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II | |||||
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| No salen luciérnagas de tu música, Johny, | |||||
| le repite Dedé en la cama mientras apura el café | |||||
| negro que les ha enviado la marquesa tras una noche | |||||
| con los chicos, donde cada uno desafinaba un piano | |||||
| ante la vigilia de los astros de ajenjo (sobre todo Poe). | |||||
| Llega a la redacción un largo periódico y reconozco | |||||
| a Carter lanzando el saxo por la ventana | |||||
| o en los típicos paseos en metro en que despista su pasado | |||||
| o en la Rive-Gauche al humo de los Gauloises | |||||
| intentando dejar el rastro de Perseo sobre la acera. | |||||
| Él ríe sobre el titular que anuncia su muerte, y ni | |||||
| siquiera Dedé siente pena por aquel loco nuestro | |||||
| que maullaba las notas persiguiendo a su perseguidor. | |||||