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Personas que hablan. Pastores:
 

 
DAMÓN
TIRSI
FILENO
ALFEO

    Con nuevo resplandor Febo salía
por las doradas puertas del Oriente,
dando luz a los campos y alegría,


   cuando, cabe una fresca y clara fuente
que corre por un prado encaminada  5
murmurando al Danubio dulcemente,


   se estaba, mientra pace su manada,
recostado Damón en la verdura,
en la una mano la zampoña usada,


   y en la otra tenía una pintura,  10
la cual miraba como quien adora
obra más alta que de la natura.


   Poco menos espacio que de un hora
atento contempló el retrato que era
de ninfa, al parecer, o gran pastora.  15


   La vista, el arte y toda su manera
mostraba hombre de amor apasionado,
que teme todo mal y bien no espera.


   Su canto, como le hubo comenzado,
dio bastante señal por do se crea  20
que toca a algún pastor alto cuidado.

DAMÓN

   Bien que mi estilo pastoral no sea
-dijo Damón-, para alabar en parte
tu divina belleza, oh Galatea,


   consolaráse al menos con nombrarte  25
un pastor a quien pudo su fortuna
quitar tan alto bien como mirarte.


   Que ésta sola es ventura y, si otra alguna
tiene pastor dichoso en sus amores,
comparada con ella no es ninguna.  30


   El bien mayor de todos los mayores,
la más subida bienaventuranza
que desearse puede entre pastores,


   sólo en el mundo aquel pastor la alcanza
que en tus dichosos campos y ribera  35
vive seguro sin hacer mudanza.


   Allí se goza siempre primavera
con tan alto placer, que no se siente
envidia de la dulce edad primera.


   Allí, con Galatea, juntamente  40
se representa todo el bien pasado
y se goza el pasado y el presente.


   Allí el pastor a quien mirarla es dado
puede bien despreciar toda bajeza,
que en alto pensamiento es elevado.  45


   Allí se ve toda otra belleza
perder su nombre, y por ninguna vía
tomar jamás enojo ni tristeza.


   Allí se ocupa toda fantasía
sólo en reposo y en contentamiento,  50
y en esto se mejora noche y día.


   Allí se satisface el pensamiento
con el bien que a los ojos se concede,
y huyen las congojas y el tormento.


   Allí el deseo o voluntad no puede  55
pasar más adelante o atreverse
a más del bien que del mirar procede.


   Y siente sólo dél satisfacerse
tanto, que en él, como en un bien cumplido,
procura conservarse y sostenerse.  60


   Allí pastor jamás no se ha sentido
ni, viéndola, es posible que se sienta
de dolor sojuzgado ni vencido.


   Que, si pena amorosa le atormenta,
un rayo de aquel sol de hermosura  65
alumbra luego el alma y la contenta.


    Y no se sufre mal ni hay desventura,
en esta trabajosa vida humana,
que no se olvide con tan gran ventura.

TIRSI

   Fileno, o yo me engaño esta mañana  70
o Damón es aquel pastor que canta,
Que madrugó a cantar su queja vana.

FILENO

   ¿Es el que dices que con ansia tanta
lamenta su pasión que, lamentando,
los corazones de dolor quebranta?  75

TIRSI

   El mesmo que te he dicho que llorando
pasa la vida y hele en aquel llano,
mas dejado ha de cantar y está pensando.


   ¡Oh, cómo es cosa cierta en hombre sano
no estimar la salud ni conservalla  80
hasta que la dolencia está en la mano!


   Y al que sujeto en servitud se halla
la libertad perdida, ¡oh, cómo es cierto
loar la vida libre y estimalla!


   Aquel pastor que allí está medio muerto,  85
tendido y desmayado, y que parece
tener de crudo hierro el pecho abierto,


   bien lejos del dolor que hora padece,
libre y suelto le vi no ha muchos años,
mas mengua la fortuna mas que crece.  90


   Burlar le vi de Amor y de sus daños,
y moverle a más risa el mayor llanto,
diciendo que eran fábulas y engaños.

FILENO

   ¿Qué era la causa que le alzaba a tanto?

TIRSI

La soltura y desdén, la gallardía,  95
la verde juventud y el dulce canto,


   con otras buenas partes que tenía,
de que se muestra cuando largo el cielo
y cuando avaro por contraría vía.


   Era su fundamento honroso celo  100
y, siguiendo de Marte el ejercicio
con el ardiente sol y el crudo yelo,


   se aplicó de tal suerte al duro oficio,
que en él y en todo siempre se ha mostrado
sujeto a la virtud, libre de vicio.  105


   Y, con seguir este arte, no ha olvidado
la de Apolo y las musas, ni se olvida
del trato pastoral ni del ganado,


   y al tiempo que era dél menos temida
pasión de Amor, y Amor menos temido.  110

FILENO

Dime toda su historia, por tu vida.

