Ibérica por la libertad
Volumen 9, N.º 6, 15 de junio de 1961

«El Occidente, incapacitado por sus partidos políticos, va hacia el desastre».
IBÉRICA es un boletín de información dedicado a los asuntos españoles y patrocinado por un grupo de americanos que creen que la lucha de España por la libertad es una parte de la lucha universal por la libertad, y que hay que combatir sin descanso en cada frente y contra cada forma que el totalitarismo presente.
IBÉRICA se consagra a la España del futuro, a la España liberal que será una amiga y una aliada de los Estados Unidos en el sentido espiritual y no sólo en sentido material.
IBÉRICA ofrece a todos los españoles que mantienen sus esperanzas en una España libre y democrática, la oportunidad de expresar sus opiniones al pueblo americano y a los países de Hispano-América. Para aquellos que no son españoles, pero que simpatizan con estas aspiraciones, quedan abiertas así mismo las páginas de IBÉRICA.
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España es un Reino presidido y gobernado por el general Franco, y un país ocupado militarmente por su propio ejército, con la colaboración de las fuerzas conservadoras y reaccionarias de orden espiritual, económico y político.
Para el Jefe del Estado, como para buena parte de sus colaboradores, la Monarquía, encarnada en la persona del Rey, debe ser la solución natural, lógica y necesaria de la actual situación. A Franco le sigue el Rey, sin variación fundamental en las actuales estructuras del Estado, con lo cual, en frase consagrada, el Movimiento sigue al Movimiento.
«Falange Española Tradicionalista y de las JONS», que es el partido único, cada día se diluye más entre frases literarias, aniversarios y actitudes rituales. Los dos elementos que se fundieron en ella, falangistas y tradicionalistas, se hallan internamente divididos y enfrentados. Así se da el caso de que un núcleo falangista sea acusadamente antimonárquico y republicano y de su seno haya salido en momento solemne un grito de «traidor» contra el «Caudillo», en tanto que los tradicionalistas se han dividido entre partidarios de Don Juan y de Don Javier, poniendo de manifiesto que su esforzada colaboración al triunfo de Franco fue su canto del cisne.
Para los específicamente monárquicos, el problema no es el régimen, sino la corona. Discurren de igual manera que lo hiciera la Reina Regente en 1898, cuando pedía una derrota militar que salvara el cetro de su hijo: y para eso fue a Santiago de Cuba la escuadra española. Entre ellos se dan quienes unen a lo monárquico lo democrático, y de estos vamos a ocuparnos. La figura más destacada de todos es Don José María Gil Robles, ex ministro de la República, jefe de la «Confederación Española de Derechas Autónomas» (C.E.D.A.) y en la actualidad fundador y dirigente de la «Democracia Social Cristiana Española».
Debe ser distinguida esta organización de la «Izquierda Demócrata Cristiana» cuyo líder es Don Manuel Giménez Fernández, también ex ministro de la República y hombre conocido por su limpieza de vida política y acusadas preocupaciones sociales. A diferencia del grupo acaudillado por Gil Robles, que se confiesa monárquico, el dirigido por Giménez Fernández es accidentalista. Volvamos pues a los partidarios de la monarquía democrática, pues que los accidentalistas entre República y Monarquía, como lo neutral entre Occidente y Oriente, constituyen situaciones inestables, equívocas y frágiles, por mucho respeto que nos merezcan sus mantenedores. Don José María Gil Robles presentó a los «Nuevos Equipos Internacionales» (N.E.I.) las Bases del nuevo Partido que él encabeza, pidiendo su admisión en dicho organismo de carácter internacional. En aquellas bases hace expresa mención de reconocimiento y aceptación de los derechos de la persona humana, tales como han sido proclamados por el Consejo de Europa, completando los Derechos del Hombre con el sufragio universal. Este reconocimiento es suficiente para que haya de reputarse como demócrata el grupo o partido que de tal manera se traduce.
Con igual nitidez se proclama monárquico, partidario de Don Juan de Borbón, pero entendiendo que, «cualquier ensayo que tenga por finalidad afirmar la monarquía sobre instituciones alejadas de los principios democráticos pondría en gran daño la permanencia y la consolidación del régimen y podría comprometer los fundamentos sobre los cuales se basa su aceptación y su defensa».
Nos hallamos pues ante una fuerza política, de carácter demócrata cristiano y de condición monárquica, de una monarquía democrática que reconozca, proclame, guarde y haga guardar los derechos de la persona humana y el régimen de sufragio universal.

Los otorgantes de aquellas Bases, no obstante su condición monárquica, ponen de manifiesto su desconfianza en el carácter democrático de la monarquía que pretenden instaurar. De no abrigar aquella desconfianza, no se explicaría la advertencia que en sus propias textuales palabras hemos transcrito. A los demócratas -liberales, socialistas o cristianos- ingleses, holandeses o escandinavos, no se les ocurre a la hora de proclamar su fe monárquica, añadir la advertencia poco elegante de que, si el soberano deja de ser demócrata ellos estarían dispuestos a revisar su fe jurada. Constituiría aquella reserva una reticencia inadmisible, innecesaria además pues que, si lo reconocido es la monarquía democrática, no hay por qué añadir que, si dejara de ser democrática podría dejar a su vez de ser reconocida.

Mas Gil Robles y sus amigos han juzgado preciso hacerlo constar con todas sus letras. Porque saben que la solución monárquica normal, fácil y expeditiva, es, a los ojos de los monárquicos españoles, la de que Franco, o los generales que le sucedan, coronen al Rey sobre las actuales estructuras del Estado, cubriendo con bambalina literaria y patriótica el trono, para que parezca acomodado a los días que vivimos y oculte lo que de caduco y anacrónico arrastre aquel engendro. ¿Es que, realmente, están dispuestos Gil Robles y sus demócratas cristianos a revisar su condición de monárquicos, si tal sucede? ¿Es que, por el contrario, pretenden dejar sentada la afirmación con la consiguiente reserva, para después acomodarse a la realidad, aunque el Rey deba su corona a Franco y continúe su mismo régimen?
En diálogo mantenido por persona de la más alta significación y autoridad del Grupo Gilroblista, confesaba aquélla que, la mayoría de los componentes del referido grupo no es monárquica, pero acepta la monarquía por patriotismo, por estimar que es el régimen transitorio ideal: el más adecuado para llevar a España, sin contorsiones revolucionarias, a una vida de normalidad democrática.
Esto nos lleva a la pugna de posiciones mantenida entre las fuerzas políticas que hicieron la guerra con la República y contra Franco, y aquellas surgidas de entre las filas franquistas por evolución hacia la democracia. Ambos grupos están dispuestos a admitir como solución al momento actual la instauración de un régimen transitorio, que se encargue de llevar al país hacia la normalidad democrática, preparando las consultas electorales precisas para que sean aprobadas las Leyes Fundamentales del Estado. Los republicanos pretenden que aquel período transitorio sea presidido por un Gobierno sin signo institucional, de tal manera que sea el propio país, dueño de sus facultades el que, en votación por sufragio universal acuerde el régimen futuro. Los monárquicos están seguros de que el país, por sufragio universal, votaría una República, y pretenden que la restauración monárquica se lleve a cabo previamente a la consulta popular, reduciéndose ésta al otorgamiento de las leyes fundamentales, pero dentro de la Monarquía. Entre los que aspiran a la previa restauración monárquica se encuentra la Democracia Cristiana encabezada por Gil Robles.
En España, los comentaristas, tanto nacionales como extranjeros, se han acostumbrado durante estos largos veintidós años de dictadura totalitaria, a discurrir suponiendo que en el pleito español juegan solamente los militares, los falangistas, los prelados, los banqueros y de vez en cuando los intelectuales, profesores y estudiantes de las universidades. ¿Y el pueblo? El pueblo no cuenta. El pueblo, para estos efectos, no existe. Al pueblo la basta con trabajar, desesperarse y blasfemar. Para discurrir y tomar decisiones están las clases dirigentes. Partiendo de este planteamiento, la restauración monárquica se presenta como una operación clara, perfecta y sin riesgos. Porque los monárquicos de todos los matices quedarían satisfechos con tener un Rey y con lo que eso significa; y los demócratas enemigos del actual régimen respirarían a placer el día en que la dictadura franquista encontrara su fin, dando comienzo a una nueva era, abierta con llamamientos enfáticos a los derechos de la persona humana, a su dignidad intangible y a los principios cristianos de la civilización occidental. Es bien conocido aquel dicho humorista según el cual, si se celebrara hoy un plebiscito para que todo el mundo votara, o por Franco, o por el Rey, los monárquicos votarían Franco y los republicanos votarían Rey. Y el Rey debería su corona a los republicanos.
