Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
IndiceSiguiente


Abajo

Todo es dar en una cosa

Tirso de Molina


[Nota preliminar: Edición digital a partir de la Quarta parte de las comedias del Maestro Tirso de Molina, Madrid, María de Quiñones, 1635 y cotejada con la edición crítica de Miguel Zugasti en Trilogía de los Pizarros, III, (Kassel, Edition Reichenberger-Fundación Obra Pía de los Pizarro, 1993, Col. Ediciones críticas, n.º 39).]

PERSONAJES
 

 
GONZALO PIZARRO.
DON ÁLVARO DURÁN.
DOÑA MARGARITA.
DOÑA BEATRIZ.
DON FRANCISCO.
DON RODRIGO,    viejo.
CARRIZO,   pastor.
CRESPO,   pastor.
BERTOL,   pastor.
PULIDA,   pastora.
MEN GARCÍA,   viejo.
CRIADO.
CEREZO.
DON MARTÍN.
HERNANDO CORTÉS.
UN MAESTRO.
UN PAJE.
PIZARRO,   muchacho.
UN PAGADOR.
UN CAPITÁN.
ROBLEDO,   soldado.
TRES PASTORES.
QUIRÓS,   soldado.
DOS SOLDADOS.
ISABEL,   reina.





ArribaAbajoActo I

 

Sale DOÑA MARGARITA leyendo un papel.

 
MARGARITA

 (Papel.) 

«Dos intérpretes, señora,
de diversa calidad
sirven a la voluntad
en favor del que os adora.
Amor, que en los ojos mora, 5
tal vez con ellos anima
a quien secretos estima
la lengua: los manifiesta
con tierna claridad esta,
los otros con dulce enigma. 10
Hállome favorecido
en los vuestros cada instante
que su luz gozo delante
y juzgo que soy querido:
pero aunque en ese sentido 15
amor su esfera eligió
pues por los ojos entró,
siempre en ellos advertí
puertas que le admitan, sí,
lenguas que le expliquen, no. 20
No usurpen ajeno oficio,
que se quejará la lengua
de que sufráis que en su mengua
tiranicen su ejercicio.
Mirad que en mi perjüicio 25
desdichas entre venturas
buscan claridad a escuras,
y que siempre que ojos leo,
favores que deletreo
estriban en conjeturas. 30
Palabras han de explicar
el alma de un bien querer,
que querrá la lengua ver
si quiere la vista hablar.
Esta noche den lugar 35
a estilos más verdaderos;
merezca yo, si no veros,
oíros y ahorrar de enojos,
porque andar descifrando ojos
es hablar entre estranjeros». 40

 (Ha leído.) 

Dice don Álvaro bien,
que por los ojos amor
habla, mas es por mayor:
con gusto los míos le ven,
pero nunca se ha atrevido 45
a dar al recato enojos
la lengua, que de los ojos
el lenguaje es permitido,
aunque difícil y oculto,
y el alma acostumbra hablar 50
por la lengua a lo vulgar,
mas por la vista a lo culto.
 

(Sale DOÑA BEATRIZ leyendo este papel.)

 
BEATRIZ

 (Lee.) 

«Si en ausencia padecemos,
gloria en presencia tengamos,
que el tiempo que malogramos 55
hará el tiempo que lloremos».
MARGARITA

 (Aparte.) 

¿Qué es esto? ¿Hasta en el leer
papeles doña Beatriz
quiere imitarme?

 (Guarda MARGARITA su papel en la manga.)  

BEATRIZ

 (Aparte.) 

¡Feliz
ingenio! ¡Qué encarecer 60
tan sazonado y discreto!
No sé apartar de los ojos
sus letras, tiernos enojos,
quejas de amor con respeto,
aunque sentido, templado. 65
MARGARITA
¿Hermana?
BEATRIZ
¿Mi Margarita?
MARGARITA
Tristeza que se limita
con versos no es de cuidado.
¿Cúyos son los que encareces
y ponderativa alabas?70
No ha una hora que triste estabas:
enfermas y convaleces
brevemente. No es crüel
mal que tan presto se pasa
ni hará mucha costa en casa 75
su cura siendo un papel.
BEATRIZ
¿Es eso reñirme?
MARGARITA
Es esto
prevenir riesgos.
BEATRIZ
¿De qué?
MARGARITA
Amor que cerradas ve
puertas donde el gusto ha puesto, 80
dicen que en lugar de llave
suele abrirlas con papeles,
porque a pesar de canceles,
¿por dónde un papel no cabe?
Y más versificador, 85
que es dos veces sospechoso.
BEATRIZ
Y en ti título forzoso
jugar de hermana mayor.
No perderás tu derecho
por un reino.
MARGARITA
Está sin madre
90
esta casa y nuestro padre
de mí confianza ha hecho.
Lloverá sobre mí el daño
que en ti disculpado deja
tu edad.
BEATRIZ
Sí, que eres muy vieja;
95
aún no me llevas un año.
Olvida temas prolijas,
así Dios te guarde, o di
que ensayar quieres en mí
cómo has de criar tus hijas 100
cuando, casada, las tengas.
Estos versos que leía
no los hizo a instancia mía
(por maliciosa que vengas)
su autor, ni a contemplación 105
de cosa que le desvele
en mí. Muchas veces suele,
ya el ocio, ya la ocasión,
reparar en lo primero
que encuentra. No sé qué alhaja 110
en una escusabaraja
buscaba, y el lisonjero
papel, por tal desechado,
hallé donde envueltas vi
de seda verde y turquí 115
tres madejas.
MARGARITA
En lo ajado
se echa de ver lo que dices
y más en lo que encareces
su estilo, que esas dobleces,
cuando no le solennices, 120
muestran que deben de ser
de la seda que envolvías
cuando sin verme decías
suspensa: «¡Qué encarecer
tan sazonado y discreto!». 125
BEATRIZ
¿Pues de eso tu desvarío
podrá colegir que es mío?
¿O es justo que por respeto
de que para mí no viene
no alabe yo la sazón 130
de su estilo y discreción?
Anda, hermana, que te tiene
la envidia loca.
MARGARITA
Sí hará.
«No sé apartar de los ojos
sus letras, tiernos enojos». 135
Beatriz, acabemos ya;
si intentas satisfacerme,
con dejármele leer
podré en sus cláusulas ver
si amor en ti vela o duerme. 140
No viniendo para ti,
¿qué te importa?
BEATRIZ
El estimarme
tú en poco. Quiero vengarme
de tus malicias ansí.
 