TIRSI

Estándose a la sombra recogido
de un sauz en la ribera deleitosa
del lombardo Tesín tan conocido,


   do quedó su zampoña tan famosa,  115
que entre pastores se celebra ahora
con la voz de su canto dolorosa,


   pasaba acaso Silvia la pastora,
esparcidos al aire sus cabellos,
con cuyo resplandor el sol se dora.  120


   Y en verla se enlazó de suerte en ellos,
de suerte se enlazó, que no apartaba
la memoria jamás ni el canto dellos.


   Su Silvia, sin cesar, siempre cantaba,
de Silvia eran sus tratos y porfías,  125
y Silvano por Silvia se llamaba.


   Duróle esta pasión no pocos días,
hasta que el tiempo y otras ocasiones
la fueron deshaciendo por mil vías.


   Mas si perdió pasión, cobró pasiones  130
presto su corazón, que son bastantes
a deshacer mil fuertes corazones.

FILENO

¿Que aún vive el triste con más pena que antes?

TIRSI

Sí, que son las pasiones diferentes
cuando no son las causas semejantes:  135


   padece nunca vistos acidentes
y, do quiera que está, tiene consigo
de muerte mil imágines presentes.


   En efeto, está tal que yo te digo
que verdaderamente me pesase  140
de ver con tanto mal a un mi enemigo.

FILENO

Pues ¿cómo pudo ser que así mudase
tan presto voluntad y pensamiento,
y a su pastora Silvia así olvidase?

TIRSI

   Hubo mil cosas, es un largo cuento,  145
hay muchas para darnos pesadumbre
y pocas que nos den contentamiento.


   Y en fin el tiempo obró, cuya costumbre
es del monte hacer baja llanura
y del llano formar una alta cumbre.  150


   Yo tengo para mí que fue figura
aquél destotro mal, o su apariencia,
o su demostración o su pintura:


   que cierto no es menor la diferencia
de la pasión que tuvo a la que tiene,  155
que la de la pintura a viva esencia.


   Si duerme o vela o está, si va o si viene,
en sólo velle juzgarás, Fileno,
que el cuerpo sin el alma se sostiene.


   Ni ver el cielo estar claro y sereno,  160
ni fuente de agua clara cristalina,
ni el prado de verdura y flores lleno;


   ni sombra de alto roble o verde encina,
ni de zampoña el son dulce y sabroso
a que el más duro corazón se inclina;  165


   ni cercado de frutas deleitoso,
ni de río, en llanura o fondo valle,
manso correr o curso presuroso


   han bastado jamás para apartalle
de la profundidad de su tristeza  170
ni a que punto menor en él se halle.

FILENO

   ¿Es posible que baste la dureza
de una pastora a vello y consentillo,
ni de una hircana tigre la fiereza?


   Dígote cierto que, de sólo oíllo  175
en lo poco que aquí tratado habemos,
me duele, ¿qué hará el triste de sentillo?


   Mas dime, por tu fe, pues que tenemos
tiempo oportuno, que nuestro ganado,
mirando desde aquí, pacer le vemos,  180


   ¿por qué pastora vive apasionado?,
¿qué gracia, qué valor o qué hermosura
pusieron a Damón en tal estado?

TIRSI

   Ésa, Fileno, es una gran hondura,
y es una cosa que decir tan clara,  185
para haber de contalla, es muy escura;


   tanto que, si viviera y se hallara
Títiro el Mantuano aquí presente,
a responderte dudo que bastara.


   ¿Y dícesme tú ahora simplemente  190
que de veras me ponga yo a contarte
cosa que aun no se alcanza con la mente?


   No tiene entre cien mil ninguna parte
la ninfa de Damón que de contalla
no se tema el ingenio y falte el arte.  195


   Ningún otro pastor, para cantalla,
soltar osó la voz que Damón sólo,
que sólo se sustenta en contemplalla.


   Éste del uno hasta el otro polo
extender y ensalzar su nombre espera  200
con divino favor del sacro Apolo.


   El cual, si liberal conmigo fuera
de un dulce estilo y de un sonoro canto
para poderte dar razón entera,


   yo te pusiera admiración y espanto  205
contándote bellezas nunca oídas,
mas no es dado a mi ingenio alzarse tanto.

FILENO

   No cumple que con eso te despidas,
pues la ocasión tenemos en la mano,
que de su nombre y partes tan subidas,  210


   en nuestro pastoral estilo y llano,
me has de contar lo que se te ofreciere,
dejando el culto y ornamento vano.

TIRSI

   Pues lo porfías, como yo supiere
te lo diré, con tal que no se crea  215
por parte de loor lo que dijere.


   El nombre de la ninfa es Galatea,
y, aquí podría acabar, aquí se encierra
cuanto bien se procura y se desea.


