómmo podré çelar
de te llorar, plañir e
lamentar,
por bien qu'el seso contraste e
desdiga?
¡O real
casa, tanto perseguida
de la mala fortuna e
molestada!
10
Non pienso Juno que más
ençendida
fue contra
Thebas, nin tanto indignada
¡Antropos!, muerte me place e
non vida,
si tal ventura ya non es
cansada.
- III -
Cual se mostraba
la gentil Lavina
en los honrados templos de
Laurençia,
cuando solemnizaban a heritina
las gentes d'ella con toda
femencia;
y cual parece
flor de clavellina
5
en los frescos jardines de
Florençia,
vieron mis ojos en forma
divina
la vuestra imagen e diva
presencia,
cuando la llaga o
mortal herida
llagó mi pecho con dardo
amoroso,
10
la cual me mata en prompto e da
vida,
me face ledo,
contento o quexoso.
Alegre paso la pena indebida,
ardiendo en fuego me hallo en
reposo.
- IV -
Sitio de amor con
grande artilleria
me veo en torno, e con poder
inmenso,
e jamás çessan de
noche e de día,
nin el animo mío esta
suspenso
de sus combates,
con tanta porfía
5
que ya me sobran, maguer me
defenso.
Pues que faras, o triste vida
mía,
que non lo alcanza por mucho que
pienso?
La corporea
fuerça de Samsón,
ni de David el gran amor
divino,
10
el seso nin saber de
Salomón,
nin Hercoles se
falla tanto dino
que resistir pudiessen tal
presión;
así que a defensar me fallo
indino.
- V -
Non solamente al
templo divino,
donde yo creo seas
reçeptada
segund tu ánimo santo
benigno,
preclara infante, mujer mucho
amada,
mas al abismo o
çentro maligno
5
te seguiría, si fuese
otorgada
a caballero por golpe ferrino
cortar la tela por Cloto
filada.
Assi non lloren
tu muerte, maguer sea
en edad nueva o tiempo
triunfante,
10
mas la mi triste vida que
desea
ir donde fueres,
como fiel amante,
e conseguirte, dulçe
mía idea,
e mi dolor açerbo e
inçesante.
- VI -
El agua blanda en
la peña dura
faze por curso de tiempo
señal,
a la rueda rodante la ventura
transmuda e troca el genio
humanal.
Paces he visto
apres gran rotura
5
atarde dura bien nin faze mal,
mas la mi pena jamás ha
folgura
nin punto cesa mi largor
mortal.
Por ventura
dirás, ídola mía,
que a ti non place de mi
perdimiento,
10
antes repruebas mi loca
porfía.
Di,
¿qué faremos del ordenamiento
de amor, que priva toda
señoría
e rige e manda nuestro
entendimiento?
- VII -
Fedra dio regla y
manda que en amor,
cuando la lengua no se halle
osada
a demostrar la pena o el dolor
que en el ánimo afflicto es
enplentada,
la pluma escriva
e muestre el ardor
5
que diluye la mente fatigada;
pues osa, mano mía, y sin
temor
te faz ser vista fiel
enamorada;
y no te pienses
que tanta belleza
y sincera claror casi divina
10
contenga en sí la
feroçe crueza,
nin la nefanda
soberbia maligna;
pues vaya lejos inútil
pereza
y no se tema de imagen
benigna.
- VIII -
¡O
dulçe esguarde, vida e honor mía,
segunda Helena, templo de
beldad,
so cuya mano, mando e
señoría
es el arbitrio mío e
voluntad!
Yo soy tu
prisionero, y sin porfía
5
fueste señora de mi
libertad;
e non te pienses fuyga tu
valía,
nin me desplega tal
captividad.
Verdad sea que
Amor gasta e dirruye
las mis entrañas con fuego
amoroso,
10
e la mi pena jamás
diminuye;
nin punto fuelgo
nin soy en reposo,
mas vivo alegre con quien me
destruye;
siento que muero y no soy
quejoso.
-
IX -
Non es el rayo
del Febo luciente,
nin los filos de Arabia más
fermosos
que los vuestros cabellos
luminosos,
nin gemma de topaza tan
fulgente.