(Quiere rasgarle y cógesele MARGARITA.)

 
MARGARITA
Eso no; no has de rasgarle 145
antes que yo llegue a verle.
BEATRIZ
Perderé por no perderle...
MARGARITA
¿Qué? Si vuelves a cobrarle...
¡Suelta, necia!

 (Métesele MARGARITA en la manga.) 

BEATRIZ
No porfíes
ni a villana correspondas, 150
que aunque en el alma le escondas
te le he de sacar. ¿Te ríes?
MARGARITA
¿Pues qué he de hacer? ¿Enojarme?
Tengo yo más sufrimiento.
BEATRIZ
Yo no, con tu atrevimiento. 155
¿Luego habías de dejarme
sin él y llevártele?
¡Qué donoso frenesí!
MARGARITA
Tenme respeto.
 

(Tira BEATRIZ del lenzuelo que cuelga de la manga de MARGARITA y cáesele el papel que MARGARITA venía leyendo y cógele BEATRIZ.)

 
BEATRIZ
¿Yo a ti?
Sé cuerda y te le tendré. 160
Cayóse y cobréle.
MARGARITA
¡Ay cielo,
que es el mío! Hermana, mira
que ese que llevas...
BEATRIZ
Me admira
que le deba yo a un lenzuelo
lo que tú tiranizabas. 165
MARGARITA
Oye, rómpele primero
que te vayas.
BEATRIZ
Ya no quiero.
MARGARITA
¿Pues antes no le rasgabas?
BEATRIZ
¡Válgame Dios! ¿Qué te importa,
Margarita, este papel 170
que tal inquietud por él
tienes conmigo? Reporta
la sospecha que te incita,
que el dueño que le escribió
jamás de ti se acordó. 175
MARGARITA
¿No, Beatriz?
BEATRIZ
No, Margarita.
MARGARITA
¡Ay qué engañada que estás!
BEATRIZ
¿Luego de mí tienes celos?
MARGARITA
No son esos mis desvelos.
BEATRIZ
¿Pues?
MARGARITA
Ábrele y lo verás.
180
 

(Lee para sí BEATRIZ.)

 
BEATRIZ
¡Ay!, no es mío este papel.
MARGARITA
¿Ves si se acordó su autor
de mí?
BEATRIZ
¡Bueno es tu rigor!
Respetaréte por él.
Reprehéndeme como sueles, 185
vuelve a decirme muy grave
que el amor en vez de llave
abre puertas con papeles.
Hipócrita de a dos haces:
uno obras y otro publicas; 190
a lo fariseo predicas,
que dices lo que no haces.
MARGARITA
Basta, Beatriz, que sospecho
que has perdido...
BEATRIZ
«Está sin madre
esta casa y nuestro padre 195
de mí confianza ha hecho».
¡Bien lo que tiene en ti sabe!
MARGARITA
¿Cuándo tú así hablarme sueles?
BEATRIZ
«Porque a pesar de canceles,
¿por dónde un papel no cabe?». 200
¡Y qué cierto! Ya lo ves,
probaste lo que has propuesto.
MARGARITA
¿Estás loca?
BEATRIZ
«No, que es esto
prevenir daños».
MARGARITA
Ea, pues,
baste, hermana, el cordelejo, 205
que yo me doy por vencida.
Un modo de estado y vida
seguimos; pendencias dejo,
acábense en amistad,
que si amor es nuestro dios 210
no es bien riñamos las dos
siendo de una facultad.
BEATRIZ
¡Qué dello ha si tú quisieras
que esto estuviera ya en paz!
MARGARITA
No te juzgué tan capaz 215
que amaras con tantas veras,
pero quien tan bien defiende
prendas que el amor le da,
el grado merecerá
que en su escuela se pretende. 220
Tu tercera quiero ser
si tú admites serlo mía.
BEATRIZ
Decirte de no quería,
mas perdonar es vencer.
Comunicarte deseo 225
secretos que ya te fío.
Repasa ese papel mío
mientras que yo el tuyo leo.
Contarémonos después
las dos nuestras aventuras. 230
MARGARITA
Ansí estarán más seguras.
Va de versos.
BEATRIZ
Vaya, pues.
 

(Lee BEATRIZ para sí el un papel y MARGARITA en voz alta el otro.)

 
MARGARITA

 (Papel.) 

«Vulgar experiencia alcanza
quien tiene por opinión
que es muerte la posesión 235
de su madre la esperanza.
Yo, mi bien, que la mudanza
tengo por falido empleo,
cuando en posesión me veo
vuelvo de nuevo a esperar 240
lo que tengo de gozar,
y poseyendo deseo.
La voluntad que, liviana,
no es igual a la que os doy,
no ve que lo que goza hoy 245
lo ha de apetecer mañana.
Poseí la soberana
belleza que solicito,
porque olvidarla es delito
y porque amor, siendo dios, 250
no tiene límite en vos,
sino asomos de infinito.
Siendo esto ansí, el dilatar
será, Beatriz, padecer.
Vuélvaos mi fe a poseer 255
porque os vuelva a desear.
Ventura, tiempo y lugar
donde vos sabéis tenemos.
Si en ausencia padecemos,
gloria en presencia tengamos, 260
que el tiempo que malogramos
hará el tiempo que lloremos».
 

(Acaban de leer una y otra.)

 
¡Posesión, Beatriz! ¿Qué es esto?
BEATRIZ
Llámanse conformidades
de gustos y voluntades 265
(que amor y el cielo han dispuesto)
posesión, por el derecho
que tiene el galán o dama
en la voluntad que ama.
MARGARITA
No, hermana. ¡Ay cielo! ¿Qué has hecho? 270
BEATRIZ
Entregarle las potencias
del alma, que el cuerpo no.
MARGARITA
Quien tiempo y lugar halló
para tales evidencias
mal se vendrá a contentar 275
con el alma al encenderse,
que ésta para poseerse
no necesita lugar,
que no le ocupa, Beatriz,
el espíritu.
BEATRIZ
¿Aún porfías?
280
Yo no sé filosofías,
esto es verdad.
MARGARITA
Más feliz
es tu amante que fue el mío,
que él en mis ojos ver pudo
mi amor solo, honesto y mudo,285
y aún dellos no le confío.
Plegue a Dios...
 