El indeciso e irresoluto Pretendiente vive en Estoril una vida plácida, percibe del presupuesto del Estado la lista civil -singular condición de pretendiente que no se estudia en los libros- y no tiene prisa por hacer avanzar a los acontecimientos, alternando entre tanto las declaraciones del amigo de la democracia con las que le presentan como un rey medieval aclamado por los tradicionalistas. Si algo dijo de manera categórica es que la Corona, el régimen monárquico, es incuestionable. Podrá ponerse en duda el cómputo de libertades públicas o sus detalles y garantías, el sistema de gobierno, la unión o separación de poderes o las estructuras sociales y sus agudos problemas anexos, pero la Monarquía, según el Conde de Barcelona, deberá quedar, en cualquier caso, fuera de discusión, como un postulado evidente sobre el que no puede recaer plebiscito, referéndum o elección. El Rey recibe a la Nación en los ámbitos del Estado, pero Nación y Estado son igualmente indiscutibles.
La verdad es que mirando a Inglaterra, Holanda o los Países escandinavos, democracia y monarquía son términos conciliables, pero mirando al sur de los Pirineos; para encontrar democracia hay que llevar república: República y Democracia son términos epónimos como Monarquía y Democracia resultan incompatibles. Porque la verdad, la gran verdad es la de que para instaurar una monarquía popular es preciso que haya monárquicos y en España no hay monárquicos. Hay, sí, algunos grupos de privilegiados, nobles o adinerados, prelados u oficiales superiores y un puñado de requetés que son monárquicos. Mientras el problema se juegue entre ese número reducido de grupos privilegiados hasta parecería posible alzar al Rey sobre el pavés del Estado. Pero, si ha de ser el pueblo el que lo vote, la Monarquía no tiene nada que esperar en España.
Se ha repetido muchas veces que a la Monarquía le sucede como a la República; que ni una ni otra tienen bases en la opinión pública. Pero la comparación no es correcta. Porque una democracia es siempre una república, esté o no esté coronada. Para que un pueblo gobernado en democracia sea republicano no necesita adoptar aquel calificativo. Mas, si un rey ha de ser coronado allí donde los reyes condujeron al país a la miseria, a la depauperación, al aislamiento, al atraso, a no encontrarse siquiera a sí mismo, para que el régimen sea estable es preciso que exista una opinión pública que, serenamente y pese a todos los arrastres de la tradición, lo acepte, apoye y respalde. Conscientemente no puede proclamarse una monarquía, sobre todo si ha de ser democrática, con la evidencia de que aquel régimen, impuesto al pueblo contra su voluntad, llamará a la revolución desde el mismo momento en que se haya instaurado.
MANUEL DE IRUJO
La izquierda liberal española vive en gran parte del pasado: su herencia histórica no es desdeñable, pero nada más que en raros momentos ha podido aplicar sus valores a la realidad cotidiana; de ahí la literaturización de esta última: en lugar de cambiar la realidad los liberales y los progresistas en general se han dedicado a contarla. España no ha conocido prácticamente el liberalismo sino liberales, numerosos progresistas, pero escasos progresos y hoy da la sensación de un país donde todo está por hacer.

Un factor muy importante de esta inmovilización es el carácter utópico que revisten las reivindicaciones liberales y de los progresistas tradicionales; por no haberlo conseguido en el pasado desearían ver cumplidas sus aspiraciones en el futuro, sin percatarse de que las actuales condiciones de la sociedad española exigen unas reivindicaciones también actuales o, si se quiere, que las viejas y no realizadas aspiraciones se vean a una nueva luz. Las nuevas aspiraciones han de asumir ciertamente todos aquellos objetivos políticos que la reacción ha obstruido pero no cabe duda de que la forma en que se planteen ha de ser distinta. En otras palabras: durante el siglo XIX los liberales podían contentarse con pedir un sistema parlamentario, una forma de gobierno republicana, libertad de prensa y otras libertades formales clásicas. En la segunda mitad del siglo XX sabemos que lo que hay que pedir primero son las condiciones económico-sociales para que esas libertades, esa república y ese parlamento sean posibles y reales. (Lo que quiere decir, distintos a los que hemos conocido). También sabemos a ciencia cierta que la extrema derecha no está dispuesta a jugar el juego liberal-parlamentario y la derecha clásica lo está sólo hasta el punto en que el parlamento, pongamos a guisa de ejemplo, votara una radical reforma agraria y la nacionalización de algunas industrias y servicios básicos; el fascismo defiende mucho mejor los intereses de ambas derechas, hoy por hoy, y aunque en un sistema liberal-parlamentario su fuerza sería sobresaliente, el juego les parece excesivamente peligroso. El gran error de la izquierda liberal consiste en pensar que la gran finanza, los terratenientes andaluces, los generales y los obispos van a respetar la regla del juego si se les trata con consideración. Se equivocan lamentablemente quienes a cada momento observan indicios de liberalismo o de tendencias más liberales en miembros prominentes de la casta gobernante. La casta en el poder no ha perdido la belicosidad de los años 40; lo que ocurre es que las antiguas facciones y grupos han sido minuciosamente triturados (sólo el Partido Comunista ha renacido tres veces y con más vigor la última), mientras que la nueva oposición, salida de las propias contradicciones del grupo en el poder, no puede ser tratada con el mismo rigor: no pocos hijos de generales del ejército y de la policía armada y de altos funcionarios de Falange se han visto envueltos, desde 1956 para acá, especialmente en Madrid, en disturbios políticos; naturalmente, la única solución viable en estos casos es el «carpetazo» al asunto. Lo mismo han tenido que hacer cuando se ha tratado de juzgar a «personalidades» disidentes. Tal el caso de Ridruejo, Tierno y Menchaca, que han sido absueltos como casi todo el mundo esperaba; en el gentlemen's agreement establecido tácitamente entre el Gobierno y una parte de la oposición no se pueden esperar salidas violentas, al menos por ahora.

Parece claro que la supuesta «liberalización» del régimen sólo se aplica a los miembros disidentes, vergonzantes, reformistas del propio grupo, o mejor de los grupos sociales que están en el poder. Pero a los enemigos «de clase», a los enemigos que podríamos llamar «naturales» se les aplica la ley de hierro.
Cuando decía más arriba que los progresistas españoles deberían ver a una nueva luz sus viejas aspiraciones estaba pensando que deberían profundizar y analizar el contenido actual de tales aspiraciones; deberían darse cuenta de que aproximadamente las mismas fuerzas que hoy dirigen el país podrían sustentar mañana una parodia de monarquía parlamentaria, bicameral, bipartita, tipo «restauración canovista» y hasta con una razonable libertad de prensa y de asociación, sin que sus intereses quedaran afectados por el momento. En el lenguaje popular castellano sería el gobierno de «los mismos perros con distintos collares».
Está claro que actualmente los grupos económicos que dominan el país (la banca privada, los grandes terratenientes, la alta burguesía industrial) necesitan el estado policíaco a fin de seguir gobernando. Pero en los años venideros (si mientras tanto un movimiento popular no derriba la dictadura) las necesidades del neocapitalismo que hoy empieza a insinuarse en España, exigirán una reforma de las formas políticas. La economía no es un conjunto de relaciones estáticas sino que es fundamentalmente dinámica; o sea que para que los grandes trusts y monopolios puedan sobrevivir y mantener el actual nivel de beneficios necesitarán unas nuevas condiciones políticas y sociales; esto se ha visto muy claro con ocasión del «plan de estabilización»; los expertos de la OECE y los mismos economistas del régimen no se han cansado de repetir que si el plan había de dar los frutos apetecidos se necesitaría «una pérdida de rigidez», una «mayor elasticidad y agilidad» de la máquina burocrática estatal. Estas sibilinas formas se concretaban, por ejemplo, en la libertad de contratación y despido por parte de los empresarios y en la eliminación de las trabas a la inversión extranjera. Éstos son los slogans que las fuerzas económicas que han apoyado y hecho posible el fascismo en España van a esgrimir en el próximo futuro. Así pues, cuando la izquierda liberal pide una menor intervención del estado sobre la economía, una relajación de la dictadura, cuando pide el paso hacia el liberalismo clásico no hace más que hacerle el juego a las mismas fuerzas económicas que han apoyado a Franco.
La única solución que puede considerarse hoy progresista, en materia económica, es aquella que imponga un cambio radical de las estructuras vigentes; quiere decirse lo siguiente:
1) Reforma agraria (sin indemnización en algunos casos y con indemnización a largo plazo en otros).
2) Nacionalización de los servicios públicos y de las industrias de base.