Eran ligados de
un verdor plaziente
5
e flores de jazmín que los
ornaba,
e su perfecta belleza mostraba
cual viva llama o estrella de
Oriente.
Loó mi
lengua, maguer sea indigna,
aquel buen punto que primero
vi
10
la vuestra imagen y forma
divina,
tal commo perla o
claro rubí,
e vuestra vista társica e
benigna,
a cuyo esguardee merçed me
di.
-
X -
Fiera Castino con
aguda lança
la temerosa gente pompeana;
el cometiente las más veces
gana,
al victorioso nuze la
tardança.
Razón nos
mueve, e çierta esperança
5
es el alferze de vuestra
bandera,
e justicia patrona e
delantera,
e nos conduce con grand
ordenança.
Recuérdenos la vida que vivides,
la cual yo llamo imagen de
muerte,
10
e tantas menguas sean vos
delante;
pensad las causas
por qué las sofrides,
ca en vuestra espada es la buena
suerte
e los honores del carro
triumfante.
-
XI -
Despertad con
afflato doloroso,
tristes sospiros, la pesada
lengua;
mío es el daño e
vuestra la mengua
que yo assí viva
jamás congojoso.
¿Por
ventura será que habré reposo
5
cuando recontaren mis
vejaciones
aquella a quien sus crueles
prisiones
ligan mis fuerzas con perno
amoroso?
¿Quieres
que muera o viva languiendo,
e sea oculta mi grave
dolencia,
10
la cual me gasta e va
dirruyendo,
e sus langores
non han resistencia?
¿De qué temedes?, ca
yo non entiendo
morir callando sea grand
sçiençia.
-
XII -
Timbre de amor,
con el cual combate,
cativa e prende toda gente
humana;
del ánimo gentil derrero
mate,
e de las más fermosas
soberana.
De la famosa
rueda tan cercana
5
non fue por belleza Virginea,
nin fizo Dido, nin Dampne
Penea,
de quien Ovidio grand loor
esplana.
Templo emicante
donde la cordura
es adorada, e honesta
destreza,
10
silla e reposo de la
fermosura,
choro placiente
do virtud se reza;
válgame, deesa, tu
mesura,
e non me judgues contra
gentileza.
-
XIII -
Calla la pluma e
luce la espada
en nuestra mano, rey muy
virtuoso;
vuestra excelencia non es
memorada
e Caliope fuelga e a reposo.
Yo plango e lloro
non ser comendada
5
vuestra eminençia e nombre
famoso,
e redarguyo la mente pesada
de los vivientes, non poco
enojoso;
porque non canta
los vuestros loores
e fortaleza de memoria digna,
10
a quien se humillan los grandes
señores,
a quien la Italia
soberbia se inclina.
Dejen el carro los emperadores
a la vuestra virtud casi
divina.
-
XIV -
Cuando yo so
delante a aquella donna
a cuyo mando me sojuzgó
amor
cuido ser uno de los que en
Tabor
vieron la gran claror que se
razona,
o aquella se a
fija de latina
5
según su aspecto e grande
resplandor;
así que punto yo non he
vigor
de mirar fijo su real persona.
El su grato favor
dulce amoroso
es una maravilla ciertamente
10
e modo nuevo en humanidad:
el andar suyo es
con tal reposo
honesto e manso e su
continente
que, libre, vivo en
cautividad.
-
XV -
El tiempo es
vuestro e si d'él usades
commo conviene, non se fará
poco;
non llamo sabio, mas a mi ver
loco,
quien lo impediere; ca si lo
mirades,
los picos andan,
pues, si non velades,
5
la tierra es muelle e la entrada
presta.
Sentir la mina, ¿qué
pro tiene o presta,
nin ver el daño, si non
reparades?
Ca si bien miro,
yo veo a Sinón,
magra la cara, desnudo e
fambriento,
10
e noto el modo de su
narraçión,
e veo a Ulises,
varón fraudulento;
pues oíd y creer a
Lychaón,
ca chica çifra desfaze grand
cuento.
-
XVI -
Amor, debdo e
voluntad buena
doler me fazen de vuestra
dolor,
e non poco me pena vuestra
pena,
e me atormenta la vuestra
largor.