(Sale un CRIADO.)

 
CRIADO
Mi señor llama.
BEATRIZ
¿A quién?
CRIADO
A vuesa merced.

 (Vase.) 

BEATRIZ
Desear es tener sed;
diréte después quién me ama 290
y honestamente desea
lazos de un amor constante,
y tú me dirás tu amante.
MARGARITA
¡Quiera el cielo que no sea
perdición de nuestra casa! 295
BEATRIZ
Anda, incrédula, que amor,
cuando es padrino el valor,
las almas, no la honra abrasa.

 (Vase.) 

MARGARITA
Culpaba desenvolturas
de solos mis ojos yo 300
cuando mi hermana logró
palabras y coyunturas.
¡Válgame Dios!, ¿quién será
este amante poseedor,
o quién terciando en su amor 305
a la ocasión se la da
para que se vean los dos?
Mas, ¿qué pregunto si sé
que amor espíritu fue
invisible, porque es dios, 310
y que cuando a un alma abrasa
y introduce sus enojos,
entrándose por los ojos,
mejor podrá entrarse en casa?
Basta, que es ya poseer 315
en Beatriz lo que hasta aquí
fue sólo mirar en mí.
Quiero volverle a leer.
 

(Sale DON ÁLVARO y llégase sin ser visto por las espaldas de MARGARITA, que está leyendo el papel.)

 
ÁLVARO
Leyendo está mi papel;
veré, pues no me ha sentido, 320
si le alaba.
MARGARITA
¡Qué entendido!
Mil sales vienen en él.
 

(Todo esto aparte cada uno. Léele para sí DON ÁLVARO detrás de MARGARITA.)

 
ÁLVARO
¡Ay, cielos!, letra es ajena.
Sospechas, ¿a los umbrales
salís? ¿Papel con mil sales 325
y no mío?
MARGARITA
Dame pena
esto de la posesión.
ÁLVARO
Mis desdichas en él leo
y entre desengaños veo
lo que las mujeres son. 330
Que la posesión la da
pena dice mi homicida,
luego ya está poseída,
luego aborrecióme ya.
¿Qué dudo si por escrito 335
lo ve mi pasión tirana?
MARGARITA

 (Leyendo.) 

«Poseí la soberana
belleza que solicito».
ÁLVARO

 (Leyendo.) 

«Ventura, tiempo y lugar
donde vos sabéis tenemos». 340
MARGARITA
Honra inútil, ya podremos
vuestra pérdida llorar.
ÁLVARO

 (Aparte.) 

Tarde el Santelmo ha llegado
de vuestro conocimiento.
No tienen merecimiento 345
las lágrimas en pecado.
Quien no supo prevenirse
con imprudencia las vierte,
porque después de la muerte
no vale el arrepentirse; 350
muerto el honor, pena es vana.
Gente sale; pues no he sido
de quien me ofende sentido,
retirarme quiero.
 

(Éntrase y queda escondido y sale DOÑA BEATRIZ.)

 
BEATRIZ
Hermana,
Gonzalo Pizarro está 355
con mi padre. Si te agrada
verle (pero interesada
eres no poco, sí hará)
ven, porque en él consideres
cuando desdenes asombres 360
el Aquiles de los hombres,
el Paris de las mujeres.
MARGARITA
¡Válgame Dios! No te cabe
en la boca. ¿Qué intereso,
cuando venga a ser todo eso, 365
en verle yo?
BEATRIZ
Dios lo sabe.
No te pesa que hable en él,
que ya yo vi, ansí te goces,
que le alabas y conoces.
MARGARITA
¿Yo?
BEATRIZ
Dígalo este papel.
370
MARGARITA
¿Pues es suyo?
BEATRIZ
Acaba ya.
¿Fingimientos tú conmigo?
Si tienes ese testigo
donde eslabonando está
finezas que alegre leas, 375
¿por qué fingida me engañas,
ni por qué su nombre estrañas
cuando en él te saboreas?
MARGARITA
¿Yo en él?
BEATRIZ
En su estilo tierno.
¡Qué bueno anda nuestro honor! 380
Conforme le muestra amor,
ya le sueña padre yerno.
 

(Vanse.)

 
 

(Sale DON ÁLVARO.)

 
ÁLVARO
Fenecieron ya sospechas
a manos de certidumbres;
lo que dudaban vislumbres 385
ven verdades satisfechas.
Mintieron en Margarita
ojos donde se asomaron
lisonjas que me engañaron
porque amor mal se acredita 390
en sus niñas, que livianas,
cuando esperanzas concierta,
franqueando a otro la puerta
desmienten por las ventanas.
Gonzalo Pizarro es yerno 395
de casa; así le llamó
doña Beatriz. Poseyó
galán entendido y tierno;
fue estudiante, graduóse
en escuelas de discreto; 400
ya es soldado, y al respeto
de Marte Venus rindióse.
Su industria y mi negligencia
le amparan la posesión
cuando sólo tengo acción 405
en los ojos. Competencia
contra quien en ella está
no me promete sosiego,
pero, en fin, amor es ciego
y a ciegas sentenciará. 410
¡Vive Dios que he de vengarme
en él de quien me agravió!
En sus ojos tuve yo
derechos para ampararme.
Si es valiente mis desvelos 415
desmentirán su partido,
que nunca sale vencido
amor que riñe con celos.

 (Vase.) 

 

(Salen DON FRANCISCO Cabezas, viejo, y DON GONZALO, a lo soldado, muy galán.)