   Pero diré que, como se destierra  220
la escura niebla con furioso viento,
y como con la paz cesa la guerra,


   así todo pesar y descontento
se huye ante su vista y desparece,
y queja un solo alegre sentimiento.  225


   Y cuanto más alumbra y resplandece
el claro sol que la noturna estrella,
cuando montes y llanos esclarece,


   tanto la hermosura y gracia della
excede cualquier gracia y hermosura  230
de la que imaginar puedes más bella.


   Cantar oí a Damón que la natura,
queriéndola formar, como tuviese
comenzada a pintar la alta figura,


    admirada, temió que no pudiese  235
dar medio y fin a la obra comenzada
que a principio tan alto respondiese.


   Pero, de tal principio enamorada,
prosiguió su labor con tal cuidado,
que sobre perfición quedó acabada.  240


   En la cual sola vio que había pasado
al pensamiento el arte milagrosa
lo que en otra jamás no había igualado.


   Así, con obra tan maravillosa,
ha hecho sobre todas las pasadas  245
nuestra presente edad clara y famosa.


   ¡Oh, si así te pudiesen ser contadas
sus faciones de mí como las tiene
Damón en medio el alma figuradas,


   y el gesto cuya vista le sostiene,  250
o le sostuvo, del que ausente ahora,
morir por estos campos le conviene!


   La hermosura de la bella Aurora
no se le iguala, aunque la compañía
traya consigo de Favonio y Flora.  255


   Y cuando Febo por la usada vía,
esparciendo sus rayos encendidos,
da nuevo resplandor al claro día,


   si acaso en aquel hora descogidos
del blanco y sutil velo los cabellos  260
al aire se le muestran esparcidos,


   temen sus rayos competir con ellos,
y del vivo color de su semblante,
mucho más que les dan reciben dellos.


   Y, pasando Damón más adelante,  265
cantaba de la luz de aquellos ojos
que matan y dan vida en un instante.


   Aquéllos que destierran los enojos
y nunca hubieron de sus vencimientos
menores que las almas los despojos.  270


   No son cosa mortal sus movimientos,
y de otra suerte que la voz humana
resuena el dulce son de sus acentos.


    En forma pastoral, rústica y llana,
te he dicho lo que alcanzo y basta en parte,  275
pues pensar acaballo es cosa vana,


   que, si yo me pusiese hora a contarte
su valor y saber, cierto sería
meterme en confusión y a ti cansarte.


   Que el tiempo, y aun la voz, me faltaría  280
antes que la materia me faltase,
y en lugar de alabar la ofendería.


   Mas puedes ver, sin que adelante pase,
si en su pena Damón y en su cuidado
tuvo tal ocasión que le bastase.  285

FILENO

   De todo, Tirsi, estoy maravillado
y, aunque yo cierto de Damón me duelo
oyendo cuanto vive apasionado,


   paréceme que haberle dado el cielo
tan alta la ocasión al mal que siente  290
le debe ser esfuerzo y gran consuelo.

TIRSI

   Dices verdad, mas es muy diferente
sufrir de su pastora en la presencia
o, como el triste de Damón, ausente.

FILENO

Tienes razón, que cierto hay diferencia,  295
mas ¿cuánto ha que a sus ansías lastimeras
añadió la fortuna el mal de ausencia?

TIRSI

   Cuando de Carlo Quinto las banderas
por la fiera Germania se esparcieron
contra sus gentes bárbaras y fieras,  300


    y a la empresa difícil se movieron
de Nápoles, de Roma y Lombardía
las gentes que has oído que vinieron,


   Damón, por esta honrosa y santa vía,
dejó los campos y ribera amada  305
del Tesín y el sosiego en que vivía.


   Y del gran César con la grande armada
se vino en estas partes por hallarse
en tan gloriosa empresa y tal jornada.


   Pero su ausencia no podía excusarse,  310
que, aunque acá no viniera, se apartaba
de quien nunca jamás pudo apartarse:


   que en aquel propio tiempo quedaba
la hermosa Galatea aparejando
para un largo camino que esperaba.  315


Desde entonces, en llanto y sospirando
por el ausente bien, a su fortuna
y a su siniestro hado anda culpando.

FILENO

   Cuantas cosas me cuentas de una en una
me tienen espantado, y me parece  320
extraña y memorable cada una.


    Y pues agora la ocasión se ofrece,
haz, Tirsi, que de mí sea conocido
pastor que tanto por amor padece.


   Que, aunque otras veces de Damón he oído  325
y de su canto, no creía que fuese
del extremo que cuentas tan subido.


   Pero lo que deseo, si ser pudiese,
es verle cantar solo sus amores
y poderle escuchar sin que él se viese.  330

TIRSI

   Si le oyes, tú verás que entre pastores
no sin causa su canto es estimado,
si no fuese tan lleno de dolores.


   Mas ¿no miras, Fileno, cuál se ha estado
tendido tan gran rato de aquel arte,  335
que parece estar muerto o encantado?


