31
Cfr. Ibidem.
32
P. Neruda, «Pequeña historia», en Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Buenos Aires, Editorial Losada, 1961.
33
A. Alonso, Poesía y estilo de Pablo Neruda, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1951 (2.ª ed.), pp. 68-73.
34
P. Neruda, «Algunas reflexiones improvisadas sobre mis trabajos», cit., en Obras Completas, III, cit., p. 711.
35
Escribe Neruda en
las citadas reflexiones sobre sus trabajos, ibi,
pp. 711-712, que por entonces
no conocía en absoluto Altazor y su postura
poética estaba muy lejos de «la
infinita destreza, del divino arte de juglar de la inteligencia y
del juego intelectivo»
que admiraba en Huidobro; y
añade: «me era totalmente
imposible seguirlo en ese terreno, debido a que toda mi
condición, todo mi ser más profundo, mi tendencia y
mi propia expresión, eran antípodas de esa misma
destreza de Huidobro. Tentativa del hombre infinito,
experiencia frustrada de un poema cíclico, muestra
precisamente un desarrollo en la oscuridad, un aproximarse a las
cosas con enorme dificultad para definirlas: todo lo contrario de
la técnica y de la poesía de Vicente Huidobro que
juega iluminando los más pequeños espacios. Y ese
libro mío procede, como casi toda mi poesía, de la
oscuridad del ser que va paso a paso encontrando obstáculos
para elaborar con ellos su camino»
.
36
P. Neruda, ibi, p. 711.
37
Ibidem.
38
Cfr. E. Rodríguez Monegal, op. cit., p. 54.
39
P. Neruda, Tentativa del hombre infinito, en Obras Completas, I, cit., p. 110.
40
V. Teitelboim, Neruda, Buenos Aires, Emecé Editores, 1994, p. 101.