 
FRANCISCO
En fin, Gonzalo, malograstes cursos
que en Salamanca os prometían el grado 420
con que honran estudiosos sus concursos.
GONZALO
Plumas gastan el sabio y el soldado;
uno en papel, el otro en el sombrero.
No me llamó mi estrella a ser letrado.
Condena a muerte un juez en paz severo, 425
y si con una pluma afrenta y mata,
¿cuánto es mejor fiársela al sombrero?
La juventud que entre las hojas trata
de los libros que estudia, las que afila
Toledo, siempre a las hazañas grata, 430
mientras el tiempo la vejez jubila,
se emplea en travesuras y liciones
porque en ambas sus gustos recopila.
Ocasionaron las oposiciones
de dos cátedras vacas, competencias, 435
que hay poco de cuestiones a cuestiones.
Vizcaya, siempre amiga de pendencias,
saliendo a rotular Estremadura,
una noche propuso resistencias;
mas yendo con nosotros la ventura, 440
si no el valor, que no soy arrogante,
dando la muerte a tres nos asegura.
Murió entre estos un célebre estudiante,
hijo del secretario que más priva
con nuestro Enrique cuarto y fue bastante 445
su sentimiento a que el Consejo escriba
despachos criminales, que comete
a un juez pesquisidor, un peste viva.
Éste a fuego y a sangre, a saco mete
culpados y inocentes, porque, avaro, 450
tenía la ocasión de oro del copete.
No valieron con él ruegos, no amparo:
destierra, echa a galeras y ajusticia
a diestro y a siniestro sin reparo.
Huyeron el rigor de su avaricia 455
muchos, y yo con ellos, al sagrado
que halló la juventud en la milicia.
Halléme en rebeldía condenado
a cortar la cabeza, mas, ¿qué importa
si gozo privilegios de soldado? 460
En fin, mientras cabezas el juez corta,
los hábitos repudio, galas visto
y el parche sigo que al valor exhorta.
Llego a Valladolid y en él me alisto
en favor de mi rey, que despojado 465
de su silla a rebeldes es malquisto.
En Ávila se había coronado
el infante su hermano, simple mozo,
instando sola la razón de estado.
La ambición y interés, mortal destrozo 470
del gobierno y la paz, se disfrazaban
en traje de lealtad, ¡civil rebozo!
Dejo en silencio los que conspiraban
contra su rey y lo que pasó en esto,
que los nobles no injurian sino alaban. 475
Leal seguí el partido más honesto
a imitación de los Mendozas todos
y la mayor nobleza, que hasta en esto
abominando los injustos modos
con que se vio sin reino nuestro Enrique, 480
mostraron ser reliquias de los godos.
No queda Osorio ilustre, no Manrique,
Arellano, Velasco y Acevedo
que a la lealtad la vida no dedique;
los Álvarez famosos de Toledo, 485
los Cuevas de Alburquerque y cuantos leales
la batalla vencieron junto a Olmedo.
Halléme en ella honrándome señales
de alférez que adquirí, si no hazañoso,
afortunado siempre en riesgos tales. 490
Murió el intruso rey de un presuroso
accidente mortal, Alfonso digo,
engañado mancebo, no ambicioso.
Sus cómplices temieron el castigo
y con Enrique, en fin, reconciliados, 495
padre le aclaman, si antes enemigo.
Volvieron a triunfar siglos dorados,
colgó arneses la paz y en pretensiones
libraron sus servicios los soldados.
Yo, señor don Francisco, que en liciones 500
seis años y uno y medio en la campaña,
ya seguí las escuelas, ya pendones,
mientras respira sosegando España,
vuelvo a Trujillo, noble patria mía,
por ver si la amistad el ocio engaña. 505
Parecióme que en ella no cumplía
con lo que os debo no viniendo a veros,
si bien tardanzas disculpar podría
con estorbos precisos.
FRANCISCO
Reprehenderos
debiera con razón pues ha ya un año 510
que esta ciudad, dichosa en poseeros,
otra vez os gozó. ¿Conmigo estraño?
Mas, ¿cuándo no cansaron las vejeces
la verde juventud, hermoso engaño?
Vedme, señor Gonzalo, muchas veces 515
y acordaos más de mí si sois servido,
que aún tengo vivas yo vuestras niñeces.
El verdadero amor que os he tenido
es de padre, esto es cierto.
GONZALO
El cielo os guarde,
que yo lo estoy de lo que os he debido 520
y haré destos empeños fiel alarde
siempre que de vos fuere ejecutado.
Dadme licencia.
FRANCISCO
Ya parece tarde,
vaya con vos una hacha.
GONZALO
No la he usado,
y es temprano, aunque noche.
FRANCISCO
Con todo eso,
525
¡hola!
GONZALO
No ha de ir conmigo.
FRANCISCO
¿Ni un criado?
GONZALO
No hay que hablar. Vuestras manos, señor, beso.
FRANCISCO
Hágaos, Gonzalo, Dios un gran soldado.

 (Vase.) 

GONZALO
A mi Beatriz vi al entrar
y suspendióme de suerte 530
hermosa que si lo advierte
su padre pudiera hallar
en los ojos de los dos
mi amor y su agravio escrito,
pero amor no hace delito, 535
que a hacerle no fuera dios.
 

(Sale DON ÁLVARO, rebozado.)

 
En la mitad de la calle
parece que un hombre está
embozado. ¿Qué querrá
a tal hora y en tal talle? 540
¡Ah, caballero! ¿Podremos
pasar?
ÁLVARO
¡Podréis por aquí!
La espada desnuda al pecho
GONZALO
Jamás sin causa reñí.
Templaos y no alborotemos
vecinos. ¿Sabéis quién soy? 545
ÁLVARO
Sé que fuistes licenciado
y en licencioso habéis dado,
después que informado estoy
que os atrevéis al respeto
del que gobierna esta casa. 550
Sé el incendio que la abrasa
por vos y sé que, indiscreto,
alegando posesiones
que las guardara mejor
el silencio, usurpador 555
sois de antiguas pretensiones
con más derecho adquiridas
y más cordura calladas,
de quien amáis estimadas
y hasta aquí correspondidas; 560
puesto que, como estudiante,
de engaños os amparéis
y mentiras blasonéis
como soldado arrogante.
Porque el papel que escribistes 565
y su dueño me entregó
quejosa de vos, sé yo
que es falso y que le fingistes
para dar celos con él
a hermosuras que engañáis. 570
Si con la espada firmáis
lo que mintió el tal papel
y reñís, ocasionado
ya lo estáis. Satisfaceos
con obras, no con deseos. 575
GONZALO
Relación falsa os ha dado
la que mi papel os dio
y en quien debéis de tener,
si os llega a satisfacer,
más jurisdición que yo. 580
La antigüedad os concedo
que alegáis en su servicio,
porque yo soy tan novicio
en su pretensión que puedo
afirmaros que no ha un año 585
(puesto que le falte poco)
creíla, que amor es loco
y la mujer nuestro engaño.
Si ella mi papel desmiente
y a vos crédulo os halló 590
¿qué perderé en eso yo?
Sólo hay un inconveniente
que mal os tiene de estar,
y es que os haya dado aviso
de secretos con que quiso 595
la industria disimular
lo que la fama atropella;
y si fue fácil conmigo,
no he de permitir testigo
que viva para ofendella. 600
Soislo ya vos y en rigor,
puesto que mudable fue,
ansí sepultar podré
menoscabos de su honor.
 