   Extraño caso es, cierto, que se aparte
tan del todo de sí un amante triste,
y entero se transporte en otra parte.


   Esto deseo saber en qué consiste,  340
y esto en Damón es lo que más me espanta,
que nunca tal extremo en pastor viste.


   Hora se mueve, creo que se levanta;
mas no, que al otro cabo se rodea;
ya templa la zampoña, él cierto canta.  345

FILENO

   Pues lleguémonos más sin que él nos vea
porque se cumpla agora mi deseo
y, oyéndole cantar de Galatea,
quiero darme a entender que allí la veo.

DAMÓN

 sólo 


    Espesos montes, espaciosos campos,  350
desiertas para mí y extrañas tierras
tan lejos del mayor bien de mi vida,
¡cuán apartado ya de Galatea
forzado me tenéis, donde con llanto
la llamo ora en suspiros, ora en versos!  355


   Y si esperase triste que mis versos
tanto se alzasen que, desde estos campos,
acompañados de mi triste llanto,
bastasen a llegar a aquellas tierras
do está mi corazón con Galatea,  360
cuya memoria me sostiene en vida,


   tantos escribiría, que la vida
en parte se aliviase con mis versos,
y trujesen quizá de Galatea
algún su pensamiento en estos campos  365
donde, dejando en medio tantas tierras,
sin hora de reposo vivo en llanto.


   Así, con triste y doloroso llanto
contando voy las horas de la vida
que ausente paso en tan extrañas tierras,  370
donde no espero que mis bajos versos
jamás pueden llevar desde estos campos
las pasiones que sufro a Galatea.


   ¿Cómo es posible que sin Galatea
pueda dejar de consumirme en llanto?  375
¿Cómo es posible que por estos campos
ya no se acabe de dolor la vida?
¿Cómo es posible que yo cante versos
della apartado en tan extrañas tierras?


   Para mí los desiertos y las tierras,  380
todo es igual, no viendo a Galatea:
por ella me agradaron ya los versos
y por ella me agrada agora el llanto,
por ella pasaré mi triste vida
contento como fiera por los campos.  385


   Así como a las fieras dio los campos
y a los hombres el cielo dio las tierras
donde pasen el curso de su vida,
así la vista de mi Galatea
me ha dado por consuelo de mi llanto  390
Amor y por sujeto de mis versos.


   Tiempo fue ya que de amorosos versos
hice yo resonar algunos campos
como éstos baño agora con mi llanto,
agora que hay en medio cien mil tierras  395
desde mis ojos hasta Galatea,
en cuya vista sola está mi vida.


   Mas mientras el cielo me concede vida,
y a mi canto la voz, siempre en mis versos
el nombre sonará de Galatea  400
por montes, por riberas y por campos,
y llegará a las más extrañas tierras
la alta ocasión de mi continuo llanto.


   No me es tan grave mi continuo llanto,
ni tan grave el dolor con que la vida  405
voy consumiendo por extrañas tierras,
como ser bajo estilo el de mis versos
para alzarse a cantar por estos campos
tu nombre y hermosura, oh Galatea.


   Mas mi rústica lira, oh Galatea,  410
así bañada y húmida del llanto,
procura levantarse por los campos
tanto, que pueda dar eterna vida
a tu precioso nombre y a mis versos
por todo lo poblado de las tierras.  415


   Si quisiese llevar a aquellas tierras
que gozan de mirar a Galatea
este aire un son de dolorosos versos,
y con ellos llevase un triste llanto,
quizá algún tiempo no sería mi vida  420
tan triste y dolorosa por los campos.


   Ni flor de tal belleza por los campos
ni bien ninguno en estas o otras tierras
concedió el cielo a nuestra mortal vida
que pueda compararse a Galatea,  425
por quien sospiros y continuo llanto
hacen de dulces ásperos mis versos.


   Bien ásperos son ya mis dulces versos
y voces son perdidas por los campos,
vano es mi triste y doloroso llanto,  430
pues en él, apartado de las tierras
que alegra con su vista Galatea,
consumiéndose va mi triste vida.


   Mas si por bien de mí penosa vida
fuera a escuchar mis dolorosos versos  435
presente, como un tiempo, Galatea,
no me fueran extraños estos campos,
naturales me fueran estas tierras
y extremo placer fuera el triste llanto,


   que así el placer que tuve es vuelto en llanto  440
y vuelta ya mi alegre en triste vida
en tan extrañas y apartadas tierras,
y muy otro el estilo de mis versos
de aquél que en el Tesín y que en sus campos
resonaba, presente Galatea,  445


   do hicieron, partiendo Galatea,
las ninfas del Tesín extremo llanto
y alegróse Sebeto, con sus campos:
allí causa su vista alegre vida,
allí se ven cantarse eternos versos,  450
que el sol solas alumbra aquellas tierras.