3) Desmilitarización de la industria y creación acelerada de industrias de base o pesadas.
4) Plan estatal de inversiones a largo plazo en la industria, los transportes y la agricultura.
5) Radical establecimiento de una progresiva política fiscal (disminución del impuesto sobre el consumo y progresivo aumento sobre la renta).
6) Nacionalización de la banca.
7) Control de las importaciones-exportaciones y de la inversión de capitales extranjeros.
Éste no es ciertamente el programa económico de la oligarquía financiera española; por eso decía, en la primera parte de este trabajo, que no puede esperarse que la clase gobernante vaya a suicidarse implantando tales medidas y que la revolución política es previa a la revolución económica, que la eliminación de la oligarquía financiera y sus órganos de poder y de ejecución (ejército, policía y otros cuerpos especializados) es una medida previa a la revolución económica.
En caso de fallecimiento repentino de Franco, si no se formara inmediatamente una Junta Militar, un hombre como Gil Robles acaso podría formar fácilmente un gobierno formalmente democrático con la aquiescencia del ejército, la iglesia y la oligarquía financiera. Bajo el control del ejército y la policía podría conseguir una aplastante mayoría si convocara elecciones. Recogería la herencia franquista y sería apoyado (esto es, presionado y financiado) por la oligarquía financiara. Naturalmente, tal gobierno no sería popular porque no elevaría el nivel de vida de la gran mayoría de la población y sólo beneficiaría al capital monopolista y ante la presión de las fuerzas democráticas tendría que imponer otra vez una dictadura formal, aunque no necesitaría la presencia de los militares en el poder.
Para bien o para mal, puede afirmarse que en las dos últimas décadas se ha dado en España un proceso de «despolitización». El español de la calle y por supuesto el campesino desconfía profundamente no sólo del politicastro, del político profesional, sino también de la figura misma del «hombre político». Político es por definición, en España, alguien que ansía el poder para enriquecerse. Siendo esto así, al español no se le hace la boca agua pensando en el retorno de Gil Robles y otros viejos espectros de la política española. El pueblo español sólo dará su decidido apoyo -y lo dará gradualmente- a una política de tipo radicalmente nuevo, más o menos como la que antes he señalado.
Siguiendo este razonamiento conviene poner en claro que el único partido popular que goza de prestigio en España es el Partido Comunista. Me refiero al interior de España, no al exilio. Hoy por hoy, es el único que parece prometer ese deseado cambio de las estructuras económicas del país. La propaganda franquista y la del Departamento de Estado Americano contribuyen grandemente a fortalecer tal corriente de opinión, desde el momento en que toda oposición al régimen queda calificada inmediatamente como comunista. Krustchef, en su reciente entrevista con Walter Lippman ha dicho que cada vez que los Estados Unidos atribuyen a la subversión soviética la eliminación de un régimen despótico «convencen un poco más a todo el mundo que nosotros somos realmente la vanguardia del progreso del género humano».

La izquierda no-comunista española, por su parte, tiene el futuro cerrado si persiste en el error de prestarse a ese juego del «anticomunismo militante». En realidad, es particularmente en el exilio donde se encuentra la posición democrática absolutamente anticomunista. En el interior, la oposición es más matizada y, en muchos casos, es simplemente no-comunista porque vive la realidad española día y día. También puede afirmarse que la burocracia del Partido Socialista Obrero Español no encuentra resonancia en muchos sectores de la opinión socialista del interior de España ni mucho menos en el interior de las cárceles, donde existe una básica y necesaria solidaridad.
En las actuales circunstancias, parece claro que la única posición racional que debe adoptar la izquierda democrática no-comunista es ésta:
1) Abandono de la actual posición de espera.
2) Agrupación de todas esas fuerzas en un frente unido, cuyo objetivo sea no sólo la liberación política de la Península sino que inicie, inmediatamente después de la liberación, las fundamentales reformas económicas.
3) Unión con la oposición democrática portuguesa.
4) Paso a la política de acción.
Como se ha escrito en otra parte, sólo la práctica demostrará la justicia de nuestras reivindicaciones, sólo la lucha efectiva mostrará hasta qué punto nos hallamos comprometidos en la lucha por la libertad.
EUGENIO DEL CASTILLO
La investigación científica requiere, para ser realizada con éxito y al nivel de las demás naciones, no sólo instituciones culturales y dinero, sino sobre todo rigor intelectual, sentido de la responsabilidad en el hombre de ciencia, y un mínimo de independencia respecto de las circunstancias políticas locales. Sin duda los recursos económicos y la creación de instituciones, constituyen bases necesarias sin las cuales el científico no puede hoy trabajar (pues concluyeron ya los días del hombre de ciencia pionero, que con su sólo esfuerzo, su curiosidad muchas veces intuitiva, y una gran dosis de genio, realizaba descubrimientos decisivos). Pero el dinero y los nombres pomposos de los centros de investigación, no garantizan, por sí solos, que se realice una obra científica rigurosa, de altura internacional, y que implique un verdadero trabajo formativo de las nuevas generaciones.
Estas reflexiones atañen tanto al investigador en ciencias puras y aplicadas, en el dominio de las Ciencias de la Naturaleza, como al que labora en las Ciencias Sociales. ¿Por qué ha de haber menos rigor científico, o menos independencia, en el economista, el sociólogo o el antropólogo, que en el físico, el químico, o el ingeniero?
El régimen de Franco ha creado rimbombantes instituciones culturales, a veces dotadas de edificios tan ampulosos como los nombres de esos centros. Lo que importa, sin embargo, es el espíritu que vive dentro de ellos, la honestidad de los científicos, su capacidad de progreso a base del método de trial and error, y su sentido de responsabilidad hacia las generaciones que han de ser educadas con su ejemplo. Aquí tropezamos, por desgracia, con que el sistema de irresponsabilidad ubicuo en toda la sociedad franquista, ha llegado a envenenar también el ambiente científico. No existiendo en el país la función social de la crítica, puesto que se ha venido difundiendo como artículo de fe la perfección del Régimen y de toda obra amparada por él, resulta que esta ausencia de función social de la crítica constituye un salvoconducto para la mediocridad y la falta de rigor científico; así vemos a menudo, en los centros de investigación oficiales, a doradas nulidades que por el mero hecho de ser adictas al Régimen, o miembros del Opus Dei, gozan de un prestigio social o de una propaganda totalmente en desacuerdo con su valía personal. A este fenómeno, tan pernicioso para una justa apreciación de las cualidades de cada hombre de ciencia, se suman a veces, sobre todo en el terreno de las Ciencias sociales y políticas, todos los tabús derivados de la estructura del Régimen y de los dogmas que éste mantiene. Cuando tal cosa ocurre, los resultados de cualquier intento científico son a la vez tan tristes como reveladores: el aborto científico producido es tanto una acusación contra el profesor cómodo o mediocre, como contra todo el ambiente que le rodea.

El Instituto de Estudios Políticos, máximo órgano teórico-doctrinal del régimen franquista, acaba de publicar un volumen de cerca de 250 páginas, dedicado a la terminología y vocabulario de las Ciencias sociales. Contiene un vocabulario de términos de las siguientes disciplinas: Administración pública, Antropología social, Ciencia Política, Derecho, Economía Política, Psicología social y Sociología.
Es casi ocioso poner de manifiesto el interés de la edición de un vocabulario español de Ciencias sociales. Los lectores de Ibérica en universidades americanas deben hallarse conscientes de los standards internacionales en este campo. Si el vocabulario de definiciones y glosas a conceptos fundamentales del Derecho, la Política y la Economía, aparece puesto al día y realizado con rigor, su valía para los estudiantes desborda a la de un simple instrumento de trabajo.
El volumen publicado por el Instituto de Estudios Políticos, muestra que en la España franquista los buenos propósitos quedan muy lejos de los frutos finales. En cualquier país democrático sería prácticamente imposible que, reunidos un grupo de profesores de la nombradía de los congregados en torno al Instituto de Estudios Políticos, dieran luego a luz un parto de los montes semejante, sin despertar ipso facto las violentas críticas de las revistas científicas o de sus propios colegas de Universidad. Pero en España, precisamente porque ha sido anulada desde hace años la esencial función social de la crítica, se han perdido asimismo los estímulos de rigor y de objetividad que hacen valioso un trabajo científico. Como los comerciantes venden productos alimenticios o materias industriales adulteradas, en medio de la indiferencia pública, así también los Catedráticos de ciencias políticas y sociales venden productos que tienen sólo un remoto parecido a sus correlativos del resto del mundo civilizado.
