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ArribaAbajo

Sonetos satíricos




- CXLVII -


A Josefa Vaca, reprendiéndola su marido


ArribaAbajo   «Oiga Josefa, y mire que ya pisa
esta corte del rey, cordura tenga;
mire que el vulgo en murmurar se venga
y el tiempo siempre sin hablar avisa.

   Por nuestra santa y celestial divisa  5
que de hablar con los príncipes se abstenga,
y aunque uno y otro duque a verla venga,
su marido no más, su honor, su misa.»

   Dijo Morales y rezó su poco,
mas la Josefa le responde airada:  10
«¡Oh, lleve el diablo tanto guarda el coco!

   ¡Malhaya yo si fuese más honrada!»
Pero como ella es simple y él es loco,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.




- CXLVIII -


Josefa Vaca, comedianta


ArribaAbajo   Oye, Josefa, a quien tu bien desea,
que es Villa-nueva aquesta vida humana,
y a Villa-flor se pasará mañana,
que es flor que al sol que mira lisonjea.

   Más hace Peña-fiel al que desea,  5
si en ferias te da Feria ya Pastrana
que anda el diablo suelto en Cantillana
y en Barca-rota tu caudal se emplea.

   Que es Río-seco aquesta Corte loca;
que lleva agua salobre ya Saldaña;  10
que pica el gusto y el amor provoca;

   que a tu marido el tiempo desengaña,
que mucha presunción con edad poca
el valor miente y el amor engaña.

   Que hallarás si plantares,  15
fáciles Alcañices, no Olivares.




- CXLIX -


A una academia que se hizo en casa de Antonio de Vega, confeso


ArribaAbajo   A mi noticia el gran concilio llega
y que el Jordán trasladan a Italía;
cuidado, Apolo, que la gente impía
teme a las llamas y a la luz se ciega.

   Académico Antonio sea de Vega  5
en vuestra judaizante compañía,
y no ya vega del Ave María,
sino de torpe tribu que la niega.

   De tal Mecenas, pues, de congregada
judaica plebe, ya Toledo espera  10
nuevas llamas y Cristo otra lanzada.

   Mucha luz me promete y poca cera
gente que por confesa confesada
por luminarias nos dará su hoguera.




- CL -


A vanas esperanzas de la Corte


ArribaAbajo   Cánsame Medinilla a la jineta
y púdreme el de Hijar a la brida
acábame Don Zarate la vida
porque sigue de Tello la vil seta.

   Franqueza me ha rogado que le meta  5
en un soneto, puesto que es sabido
su necia gravedad, toda nacida
de no acordarse de que fue soleta.

   Don Rodrigo de Tapia el tontivano
no acaba de saber, vaga ignorancia,  10
cuál sea en su coche la derecha mano.

   El es un caballero de importancia
y tiene cierta gracia que en verano
despide del sobaco gran fragancia.




- CLI -


A doña Justa Sánchez y don Diego de Tovar


ArribaAbajo   En nombre Justa, en obras pecadora,
santa del calendario de Cupido,
cuyos milagros tiene su marido
canonizado de paciencia ahora.

   Culpas absuelve, penitencias llora  5
del que es primo y al fin quizá marido,
libre manteo de vuelta guarnecido
que uno le paga y otro le desflora.

   ¿Qué dirá la corona del viudo,
viendo que ha renovado Don Jumento  10
el cuerno en este sábado no santo?

   Dirá que de mal termino es cornudo
y que olvida el honor del regimiento,
y nosotros diremos otro tanto.




- CLII -


A Jorge de Tovar


ArribaAbajo   Este es el sólo de este tiempo dino
tribuno vil de la judaica plebe,
que no conoce a Dios, a quien se atreve,
secretario ladrón, fabril rabino.

   Contumaz, pues, sayón, Vero-Longino,  5
en nuestra redención su lanza pruebe
el que ha mil años que juró de leve
porque ha mil veces que su mes le vino.

   ¡Oh judío con regla desreglado!
¿Qué mucho que te nieguen lo que pides,  10
si tu pides la cruz que estás negando?

   Labra casas y logra de lo hurtado
y pues tu fe con nuestra vida mides,
si es que está bautizado ¿dinos cuándo?




- CLIII -


A la casa de una cortesana donde entró a vivir un pretendiente


ArribaAbajo   Aquí vivió la Chenca, aquella joya
por las hechuras cara; este aposento
fue túmulo del sexto mandamiento
y galera en que Amor fue buena boya.