   No hay distancia de tiempo ni de tierras
que esta alma aparte ya de Galatea
y, aunque poco se cure de mis versos
y aunque menos se cure de mi llanto,  455
véala yo y acábese mi vida,
ribera del Sebeto y en sus campos,


   que para mi no hay campos ya, ni tierras
ni vida, sino ver a Galatea
y, no viéndola, son llanto mis versos.  460

 

Acaba DAMÓN.

 
FILENO

   Dígote, Tirsi, que, si yo no oyera
el canto de Damón como le he oído,
jamás pudiera ser que lo creyera;


   mas agora conozco que no ha sido
el loor que le das demasïado  465
ni sobre la verdad encarecido.


   Y verdaderamente su cuidado
es gran razón que entre pastores sea
dolido como propio, y aun llorado.


   Y de que su pastora Galatea  470
pasión de amor tan grande se agradezca,
pues en tal voluntad mal no se emplea.


   Y debe consentille que padezca,
pues que de padecer él se contenta,
mas no tan sin alivio que perezca.  475

TIRSI

   En este punto se me representa
un paso entre los otros señalado,
con que la compasión se me acrecienta,


   y es que, habiendo ya Damón pasado
pasión gran tiempo por esta pastora,  480
como en suma, Fileno, te he contado,


   llegando el crudo término de la hora
en que le era forzoso ya venirse
aquí do vive, como ves, agora,


   quiso vella Damón para partirse  485
y, venido con ella al postrer punto,
al postrero y mortal del despedirse,


   él della, y dél el alma, todo junto
se iba apartando tal, que en un instante
vio al pastor ante sí vivo y defunto.  490


   Aquí mostró piedad en el semblante
y, en ver que del dolor de la partida
el peligro iba ya tan adelante,


   tocó a Damón la mano ya la vida,
con que se alzaron y pudo esforzarse  495
la virtud ya del alma enflaquecida.


   Así pudo partir y así salvarse
de aqueste duro trance y peligroso,
harto más en efeto que en contarse.

FILENO

Tiénesme, Tirsi, ya tan deseoso  500
de ver a ese pastor y de hablalle,
que hasta cumplillo no tendré reposo.

TIRSI

Pues lleguemos, que es tiempo a no dexalle
entrar tan hondo en su malenconía,
que después no podamos despertalle.  505


   ¿Es posible, Damón, que noche y día,
sin reposar jamás del triste llanto,
sigas la usada y dolorosa vía?


   ¿Y que estés al dolor sujeto tanto,
que de querellas siempre y de clamores  510
hinchan los campos tu zampoña y canto?


   Ya tu mal es común, que entre pastores
a muchos tiene tristes tu tristeza
y dan dolor a muchos tus dolores.


   Esfuérzate, que en parte es ya vileza,  515
y aquél es el honrado y entendido
que muestra en caso adverso fortaleza.

DAMÓN

   Tirsi, la voluntad que he conocido
en ti de tanto tiempo me asegura
que te duele mi mal y te ha dolido.  520


   Mas el esfuerzo, hermano, y la cordura
suelen aprovechar en la dolencia
do se puede esperar remedio o cura.


    Desta hay a mi pasión gran diferencia,
tal diferencia, Tirsi, que yo muero  525
de amor sin esperanza y en ausencia.

TIRSI

   Con todo, no desmayes, que yo espero
ver convertidas tus desconfianzas
en un esperar firme y verdadero.


   En todo lo mortal hay mil mudanzas  530
y cierto, cuando menos lo pensares,
verás resucitar tus esperanzas.


   No tienen tanta fuerza los pesares
que, siendo tan mudables los placeres,
no muden también ellos sus lugares.  535


   Y ahora hay más razón de que lo esperes
con la ayuda y consuelo de Fileno,
que es cual verás cuando le conocieres.

FILENO

   Tras un día, Damón, cargado y lleno
de ñublado, granizo, de agua y viento,  540
vemos otro venir claro y sereno.


   Sujeta es toda cosa a movimiento,
y no debes dudar que se te siga
placer tras tanto descontentamiento.

DAMÓN

   Pastor, sin conocerte, a ti me obliga  545
verte tan inclinado a mi consuelo,
aunque ya no le tenga mi fatiga.


   Mas ¿cómo le tendrá si quiere el cielo
que sienta en el más vivo fuego helarme
y arderme siempre en el más crudo yelo,  550


   y vea entre contrarios acabarme,
do puedan todos y ninguno quiera
ni dejarme que viva ni matarme?


   En esta vida Amor quiere que muera,
y en esta muerte quiere Amor que viva,  555
do el morir, porque es bien, aún no se espera.

FILENO

   En pena que es tan grande y excesiva
también es fuerza que muy grande sea
la causa de do nace y se deriva.


   Y esto me hace que del todo crea  560
ser cierto, cuales Tirsi me ha contado,
las partes y el valor de Galatea.