Resulta asombroso que en un vocabulario de Ciencias sociales elaborado en la segunda mitad del siglo XX, falten nada menos que los siguientes términos:
Clase social, Conciencia social, Cambio social, Estructura, Función, Grupo social, Hábitat, Hábito, Innovación, Institución, Libertad, Representación, Usos sociales, etc. |
Uno puede ser marxista o antimarxista, lo cual es perfectamente legítimo, pero el antimarxista no puede honestamente negar que la clase social y la conciencia de clase han desempeñado un importante papel en la historia política y en la historia del pensamiento político del siglo XIX y del XX. En el vocabulario del Instituto de Estudios Políticos no han merecido ni una línea. Tampoco está, desde luego, «Lucha de clases», pero quizá esto era pedirles demasiado a los profesores españoles que trabajan para el Régimen; en la letra L no aparece más vocablo que «lineal»... algo sin duda de enorme trascendencia. No está Libertad, quizá porque tampoco la Libertad ha significado nada en la historia social y política de los pueblos europeos. En la R no aparece República...
Pero no seamos demagógicos en nuestra crítica; limitémonos a la crítica científica. En la Sociología americana un concepto fundamental es el de «Cambio social»; tampoco ha sido incluido. En la Antropología social inglesa son términos clave los de «estructura» y «función»; el alumno español los buscará en vano en este vocabulario de la revista del Instituto de Estudios Políticos. En la Sociología francesa tiene una importancia decisiva el concepto de «Representaciones colectivas»: ausente igual que los anteriores. En la sociología española iniciada por don José Ortega y Gasset, se emplea continuamente el concepto de «Usos sociales»; tampoco ha merecido la atención de los autores.
En cambio el término «Autoridad» ha sido considerado digno de dos artículos; y el concepto «Jerarquía», tres artículos, con un total de 8 páginas. ¿Es preciso decir algo más? Ocho páginas para la «Jerarquía», y el olvido para la «Clase social» y la «Libertad». ¿Nos hallamos en presencia de un vocabulario de Ciencias sociales aparecido en la segunda mitad del siglo XX, o antes de la Revolución Francesa?
STEPARIUS

Don Pascual Tomás, Secretario General de la U.G.T. (en exilio), y don Ramón Agesta, representante en París de la Unión de Trabajadores Católicos Vascos, bajo los auspicios de la Confederación Internacional de Trabajadores Libres y de la Federación de Trabajadores Cristianos, han pasado unos días en los Estados Unidos con el fin de ponerse en contacto con algunas personalidades sindicales y políticas.
Dada la representación de ambos visitantes, les hemos formulado unas preguntas para recoger sus impresiones, tanto en lo que a la situación actual de España se refiere como a las conversaciones sostenidas con los líderes sindicales y políticos de los Estados Unidos.
He aquí las preguntas y sus respectivas respuestas:
P. 1: ¿Cuál es la posición de la U.G.T. respecto a la solución del problema político de España?
R. 1: La de colaborar muy activamente y con todas sus posibilidades al fortalecimiento de la «Unión de Fuerzas Democráticas» -dentro y fuera de España- por estimarla un instrumento de trabajo positivo que permitirá la constitución de un Gobierno provisional, sin signo institucional, encargado de restaurar en España y para todos los españoles las libertades estatuidas en la Carta de los Derechos Humanos.
P. 2: ¿La solución del problema político debe preceder a la del problema económico?
R. 2: Sin que se haya logrado solución incruenta al problema político -desaparición del estado totalitario- no podrán ser resueltos con equidad y justicia los problemas económicos y sociales que en España se plantearon en 1939, al usurpar el poder la Dictadura.
P. 3: El Gobierno de transición ¿por cuáles representantes de la oposición estaría integrado?
R. 3: Deberán formar parte del Gobierno provisional todas las fuerzas liberales y democráticas adversarias a la dictadura, excluidos en consecuencia los totalitarismos de derecha y de izquierda.
P. 4: Personalmente, ¿creen Vds. posible unir a los distintos grupos de la oposición franquista para dar autoridad suficiente a ese Gobierno de transición?
R. 4: Sí. En febrero de 1957, la Unión de Fuerzas Democráticas expresó en documento público sus opiniones idénticas en orden a la solución pacífica del problema español.
Sin ninguna diferencia de criterio entre las fuerzas del exilio y las de la clandestinidad, ese pensamiento común ha sido ratificado en abril de 1960.
Podemos afirmar -y así lo hemos declarado ante representantes gubernamentales del estado americano con quienes hemos hablado- que si los gobiernos liberales y democráticos modifican la torpe y equivocada política que han seguido con Franco y dejan de protegerle políticamente, la oposición antifranquista se manifestará en condiciones tales de responsabilidad que los que temen el salto en el vacío se convencerán de que el pueblo español posee madurez y conciencia política para autodeterminarse con respeto mutuo y libertad.
P. 5: Vds. que han sido invitados por los Trade Unions, ¿qué impresión llevan de las entrevistas celebradas con las personalidades sindicales y políticas con las que se han entrevistado?
R. 5: La impresión recibida en las conversaciones y conferencias mantenidas con tan queridos amigos en Washington y New York han sido de mutua compresión y muy esperanzadoras.
P. 6: ¿Comprenden el problema político español?
R. 6: Si lo comprenden, aunque aquí como en tantos otros países los intereses nacionales privan con mayor fuerza que los deberes solidarios con los demás hombres.
P. 7: ¿Están dispuestos a auxiliar los esfuerzos españoles para llevar al país a la democracia?
R. 7: La declaración hecha pública por el amigo Meany al respecto, ratifica la decisión de la AFL-CIO de apoyar eficazmente nuestra lucha contra el franquismo.
Creemos que seguirán ese camino sin vacilación alguna.
P. 8: ¿Qué impresión les ha producido los E.U.?
R. 8: La de un país que posee los elementos indispensables para facilitar y acelerar el progresivo caminar de los hombres y de los pueblos.
P. 9: ¿Qué es lo que más les ha impresionado?
R. 9: La gravísima intoxicación de mentiras franquistas de que es víctima una gran parte de la opinión católica americana.
Juzgan a la democracia española con los argumentos que les facilitó el fascismo internacional en 1936.
Cuando hemos tenido la satisfacción de conversar con altos dignatarios de la Iglesia católica y les hemos facilitado información verídica basada en textos oficiales del régimen y en declaraciones de sacerdotes, obispos y Primado de España, se han convencido estos señores de la veracidad de nuestras palabras y han prometido seguir laborando hasta conseguir que la verdad se haga luz en las mentes de tantos católicos intoxicados moralmente por Franco.
New York, 23 de mayo, 1961
DECLARACIONES DEL SEÑOR MEANY PRESIDENTE DE LA AFL-CIO
WASHINGTON, 30 mayo, OPE: Los directivos de la gran organización sindical AFL-CIO recibieron en esta capital a representantes de las internacionales sindicales CIOSL (sindicatos libres) y CISC (sindicatos cristianos) quienes, asistidos de representantes de la Unión General de Trabajadores y de Solidaridad de Trabajadores Vascos cambiaron impresiones con aquellos directivos del sindicalismo americano acerca de las cuestiones concernientes al establecimiento de la libertad en España.
Con este motivo, el presidente de la AFL-CIO, Mr. George Meany, hizo las siguientes manifestaciones:
Intranquilidades
Un gobierno que se vanagloria de haber dado estabilidad política al país, de presidir los destinos de éste en medio de la tranquilidad y la paz públicas, no debiera vivir al día, buscar soluciones aleatorias y ocasionales para múltiples problemas, vivir con pulso febril cualquier oscilación de la política internacional y ser puesto en entredicho lo mismo por moderados que por extremistas. Y sin embargo, esto es lo que ocurre en España, ése es el clima del país que, a despecho de los trompetazos propagandísticos de los Arias Salgado y Muñoz Alonso, acentúa cada día más su tendencia a la inestabilidad.