   ¡Viva Dios que esta sala que le apoya  5
centellas de lujuria arroja al viento!
Esta trampa inventó su atrevimiento
para jugar al hombre con tramoya.

   Desde aquella ventana, la insolencia
de sus cabellos afrentó al oriente,  10
y en ésta fue su vista una estocada.

   Mas, ¡oh cruel, a entrambos penitencia!
hoy la casa es albergue a un pretendiente,
y la célebre Chenca está casada.




- CLIV -


Al aguacil de corte Pedro Vergel


ArribaAbajo   La llave del toril, por ser más diestro,
dieron al buen Vergel, y por cercano
deudo de los que tiene so su mano,
pues le tiene esta villa por cabestro.

   Aunque en esto de cuernos es maestro  5
y de la facultad es el decano,
un torillo, enemigo de su hermano,
al suelo le arrojó con fin siniestro.

   Pero como jamás hombres han visto
un cuerno de otro cuerno horadado,  10
y Vergel con los toros es bienquisto,

   aunque esta vez le vieron apretado,
sano y salvo salió, gracias a Cristo:
que Vergel contra cuernos es hadado.




ArribaAbajo

Cancionero del desengaño




- CLV -


Desengaño


ArribaAbajo   ¿Dónde me lleva el áspero camino
por pasos de costoso advertimiento?
A dejar derramadas por el viento
justas quejas del tiempo y del destino.

   Si miro atrás mi error y desatino,  5
no es poco galardón el escarmiento,
mas, ¡cómo tiraniza el sentimiento
cuando al mismo entender saca de tino!

   Salga la voluntad del cautiverio,
que no ha de idolatrar el albedrío  10
la más sensible parte de los daños.

   Descifrarán los hados el misterio,
y quedará de ajeno desvarío
librada mi advertencia en desengaños.




- CLVI -


ArribaAbajo   Vuelvo a probar segunda vez, Fortuna,
efectos de tus iras, agraviados
con tristes experiencias, observados
los varios movimientos de la luna.

   Despediré esperanzas una a una,  5
si ellas mal, sus avisos bien logrados,
cuando entre engaños ya desengañados,
ambicioso anhelar no me importuna.

   Son, para mí, razón las sinrazones;
en mudo sufrimiento a veces leo  10
noticias que di al tiempo de mi daño.

   Callaré quejas, beberé pasiones,
para que vez segunda mi deseo
no pise en el umbral del desengaño.




- CLVII -


Al retiro de las ambiciones de la Corte


ArribaAbajo   Si para mal contentos hay sagrado,
dulce quietud del ánimo lo sea
en esta soledad, donde granjea
aviso y no fatigas el cuidado.

   El metal en la lluvia desatado  5
sobre ambiciosa mano lograr vea
quien aun con los engaños lisonjea
de sus áulicas pompas adulado.

   Sirenas sean lisonja de su iodo
que, adulterando a la razón las llaves,  10
cierren la puerta del mejor sentido.

   Yo entre estas mansas ondas, a las aves,
en canto ni adulado ni aprendido,
deberé el desmentir fatigas graves.




- CLVIII -


ArribaAbajo   ¿Qué me quieres, tiránica porfía,
con insultos de bárbara violencia?
¿A un tiempo ha de ser culpa la paciencia,
y mérito y virtud la tiranía?

   Premie el tiempo su misma idolatría,  5
cubra modesto manto la insolencia,
y bandido el candor de la inocencia
niéguese a la virtud la luz del día.

   En el rigor inicuo, en la cautela
de esta injuria, obstinada tolerancia  10
parecerá modestia y es locura.

   Por esto mi fortuna ahora apela
Corte y Palacio, para tu instancia
menos acomodada y más segura.




- CLIX -


ArribaAbajo   En cuanto tu valor el limpio seno
alimentando está de la serpiente,
que se mantiene de veneno ardiente,
convirtiendo en mal propio el mal ajeno,

   logra dulce quietud, cielo sereno  5
en el de este horizonte dulce ambiente,
sin ver del tiempo la sañuda frente
de tempestades y portentos lleno.

   Aquí negados al rigor del hado,
seremos en la escena espectadores,  10
en el del mundo trágico tablado.

   Viendo, pues, menos dignos los mayores,
un menosprecio tengan y un estado,
vencidos de fortuna y vencedores.




- CLX -


ArribaAbajo   Silencio, en tu sepulcro deposito,
ronca voz, pluma ciega y triste mano,
para que mi dolor no cante en vano
al viento dado ya, en la arena escrito.