(Riñen.)

 
ÁLVARO

 (Dentro.) 

¡Muerto soy! ¡Jesús mil veces! 605
GONZALO
Ansí, mudable, sepulto
liviandades de tu insulto,
puesto que no lo mereces.
Consuela, aunque no avisada,
olvidos de aborrecida, 610
desprecios de poseída,
mas con créditos de honrada.

 (Vase.) 

 

(Salen CARRIZO, CRESPO, BERTOL y PULIDA, pastores.)

 
PULIDA
Él ha de ser escribén
o sobre eso...
CARRIZO
¡Dalle, dalle!
Polida, vos lleváis talle 615
de alguna tunda. No tien
de ser, si macho parís,
escribén. Mira, Polida,
que el crergo tien buena vida.
PULIDA
¿Por qué?
CARRIZO
Porque está en un tris
620
de ser cura de Garcías,
y aun de obispar en Meajadas.
PULIDA

 (Dale cuatro higas.) 

Tomad para vos; si a osadas
no lo verán vuesos días.
Escribén será, o sobre eso 625
morena.
CARRIZO
Mirad, Polida...
PULIDA
O no parirlo en mi vida
o escribén.
CARRIZO
Tened más seso
o yo os juro a nom de Dios
que os cueste la paridura... 630
El mochacho ha de ser cura.
PULIDA
Malos años para vos.
El diabro me lleve, amén,
por más que deis en rehortir,
que hogaño no he de parir 635
en no héndole escribén.
CARRIZO
Mas que nunca lo paráis,
porque no ha de ser si cura,
que con una hisopadura
coma y cena. No me hagáis... 640
BERTOL
¿Sobre qué estáis altercando?
¿Sabéis vos lo que ella tien
en el vientre?
PULIDA
A un escribén.
BERTOL
¿Pues de dó lo vais sacando?
PULIDA
¿De dó? Siéntole dar vueltas 645
de día y noche.
BERTOL
¿Pues bien?
PULIDA
Luego ha de ser escribén
quien mis tripas trae revueltas.
Desque preñada me siento
se me antoja levantar 650
testimuños y arañar
cuanto topo. En todo miento
y en cualquiera falsedad,
si se conciertan conmigo,
a cuantos lo dudan digo: 655
yo doy fe de que es verdad.
Un proceso sé esconder
un mes por menos de un cuarto.
Si es tramposo antes del parto,
¿después dél qué vendrá a ser? 660
CARRIZO
No mos andemos cansando.
Crergo tien de ser, Polida,
que, en fin, ganan la comida
lo más del tiempo cantando.
Catá que os daré un puñete 665
que os haga...
PULIDA
¿Qué me heis de her?
CARRIZO
Apenas le veo nacer
cuando le encajo el bonete.
PULIDA
Pues no le pariré yo.
CRESPO
¿Hay riña más estremada? 670
BERTOL
¿Y si estáis de hija preñada?
CARRIZO
¡Malos años! Eso no.
La primera condición
con que mos casamos hue
que cada que en cinta esté 675
ha de parirme un garzón.
PULIDA
Por eso no quedará,
que ayer el cura me dijo:
«¡Ay, Polida, os bulle un hijo!».
CARRIZO
¿Véislo? Pues cura será. 680
PULIDA
Luego el escribén también
con la mano me tentó
y al punto el rapaz saltó,
luego ha de ser escribén.
CARRIZO
No, en mis días.
PULIDA
Sí, en los míos.
685
CARRIZO
¡Dalle, tijeretas, dalle,
Pulida!...
PULIDA
¡Carrizo!...
CARRIZO
Talle
lleváis...
CRESPO
Dejad desvaríos.
¿No es locura que riñáis
por lo que está por nacer? 690
PULIDA
Escribén tiene de ser
o lo tengo de abortar.
CARRIZO

 (Va para ella.) 

No tien de ser sino cura.
BERTOL
Teneos.
CARRIZO
No puedo sofrillo.
PULIDA
O escribén o malparillo. 695
CARRIZO
Yo os sacaré la criatura
por el cogote.
PULIDA
Llegá.
CARRIZO
¿Que llegue? Verá si llego.

 (Dala.) 

PULIDA
¡Ay del rey!
CARRIZO
¡Mas que os despego
la escribanura!
CRESPO
¡Arre allá!
700
Teneos, Carrizo, Polida.
CARRIZO
Crergo ha de ser; si sopiese...
PULIDA
Escribén aunque os repese.
CARRIZO
Dejádmela dar.
PULIDA
Por vida
de esto que acá me rebulle, 705
si os llegáis que he de sacaros
los ojos y rastrillaros
la cara.
CARRIZO
Aunque más barbulle
el tema que loca os tien,
he de salir con la mía. 710
PULIDA
¡Mas nonada!
BERTOL
La porfía...
CARRIZO
Crergo dije.
PULIDA
Yo escribén.
 

(Sale CEREZO, pastor.)

 
CEREZO
¿Qué es esto, Carrizo? ¿Estáis
sin seso? Dejad estremos
y ved que en casa tenemos 715
al amo viejo. ¿No vais
a darle la bienvenida?
CARRIZO
¿Quién?
CEREZO
Don Francisco Cabezas,
y con él las dos bellezas
en que remoza su vida. 720
Apeáronse de un coche
en este instante los tres
y hicieron sacar después
a un mancebo que esta noche
diz que hirieron en Trujillo 725
y casi a la muerte está.
CARRIZO
¿Pues a qué le traen acá?
CEREZO
Eso no pude advertillo,
mas ellos, en fin, acaban
de apearse y preguntó 730
el viejo por vos.
CARRIZO
Pues vo.
BERTOL
¿No pudieran, si pensaban
trasnochar, darnos aviso,
y tovieran qué cenar?
CEREZO
¿En La Zarza han de faltar 735
conejos?
BERTOL
Tan de improviso
y casi al amanecer,
¿qué mucho que no los haya?
CARRIZO
¿Vo a verlos?
PULIDA
Vaya o no vaya
escribén tiene de ser. 740
CARRIZO
¡Oh, qué pan como unas nueces
se os apareja!
CRESPO
¿Hay locura
semejante?
PULIDA
Escribén.
CARRIZO
Cura.
PULIDA
Escribén quinientas veces.
 