No habíamos salido del vendaval diplomático originado por la insurrección de Argel, cuando la preocupación se apodera de los altos funcionarios del Palacio de Santa Cruz a propósito de Londres o de Washington. No pasa día sin que se lleven un sobresalto morrocotudo. Lo que está más de moda es el tema británico, por cuanto el jefe del Foreign Office, Lord Home, está estos días en Madrid y ha tenido hoy una entrevista de una hora larga con el Caudillo. Pero los brindis, las declaraciones de buena voluntad, los titulares de la prensa, no pueden esconder la crisis latente en estas relaciones. Y el caso es que las cosas iban por buen camino; es más, se dice en los medios bien informados que Inglaterra tiene interés en hacer la corte a España para incluirla dentro de una operación general de entrada en masa en el Mercado Común que podría seguir a la adhesión inglesa a dicha institución europea. Pero esto es una cosa y la OTAN es otra, al menos por el momento. Ocurrió, sin embargo, que el Sr. Butler, ministro inglés del Interior, y presidente del partido conservador, se dio una vueltecita por España con aquello de pasar unos días de vacaciones. El Sr. Butler, tiene una amistad ya vieja de un lustro con los amigos del Generalísimo; no en balde, estuvo junto al Gobierno de Burgos, cuando la guerra civil española. Además, patrocina el ala derecha de los conservadores británicos y tal vez tenga interés en producir algunos efectos teatrales para atraer hacia su persona el sector más derechista de la clientela electoral conservadora. Si eran éstos y otros sus móviles no es fácil saberlo, pero la cosa es que, en la euforia oratoria de los postres se expresó de tal manera al ser banqueteado en Madrid que armó una escandalera en Londres. Ustedes sabrán que el Sr. Butler calificó de «vergüenza», la política seguida por Inglaterra respecto a España, y añadió: «Yo he defendido siempre que España debe ser totalmente incorporada al mundo occidental». Esto era dicho por un ministro inglés, en vísperas de la visita oficial a España de otro ministro -Lord Home- jefe de la diplomacia británica.
Hay que convenir que el gesto era lo menos diplomático y, si vale el lugar común, lo menos británico posible. Por eso se alborotaron los medios políticos de Londres; pero no solo los laboristas, sino buena parte de los conservadores, la totalidad de la prensa y hasta el mismísimo primer ministro, Sr. MacMillan, que creyó oportuno dar nuevas instrucciones de prudencia al visitante Lord Home. Este señor tomó el camino de Lisboa y allí hizo algunas zalemas al dictador Salazar, pero sin salirse de los límites que marca la prudencia diplomática. Y con respecto a España tuvo buen cuidado de añadir: «Voy a Madrid, no para negociar nada, sino para devolver su visita al Sr. Castiella».
Prudencia de Lord Home e imprudencia de Castiella
Ya se figuran ustedes cómo cayó esto en el Palacio de Santa Cruz. Nada se puede esperar de esta visita. Lo cual no ha impedido el despliegue habitual de propaganda. Por cierto que la comunidad de armas con las huestes de Wellington de que es ejemplo la guerra de la Independencia (1808-1813) ha sido explotada a fondo. De eso nadie se acordaba en 1941; ahora, en cambio, los bravucones que pedían Gibraltar se han olvidado de la existencia del Peñón. En el banquete diplomático que se le dio a Lord Home en el Ministerio, el ministro inglés echó también su cuarto a espadas sobre Wellington (decididamente, Napoleón tiene buenas espaldas) pero fue mucho más prudente al hablar de la política actual, declarando no ignorar las diferencias en «la filosofía política» de ambas naciones. El Sr. Castiella, pareció, en cambio, menos prudente, dejando traslucir las preocupaciones internacionales del gobierno español. Primero fue un toquecito al asunto de Portugal, «el amigo más leal de España», empeñado en «una noble misión cristiana». Luego, volviéndose hacia el embajador de Estados Unidos, Sr. Biddle, el ministro español le pidió que transmitiese al presidente Kennedy el deseo de que Dios le guíe en su próxima reunión en Viena con el Sr. Kruschef.
El Sr. Castiella «sangraba por la herida» como suele decirse, puesto que hablaba de dos graves preocupaciones del gobierno español. El recelo por la administración norteamericana del presidente Kennedy no ha hecho sino crecer; se ha llegado a decir en un editorial del Ya (22 de mayo) absolutamente orientado: «A todas luces se advierte que la rectoría del mundo libre (así llaman ellos al gobierno norteamericano) no está obrando con tino y que sus responsables no se muestran a la altura de las circunstancias».
En los medios oficiales se habla de la «ligereza» del presidente norteamericano, se hace mucho hincapié en lo que ellos consideran falta de apoyo norteamericano a Portugal (hace unos días llegó a decir un personaje del régimen que más valía que los norteamericanos se ocuparan de la segregación racial en Alabama y dejaran en paz a Portugal en Angola). Pero la verdad de esas inquietudes no parece radicar ahí sino en el temor de que los medios gubernamentales norteamericanos propicien una «transmisión de poderes» que obligase al Caudillo a abandonar su sitial de El Pardo.
Los monárquicos toman posiciones
Hasta tal punto este ambiente de inseguridad se está abriendo paso que la derecha monárquica, hasta hace poco bien avenida con el régimen, busca ya tomar posiciones para ocupar un puesto importante en la «operación sucesoria». Este carácter ha tenido el banquete al periodista don Luis María Ansón, patrocinado por el duque de Alba, los marqueses de Albaida y de Valdeiglesias, el conde de Gamazo, los Srs. Yanguas, Satrústegui, Gonzalo F. de la Mora, Torcuato Luca de Tena y Vega Latapié. El Sr. Ansón pronunció un discurso abogando por la convivencia pacífica de los españoles dentro de una monarquía, la cual debiera ser representativa y contar con el asenso de la opinión pública. Todo eso está muy bien, pero no es pecar de suspicaz, el mostrar recelos al oírlo de labios de don Luis María Ansón: este señor ha venido defendiendo la censura de prensa, la tradición, el colonialismo, etc., en plúmbeos artículos del ABC; es más, hace sólo unas semanas, el Sr. Ansón condujo personalmente la seudomanifestación que fue a la embajada de Francia para protestar contra el Gobierno legítimo del país vecino y solidarizarse con los generales fascistas sublevados en Argel. Ése es el Sr. Ansón; en cuanto a los otros señores no necesitan presentación, ni tampoco recordar que don Gonzalo Fernández de la Mora reúne la doble condición de miembro del Consejo privado de la Corona de Don Juan y fidelísimo miembro del instituto secular comúnmente conocido con el nombre de «Opus Dei».
Sabemos bien que entre las tendencias que buscan sustituir al régimen por una monarquía liberal hay otras que tienen ya acreditados su liberalismo y su oposición al régimen, pero la incorporación de esta hornada de nobles que durante veinte años disfrutaron de una posición privilegiada a costa del resto de los españoles, debe producir legítima inquietud a los liberales de vieja cepa.
Una prueba del carácter de esa tendencia es que aproximadamente los mismos señores que han banqueteado a Ansón, quieren hacer lo propio el próximo día 7 con el Sr. Calvo Sotelo (hijo). ¿Por qué? Para rendirle homenaje por los siete artículos que ha publicado contra el Sr. Gironella culpable, según él, de reconocer que «también» hubo asesinos en el bando franquista, culpable de querer olvidar la guerra civil y de querer hermanar a los españoles. Lo cual no les impedirá hablar de la concordia civil bajo la monarquía.

Pero también trabajan los otros
Pero todos no son monárquicos. Otra reunión, celebrada en Madrid estos últimos días, ha inquietado también a los medios oficiales. Se trata del Seminario celebrado bajo los auspicios del Congreso por la Libertad de la Cultura para estudiar el tema, «Soluciones occidentales a los problemas de nuestro tiempo». Bajo la presidencia de don José Luis Aranguren, se reunieron los profesores Laín Entralgo y Tierno Galván, los Srs. Dionisio Ridruejo, J. M. Castellet, Lorenzo Gomis, Esteban P. de Las Heras y gran número de jóvenes universitarios. Entre los participantes extranjeros figuraban los Srs. Suffert y Emmanuel de Francia, Spinelli de Italia y Thomas (autor del libro sobre la guerra civil que tanto ruido está haciendo) de Inglaterra. Fueron particularmente comentadas las intervenciones de los Srs. Suffert y Spinelli (que hablaron claramente de la ayuda a la resistencia española) y la del joven don Rodrigo Uría (hijo del catedrático del mismo nombre) expresando en nombre de sus compañeros, el deseo de buscar nuevos caminos políticos y sociales para construir una nueva España.
Los estudiantes -y los profesores- producen diarios quebraderos de cabeza a los gobernantes españoles. Otro de los últimos acontecimientos ha sido la huelga de los de la Facultad de Ciencias políticas y económicas, para protestar de la convalidación de asignaturas concedida a los del Profesorado, Intendencia y Actuariado mercantiles. El origen de la cuestión es, pues, de carácter profesional y, si se quiere, con sus matices de «casta». Pero como los ánimos están excitados todo sirve de chispa para atizar el incendio: más de dos mil estudiantes manifestaron desde la calle de San Bernardo hasta la de Alcalá, los catedráticos se solidarizaron con ellos y el decano (don Valentín Andrés Álvarez) presentó la dimisión. El Rector suspendió las clases, el claustro de Económicas respondió por un voto de censura y las autoridades por la disolución de la Cámara Sindical (que también había votado una censura contra la jefatura del SEU) y la destitución de don Valentín y del profesor Lissarrague, ex falangista, por cierto. En Bilbao, el asunto se produjo en términos análogos y también ha sido disuelta la Cámara sindical.