   Tumba y muerte de olvido solicito,  5
aunque de avisos más que de años cano,
donde hoy más que a la razón me allano,
y al tiempo le daré cuanto me quito.

   Limitaré deseos y esperanzas,
y en el orbe de un claro desengaño  10
márgenes pondré breves a mi vida,

   para que no me venzan asechanzas
de quien intenta procurar mi daño
y ocasionó tan próvida huida.




- CLXI -


ArribaAbajo   ¿Cuándo en su obstinación y osadía,
Fortuna, mediremos nuestro intento?
¿Cuándo no le dará mi rendimiento
fuerza, si no blasón a tu porfía?

   ¿Cuándo no adularán la tiranía  5
más mis ofensas que mis sufrimiento?
¿Cuándo a mil siglos del mayor tormento
le dará el hado intermisión de un día?

   Mas ya que el no esperar es desengaño,
y al desengaño aviso no le pido,  10
más que noticia al tiempo de mi daño,

   cogiérame el agravio prevenido,
como quien echa menos el engaño
entre desesperado y advertido.




- CLXII -


ArribaAbajo   Fortuna me condujo peregrino
de un mar en otro mar siempre alterado,
hasta ver de sus iras adulado
el solo efectos de estos tiempos dino.

   Hoy con más escarmiento y mejor tino,  5
al de esta soledad puerto he votado,
errante, aunque confuso, mas no errado,
el progreso y el fin de mi camino.

   Aquí me niego al tiempo y no me alcanza
voz que con falsos ecos interprete  10
el odio contra mí de su venganza.

   Donde, si bien perdido, aquí aquiete
sólo en seguir de lejos la esperanza
que todo lo que vemos nos promete.




- CLXIII -


ArribaAbajo   Después que me persigue la violencia
de fortuna cruel, de injusto hado,
vivo en parte mejor desobligado
de la prolija ley de la paciencia.

   Será comodidad, si no prudencia,  5
un libre proceder desengañado,
porque el bien que le queda a un condenado
es esperar segunda vez sentencia.

   Tal vez acierta más el desatino
que la templanza, a preservar la muerte  10
del que afligido su pasión tolera.

   Pues si el despertar sólo es camino
de limitar injurias de la suerte,
¿qué tiene que temer el que no espera?




- CLXIV -


ArribaAbajo   Un mal me sigue y otro no me deja;
si callo, no me sufro a mí conmigo,
y si pruebo a quejarme, cuanto digo
nuevo peligro es y culpa vieja.

   Ya la noticia cumple, pues se aleja;  5
mas la distante voz de un enemigo,
despierta las ofensas y el castigo,
y la razón sepulta de mi queja.

   ¿Qué haremos, pues, sino morir callando,
hasta que la fortuna desagravie  10
razón tan muerta, sinrazón tan viva?

   Los preceptos inicuos tolerando
del tiempo, que, aunque muera, aunque rabie,
la voz no hable, ni la pluma escriba.




- CLXV -


ArribaAbajo   Gracias al cielo doy, que ya no quiero
vivir con esperanzas engañado,
desnudo del solícito cuidado,
más ambicioso y menos verdadero.

   Que por no ver el tribunal severo  5
de la difícil puerta del privado,
bien satisfecho, pero mal pagado,
presumo que no alcance lo que espero.

   Apacible omisión, plácido olvido,
costoso galardón del que se alcanza  10
ver a perfecta luz los desengaños.

   Mas llego a confesar que voy corrido
de haber perdido el tiempo y la esperanza
comprando afrentas y adulando engaños.




- CLXVI -


ArribaAbajo   Hágame el tiempo cuanto mal quisiere
y nunca de mis daños se contente,
que no me he de perder inútilmente
por lo que sin propósito dijere.

   Gobierne bien o mal el que tuviere  5
a su cargo las leyes de la gente,
que a mí, y a mi censor impretendiente,
no hay mudanza de estado que me altere.

   Lleve mi confianza por el suelo
sus alas, pues parece que no acierta  10
el que se atreve a peligroso vuelo;

   quede mi queja y esperanza muerta,
pues vemos que al envidia más que el celo
a la murmuración abrió la puerta.




- CLXVII -


ArribaAbajo   Debe tan poco al tiempo el que ha nacido
en la estéril región de nuestros años,
que premiada la culpa y los engaños,
el mérito se encoge escarnecido.

   Ser un inútil anhelar perdido,  5
y natural remedio a los extraños;
avisar las ofensas con los daños,
y haber de agradecer el ofendido.

   Máquina de ambición, aplausos de ira,
donde sólo es verdad el justo miedo  10
del que recibe el daño y se retira.