Çierto
bien siento que no fue terrena
5
aquella flamma nin la su furor
que vos inflamma e vos
encadena,
ínfima cárcel, mas
çeleste amor.
Pues,
¿qué diré? remedio es olvidar;
mas ánimo gentil atarde
olvida,
10
e yo conozco ser bueno
apartar.
Pero desseo
consume la vida;
assí diría,
sirviendo, esperar
ser qualque alivio de la tal
ferida.
-
XVII -
Non en palabras
los ánimos gentiles,
non en menazas ni'n semblantes
fieros
se muestran altos, fuertes e
viriles,
bravos, audaçes, duros,
temederos.
Sean los actos
non puntos civiles,
5
mas virtuosos e de caballeros,
e dexemos las armas femeniles,
abominables a todos guerreros.
Si los
Sçipiones e Deçios lidiaron
por el bien de la patria,
çiertamente
10
non es en dubda, maguer que
callaron,
o si Metrello se
mostró valiente;
pues loaremos los que bien
obraron
e dexaremos el fablar
nuziente.
-
XVIII -
Oy,
¿qué diré de ti, triste emisperio?,
¡o patria mía!, ca veo
del todo
yr todas cosas ultra recto
modo,
donde se espera inmenso
lazerio.
Tu gloria e laude
tornó vituperio
5
e la tu clara fama en
escureza.
Por çierto, España,
muerta es tu nobleza,
e tus loores tornados
haçerio.
¿Dó
es la fe? ¿Dó es la caridad?
¿Dó la esperanza? ca
por çierto ausentes
10
son de las tus regiones e
partidas.
¿Dó
es justicia, temperança, egualdad,
prudençia e fortaleza?
¿Son presentes?
Por çierto non, que lexos
son fuydas.
-
XIX -
Lejos de vos, o
cerca de cuidado,
pobre de gozo, e rico de
tristeza,
fallido de reposo, e a
bastardo
de congoja mortal, pena e
graveza.
Desnudo de
esperanza e abrigado
5
de inmensa cuita, e visto
d´aspereza
la mi vida me huye mal mi
grado
la muerte me persigue sin
pereza.
Ni son bastantes
a satisfacer
la sed ardiente d mi gran
deseo
10
Tajo al presente ni a me
socorrer
la enferma
Guadiana, ni lo creo:
Sólo Guadalquivir tiene
poder
de me sacar, e sólo aquel
deseo.
-
XX -
Doradas ondas del
famoso río
que baña en torno la noble
çibdad,
do es aquella, cuyo más que
mío
soy e possee la mi voluntad;
pues qu'en el
vuestro lago e poderío
5
es la mi barca veloçe,
cuytad
con todas fuerças e curso
radío
e presentadme a la su beldad.
Non vos impida
dubda nin temor
de daño mío, ca yo
non lo espero;
10
y si viniere, venga toda
suerte,
e si muriere,
muera por su amor.
Murió Leandro en el mar por
Hero,
partido es dulçe al afflicto
muerte.
-
XXI -
En el
próspero tiempo las serenas
plañen e lloran, recelando
el mal;
en el adverso ledas cantinelas
cantan, e atienden al buen
temporal;
mas,
¿qué será de mí que las mis penas,
5
cuitas, trabajos e largor
mortal
jamás alternan ni son punto
ajenas,
sea destino o curso fatal?
Mas emprentadas
el ánimo mío
las tiene, como piedra la
figura,
10
fixas, estables, sin algún
reposo.
El cuerdo
acuerda, mas non el sandío;
la muerte veo, e non me do
cura:
¡tal es la llaga del dardo
amoroso!
-
XXII -
Non es a non de
limitar el año,
el mes, nin la semana, nin el
día,
la hora, el punto; sea tal
engaño
lexos de nos e fuyga toda
vía.
Cuando menos
dudamos nuestro daño,
5
la grand baylessa de nuestra
baylía
corta la tela del humanal
paño;
non suenan trompas nin nos
desafía.
Pues non sirvamos
a quien non debemos,
nin es servida con mil
servidores;
10
naturaleza, si bien lo
entendemos,
de poca es farta
nin procura honores.