(Vanse.)

 
 

(Salen DON FRANCISCO y MEN GARCÍA.)

 
FRANCISCO
El crédito que de vos 745
tuve siempre, Men García,
fiándoos la hacienda mía
me obliga a que entre los dos,
quedando mi honor seguro,
os comunique secretos 750
que necesitan discretos
consejos, y los procuro
de vuestra larga experiencia.
GARCÍA
Ya sabéis, señor, de mí,
que en vuestra casa nací 755
y que en ella y la asistencia
desta granja os he servido
con limpieza y con lealtad.
FRANCISCO
Saquéos a esta soledad
de noche y recién venido 760
porque lo que he de deciros
pide todo este recato.
Ya os consta a vos cómo trato
mi honor yo. Podré advertiros
que no guarda el avariento 765
tesoros de su ganancia,
Mendo, con más vigilancia.
GARCÍA
Sé el mucho recogimiento
de vuestra casa y que en ella
de padre y madre servís, 770
pues por los dos asistís
cuidando prudente della,
si bien no hay mucho que hacer
en guardar las hermosuras
de Trujillo, pues seguras 775
aún no se permiten ver
y está en ella vinculada
la honestidad estremeña.
FRANCISCO
¡Ay, Mendo, que la despeña
la juventud desbocada!780
Escuchad una desgracia
que si hasta aquí no entendida,
en sabiéndose ocasiona
o mi muerte o mis desdichas.
Esta noche, cuando en luto 785
trocaba el cielo la risa
del alba porque el sol muerto
resucitaba en las Indias,
apenas mandé cerrar
las puertas (que una visita 790
les permitió a tales horas
lo que les niego aun de día)
cuando asentado a la mesa
ligera cena admitía
por sucesor suyo al sueño 795
(que la vejez ya es antigua
pensión dormirse temprano,
si bien las aves imita
que madrugan con el alba
a darle la bienvenida), 800
a los primeros bocados,
centro yo de mis dos hijas,
oigo espadas en la calle,
mas fue tan breve la riña
como su desgracia larga, 805
porque apenas dando prisa
a un montante jubilado
y a una hacha mal encendida
salgo, cuando sin aliento
tropieza en su sangre misma 810
un hombre que a mí se abraza
diciendo: «¡Virgen divina!
¡Confesión! ¡Jesús mil veces!»,
y bañándome en su herida
el ya estranjero licor 815
caímos los dos encima,
el casi difunto joven
y yo, en su sangre teñidas
canas y ropa: la muerte
pensó en mí copiar su cifra. 820
Bajaron al alboroto
mi Beatriz y Margarita
con dos doncellas, que solas
son de noche la familia
de mi casa, porque en ella 825
no consiente que se admitan
hombres el cuerdo escarmiento:
¿qué queréis?, costumbre es mía.
Como me vieron bañado
en sangre y no prevenidas, 830
ocasionaran las voces
a que en las casas vecinas
me dudasen agresor,
murmurándome homicida
y conjeturando agravios 835
de honor, ocios y malicias.
Atajé este inconveniente
haciendo subir arriba
el herido desmayado.
Cerré puertas y advertílas 840
ser de otras venas la sangre
que sin sazón despedida
del dueño propio buscaba
hospedaje en mí, mendiga.
Callaron no sosegadas 845
con esto, mas reducidas
al riesgo de su alboroto.
Domésticas medicinas
aplicamos al paciente
cuando el alma fugitiva 850
buscaba puerta, y la hallara
por una estocada encima
tres dedos del corazón
si aceites, bálsamo y hilas
no hicieran retrocederla 855
al pecho que vivifica.
Tomada, aunque mal, la sangre,
puesto que no permitía
el parasismo rebelde
que el pulso pidiese albricias, 860
entró, aunque inquieta, en consejo
la honra, a quien apadrina
la prudencia recelosa
y aquesta vez discursiva.
Reparó en curiosidades 865
del herido, ya de día
cursando nuestra parroquia,
ya nuestra calle, aunque habita
en la ciudad. Bien sabéis
que ansí por costumbre antigua 870
se llama la parte baja,
y la superior la villa.
En esta, pues, que los nobles
moran y apartados distan
de la plebe, que en lo llano 875
contrata, vende y fabrica,
daba a la murmuración
causa y a las celosías
de nuestra casa recelos,
profanadas con su vista. 880
Manchó mis puertas su sangre
y temí que pretendía
quien tanto las paseaba
de noche a mi infamia abrirlas.
Hallaron estas sospechas 885
indicios en Margarita,
si no evidentes, probables,
porque la color perdida,
lágrimas se desmandaban
con disfraz de compasivas, 890
amantes en la sustancia;
y aunque el temor reprimía
suspiros que malograba
el silencio en la oficina
del pecho, abortó el pesar 895
por los ojos su noticia.
Lloraba también su hermana,
pero las señales tibias
de su piedad inocente
me mostraron cuán distintas 900
son las que el amor arroja,
y que hay tal vez, siendo enigmas
que sostituyen palabras,
lágrimas ponderativas.
Dudoso yo en este aprieto 905
por ver si los averigua
sin testigos la prudencia,
que baje al zaguán me avisa
la industria, y sacando el coche
a la puerta, sin abrirla, 910
mando tender una cama
en él que al enfermo sirva,
donde al punto le traslado,
y corriendo las cortinas
(notificado el secreto 915
que el temor manda que admitan)
mis dos hijas y criadas
hago que dentro le asistan.
Con esto a la calle salgo
y dando al cochero prisa 920
(ya sabéis que vive enfrente)
puso a un caballo la silla
y guarneciendo otros tres,
yo a un estribo, sin noticia
de lo que en el coche lleva, 925
cuatro horas antes del día,
tres leguas que hay de distancia
hasta aquí corrió, que guían
dudas de un temor honrado,
sospechas que martirizan. 930
Volvió el herido en su acuerdo
y aunque de verse se admira
caminando y con nosotros,
amistades y caricias
le aseguran y aconsejan 935
que de mi casa se sirva
y diligencias estorbe
forzosas en la justicia.
Llegamos, Mendo, a La Zarza,
donde aunque el engaño finja 940
disimulos de mi ofensa,
mientras su dueño peligra,
si muere, podrá el silencio
(haciéndole compañía
su cómplice en mi deshonra) 945
sepultar con él malicias
que vulgarice la fama;
y si el cielo le da vida,
desposándose los dos
trocar pesares en dichas. 950
No puede esto dilatarse;
porque mientras se publica
la falta que hace en su casa
quien quiso ofender la mía,
no siendo mortal el golpe, 955
tálamo la cama misma
será o túmulo si muere,
que al llanto o al gozo sirva.
Para cualquier cosa destas,
Mendo amigo, necesita960
la confianza que os hago
de vuestra ayuda; no diga
Trujillo que en mi vejez
se eclipsó la sangre limpia,
siempre en los Cabezas noble, 965
pero jamás ofendida.
Prevenid mientras dispongo
bodas o obsequias, García,
caballos que a Portugal
deslumbren los que nos sigan. 970
GARCÍA
Yo, señor, no consejero,
sí obediente; como en dichas,
en desgracias vuestra sombra
no osaré que os contradigan
razones de la lealtad. 975
Cuerdas canas autorizan
vuestros años y experiencias;
sírvaos yo y ellas elijan,
que aunque no me hayáis fiado
el nombre del que os obliga 980
a tanta resolución,
quizá porque no lastiman
de los que no se conocen
desgracias, por cuenta mía
corre ejecutar deseos 985
que agradan, mas no examinan.
Voy a apercibir caballos.
FRANCISCO
No, Mendo, aguardad que os diga
quién es el que...
 

