El autor
Cronología
J. Mª Martínez Cachero
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1871 |
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A favor de un decreto firmado por Ruiz Zorrilla termina la licenciatura de Derecho; en octubre
se traslada a Madrid para doctorarse y para cursar Letras en la Universidad Central -«Un pobre
estudiante que venía a hacerse filósofo y literato de oficio, y a contemplar y admirar a todas las
lumbreras de la ciencia, del arte y demás, que en su sentir pululaban en la capital de las
Españas», «en el primer año de mis estudios en Madrid, no me acerqué a las cátedras de los
vitandos; veíales cruzar por los pasillos y seguíanles mis ojos espantados, me temblaban las
carnes; y sobre todo, me temblaba el corazón, porque sentía la atracción del abismo» (recordaría
años más tarde). Entre otros profesores tuvo al helenista Lázaro Bardón y al latinista Alfredo
Camús; Nicolás Salmerón (Metafísica) y su auxiliar Urbano González Serrano, Francisco de
Paula Canalejas y José Amador de los Ríos (ambos, de Literatura), Castelar (Historia), Francisco
Giner de los Ríos (Derecho Natural). Las vacaciones escolares las pasaba en Oviedo, con su
familia.
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1878 |
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Leopoldo Alas publicó en la revista asturiana Ecos del Nalón el artículo «La verdad
suficiente», cuyo sentido y algunas afirmaciones del mismo produjeron la irritación y la repulsa
de ciertos sectores ideológicos de Oviedo; comenzaría así lo que pudiera llamarse su mala fama
ovetense: «Aquí sencillamente, no hay acólito mi agregado a ninguna hermandad, que no le mire
como a un réprobo de ideas absolutamente vitandas [...]», escribió Tuero comentando el suceso.
Para el último domingo de marzo se anunciaba que «vería la luz pública la revista literaria que
con el título de El Domingo dirigirá el conocido escritor Leopoldo Alas», que tal vez no llegó a
aparecer.
El día 10 de junio leyó Alas su tesis doctoral, El derecho y la moralidad, dirigida por
Francisco Giner de los Ríos -«Escribió Alas su tesis en pocas semanas y casi toda en la nada
tranquila y silenciosa biblioteca del Ateneo de Madrid (calle de la Montera)».
El día 27 de julio sale en Madrid el diario La Unión, también fundado y dirigido por Sánchez
Pérez y con características semejantes a las de El Solfeo; Clarín figura entre sus redactores.
Durante el mes de noviembre se celebró la oposición a la cátedra de Economía Política y
Estadística vacante en la Universidad de Salamanca; el tribunal «ha colocado en el primer lugar
de la terna elevada al Ministerio de Fomento a nuestro querido compañero y colaborador
Leopoldo Alas Ureña, de cuyos brillantes ejercicios se han ocupado los periódicos de Madrid»,
(la noticia viene en Revista de Asturias, Oviedo, nº 40, 5.XII.1878, sección «Ecos y rumores»).
Esta revista (nº del 5.I.1879, ídem) informaba que Leopoldo Alas «ha sido postergado al que
ocupaba (en la terna del tribunal) el lugar segundo. Hízolo así el Conde de Toreno», cuya
decisión, protestada por el perjudicado en carta abierta dirigida al ministro, Francisco Queipo del
Llano, sería recordada por él años después con estas palabras: «Yo aprendí de ellos [Salmerón
y Giner] a respetar convicciones, y el mayor ultraje que me hizo, tal vez sin saberlo, el conde de
Toreno, al negarme una cátedra que era mía, fue la implícita sospecha de que fuese yo un libre
pensador como el boticario Homais de Flaubert, capaz de apedrear y despedazar con las herejías
que a mí se me ocurriesen, el fanal en que guardaran su fe mis discípulos».
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1881 |
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Fue nombrado (sesión del día 29 de enero) socio honorario de la Academia de Jurisprudencia,
fundada en Oviedo el año 1879. El día 12 de agosto acudió a la inauguración del Ateneo Obrero
de Gijón e intervino en el acto con un breve discurso. En septiembre, tras una enfermedad,
prepara su vuelta a Madrid -«Ha estado bastante malucho pero ya se repuso» (contaba Palacio
Valdés s Galdós).
Se publica el libro Solos de Clarín, colección de artículos de crítica literaria, con prólogo de
Echegaray.
Con fecha 18 de octubre ve la luz en La Ilustración Gallega y Asturiana (nº 29) el artículo
«La Universidad de Oviedo», que es un elogio de lo que Alas llama el claustro restaurado
(Buylla, Aramburu, Díaz Ordóñez, etc.), al que había de pertenecer no tardando.
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Datos extraídos de:
F. Caudet et J. Mª Martínez Cachero, Pérez Galdós y Clarín, Madrid, Júcar, 1993, pp.193-208.
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