Y es que las cosas de la cultura se le ponen cada vez más feas al Gobierno. No es, por cierto, a causa de la obstinación del Sr. Rubio a negarse a firmar la «oficialización» de la universidad pamplonica del «Opus Dei», ya que Rubio está virtualmente dimitido, sino por cuestiones mucho más de fondo que revelan la profunda crisis de los medios que se consideran próximos a El Pardo.

Víctimas de una película
La gran campanada de estos días ha sido la de la película de Buñuel, Viridiana, presentada en la selección española, que obtuvo el gran premio del Festival de Cannes. En realidad, cuando se autorizó libremente a Buñuel para rodar esta película nadie podía ignorar lo que iba a suceder; la cinta está dentro de la tradición del autor de El perro andaluz y Tierra sin pan y roza más de una vez el dogma católico. Pero se hizo la «vista gorda» por razones que no están aún claras. Luego resultó que la película fue premiada, provocando con ello una de las más explosivas cóleras de sus eminencias del Santo Oficio romano. El asunto llegó hasta el Caudillo, que empezó por disponer que se cargasen al censor. Naturalmente, hacían falta más víctimas; y la consecuencia ha sido la destitución del Director de Cinematografía y Teatro, Sr. Muñoz Fontán. La cosa hubiera sido hasta ahí relativamente lógica, pero lo que le ha dado un nuevo significado político es el nombramiento para dicho cargo de don Jesús Suevos, uno de los falangistas recalcitrantes de la Vieja Guardia. Y como preferimos los hechos a las palabras, nos basta con citar fielmente unos párrafos del artículo escrito por dicho señor bajo el título «Eichmann y Gagarin», publicado en Arriba del 30 de abril de 1961:
Las idas y venidas del Caudillo
Y para confirmar esa impresión ahí tienen ustedes las nuevas detenciones operadas en las provincias andaluzas, particularmente en las de Córdoba y Jaén. Se ha hablado de proyectos de atentados contra el Caudillo con ocasión de su viaje por Andalucía, lo cual parece pertenecer al reino de la fábula. Lo que ocurre simplemente es que esas regiones parecen cada vez más minadas por las organizaciones clandestinas y que este detalle no fue tenido en cuenta sino muy a última hora, con motivo del viaje de Su Excelencia. Y como también alguien debía pagar los vidrios rotos, fue en este caso el coronel-jefe de la Policía armada quien salió catapultado de su cargo.
Por cierto que el último viaje del Caudillo, esta vez con carácter de descanso, ha sido el realizado a Asturias. Desde allí debía ir a Ciudad Rodrigo y entrevistarse en un punto fronterizo con Oliveira Salazar. Todo parecía realizarse así; pero el Caudillo dio media vuelta en la carretera y se presentó en El Pardo sin ver a su querido aliado lusitano. ¿Por qué? Hay versiones para todos los gustos. En lo que todos coinciden es en que la excesiva publicidad dada por los servicios de prensa portugueses a la proyectada entrevista, molestó mucho al Caudillo. ¿Se trata simplemente de no destacar ante el mundo las conversaciones hispano-portuguesas? ¿O es que el Caudillo está ya dispuesto a dejar en la estacada a su «fiel aliado» en vista de que sus asuntos coloniales están tomando un feo cariz? Ahí está la duda. Nadie cree que el Caudillo quiera bogar contra la corriente. Sea como fuere ésa es otra fuente de inquietud.
Endémica inquietud
Y, naturalmente, la inquietud endémica es la económica. En el ministerio de Comercio no se cansan de decir; «tenemos 600 millones de dólares en divisas». «Y ahora ¡qué hacemos con ellas!», decía, y no sin razón, un editorial de Información Comercial Española. Es decir, que este óptimo resultado financiero no ha hecho avanzar ni una sola pulgada la tan esperada reactivación, que España solicita créditos (ahora se negocian varios nuevos del Export-Import) mientras se jacta de acumular reservas de divisas. Y mientras se esperan fantásticos planes de desarrollo para cambiar la infraestructura, mientras se habla con el Dr. Erhardt de inversiones para los nuevos regadíos, la verdad es que se sigue utilizando la ley 480 de Estados Unidos para importar trigo, cebada, maíz y algodón por un valor de 49,5 millones de dólares. Porque resulta que España sigue sin resolver el problema básico de los cereales necesarios a su consumo interno.
Y mientras tanto, se multiplican las conferencias y los artículos sobre la integración de España en el mercado europeo. No todos están conformes: en «Altos Hornos de Vizcaya» y en la «Duro-Felguera» se hacen muchas reservas sobre el particular, mientras que, por el contrario, el grupo del Banco Central hace toda clase de esfuerzos por facilitar una salida integradora. En realidad, el Gobierno está lejos de tomar una solución, como lo demuestran las conversaciones habidas con el ministro alemán Dr. Erhardt. Por un lado, se requiere que España obtenga un trato favorable para poder entrar en el mercado común, pero por otro hay interés en no atarse las manos en espera de las transformaciones que se operen cuando entren Inglaterra y los países de la zona de libre-cambio. En todo caso, esta última ampliación del mercado común, desbarataría los proyectos de unidad política europea bajo el signo católico, tal como ha sido concebida por el Vaticano y defendida siempre por los Castiella, Artajo, Calvo Serer, etc.
«Bluff» de un viaje
Y como las cosas no están claras, se envía al Sr. Ullastres a hacer un periplo sudamericano cuyos únicos resultados serán los de hacer trabajar a las rotativas de la prensa franquista. Pese a los titulares de ésta, la visita al Brasil no ha dado ningún resultado, ni tampoco la estancia de nuestro beatífico ministro en el Uruguay. Pero ¿en qué cabeza cabe que den resultados esos viajes? ¿Qué importancia tiene para esos países el poco café, cobre, etc., que España pueda comprar? ¿Cómo va a competir España en la exportación de productos manufacturados con las grandes potencias que venden a esos países? Y por otra parte, no son países compradores de naranjas, de aceite ni de piritas. En resumen; es un «bluff» hispánico aplicado a la economía que no engaña a nadie y mucho menos a los países del mercado común que conocen la debilidad económica de España. Falta, en fin, por saber si el Sr. Ullastres durará mucho en el ministerio de Comercio. Porque la gente sigue hablando de reorganización ministerial. Y hay quien relaciona el nombramiento de Suevos con la conversación entre el Caudillo y Girón. Es cierto que el «Opus», dispuesto a una ventajosa flexibilidad, toma posiciones en los equipos que se aprestan ya a hacerse cargo del Estado tras la operación sucesoria. Esto, naturalmente, no puede complacer demasiado a quien hoy rige dicho Estado.
En resumen; se acerca el verano, pero esta vez no para entregarse a la calma estival, sino con borrascas amenazadoras en el horizonte. Inquietud diplomática, económica, universitaria... inquietud entre quienes se disputan cargos y prebendas de hoy y de mañana, porque ya los gozaron ayer. La política del «ir tirando» no construye nada y, sobre todo, dista mucho de ser eterna. Y ya son muchos quienes van comprendiendo esto en España.
TELMO LORENZO
Madrid, 30 de mayo de 1961
Al parecer ha causado sorpresa el discurso pronunciado por el general Franco el 3 de junio ante sus Cortes, con motivo de la apertura del nuevo período de tres años por el que se le prorroga la vida al citado organismo, ceremonia que se efectúa periódicamente desde su fundación sin otra novedad que la del cese en sus funciones de unos cuantos miembros y la sustitución de los mismos por otros «representantes en Cortes», nombrados igualmente por el Caudillo.
¿Cuáles son los motivos de esta sorpresa? Tratemos de encontrarlos. Es muy posible que se base uno de ellos en la esperanza que algunos abrigaban de que la ayuda de los Estados Unidos a España y su entrada en las organizaciones internacionales, influirían favorablemente en el régimen franquista. Otro motivo pudiera radicar en la pretendida evolución del régimen también señalada por otros.
La ayuda prestada por los Estados Unidos ha ido derecha a incrementar los armamentos y equipos militares; los campos continúan despoblándose, la emigración de trabajadores, creciente cada día, está autorizada oficialmente, la industria sigue en su estado de marasmo y la situación económica buscando salidas que no puede encontrar. La ayuda americana, por estar mal dirigida y peor aplicada, no ha servido más que para despertar en el pueblo español un sentimiento de hostilidad contra los Estados Unidos.