(Sale DOÑA BEATRIZ cubierta con manto y chapín bajo.)

 
BEATRIZ
Si en los nobles
vinculó la cortesía 990
el favor de las mujeres
y puede con vos su estima
que sirviendo a las hermosas
honréis a las afligidas,
oíd aparte.

 (Apártase con él.) 

Yo soy
995
quien del vuestro necesita,
y huyendo riesgos mortales
más destos montes se fía
que de quien el ser me ha dado.
Mi historia, si a referirla 1000
me dieran lugar temores
que ligeros se avecinan,
os asombrara, mas baste
a advertiros que me obligan
engaños de un hombre aleve 1005
a que de mi casa misma
desterrada en las tinieblas
desta noche, amparo pida
al cielo, a vuestro valor,
al secreto y la osadía... 1010

 (Espántase de conocer a su padre y tápase más la cara.)  

¡Jesús mil veces!
FRANCISCO
¿Qué es esto?
Sosegad, señora mía.
¿Qué sentís? ¿Qué os da congoja?
BEATRIZ
Peligros que más me animan
cuanto más cerca estoy dellos. 1015
FRANCISCO
También lo está aquí una quinta
donde podréis...
BEATRIZ
Escusalda,
que es fuerza ser conocida
de vos y mi afrenta temo.
FRANCISCO
¿Pues en qué mandáis que os sirva? 1020
BEATRIZ
En que en fe de que sois noble,
mientras que no se os permita,
de lo que aquí sospechéis
a ninguno deis noticia.
En que no sigáis mis pasos 1025
porque os doy mi fe que estriba
mi vida y honra en ir sola.
En que entre aquesas encinas
que margenan ese arroyo
busquéis en la más antigua 1030
la concavidad que el tiempo
labró para su rüina,
que con vislumbres del alba,
que empieza a correr cortinas
al sol que le va al alcance, 1035
se os ofrecerá a la vista
un hurto que os cause asombro,
puesto que no de codicia
para quien su precio ignora,
tan costoso a mis desdichas 1040
que temo por él perderme.
Interpreten este enigma
vuestras nobles diligencias,
que a quien os le deposita
se le volveréis después, 1045
si dándoos las señas mismas
que en él hallaréis agora
os volviere a buscar viva.
Vos sois noble, mujer yo,
mi riesgo y pena precisa, 1050
y el ausentarme forzoso.
Adiós, que el tardar peligra.

 (Vase.) 

FRANCISCO
¿Hay suceso semejante?
GARCÍA
Señor, ¿qué es esto?
FRANCISCO
García,
descaminos de la noche 1055
que ignorancias precipitan.
No puedo deciros más.
Di palabra, he de cumplirla;
esperadme aquí que presto
sabréis cosas peregrinas. 1060

 (Vase.) 

 

(Sale CARRIZO, CRESPO, y BERTOL.)

 
CARRIZO
Sacómos la empujadura
de pendencias.
CRESPO
¿Qué parió?
CARRIZO
No sé cómo lo llamó
la comadre. En fin, ni cura
ni escribén será la cría. 1065
BERTOL
¿Pues qué ha de venir a ser?
CARRIZO
No siendo hombre ni mujer,
Bertol, cesó la porfía.
Ya no habrá sobre qué arguya.
CRESPO
¿Pues es animal?
CARRIZO
Tampoco.
1070
CRESPO
¿Qué diablos parió?
BERTOL
¿Estás loco?
CARRIZO
No salga ella con la suya
y reviente. Un burujón
vino a empujar con su cola
redondo, que llaman bola 1075
de Beatriz.
CRESPO
Callad, simplón,
bolamatriz debió ser.
Milagro será si escapa.
CARRIZO
Muérese un reye y un papa,
un conde y un mercader; 1080
cuando se muera Polida,
paciencia y capuz.
GARCÍA
¿Qué es eso,
Carrizo?
CARRIZO
¡Oh, señor! Le beso
las manos. Está parida
nuesa compañera y dudo 1085
que según a verla llego
tome las de Villadiego.
GARCÍA
¿No os pesará de ser viudo?
CARRIZO
Ni tampoco al ganapán
que del tercio se descarga. 1090
Comiéndose mucho embarga,
con darnos la vida, el pan;
pues, ¿qué hará tanta mujer
por mañana, tarde y día?
CRESPO
¿Dónde, señor Men García, 1095
podremos al amo ver,
que diz que ha poco que vino?
GARCÍA
Debe, como ha trasnochado,
reposar.
BERTOL
Será pesado
por ser viejo, aunque el camino 1100
es corto.
 

(Sale DON FRANCISCO y apártase con MEN GARCÍA.)