   Y debes vivir menos congojado,
que, pues tal ocasión de pena tienes
cual nunca a otro pastor el cielo ha dado,  565


   tus quejas es muy justo que refrenes,
que contra el mal, aunque es tan congojoso,
su causa te da alivio con mil bienes.


   Aquel hijo de Amílcar tan famoso,
enemigo mortal, y tan temido,  570
del Imperio Romano poderoso,


   en Pulla fue de bajo amor vencido,
y no pudo ni supo defenderse
quien tanto a la gran Roma había ofendido.


   Pues ¡cuánto debe menos de dolerse,  575
si a vil amor tal hombre fue sujeto,
pastor que en tal estado alcanza a verse!


   Juzgar he visto siempre por defeto
el dejarse vencer de adversa suerte,
y más cuanto es el hombre más discreto.  580

DAMÓN

Resístese, Fileno, a un caso fuerte
con ánimo viril y entendimiento,
mas no al siniestro hado ni a la muerte.


   Vosotros comparáis el mal que siento
al común que en amor suele sentirse,  585
y va muy diferente deste cuento.


   Que no sólo no puede el mío decirse
con torpe ingenio o lengua, mas no puede
con juicio muy alto presumirse,


   porque tanto mi mal todo otro excede,  590
cuanto todo valor es excedido
de aquella alta ocasión de do procede.



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Égloga y contienda entre dos pastores enamorados sobre cuál dellos padece más pena: Silvano, que habiendo dicho la suya es maltratado, o Damón, que no la osa decir