   Violenta adulación, mañoso enredo,
en fe violada han puesto a la mentira
fuerza de ley y sombra de denuedo.




- CLXVIII -


ArribaAbajo   Si cada cual fabrica su fortuna
y está en mayor peligro la envidiada,
con una me contento moderada,
porque la moderada siempre es una.

   Goce el otro su suerte, si es alguna  5
la esperanza entre envidias adulada,
y mi moderación desengañada,
ni sea importunada ni importuna.

   Que por no ver sobre mis hombros puesto
el peso del gobierno, murmurando  10
del vario discurrir de los quejosos,

   escojo por seguro presupuesto
un fin de pretensiones olvidado
y ajeno de designios ambiciosos.




- CLXIX -


Contra las pretensiones de la Corte


ArribaAbajo   Ya no me engañarán las esperanzas,
ni me disgustarán los desengaños,
que el aviso costoso de mis años
advertimiento saca de tardanzas.

   Y con igual semblante a las mudanzas,  5
el escarmiento deberé a mis daños,
de lástima sujeto y no de engaños,
justificando ofensas y venganzas.

   Y retirado del común abuso
de anhelar vanamente pretendiendo  10
con vil indignidades mi desprecio,

   nueva naturaleza haré del uso,
ufano ya de no quedar perdiendo
lo que menos se estima, y es sin precio.




- CLXX -


ArribaAbajo   Miro el inquieto mar, como el piloto
que corriendo fortuna en golfo incierto
a pesar de las ondas, toma puerto,
debido a los efectos de su voto.

   Y cuelgo las reliquias que devoto  5
saqué a luz del engaño descubierto,
y vivo a conocer, a esperar muerto,
suelto el timón de la paciencia roto.

   Porque luchar con la paciencia en vano
otro aliento requiere y otros brazos  10
de más válida fuerza que los míos.

   No me tuvo al caer piadosa mano,
y la engañada fe quedó en los lazos
de costosos agravios y desvíos.




- CLXXI -


ArribaAbajo   Después de mucho viento y mar cortado,
dio un piloto su nave a dulce puerto,
por lograr cielo amigo y tiempo abierto,
sobre arenas pacíficas varado.

   Adonde siete lunas al cuidado  5
se anegó de mar bravo y aire incierto,
debiendo a las envidias lo experto,
debiendo a los peligros lo avisad.

   Hoy vuelve a navegar con nuevo engaño,
expuesto a las injurias de los vientos,  10
observando a planetas los semblantes.

   Conozca, pues, el tiempo, sienta el daño
su ruina, trofeo de elementos
será, cuanto escarmiento a navegantes.




- CLXXII -


A la esperanza, defendiéndola


ArribaAbajo   Es la esperanza un término infinito
en plazo que ni llega ni prescribe,
y alentada pasión que sólo vive
del carácter que al cielo deja escrito.

   Es este triste error, común delito,  5
lícito, porque el gusto le concibe,
y es pena porque en gloria se recibe,
lisonjera infusión del apetito.

   Dale a beber de amor su devaneo,
y causándole sed que nunca mata,  10
para ser tolerancia halla este medio.

   No puede ser cumplido, y es deseo,
facilita lo mismo que dilata,
y es ofensa con nombre de remedio.




- CLXXIII -


Qué es la esperanza


ArribaAbajo   Es un lícito engaño la esperanza
y tregua con que el bien miente al cuidado,
sombra de amor, deliquio que adulado
vive de cultivar lo que no alcanza.

   De fe tiene el aliento y la tardanza;  5
mal que anticipa el daño dilatado;
susto y desdén contra su efecto armado;
alivio quiso ser y fue venganza.

   Rayo de luz que cuando alumbra ciega,
y contraria ilusión al ser perfecto;  10
firma que niega amor y en blanco escribe.

   Su término es presente y nunca llega,
y es causa que, muriendo de su afecto,
de no cumplir lo que promete vive.




- CLXXIV -


ArribaAbajo   En pedazos deshecha nave rica
los escollos dejó de esta ribera,
y la que golfos discurrió velera,
ejemplo es grande, admiración no chica.

   Quien sirve al mar peligros multiplica,  5
quien fía de peligros en qué espera;
vuelo que ya animó flexible cera,
cayendo su locura testifica.

   Mal regida la luz, costoso es faro
el que pisando la región ardida  10
pudo precipitar tonante fragua,

   cuyo valor en su ruina aun claro,
entre llamas y ondas a alta vida
muerte de fuego dio, sepulcro de agua.