Jove se sirva e a Çeres
dexemos,
nin piense alguno servir dos
señores.
-
XXIII -
Traen los
cazadores al marfil
a padecer la muerte enamorado,
con bulto e con aspecto
femenil,
claro e fermoso, compuesto e
ornado.
Pues si el
ingenio humano es más sotil
5
que otro alguno,
¿seré yo culpado
si moriré por vos, dona
gentil,
non digo 'a fortiori', mas de
grado?
Serán
algunos, si me culparan,
que nunca vieron la vuestra
figura,
10
angélico viso e forma
exçelente;
nin sintieron
amor nin amaran,
nin los poderes de la
fermosura
e mando universal en toda
gente.
-
XXIV -
Si el pelo por
ventura voy trocando,
non el ánimo mío, nin
se crea;
nin puede ser, nin será
fasta cuando
integralmente muerte me
possea.
Yo me vos di e,
non punto dudando,
5
vos me prendiste e soy vuestra
pera;
absoluto es a mí vuestro
grand mando
cuando vos veo o que non nos
vea.
Bien
merçedes vos ser mucho amada;
mas yo non penas, por vos ser
leal,
10
cuantas padezco desde la
jornada
que me feriste de
golpe mortal.
Sed el oliva, pues fuestes la
espada;
sed el bien mío, pues
fuestes mi mal.
-
XXV -
Alégrome
de ver aquella tierra,
non menos la çibdad e la
morada,
sean planiçies o campos o
sierra,
donde vos vi yo la primer
jornada.
Mas luego vuelvo
e aquesto m'atierra
5
pensando cuanto es infortunada
mi triste vida, porque la mi
guerra
non fue de passo, mas es de
morada.
¿Fue visto
bello o lid tan mortal
do non se viessen pazes o
suffrencia,
10
nin adversario tanto capital
que non fuese
pungido de conçiencia,
sinon vos sola sin par nin
egual,
do yo non fallo punto de
clemençia?
-
XXVI -
Non de otra guisa
el índico serpiente
teme la encantación de los
egipcios
que vos temedes, señora
exçellente,
cualquiera relaçión
de mis servicios.
Porque sabedes,
presente o absente,
5
mis pensamientos e mis
exerçiçios
son loarvos e amarvos
solamente,
pospuesta cura de todos
offiçios.
Oídme
agora, después condenadme,
si non me fallardes más
leal
10
que los leales; e si tal,
sacadme
de tan grand pena
e sentid mi mal.
E si denegades, acabadme:
peor es guerra que non lid
campal.
-
XXVII -
Cuentan que
esforába Thimoteo
a los estrenuos e magnos
varones,
e los movía con viril
desseo,
con agros sones e fieras
cançiones
a la batalla; e
del mismo leo
5
los retornaba con
modulaçiones
e dulçe carmen d'aquel tal
meneo,
e reposaba los sus
coraçones.
Assí el
ánimo mío se altiveçe,
se jacta e loa porque vos
amó,
10
cuando yo veo tanta fermosura.
Mas luego pronpto
e presto s'entristeçe
e se maldize porque lo
assayó,
vista vuestra crueza cuánto
dura.
-
XXVIII -
Si la vida
viviese de Noé
e si de la vejez todas
señales
concurriesen en mí, non
çessaré
de vos servir, leal más que
leales.
Ca partirme de
vos o de la fe,
5
ambas dos cosas juzgo ser
iguales;
por vuestro vivo, por vuestro
morré,
vuestro soy todo e míos mis
males.
La saturnina
pereza acabado
habría su curso
tardinoso,
10
o las dos partes de la su
jornada,
desque vos amo; e
si soy amado,
vos lo sabedes, después el
reposo
de mi triste yazija congoxada.
-
XXIX -
Buscan los
enfermos santuario
con grand desseo e sedienta
cura
o por lenguas vías y caminos
varios,
temiendo el manto de la
sepultura.
¿Son, si
pensades, menores contrarios
5
los venéreos fuegos sin
mesura,
nin los mis males menos
adversarios
que la tisera d'Antropos
escura?