SILVANO
   Huid, mis ovejuelas, deste pasto
y desta yerba que mi llanto baña;
huid bien lejos, porque no es posible
que el triste humor que de mis ojos llueve
no deje emponzoñado cuanto toca; 5
id por donde os guiare vuestra suerte,
pues nunca podrá seros tan contraria,
que no os lleve a más sana y mejor parte
que el triste pastor vuestro, a quien su hado
no le lleva jamás sino por donde 10
más sin flor ni verdura están los campos,
más sin hoja los bosques y las selvas,
y por donde más turbias son las fuentes,
sólo porque jamás pueda ofrecerse
vista alegre a estos ojos desde aquélla 15
que, mudando mi ser de todo punto,
al libre corazón pasó por ellos;
y tras ella mil falsas esperanzas
con que, engañado el triste, entregó luego
toda su libertad a quien agora 20
en vivo fuego le sostiene ardiendo
sin poder acabar de consumirse.
Y Amor lo quiere así porque se muestre
en mí su mayor fuerza, y porque aquéllos
que por él más padecen, con mirarme, 25
viendo lo que padezco, se consuelen.
DAMÓN
    ¿Quién será aquel pastor que, por lo seco
y por donde jamás abril ni mayo
dieron señal de alegre primavera,
lleva el ganado y, en acentos tristes, 30
de amor, si no me engaño, se querella
y dice que su mal es el consuelo
de los mayores que en amor se sienten?
Yo, que no pienso que pastor ninguno
padeciese jamás lo que padezco, 35
saber quiero la causa, si pudiere,
por que tanto se duele, y serme ha cierto
no poco alivio, si entender me hace
que pueda ser su mal mayor que el mío
o que pueda igualarse, o que no sea 40
su fuego cabe el mío una centella.
Pues ea, triste ganado, vamos luego
a contar y entender las ocasiones
de mi mal y del suyo, que no puede
dañarnos esto, cuando no aproveche. 45
Mas, si con la razón no me ha quitado
también Amor la vista y estoy ciego,
Silvano es el pastor, de quien ha poco
que en este lugar mesmo yo y Fileno
tratamos largamente, que le vimos 50
el pastor más contento deste valle,
más lejos de pasión y más alegre;
y agora veisle triste y doloroso,
llorando, y arrimado a un árbol seco.
Derrámase el ganado por do quiere, 55
sin concierto, sin orden y sin guía,
y él sin moverse, como dura piedra
o tronco de aquel árbol do se arrima,
apenas muestra la figura de hombre.
Dime, Silvano, así el amargo llanto 60
y esos sospiros que del alma salen
puedan, tan presto como tú deseas,
mover y enternecer a tu pastora,
¿qué suerte o qué desgracia te ha traído
por parte tan estéril y tan sola, 65
llorando y sospirando, tal que haces
mover a compasión las duras piedras,
donde te vimos tan alegre siempre,
que nunca vi pastor entre nosotros
tan libre o tan contento de su suerte, 70
que de la tuya no tuviese envidia?
SILVANO
   Huye, Damón, el son de mis querellas,
si tristeza y lamentos no te agradan;
apártate de mí, pues no ha nacido
tan cruda fiera en monte ni aspereza 75
que, oyendo mi dolor, no se apartase.
DAMÓN
   Mas antes huye tú, si de tus males
algún alivio esperas con el tiempo,
que yo estoy bien seguro quela pena
que está en lo más oculto de mi pecho, 80
oyéndola contar, hará que digas
que es la tuya descanso verdadero,
porque, si al son de su famosa cetra
las piedras y los árboles movía
y tras sí los llevaba el tracio Orfeo, 85
no dudo yo que, oyéndome, se muevan
y los traya tras mí ni más ni menos
la fuerza de mi mal no de mi canto.
SILVANO
Para oír mis acentos yo no he visto
las piedras ni los árboles moverse, 90
mas podellos oír sin apartarse
es caso para mí más admirable
que si, al sonoro canto y la zampoña
de Títiro pastor, se refrenaba
el presuroso curso de los ríos, 95
y si, olvidadas de pacer las vacas
al canto de Damón y Alfesibeo,
se quedaban suspensas por los campos.
Bien que mi canto no se iguale al suyo,
mi llanto, mi dolor y mi tristeza 100
a mayores efetos bastarían.
Y, con todo, no quiere Amor que basten
a mover con su fuerza una pastora,
mas no pastora, sino tigre hircana,
do se juntó no vista hermosura 105
con extrema fiereza nunca oída,
tal que no sólo mi pasión no estima,
pero ni oírla ni entenderla quiere.
Esto me trae, cual me ves agora,
por esta parte estéril y desierta 110
huyendo el trato humano, y huiría
mucho más de mí mesmo si pudiese.
DAMÓN
   ¡Dichoso tú, pues alcanzaste en suerte
mover un corazón con justas quejas
de amorosa pasión!, que ser tan duro 115
no puede al fin que con un luengo llanto
y continos sospiros no se venza,
pues vemos siempre la señal que hace
una gota continua en una piedra.
Mas ¿cómo esperaré jamás yo, triste, 120
que se venza ni mueva mi pastora,
si temo más que al fuego descubrille
aquél en que por ella vivo ardiendo?
SILVANO
    ¿Y es ésa la ocasión por do pretendes
fundar que ningún mal se iguale al tuyo? 125
¡Triste de mí!, que tú a lo menos puedes
miralla y contemplalla cada hora,
y aliviar tu pasión de mil maneras,
gozando ora del son de sus palabras,
ora del resplandor de aquellos ojos 130
que, mirados, alivian y, mirando,
no sólo dan alivio mas consuelo.
Pero yo ¿de qué gozo?, ¿de qué vivo?
¿o de qué me sustento? Pues aquélla
a cuya voluntad rendí la mía, 135
cuanto más puede en mí, más desdeñosa,
sin quererme escuchar, huye y desprecia
todo cuanto padezco y cuanto digo.
DAMÓN
    ¿Qué me aprovecha a mí que cien mil veces
pueda ver y mirar a mi pastora, 140
si Amor no me asegura que, cuando ella
venga a saber que de mirarla vivo,
se satisfaga dello y se contente?
Demás de que este bien no satisface
por ser tan solo y general a todos. 145
Mas tú, que ya conoces que la tuya
huelga de tus pasiones y las sabe,
¿cómo dejas de dar a Amor mil gracias
de verla estar alegre y ver que gusta
de tu mal, de tu llanto y tus sospiros? 150
SILVANO
De todo eso no cura ni lo estima
ésta, que con su gracia y hermosura
va tan soberbia, que despreciaría