La entrada de España en las Naciones Unidas, como en la UNESCO, no ha significado más que un triunfo del general Franco ante los españoles sometidos a su opresión que oían cada día lamentaciones sobre la injusticia internacional que se cometía con España, y por otro lado la expresión de evidente tolerancia por parte de aquellos países que estaban obligados, por sus regímenes democráticos, a oponerse al ingreso de la España franquista en los citados organismos.
Y respecto a los beneficios que hayan podido recoger los españoles en el aspecto cultural con la entrada de España en la UNESCO no se puede encontrar la más leve mejora en la rígida y opresiva censura, tanto en la producción literaria como en la teatral y cinematográfica, en la prensa y en la radio. Todas las actividades culturales del país continúan bajo la férula franquista.
¿Qué fundamento tiene la pretendida evolución del régimen? La necesidad imperiosa que empujaba a Franco a conseguir la ayuda económica de los Estados Unidos hizo que, aparentemente, se presentara abandonando la doctrina falangista, la que había abrazado y a la que se había entregado desde los primeros días de su reinado y así le vimos sustituir a miembros de Falange por otros del Opus Dei. Este cambio de personas no tiene otro significado que desplazar con ostentación a Falange de la altura, pero los sindicatos continúan en las manos de acreditados falangistas.
Que nadie se haga ilusiones, Franco no persigue más que su continuidad, puede anunciar que cambia y cambiar aquellas apariencias más visibles, pero su convicción y su actitud son las del año 39, sin la más leve grieta.
No hay sorpresas en el discurso que ha pronunciado el 3 de junio. En los que ha venido pronunciando en ocasiones anteriores atacaba a la democracia española, la que renació en 1931 y él logró destruir con la ayuda de las dos dictaduras que pretendían dominar a Europa: Alemania e Italia, pero ahora ataca directamente al Occidente libre y de manera especial a los Estados Unidos. No hay sorpresa en este discurso; enemigo de la democracia lo fue siempre y lo sigue siendo, enemigo del Occidente es y lo será, a menos que no consiga imponer su «democracia orgánica» al resto de Europa, y enemigo de los Estados Unidos lo será cada día más abiertamente en esta era de la administración del presidente Kennedy, al que no le perdonará nunca que haya vuelto de su viaje a Europa robustecido en su autoridad como líder del mundo libre.
Hay, eso sí, una novedad en el discurso de Franco se ha declarado enemigo del Occidente.
Portugal y Angola
LISBOA, 15 mayo, Ibérica: Los jefes de la oposición han celebrado en esta capital una conferencia de Prensa, en ella han pedido la dimisión de Salazar y la restauración de la democracia en el país. Los ex ministros Srs. Acevedo Gomes y Luis Cámara Reys han acusado al gobierno de Salazar de ser responsable de los sucesos de Angola.
Se dio a la prensa un documento de cuarenta páginas titulado «Programa de democratización» en el que se trata de la restauración del orden democrático, de la liquidación del régimen corporativo, de la política de ultramar, de la política extranjera, de la reforma de la justicia, de la enseñanza, de una nueva política agraria e industrial, etc., señalando también el documento los lineamientos de una política social.
La policía del Estado ha detenido a los Srs. Acacio de Gouvela, Gustavo Soromenho y Mario Soares, abogados los tres y firmantes, con otros 58 miembros de la oposición, del programa para la democratización de la República.
Dos barcos con armas a Angola
El periódico Le Monde del 25 de mayo inserta la noticia siguiente, enviada por la agencia Reuter desde Lisboa: El cargo portugués Luanda ha salido de Lisboa cargado de armas y vehículos militares con destino a las tropas de Angola.
Del Daily Telegraph
El Daily Telegraph del 26 de mayo inserta un comunicado de Luanda del que copiamos lo siguiente: Unos 50 hombres armados han forzado a 1800 africanos a huir de sus casas en el enclave portugués de Cabinda, al norte de Angola, según noticias obtenidas esta noche.
Los refugiados llegaron a Belice, cerca de la antigua frontera de lo que fue República francesa del Congo diciendo que les ordenaron salir del pueblo bajo la amenaza de «muerte o terribles mutilaciones», que habían huido de un lugar de la frontera, uno de ellos presentaba las dos orejas arrancadas, dice la información a que nos referimos.
Más tropas a Angola
El periódico The Times de Londres del 29 de mayo inserta un extenso despacho de su corresponsal en Lisboa en el que trata de la visita de Lord Home a Portugal. Lord Home ha declarado -según el comunicado- que su visita tenía un «carácter privado y por tanto poco podrían obtener de ella». Así rehusó afirmar o negar el rumor que circulaba por Londres de que él había dicho al ministro de Relaciones Extranjeras que si Portugal no desistía de presentar su caso en África no podía esperar el apoyo de Inglaterra en las Naciones Unidas.
El despacho a que nos referimos continúa diciendo, bajo el subtítulo «Más tropas para Angola»: Un fresco contingente de tropas portuguesas ha salido de Lisboa para Angola a bordo del barco Niassa. Una bomba explotó esta mañana en la estación del ferrocarril Cais de Sodre, terminal de la línea que sirve las playas a lo largo de las costas de Estoril, hiriendo a tres personas. Dos bombas más se han encontrado esta noche, una en el jardín frente a la residencia presidencial de Belem y otra en la oficina de Correo de la Calle de Palma.
Del New York Times
El New York Times del 5 de junio inserta una información con el título «Eclesiásticos y seglares de los E.U. condenan las matanzas de Angola», de la que extraemos los siguientes párrafos: Un grupo de 80 eclesiásticos y seglares de los Estados Unidos y Canadá se ha dirigido al Presidente de Portugal, almirante Américo Thomas, pidiéndole ponga fin a las sangrientas luchas interraciales de Angola.
El grupo, compuesto por católicos y protestantes, se ha dirigido en una carta abierta al Presidente y al pueblo de Portugal. La carta dice «La lucha en el oeste del territorio africano va camino de convertirse en una guerra de exterminio entre portugueses y africanos».
Los firmantes hacen un llamamiento al Gobierno portugués para que se entreviste con representantes del pueblo africano a fin de establecer un plan que acabe con las injusticias que han llevado a una «matanza sin discriminación». Los misioneros de Angola han informado que últimamente 1000 residentes blancos y 8000 africanos han sido matados en ataques de los rebeldes y represalias del Gobierno. La carta está avalada por el Comité Africano del Consejo Nacional de las Iglesias y por el Comité Africano de la Asociación Católica por la Paz Internacional.
Portugal condenado
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la sesión celebrada el 9 de junio, adoptó por una mayoría de 9 votos contra 0, con dos abstenciones, Inglaterra y Francia, una resolución exhortando a Portugal a que «desista inmediatamente de las medidas represivas en el oeste de los territorios africanos de Angola».
La resolución pide un comité integrado por cinco naciones para que realice sin demora una investigación en Angola y pide a Portugal que conceda todas las facilidades a dicho comité para realizar su misión.
Franco-Salazar
MADRID, 22 mayo, Ibérica: En Madrid se ha tenido la creencia de que los dos dictadores, Franco y Salazar, se entrevistarían en un lugar de la frontera de ambos países. El 20 de este mes se decía asimismo que la entrevista tendría lugar al día siguiente. Esta creencia se ha tenido porque el general Franco hizo una finta hacia el noroeste con fines de pesca, pero regresó a Madrid e hizo decir que la entrevista no había tenido lugar.
Se rumorea también que el encuentro de ambos tendrá lugar en fecha posterior, pero sea como sea, la verdad es que en estos momentos los dos gobiernos se están concertando para tratar de defender sus intereses frente al «peligro» de una liberalización de ideas en escala internacional.
Palabras de Mr. Butler
MADRID, 25 mayo, Ibérica: El discurso de Mr. Butler pronunciado en una cena dada en su honor por el ministro de Asuntos Exteriores de España, Sr. Castiella, ha dado origen a una tormenta de discusiones en Inglaterra. En la Cámara de los Comunes liberales y laboristas han protestado de dicho discurso y han interpelado al primer ministro MacMillan. El origen de todas las protestas ha sido esta frase pronunciada en el banquete por Mr. Butler: «Es una auténtica vergüenza el hecho de que España haya sido dejada al margen de la vida internacional».
El periódico Daily Telegraph de Londres del 25 de mayo publica el extracto del discurso en español y en inglés, y aclara que, la traducción fue hecha por un profesor español. He aquí las palabras de Mr. Butler:
Visita del Sr. Erhardt
MADRID, 17 mayo, Ibérica: El Sr. Ludwig Erhardt, ministro alemán de Economía, se ha entrevistado con todo el mundo, con el general Franco el primero, con toda la cohorte de ministros, (Castiella, Ullastres, Navarro Rubio, Solís, etc.). Se ha llegado a firmar un acuerdo cuyas partes principales, según se dice, son dos:
a) Ayuda alemana para inversiones agrarias, principalmente para la puesta en valor de zonas de regadío;
b) Ayuda alemana en forma de créditos concedidos por las grandes empresas para compra de equipo industrial.