Pues,
¿quién podría o puede quietar
mis graves cuytas, mis penas, mis
males,
10
sean por partes o siquiera en
gros?
Nin Esculapio
podría curar
los mis langores, tantos son e
tales,
nin otro alguno, sinon 'Dios e
vos'.
-
XXX -
Venció
Anibal al conflicto de canas
e non dubdava Livio, si
quisiera,
qu'en pocos días o pocas
semanas
a Roma con Italia posseyera.
Por çierto
al universo la manera
5
plugo, e se goza en grand
cantidad
de vuestra también fecha
libertad
onde la Astrea dominar espera.
La graçia
leemos sea dada
a muchos, e a pocos la
perseverança,
10
pues de los rayos sed vos, rey
prudente;
e non vos canse
tan viril jornada,
mas conseguidla tordiendo
tardança
cuanto es loable, bueno e
diligente.
-
XXXI -
Forçó la fortaleza de
Golías
con los tres nombres justos con el
nombre
del que se quiso por nos facer
hombre
e de infinito mortal e
Mexías,
el pastor, cuyo
carmen todos días
5
la sancta Esposa non çessa
cantando,
e durará tan lexos fasta
cuando
será victoria a Enoch e a
Helías.
Pues vos, los
reyes, los emperadores,
cuantos el santo crisma
resçebistes,
10
¿sentides, por ventura, los
clamores
que de
Bisançio por letras oístes?
Enxiemplo sea(n) a tantos
señores
las gestas de Sión, si las
leystes.
-
XXXII -
Roma en el mundo
e vos en España
soys solas çibdades
çiertamente,
fermosa Yspalis, sola por
fazaña,
corona de Bética
exçelente.
Noble por
hedifiçios, non me engaña
5
van apparençia, mas judgo
patente
vuestra grand fama aún non
ser tamaña
cuan loable soys a quien lo
siente.
En vos concurre
venerable clero,
sacras reliquias, sanctas
religiones,
10
el braço militante
cavallero,
claras estirpes,
diversas nasçiones,
fustas sin cuento; Hércules
primero,
Yspán e Julio son vuestros
patrones.
-
XXXIII -
Porqu'el largo
vivir nos es negado,
ínclito rey, tales obras
faced
que vuestro nombre sea
memorado;
amad la fama e aquélla
temed.
Con vulgo alegre,
mano e reposado
5
oíd todos, librad e
proved;
fazed que ayades las gentes en
grado,
ca ninguno domina sin
merçed.
Commo quiera que
sea, comendemos
estos dos actos vuestros por
derechos,
10
pues qu'l principio es
çierto e sabemos
en todas cosas
ser lo más del fecho;
e reffiriendo graçias os
amemos.
qu'es a los reyes glorioso
pecho.
-
XXXIV -
Clara por nombre,
por obra e virtud
luna de Assis, fija
d'Ortulana,
de santas donas enxiemplo e
salud,
entre las debdas una e
soberana;
prinçipio
de alto bien, en juventud
5
perseverante, e fuente do mana
pobreza humilde, e closo
alamud,
del seráphico sol muy digna
hermana.
Tú,
virgen, triumphas del triumpho triumphante
e glorioso premio de la palma;
10
assí non yerra quien de ti
se ampara.
e te cuenta del
cuento dominante
de los santos, ¡o santa sacra
e alma!
Pues 'ora pro
me ', beata Clara
-
XXXV -
Del
çelestial exército patrón
e del segundo choro más
preçioso,
de los ángeles malos
dampnaçión,
Miguel Arcángel, duque
glorioso;
muy digo
alférez del sacro pendón,
5
invencible cruzado victorioso,
tú debellaste al cruel
dragón
en virtud del excelso
poderoso.
Por todos estos
premios te honoramos
e veneramos, príncipe
excellente,
10
e por ellos mesmos te rogamos
que ruegues al
Señor Omnipoetnte
nos dignifique, porque
poseamos
la gloria a todas glorias
preçedente.
-
XXXVI -
Virginal templo
do el verbo divino
vistió la forma de humanal
librea,
a quien anela todo amor
benigno,
a quien contempla commo a santa
idea,
si de fablar de
ti yo no soy digno,
5
la graçia del tu fijo me
provea;
indocto soy e lasso peregrino,
pero mi lengua loarte dessea.