al hermoso Narciso y Ganimedes,
y cuando fuese así que ella gustase 155
de verme padecer cuanto padezco,
éste ¿cómo podrá llamarse alivio,
siendo cosa tan áspera y terrible
servir sin galardón quien sirve y muere?
Mas tú te quejas sin razón ninguna 160
teniendo, como tienes, cada hora
lugar de descubrir el mal que sientes
y pedir tu remedio o tu consuelo,
lo cual, si por ti queda y no lo haces,
tuya es toda la culpa de tu pena. 165
DAMÓN
No ha probado lo que es morir viviendo,
ni penas cuales son las del infierno,
quien no ha sentido en sí cómo combaten
a un triste corazón enamorado
de una parte temor, de otra esperanza, 170
que le ponen los dos en más peligro
que dos vientos contrarios a una nave.
Yo, que lo pruebo, sé que no podría
probar mayor dolor: que el uno quiere
que yo diga mi mal y me promete 175
no poco galardón por lo que sufro;
hiélame el otro dentro de mis venas
toda la sangre, y el hermoso gesto
de más claro que el sol me hace escuro,
amenazando enojos y desgracia 180
y de quitarme el bien con el cual sólo
quieres que pueda yo vivir alegre.
Y el alivio que tiene el que se queja
de quien le da pasión, y el que tú tienes,
aún ése se me niega, porque della, 185
aunque cause mi mal, yo no podría
quejarme, si no sé que lo consiente.
Esto de tu pastora tú lo sabes,
que consiente tu mal, y así tú puedes
quejarte cada hora con gran causa, 190
haciendo resonar valles y montes
de su gran crueldad y de tus penas;
lo cual al menos es un intermedio
con que sus corazones afligidos
suelen desahogar los miserables. 195
SILVANO
   No por eso es menor mi desventura,
ni pienses que oso yo tan sueltamente.
quejarme a cada paso como dices,
porque, demás del ofenderla, temo
que mis justas querellas en el cielo 200
vengan a ser oídas, y decienda
justo castigo sobre mi pastora,
el cual no puede ser sino muy grande
si con su gran dureza se conforma.
Así yo, que mil veces al momento 205
me arriscaría a morir por excusalle
un pesar o desgusto muy ligero,
no siempre digo la pasión que siento,
mas ella dice tanto con ser tanta,
que vendrá a declarar, aunque yo calle, 210
mi fe y su crueldad, ya brevemente,
do se verá que destos dos extremos
ninguno tiene igual sino es el otro.
DAMÓN
   Yo, en fin, muero callando y tú te quejas,
y el quejarte es alivio y, cuando callas, 215
también dese callar recibes gusto,
pues que con él entiendes que aseguras
de tan justo castigo a tu pastora.
SILVANO
   ¿Qué gusto puede dar lo que se hace
por otro, no sabiendo ni esperando 220
que aquél a quien le toca agradecello
lo sepa, ni lo entienda ni lo crea?
DAMÓN
    Con esa razón mesma te convences
y viene a quedar claro que el que calla
padece mucho más que el que se queja, 225
y también muestra voluntad muy tibia
el que, no por tenella puramente
sino por algún fin, hace por otro
o deja de hacer alguna cosa.
SILVANO
    Antes ama muy poco el que no quiere 230
y, junto con querello, no procura
que la que causa su pasión entienda
cuánto hace por ella y cuánto sufre.
Mas tú, como no sientes en efeto,
la pena que encareces con palabras, 235
puedes así encubrir lo que dirías
bien o mal, como yo o como pudieses,
si fuese tu dolor cual es el mío.
DAMÓN
   Si poco amase, poco estimaría
su enojo y su desdén, y así la pena 240
que por ella me aflige y me atormenta
se la diría sin temor ninguno;
pero porque amo tanto, que no puede
igualarse mi amor ni encarecerse,
antes escojo de morir callando 245
que ponerme a peligro de que viese
enojo o turbación en aquel gesto
cuya serenidad amansaría
la furia y tempestad del mar airado.
Y así no iguala con mi amor el tuyo, 250
porque, si tanto amases cuanto muestras,
no te sería el padecer por ella
cosa tan grave, ni con tus razones
desgusto y pesadumbre le darías,
conociendo por prueba que de oírte, 255
con razón o sin ella, en fin se enoja.
SILVANO
   Antes, porque mi amor al tuyo excede
cuanto el sol en lo claro a las estrellas,
sufrir no puedo, y tengo portan duro,
que me falte la gracia que deseo. 260
DAMÓN
   Muy claro está que el porfiar pidiendo
a cualquier persona lo que niega
da nombre de importuno al que lo pide,
y el que ha de dar se cansa y se endurece.
SILVANO
   Mas no pedir lo justo dirán todos 265
que arguye cortedad y gran torpeza,
y pedirlo con miedo es claro indicio
de no se merecer lo que se pide.
Por donde yo, que por amor merezco
cuanto amor puede dar, pido y procuro 270
el justo galardón de mis servicios
y, aunque éste se me niega y yo lo veo,
no lo puedo creer, según es grande
la razón que a pedirlo me asegura.
Mas tú, que por tu amor entiendes claro 275
tu poco merecer, casi adivinas
lo que podrá en razón acaecerte,
y así tienes empacho y te embarazas
y dejas de tratar de tu remedio:
lo que debe bastar para otorgarme 280
que en amor y pasión yo te precedo.
DAMÓN
Entonces diré yo que me precedes
cuando de más amor y de más pena
proceda, como dices, la soltura
y la importunidad a que te atreves; 285
mas esto es al revés, que el temor siempre
del verdadero amor fue compañía,
y así es notorio indicio y manifiesto
de pasión verdadera y de amor puro
el miedo y embarazo que condenas, 290
como es cierta señal la lengua suelta
de suelto corazón y no de atado,
y como del osar ser importuno
se infiere libertad más que cadena.
SILVANO
   Yo veo dos pastores que cantando 295
parece que a nosotros se enderezan,
por donde convendrá que por agora
cese nuestra contienda y que esperemos
para determinarla a mejor tiempo,
y pidamos los dos al cielo juntos 300
que, antes que estos collados y estos montes
esta verde color en blanca muden,
haga en nosotros nuestro mal mudanza
y, como hora en dolor el uno al otro
exceder procuramos, de descanso 305
y de contentamiento sólo sea
nuestro razonamiento y nuestro trato.