 
FRANCISCO
Mendo, esta noche
sin duda Mercurio y Venus
juntando constelaciones
predominan en el cielo,
pues una influyendo amor 1105
y otro eslabonando enredos
parece que intentan ambos
sus horas quitarle al sueño.
Aquella mujer que vistes
entre crepúsculos negros 1110
y blancos con los de un manto
desvelar conocimientos
(vecina de nuestra Zarza
porque, ¿quien dudara serlo
la que encubierta a tal hora 1115
pide socorro al secreto?),
me contó peligros suyos
que entre preñados misterios
pararon en que guardase
a su opinión el respeto 1120
y el hurto que en una encina
cómplice a sus desaciertos
hallase, depositando
en mí su estima y silencio.
Admitílo cortesano, 1125
y ausentándose con esto
sin consentir compañía,
promesas puse en efeto.
Registré troncos vecinos
de ese arroyo casi seco 1130
y halléle, escuchad milagros,
cuna de un niño risueño
a quien, amorosa madre,
una cabra daba el pecho.
Asombróme su piedad 1135
trayéndome el alma ejemplos
de Semíramis, de Abides,
de Ciro, Rómulo y Remo;
y pronosticando en él
las felicidades dellos, 1140
compasivo le di abrazos,
cariñoso le di besos.
Aquí le traigo, García,

 (Descubre un niño recién nacido.) 

casi olvidado, os prometo,
de agravios que temí propios, 1145
y agora socorro ajenos.
Quizá porque ordena Dios,
cuando venganzas prevengo,
que en estas que son mayores
temple el rigor sus aceros. 1150
Mirad qué hermoso postumo
de un tronco estéril y viejo,
y advertid que le amo más
que si le feriara nieto.
GARCÍA
¡Válgame Dios! ¡Qué de cosas 1155
en la brevedad del tiempo
que ha que el sol se fue al ocaso
niegan la fe a sus sucesos!
El inocente es un ángel,
como en el alma, en el cuerpo. 1160
En sus faciones firmaron
que eran ilustres sus dueños.
Dichosos con vos han sido
y más en que nos dé el cielo
ama, que es vuestra criada 1165
recién parida en el pueblo.
FRANCISCO
¿Quién es?, que lo estimo en mucho.
GARCÍA
Pulida, la del rentero
de vuestra heredad.
FRANCISCO
¡Carrizo!
CARRIZO
¿Qué manda?, que como vemos 1170
que se aparta de nosotros,
la cortedad y el respleito
mos turba el llegar a darle
los prácemes que debemos.
Su mercé sea bienvenido. 1175
FRANCISCO
Carrizo, feriaros quiero
un tesoro que es mi hallazgo.

 (Dale el niño.) 

Esta joya os encomiendo
que la traiga en nombre mío
colgada Pulida al pecho, 1180
por ser de coral y plata.
CARRIZO
Si hue su mercé el platero,
lindamente labra brincos.
Debió el molde de ser nuevo,
que diz que en joyas vaciadas 1185
suelen acertar los viejos.
Polida, que no lo ha sido
en el parto, arrojó al suelo
un bollomatriz de carne
y llora su mal empleo, 1190
mas éste la alegrará.
FRANCISCO
Vamos pues, pero, ¿qué es esto?
Señor don Rodrigo, ¿vos
en La Zarza?
 

(Sale DON RODRIGO, viejo.)

 
RODRIGO
Y con recelos
de que vuestros disimulos, 1195
señor don Francisco, han hecho,
desheredando mi casa,
tragedia mi fin postrero.
A don Álvaro Durán,
casi a vuestras puertas muerto, 1200
trasladastes esta noche
desde Trujillo a este pueblo.
Quien curioso vio desdichas,
disimulándolas cuerdo
(por no despertar testigos 1205
que injuriasen el secreto),
aviso me dio de todo,
y como os conozco temo
que libráis en la venganza
partidas de un desacierto. 1210
Verdad es que ha sido amante
don Álvaro (pero honesto)
de vuestra hija mayor
y que instándome los ruegos
que oficioso me intimaba, 1215
mañana tenía propuesto
de pedírosla y trocar
amistad en parentesco.
Si porque tal vez le vistes
a deshora lisonjero 1220
con las puertas que adoraba
ponderarlas sus afectos,
juzgáis, su sangre vertida,
manchas hoy del honor vuestro
y le traéis por sacarlas 1225
donde el jabón es de acero,
sosegaos, que si está vivo
(¡oh, permítanlo los cielos!)
yo quedaré consolado
cuando muera vuestro yerno. 1230
FRANCISCO
Don Rodrigo, adivinastes.
La opinión (que como espejo,
puesto que al honor retrata,
le quiebra o turba el aliento)
satisfación me pedía; 1235
mas con tan sabio remedio
ella cobrará su lustre
y yo viviré contento;
también lo está vuestro hijo.
 

(Salen MARGARITA y BEATRIZ.)

 
MARGARITA
Beatriz, hele satisfecho1240
de modo que ya está sano,
que su mal más fue de celos
que de la inclemente herida.
BEATRIZ
Señor, a pedirte vengo
albricias de las mejoras 1245
que alientan a nuestro enfermo.
MARGARITA
Él insta en que a verle vayas.
FRANCISCO
Más instarán los deseos
que en vos, hija, culpé anoche
y ya más piadoso apruebo. 1250
Beatriz, vuestra hermana tiene
a mi satisfación dueño.
No habéis vos de estar ociosa;
fiaros este ángel quiero,

 (Tómale ella.) 

seldo vos suyo de guarda: 1255
como a madre os le encomiendo.
CARRIZO
¿Madre y virgen en Castilla?
BEATRIZ
¡Qué hermoso es!
FRANCISCO
Como mi efeto.
BEATRIZ
No será el primer milagro,
si a travesuras creemos 1260
que mi madre nos contaba
y aun no las marchita el hielo,
pero decidnos su hallazgo.
FRANCISCO
Pide espacio ese suceso.
Su nutriz será Pulida 1265
y su aya vos.
BEATRIZ
Yo lo aceto.
¡Ay hermana de mis ojos!

 (A ella aparte.) 

Este niño...
MARGARITA
Sí.
BEATRIZ
¿Dirélo?
MARGARITA
Acaba ya.
BEATRIZ
Es fruto mío.
MARGARITA
¿Estás loca?
BEATRIZ
De contento.
1270
MARGARITA
¿Cómo o cuándo?
BEATRIZ
No ha dos horas.
MARGARITA
¿Dónde?
BEATRIZ
En el campo.
MARGARITA
Sospecho
que me burlas.
BEATRIZ
Posesiones
del papel, si enigmas fueron,
ya son verdades con alma. 1275
CARRIZO
¡Ajó, niño; ajó, cordero!

IndiceSiguiente