¿Fablaron,
por ventura, Johan e Johan,
Jacobo, Pedro tan grand
theolugía,
10
nin el asna podiera de
Balán,
sin graçia
suya, fablar, nin sabía?
Pues el que puede, fable sin
affán
tus alabanças en la lengua
mía.
-
XXXVII -
Adivinativos
fueron los varones
de Galilea, cuando los
dexó
nuestro Maestro, mas sus
coraçones
non se turbaron punto más
que yo.
Por mí sabidas vuestras
estaciones,
5
vuestro camino, el cual me
mató;
e así non ca(n)san las mis
afliciones,
aunque si vuestro era, vuestro
só.
Faced agora como comedida,
non me matedes, mostrad(vos)
piadosa;
10
façed agora como fizo
Dios
e consoladme con
vuestra venida;
cierto faredes obra virtuosa,
si me valedes con vuestro
socós.
-
XXXVIII -
Leño
(felice) qu'el grant poderío
que todo el mundo no pudo
ayubar,
en cuyo pomo iba el
señorío
de çielos, tierra, arenas e
mar;
sin
alterçasiones e sin desvío,
5
mas (leda) e gratamente sin
dubdar,
en el tu cuello le pasaste el
río,
que non sin causa se debió
negar.
Jaián
entre los santos, admirable
por fuerça insigne e grant
estatura,
10
de quien yo fago
conmemoraçión,
faz, por tus
ruegos, por el espantable
passo yo pase en nave segura,
libre del golfo de la
dapnaçión.
-
XXXIX -
Anima devota, que
en el signo
e santo nombre estás
contenplando,
e los sus rayos con viso
aquilino
solares miras fixo, non
vagando,
serás
perfecto e discípulo digno
5
del pobre seráphico;
guardando
el orden suyo ganaste el
devino
lugar eterno, do vivís
triunfando.
Ningunas
dignidades corrompieron
el fuerte muro de tu santidad;
10
sábenlo Siena, Ferrara e
Orbino.
Nin las sus ricas
mitras conmovieron
las tus ynopias, nin tu
pobredad;
por mí te ruego ruegues,
Bernaldino.
-
XL -
Si ánima
alguna tú sacas de pena
por el festival don, es hoy la
mía,
pescador santo, uno de la
çena
de la devinal mesa e
compañía.
Tú
convertiste la flama egehe(n)la,
5
en la cual grandes tiempos ha que
ardía,
en mansa calma, tranquila e
serena,
e mi grave langor en
alegría.
Pues me trayste,
Señor, donde vea
aquella que en ni(ñ)ez me
conquistó,
10
a quien adoro, sirvo e me
guerrea,
e las mis
fuerças del todo sobró;
a quien deseo e non me desea,
a quien me mata, aunque suyo
só.
-
XLI -
De mi mesma
comiença la ordenada
caridad, e así vos,
terçio Calixto,
aquella santidad bien meritada
por Fray Vicente, disci(pl)o de
Cristo,
quesiste que
fuese confirmada
5
por consistorio, segunt vos fue
visto.
Gozóse España con
esta jornada,
que a Dios fue grato e al mundo
bienquisto.
Mas imploramos a
vuestra clemencia,
si serán dignas nuestras
santas preçes,
10
non se recusen; mas da(d)nos
segundo
canonizado por
vulgar sentencia,
al confesor insign(e)
Villa(c)reçes;
muy gloriosa fue su vida al
mundo.
- XLII -
De la suprema
corte curial
e sacro soçio de la
gerarchía,
que de la diva morada eternal
fuste enviado por custodia
mía,
gracias te fago,
mi Guarda esp(e)çial,
5
ca me guardaste fasta en este
día
de las insidias del universal
nuestro adversario, e fuste mi
guía.
E así te
ruego, Angel, ayas cura
del curso d emi vida e
breviedad,
10
e con diligençia te
apresura,
ca mucho es
débil mi fragilidad;
honesta vida e muerte me
procura,
e al fin con los justos
santidad.
FIN DE LOS SONETOS DEL MARQUÉS DE SANTILLANA