En algunos puntos en los que no se ha llegado a un acuerdo, fundamentalmente en el de inversiones alemanas en empresas situadas en España que, como se sabe, es uno de los puntos de obstinación del Caudillo. Otro punto muy debatido, ha sido el del ingreso de España en el Mercado Común, pero no ha habido acuerdo porque los ministros españoles no coincidían. En resumen, Erhardt ha dicho: liberalicen ustedes toda la economía, den facilidades a nuestros capitales y contarán con nuestra ayuda. Aquí se comenta que se busca la ayuda alemana porque los medios oficiales desconfían de las intenciones de los Estados Unidos.
Unos días después
Después de la marcha del ministro alemán los comentarios oficiosos son menos optimistas. Cayó muy mal el que insistiese tanto sobre la posibilidad de una liberalización de la economía y de «subvertir» el orden económico. Con esto deshizo el buen efecto de los elogios hechos al Caudillo. Por otra parte, la actitud alemana es intransigente en cuanto a la participación mayoritaria en empresas y garantías de repatriar los beneficios.
España y la OTAN
ESTOCOLMO, 23, (OPE): Se han reunido en Oslo los países que forman parte de la OTAN. Era costumbre en las reuniones de los últimos años discutir sobre la posibilidad o conveniencia de la entrada de España en el organismo internacional. Portugal era uno de los países miembros más interesados en el ingreso de la España franquista y hasta no hace mucho, se decía que Francia estaba interesada en el ingreso de España en la OTAN.
Pues bien, el mencionado ingreso no ha sido planteado esta vez ni por Portugal ni por Francia, pero ni por ningún otro país y es sabido que se necesita el voto unánime de los quince países que componen la OTAN para que sea posible la admisión de un nuevo miembro.
La prensa sueca: ha publicado estos días crónicas y comentarios sobre la conferencia de Oslo. He aquí el del periódico conservador Svenska Dagbladet: «La cuestión del ingreso de España en la OTAN, que anteriormente había tenido actualidad y había sido recomendada especialmente por los estados Unidos, no se ha suscitado esta vez porque el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Couve de Murville, ha dado a entender que a tal proposición le opondría el veto Francia. Se dice que De Gaulle está furioso contra el régimen de Franco por haber dejado huir a Argelia al general Salan». Söteborgs Handels (liberal): «Ante los últimos acontecimientos uno se pregunta por qué se dejó entrar a la dictadura portuguesa en la OTAN. Ahora está dentro y, la política colonial portuguesa no puede quedar fuera de los debates. Al mismo tiempo se sabe que, tarde o temprano, Portugal tendrá que abandonar sus colonias, sea cual sea el nombre que les dé».
Detenciones en España
MADRID, 29 mayo, Ibérica: Se ha sabido, por noticias recibidas de Londres, que unas doscientas personas han sido detenidas en Andalucía por haberse descubierto un complot para atentar contra la vida del general Franco. El periódico londinense London Sunday Dispatch del 28 precisa que las detenciones que se practicaron en Andalucía se debieron al descubrimiento, por parte de la policía, de un complot contra la vida del general Franco.
El atentado estaba proyectado para ser realizado durante la excursión del General por tierras de Andalucía a su regreso a Madrid. Advertido a tiempo Franco modificó su itinerario mientras la policía procedía a efectuar las detenciones. El Sunday Dispatch agrega que los detenidos serán juzgados como enemigos del Estado. En Madrid, Córdoba, Andújar y Granada se han practicado operaciones de policía como consecuencia de haberse descubierto hojas clandestinas del «Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación».
Huelga de estudiantes y sanciones a profesores
MADRID, 26 mayo, Ibérica: Gran escándalo en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. El motivo original es profesional: la conmutación de asignaturas para los profesores, intendentes y actuarios mercantiles. La Cámara sindical de la Facultad acordó la huelga y el claustro de profesores decidió aprobar el gesto de los estudiantes, pese a los desesperados esfuerzos del Sr. Fraga Iribarne, que también cuenta con una cátedra en la Facultad. Se hizo la huelga y el jueves 18 se echaron a la calle cerca de dos mil estudiantes que llegaron en manifestación hasta el Ministerio de Educación.
Los estudiantes han protestado contra el Ministro, el Rector y contra la jefatura del SEU. La respuesta del Ministro ha sido suspender las clases y cerrar la Facultad, pero la contrarréplica del Decano don Valentín Andrés ha sido presentar la dimisión.
Como consecuencia de lo anterior sabemos hoy que el ministro de Educación Nacional ha suspendido en sus funciones al Decano, al Vicedecano y al Secretario de la Facultad de Ciencias Económicas y Políticas. Se les reprocha el haberse solidarizado con los alumnos al decidir y declarar la huelga del día 18 por un período indeterminado. El rector de la Universidad de Madrid, Sr. Royo Villanova, había dispuesto el cierre de la Facultad debido a las manifestaciones de protesta que los estudiantes organizaron en las calles de Madrid.
El Comité Sindical de los estudiantes ha sido disuelto y la Facultad de Bilbao se ha unido a la de Madrid, Barcelona no ha podido unirse por haber sido disuelto, por razones de orden político, el Comité Sindical.
Un banquete a Ansón y otro en proyecto
MADRID, 22 mayo, Ibérica: Mucho está dando que hablar el banquete de 400 cubiertos celebrado en honor del periodista Luis María Ansón. Se dice que bien pudiera servir de plataforma monárquica, apoyada por los Srs. Yanguas, Messía, Fernández Almagro y marqués de Luca de Tena. Se quiere dar importancia a éste acto, pero conviene no olvidar que el Sr. Ansón se ha caracterizado siempre por sus escritos ultrarreaccionarios e incluso por defender la censura de prensa. No es el más indicado para preconizar una monarquía liberal.
Este hecho no es más que un eslabón de la cadena de actividades monárquicas, consecutivas al manifiesto de que hablamos el mes pasado. Para el 7 de junio se ha anunciado un banquete dedicado al hijo de Calvo Sotelo por los siete artículos que publicó en Ya, en los cuales el autor ha insistido en el espíritu de la rebelión del 18 de julio y en este sentido ha criticado la última novela de Gironella.
Libertad a medias
MADRID, 22 mayo, Ibérica: Ha sido puesto bajo el régimen de «Prisión atenuada», una de las múltiples formas de libertad a medias, el conocido dirigente socialista don Antonio Amat Maíz, que llevaba preso sin ser juzgado desde noviembre de 1958. Por el momento no puede salir de su domicilio, sin que se le permita ningún género de desplazamientos. Aquí se considera, sin embargo, que esta liberación es prueba de la impotencia del régimen para montar un proceso contra Amat que hubiera desatado una campaña internacional.
Pro libertad Cerón
MADRID, 22 mayo, Ibérica: Ciento ochenta y cinco personalidades han firmado un escrito pidiendo la libertad del diplomático don julio Cerón Ayuso qué se encuentra desde hace año, y medio cumpliendo condena. El Tribunal condenó al Sr. Cerón Ayuso por delito político. Entre los firmantes del escrito figuran doce académicos, treinta profesores, abogados y escritores.
Los sindicatos suizos y los trabajadores españoles
GINEBRA, 24 mayo, Ibérica: La prensa suiza publica hoy el siguiente comunicado: El Comité de la Unión Sindical Suiza, filial de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, se ha reunido en Berna el 19 de mayo último, bajo la presidencia del consejero nacional Hermann Leuenberger.
Entre las resoluciones adoptadas en la mencionada reunión figura la siguiente:
Los trabajadores españoles en Suiza, cuyo número crece sin cesar -sólo en el Cantón de Ginebra ya pasan de ocho mil- deben agradecer profundamente a sus compañeros de los sindicatos libres suizos, que tantas pruebas vienen dándoles de su solidaridad, este nuevo gesto, noble y generoso, que sale al paso del control y la coacción que hasta en el extranjero ejercen contra los obreros y ciudadanos españoles los representantes del Gobierno de Franco.
Párrafos del discurso de Franco
Franco terminó su discurso diciendo: «frente a los mercaderes de la política somos servidores de los ideales; frente al intelectualismo crítico y estéril somos realizadores; frente a los escépticos somos creyentes; frente a los pragmáticos sin principios somos leales a una doctrina; frente al anacronismo liberal somos actuales».