- CLXXV -


ArribaAbajo   Pasé los golfos de un sufrir perdido,
y piélagos de ofensas he surcado,
de enemigos impulsos agitado,
de poderosas olas impedido.

   Hoy, pues, menos quejoso que advertido,  5
de esperanzas las velas he animado,
y debo a mi noticia haber tomado
en mar de sinrazón puerto de olvido.

   Donde ya en dar benéficos alientos
a la violenta fuerza me libraron  10
del tiempo airado y de contrarios vientos.

   Ya engañosas sirenas me dejaron,
porque la falsa voz de sus acentos
mis diamantes iodos no escucharon.




- CLXXVI -


A un sueño


ArribaAbajo   ¡Aguarda, sombra inquietadora, espera!
Si de causa cruel naces cobarde,
cuando mi queja tu rigor aguarde
será tu asombro la merced postrera.

   Apareces piadosa y huyes fiera,  5
de tus efectos conocido alarde,
que aún sombra falta que del mal me guarde,
o bien fingido, porque amando muera.

   Lisonjero traidor, tirano dueño,
su gusto obliga, su inclemencia asombra,  10
a leve prueba, cauteloso engaña.

   ¡Sueño enemigo, si mis glorias sueño,
con la luz que me animas me acompaña,
que en mis tormentos el alivio es sombra!




- CLXXVII -


Definición de la mujer


ArribaAbajo   Es la mujer un mar todo fortuna,
una mudable vela a todo viento;
es cometa de fácil movimiento,
sol en el rostro y en el alma luna.

   Fe de enemigo sin lealtad ninguna,  5
breve descanso e inmortal tormento;
ligera más que el mismo pensamiento,
y de sufrir pesada e importuna.

   Es más que un áspid arrogante y fiera;
a su gusto de cera derretida,  10
y al ajeno más dura que la palma;

   es cobre dentro y oro por de fuera,
y es un dulce veneno de la vida
que nos mata sangrándonos el alma.




- CLXXVIII -


ArribaAbajo   Voces mal admitidas de sirenas,
letargo envejecido de mil años,
torcer el rostro a vivos desengaños
y sólo apetecer injustas penas,

   ya no más: la razón abrió mis venas  5
donde, convaleciente de sus daños,
fuerza de agravios, sinrazón de engaños,
muros pudo romper, abrir cadenas.

   Costoso sí, mas advertido ejemplo,
mi yerro ofrece a los atentos ojos,  10
cuando a la luz de aviso me consagro,

   la pared ilustrando al mejor templo,
escarmentadas quejas por despojos,
cuya tabla será el mismo milagro.




- CLXXIX -


ArribaAbajo   Podré ya voluntario desterrado
en esta felicísima ribera,
si no aplausos de amor, lograr quisiera
ocio sin culpa, sueño sin cuidado.

   Quizá será desdén solicitado  5
el conortado olvido que me espera,
y con alas de aviso y no de cera,
seguro volaré, si no envidiado.

   Mares contrarios, mis contrarios vientos
poco afligen la antena que varada  10
se niega ya a las ondas inconstantes.

   Den luz a quejas ciegos escarmientos;
deje la razón muda de avisada
este golfo a mejores navegantes.




- CLXXX -


Desengaños del amor


ArribaAbajo   ¿Cuándo el templo daré del peligroso
naufragio, en tabla amiga dibujadas,
borrascas con paciencia superadas,
suspendido el rigor del mar furioso?

   ¿Cuándo veré del tiempo proceloso  5
negras nubes de ofensa concitadas,
por benéficos vientos separadas,
y sin oscuro velo al sol hermoso?

   ¿Cuánto de tanto escollo y del incierto
mar de falsas sirenas adulado  10
me dará la razón seguro puerto?

   ¿Cuándo verá mi agravio porfiado
de estos grillos al yerro, si no abierto,
con lícito contraste forcejado?




- CLXXXI -


ArribaAbajo   Cesen mis ansias ya desengañadas
del prolijo anhelar de mis porfías,
cesen aquí las esperanzas mías,
desmentidas primero que formadas.

   No escarnecidas ya, sino avisadas,  5
mis voces lograrán orejas pías,
un sol verán mis ojos y unos días
que consten de horas nunca adulteradas.

   De estas ondas el claro movimiento
espejo es que me muestra en el más puro  10
cristal de sus orillas mi escarmiento.

   Quedándole ya sólo por seguro
a mi querella el tribunal del viento,
a mi fortuna un esperar oscuro.



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